4 Elementos en nuestra vida que pueden necesitar RESTAURACIÓN

El libro de Esdras en la Biblia relata la historia de la restauración del pueblo judío y de Jerusalén después del cautiverio en Babilonia. El libro se trata del regreso de los exiliados a Jerusalén, el primer grupo bajo el liderazgo de Zorobabel, en este tiempo sucede la reconstrucción del Templo.

60 años después vemos un segundo grupo que regresa a Jerusalén bajo el liderazgo de Esdras y se lleva a cabo la restauración de la adoración a Dios según la Ley. El libro nos destaca la importancia de mantener la pureza religiosa y la separación del pueblo judío de otras naciones. Los libros de Esdras y Nehemías en la Biblia hebrea se consideran un solo libro, y estos dos libros con el de Ester son los libros históricos post cautiverio.

Hoy vamos a explorar 4 elementos de nuestra vida que pueden necesitar restauración, siguiendo el ejemplo que vemos en Esdras de aquellos que reconstruyeron lo que se había perdido. Hoy podemos elegir restaurar nuestra vida sobre la roca eterna que es Cristo.

Significado de Restauración: “Reparar, renovar o volver a poner algo en el estado o estimación que tenía antes.”

Según la RAE

4 elementos en nuestra vida que pueden necesitar restauración:

1. Nuestro compromiso con la Palabra:

En el libro de Esdras, se destaca la lectura y enseñanza de la Palabra de Dios al pueblo. Se nos dice que Esdras era un escriba, esto quiere decir que era altamente estudiado, y eso aunque puede parecer normal hoy en día, no era lo normal en ese tiempo. Esdras conocía la palabra de Dios, estaba familiarizado con lo que decía en ella. Además, la Biblia nos cuenta que era sacerdote, y esto es relevante porque no sólo conocía a profundidad la palabra de Dios, sino que además la amaba.

Esto me lleva a una pregunta importante al hablar de nuestro compromiso con La Palabra de Dios: ¿Le dedicamos tiempo a estudiar la Palabra de Dios?

Leer la Biblia nos puede llenar de discernimiento, si queremos ser luz en este mundo oscuro necesitamos tomar decisiones valientes y la Palabra de Dios puede ser esa guía y darnos ese discernimiento que tanto requerimos para saber qué es lo mejor, y qué se alinea a la voluntad de Dios y qué no.

«En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti».

Salmos 119:11

2. La Pureza en nuestra vida:

Mi trabajo es con joyería, y cuando se nos habla de la pureza del oro y la plata, generalmente se refiere a qué tan mezclados están estos elementos con otros metales. Muchas veces cuando tú y yo pensamos en pureza lo primero que viene a nuestra vida es pureza sexual (adulterio, fornicación, pornografía…) pero hoy te estoy hablando de pureza espiritual también, que la pregunta puede ser ¿Qué tan mezclado estoy con la cultura de este mundo?

En el libro de Esdras, vemos como él se preocupa por la pureza espiritual del pueblo y busca apartar al pueblo de las prácticas paganas. Necesitamos tener una vida espiritual activa y vibrante, donde la pureza sea un acto natural, sea algo que sucede como consecuencia de nuestra vida en adoración, amor y entrega al Padre, tenemos que aprender a apartarnos de las influencias negativas de la sociedad actual.

«Bienaventurados los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios».

Mateo 5:8 NBLA

3. Compromiso con los VALORES de Dios:

Esdras y el pueblo se comprometen a seguir los mandamientos de Dios. Si tú y yo realmente queremos ser luz en este mundo tenemos que restaurar nuestro compromiso y nuestro pacto con el Señor, la vida en pureza se da a raíz de una verdadera relación.

Cuando conocí al Señor y entré en una verdadera relación con él, comencé a preguntarle al Espíritu Santo si le gustaría hacer ciertas cosas conmigo, si le gustaría ir a un lugar conmigo o no. Esto comenzó a suceder porque de alguna forma ahora era consciente de que él siempre estaba conmigo, y para que él estuviera agradado y no se apartara de mi decidí dejar que él guiara mi conducta, ¡que me ayudar a elegir hasta la ropa me ponía!

Muchos se enfocan tanto en todo lo que NO debemos hacer, y eso puede ser cansado y desgastante, por eso mi invitación es a que tú puedas comprometerte con los valores de Dios, que puedas comprometerte con lo que sí se puede, con lo que refleja el amor del Padre en este mundo.

4. Nuestra Vida Espiritual:

Cuando enfrentamos desafíos o dificultades es probable que necesitemos que Dios haga una restauración en nuestra vida espiritual.

En Salmos 51:10 leemos «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí«. Y este es un Salmo de David después de haber pecado y cometido adulterio con Betsabé, él sabe que lo que hizo estuvo mal y reconoce delante del Señor que necesita ayuda, ¡necesita un milagro de restauración!

De la misma forma, en el libro de Esdras, vemos como el pueblo comienza toda esta obra de restauración física del templo, pero al mismo tiempo están comenzando una restauración Espiritual, y tú y yo podemos vivir esta misma restauración en nuestra vida.

Dios es un buen Padre, y desea una relación de amor con nosotros. Y a través de estos 4 elementos puede comenzar un avivamiento en nuestra vida. Puede ser que al leerlos te des cuenta que necesitas la restauración en uno de ellos (¡O en los cuatro!) y mi intención es que puedas preguntarte:

  • ¿Cómo está mi compromiso con la Palabra de Dios? ¿Estoy leyendo la Biblia, meditando en ella y aplicando lo que dice a mi vida diaria?
  • ¿Cómo está mi Pureza? ¿Estoy siendo permisivo y aceptando ciertas conductas de la sociedad actual que no están alineadas a la Palabra de Dios?
  • ¿Cómo está mi compromiso con VIVIR los valores que son agradables a Dios? ¿El Espíritu Santo se sentiría cómodo de escucharme hablar y de vivir conmigo?
  • ¿Cómo está mi vida Espiritual? ¿Estoy contento con ella?

Mi historia de Restauración (reciente)

¡No podía terminar el tema de hoy sin contarte lo que el Señor hizo en mi vida en las últimas 2 semanas! Yo misma viví una restauración en medio de preparar este tema. Por procesos médicos he tenido que hacer algunos cambios en mi vida, y uno de estos cambios me quitó una fuente principal de confort y alivio (Te lo confieso: los postrecitos). Comencé a sentirme quebrada por dentro, y en un tiempo de oración al Señor sentí esta pregunta de parte de Dios:

¿Cuándo fue la última vez que adoré a Dios sin estar midiendo el tiempo?

Como mamá siento que vivo con los minutos contados, porque ya hay que hacer esto y lo otro. La pregunta fue fuerte para mi, aunque estoy comprometida con estudiar la palabra de Dios, aunque estoy comprometida a aplicarla en mi vida, ¡no le estaba dedicando el tiempo al SEÑOR!

Y cuando me quebré en su presencia, me di cuenta como Él quiere ser la fuente de mi confort y alivio, Él quiere ser quien traiga ese abrazo que dice «Todo va a estar bien». Él quiere ser el objeto de mi amor, Él quiere ser mi lugar seguro, quien RESTAURA mi corazón y me hace sentir acompañada, amada, comprendida y abrazada. Y te lo comparto porque estoy segura que Él quiere ser eso mismo para ti.

Mi oración es que el Señor nos ayude siempre a estar atentos y a recibir la restauración en las áreas que lo necesitemos, que podamos ser conscientes de lo mucho que lo necesitamos en nuestra vida, que así como el pueblo llora porque les faltaba la Gloria de Dios y reciben un avivamiento espiritual, nosotros también podamos ver si nos llega a faltar la presencia de Dios y podamos recibir también este avivamiento de nuestro espíritu cada vez que lo necesitemos.


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Identidad en Cristo

3 Claves para Edificar nuestra identidad EN CRISTO

En el episodio de hoy estamos estudiando en los libros de Crónicas 3 claves para poder edificar nuestra identidad en Cristo. Si quieres escucharlo puedes encontrarlo en Spotify o Apple Podcast, o puedes leer las notas aquí.

Los libros de Reyes y Crónicas tienen varias diferencias aunque pueden parecer repetitivos, pero la más importante que quiero destacar hoy es el contexto en el que fueron escritos. Los libros de Reyes fueron escritos durante el tiempo del exilio en Babilonia, se cree que el autor fue el profeta Jeremías mientras que los libros de Crónicas fueron escritos DESPUÉS del exilio, cuando comienzan a regresar a Jerusalén. Esto es relevante porque en los libros de Reyes el autor quiere hacer ver al pueblo como el exilio y las cosas que están experimentando no son porque Dios es malo o se olvidara de ellos, sino porque existen bendiciones y consecuencias de la obediencia o la desobediencia. De alguna forma es una llamado al pueblo al arrepentimiento.

Por otro lado en crónicas el esfuerzo es unificar al pueblo, por eso tenemos una visión más positiva de los reyes de Judá en comparación de lo que vemos en los libros de los Reyes, y se destacan mucho más los esfuerzos de algunos reyes por promover la adoración a Dios.

Entonces, ¿qué cosas nos enseñan estos libros? Y de forma práctica, ¿Qué podemos aplicar de ellos para ser luz? Para mi vemos la importancia de EDIFICAR NUESTRA IDENTIDAD EN CRISTO.

1. Edifico mi identidad en Cristo cuando DESCUBRO mi linaje Espiritual:

¿Te imaginas cómo se sentían los Judíos después del exilio y la cantidad de cosas que tuvieron que experimentar y vivir? A través de las genealogías con la que comienza el primer libro de Crónicas el Señor está volviendo a poner las bases y los fundamentos en su pueblo, yo percibo que la intención de hacerlo es recordarles su identidad ESPIRITUAL y sus raíces. Estuvieron tanto tiempo en Babilonia y probablemente han olvidado toda su historia. A través de las genealogías Dios les está recordando que son SU pueblo escogido, todas Sus promesas son para ellos.

A través de la lectura de la Palabra nosotros también podemos ir descubriendo ese linaje Espiritual que tenemos, también podemos ver como todas esas palabras y esas promesas que encontramos en la Biblia para el pueblo de Dios aplican para nosotros.

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos!

1 Juan 3:1

Y si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa.

Gálatas 3:29

2. Edifico mi identidad en Cristo cuando llevo una vida de ADORACIÓN:

Es curioso como en el primer libro de Crónicas pasamos de las genealogías directo a la historia de David y sólo se nos cuenta cómo fue la historia de la muerte de Saúl, no hay nada acerca de su vida.

Y me parece que esto es porque las historias de David nos invitan a la adoración, vemos su corazón siempre inclinado al Señor, vemos como en sus victorias el alababa al Señor y en sus derrotas clamaba a Dios. Esto además de la importancia que tienen las promesas de David en cuanto al linaje del Mesías, el pueblo debía recordar a este rey y líder tan importante porque de su descendencia vendría uno mayor.

¡Leer de David debería de invitarnos a nosotros también a vivir en ADORACIÓN constante a Dios! Si voy a la batalla, adoro a Dios, en tiempos de paz, adoro a Dios, en tiempos de prosperidad, adoro a Dios. Hay altos y bajos pero en medio de todo lo que hago en medio de todo lo que vivo, mi adoración a Dios no puede faltar. Y lo hago desde un lugar de HIJO, que ha sido amado, escogido y PERDONADO.

Cuando vivimos en adoración entramos en un círculo virtuoso, en el cual adoramos a nuestro Padre y eso reafirma nuestra identidad de Hijos, cuando nos maravillamos del Señor eso nos hace sentir aún más amados.

Y aunque hemos aprendido que todo lo que hacemos adora a Dios también quiero resaltarte la importancia de convertir nuestra adoración en una PRIORIDAD, en algo que hacemos de forma intencional y no sólo de forma casual en nuestro día a día. No me mal interpretes por favor, sigue adorando al Señor en tu día a día, pero APARTA tiempos específicos para enfocar tu atención en Él, en su Majestad, en su Grandeza, ¡En su Belleza!

3. Edifico mi Identidad en Cristo cuando practico el arrepentimiento Genuino y busco Su Rostro con determinación:

“Si mi pueblo, sobre el cual se invoca mi nombre, se humilla y ora, y busca mi rostro, y se aparta de sus malos caminos, yo lo escucharé desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.”

2 Crónicas 7:14 NBLA

Esta es la oración que hace Salomón en un tiempo de mucha paz y abundancia, en ese momento están consagrando el templo al Señor, pero en toda su sabiduría les da 4 claves al pueblo (y a nosotros hoy en día también) para el arrepentimiento:

  • Humillarnos
  • Orar a Dios pidiendo perdón
  • Buscar a Dios continuamente
  • Abandonar el comportamiento pecaminoso

Un buen ejemplo de este punto fue Manasés (puedes leer toda su historia en 2 Crónicas 33) pero la Biblia nos cuenta como después de una vida de pecado e idolatría, generales del ejército de Asiria con grilletes se lo llevaron cautivo a Babilonia. Allí se humilló y oró a Dios, quien lo restauró como rey en Jerusalén, literalmente el versículo 13 dice “Dios oyó su oración y le respondió permitiendo que volviera a Jerusalén y recuperara su reino. Así Manasés reconoció que el Señor era Dios.

El arrepentimiento genuino y buscar el Rostro de Dios con determinación lo reconcilia con su identidad y su llamado, ¡Y hace lo mismo por nosotros!

“Ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.”

1 Pedro 2:9

¿Estás dispuesto a edificar tu identidad en Cristo?

Él te ama y tiene un propósito para tu vida. Cuando nosotros elegimos edificar nuestra vida en Cristo podemos ser LUZ, porque les mostramos a otros una fe sólida y una dependencia a Dios en todo tiempo. Somos linaje escogido, real sacerdocio, nación Santa, pueblo adquirido por Dios y necesitamos vivir de esta forma para que podamos como dice la primera carta de Pedro anunciar todos los hechos maravillosos de aquel que nos ha llamado, porque aunque estuvimos en tinieblas, ahora vivimos en su Luz admirable, y por eso podemos reflejar esa Luz para que quienes nos rodean también lo conozcan.

Descubriendo la Resiliencia de Dios en Ti

¡Hola de Nuevo! Después de algunos meses de ausencia (te comparto más de las razones en este episodio) quiero celebrar contigo oficialmente que tengo un nuevo episodio en el Podcast!!! Si no sabías que tenemos un podcast disponible es porque es la primera vez que estoy escribiendo en el blog acerca de esto.

Este episodio es bastante especial e importante para mi porque el tema es acerca de la Resiliencia, por mucho tiempo compré la mentira de que nunca termino lo que comienzo y eso está bien porque «así soy yo» hasta que recientemente el Señor me detuvo y me hizo ver que esa no es mi esencia, es un mecanismo de defensa y algo completamente aprendido.

El libro que te menciono en este episodio es «A Resilient Life» de Gordon Macdonald. El autor cuenta como mientras vivía el luto de la muerte de su mamá escucha muchas anécdotas de su vida, y tiene la revelación de como ella dejaba todo a medias, esto lo lleva a evaluar su vida y su capacidad de terminar lo que comienza. Mientras el cuenta esto en el audiolibro, cuando yo escucho esta historia es como si me pusieran un espejo en el cual veo que voy siguiendo ese mismo camino. ¡Yo no quiero ser una «quitter»! Yo no quiero que mis hijas un día cuenten todas las historias de todo las cosas «Geniales» que su mamá comenzó pero nunca terminó.

Así que comencemos por lo básico, y es definir ¿qué es la resiliencia? Resiliencia es la capacidad de sobreponernos a la adversidad y seguir adelante a pesar de las dificultades. Ser resilientes implica tener flexibilidad, fortaleza y una actitud positiva ante los problemas. Pero va mucho más allá de solo ser «positivos».

Cristo nos advirtió que en este mundo enfrentaríamos aflicción, y eso me lleva a creer que como cristianos, estamos llamados a desarrollar resiliencia en nuestra vida, necesitamos aprender a superar los momentos difíciles con la ayuda de Dios.

Discernir entre Perseverar o Dejar ir

Como hijos De Dios debemos examinar cada situación y ser entendidos en los tiempos para saber si nuestra resiliencia en cada circunstancia se va a manifestar a través de perseverar y permanecer en un proyecto, sueño o camino, o se va a manifestar a través de soltar y dejar ir, para perseverar en un llamado más alto.

Preguntas para Considerar:

  • ¿Esto contribuye a mi crecimiento personal y espiritual? 
  • ¿Estoy haciendo la voluntad de Dios aquí? 
  • ¿Tengo la gracia y la fuerza de Dios para perseverar? Si es Su voluntad, Él nos dará la resiliencia necesaria.

Debemos ser cuidadosos de no aferrarnos a cosas que ya cumplieron su ciclo en nuestras vidas. A veces Dios cierra puertas para llevarnos a nuevos propósitos. Ahí se requiere valentía para soltar y seguir adelante.

Algunos ejemplos de Resiliencia en la Biblia: 

  1. José: Fue vendido por sus hermanos como esclavo, injustamente encarcelado, pero siempre confió en Dios y se sobrepuso hasta llegar a una posición de liderazgo en Egipto.
  2. Rut: A pesar de quedar viuda y sin hijos, no se rindió y salió adelante cuidando de su suegra Noemí. Su historia es un bello ejemplo de lealtad pero también de resiliencia.
  3. Job: Afrontó terribles adversidades: perdió sus bienes, sus hijos, su salud, pero mantuvo su fe en Dios inquebrantable.
  4. Los apóstoles: Sufrieron persecución y adversidad por predicar el evangelio, pero persistieron con valentía.

Personajes que fueron Resilientes al dejar algo atrás:

  1. Abraham: cuando tuvo que dejar su tierra natal en Ur para seguir la promesa de Dios hacia la tierra prometida. Tuvo que dejar atrás la comodidad y seguridad de su hogar para recibir la bendición que Dios le había preparado. No se aferró a lo conocido.
  2. El Joven rico: Cuando Jesús invitó al joven rico a vender sus posesiones y seguirle, pero a diferencia de Abraham, vemos que el joven no pudo desprenderse de sus riquezas. Se perdió una vida de aventuras con Jesús, la resiliencia se mostraría en responder al llamado y dejar lo conocido atrás, no en saber administrar sus posesiones, su trabajo y su influencia y seguir a Jesús a pesar de… 
  3. Zaqueo: quien sí dejó atrás su vida de recaudador de impuestos para empezar una nueva vida, no era momento de perseverar y usar esa plataforma que tenía para evangelizar, la Biblia no nos indica qué pasó con él después pero claramente hubo un cambio en su vida. 
  4. Pedro: que es un ejemplo de resiliencia pero también es un ejemplo de cómo la resiliencia puede implicar dejar ir algo. Vemos a un Pedro que deja su vida para seguir a Jesús, y después de la muerte de Jesús, Pedro persevera en ese llamado a construir la iglesia y a predicar el evangelio. Pedro tuvo la resiliencia para predicar con denuedo después de la muerte de Jesús, pero también tuvo la humildad de dejar el liderazgo de la iglesia en Jerusalén cuando Dios lo llamó a ministrar a los gentiles. 

Versículos Bíblicos:

Avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús.

Filipenses 3:14

Mis amados hermanos, permanezcan fuertes y constantes. Trabajen siempre para el Señor con entusiasmo, porque ustedes saben que nada de lo que hacen para el Señor es inútil.

1 Corintios 15:58

No nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos.

Gálatas 6:9

Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.

Hebreos 12:1

¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas.

Josué 1:9

El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida,

Salmos 138:8

No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré

Isaías 41:10
¡Escucha el episodio completo aquí!

Déjame un comentario contándome en qué proyecto o sueño vas a poner en práctica la RESILIENCIA!! Suscríbete en Spotify o Apple Podcast para continuar creciendo con cada episodio de Mi Vida es Luz.

Jeroboam

Jeroboam fue el primer rey de las 10 tribus del Norte después de la división de Israel. De aquí en adelante, al hablar de los reyes de las tribus del norte, vamos a hablar de los reyes de «Israel», y al hablar de los reyes de las tribus del Sur, que son los descendientes del rey David, vamos a hablar de los reyes de Judá.

La historia de Jeroboam comienza en 1 Reyes 26, era un hombre diligente y capaz, al verlo Salomón lo pone a cargo de los trabajadores de Efraín y Manasés. El Profeta Ahías le da una palabra de parte del Señor:

Luego le dijo a Jeroboam: «Toma diez de estos pedazos, porque el Señor, Dios de Israel, dice: “¡Estoy a punto de arrancar el reino de manos de Salomón y te daré a ti diez de las tribus! Pero le dejaré una tribu a Salomón por amor a mi siervo David y por amor a Jerusalén, la ciudad que he escogido entre todas las tribus de Israel. Pues Salomón se ha apartado de mí y rindió culto a Astoret, diosa de los sidonios; a Quemos, dios de Moab; y a Moloc, dios de los amonitas. Salomón no ha seguido mis caminos ni ha hecho lo que me agrada. Tampoco ha obedecido mis decretos y ordenanzas como lo hizo su padre David.

1 Reyes 11:31-33 NTV

Jeroboam fue designado por el Señor para ser rey de Israel, y sabía por qué el Señor estaba quitando el reino a Salomón y a su descendencia, lo que me impresiona es que aunque el Señor lo llamó a reinar ¡Cayó en los mismos errores de Salomón! (O incluso peores…)

Jeroboam pensó: «Si no tengo cuidado, el reino volverá a la dinastía de David. Cuando este pueblo vaya a Jerusalén para ofrecer sacrificios en el templo del Señor, ellos volverán a ser leales al rey Roboam de Judá; a mí me matarán y a él lo nombrarán rey en mi lugar».

Entonces, siguiendo la recomendación de sus consejeros, el rey hizo dos becerros de oro. Después dijo a la gente: «Para ustedes es muy complicado ir hasta Jerusalén a adorar. Miren, israelitas, ¡estos son los dioses que los sacaron de Egipto!».

1 Reyes 12:26-28 NTV

Jeroboam llevó al pueblo a pecar. Cada vez que obedecían a Jeroboam, automáticamente desobedecían a Dios. ¿Cuántas veces recibimos ideas «prácticas» que nos separan de Dios? Él no estaba pensando en el pueblo, ni en la ley del Señor, él solo estaba pensando en si mismo, en «mantener» su poder, ¡poder que había venido DEL SEÑOR!

Muchas veces el mundo nos hace ver que «es muy difícil vivir en santidad» y decidimos tomar atajos o ser permisivos con nuestras creencias. Jeroboam les hace becerros de oro para que adoren en Betel y Dan, y aunque se supone que son «para adorar a Dios» esta sustitución en las creencias se desvía tanto que se vuelve algo completamente diferente y alejado de Dios.

En Éxodo 32 vemos que Aaron había hecho becerros de oro para que el pueblo adorara, y la historia no salió muy bien. Necesitamos conocer la Palabra de Dios, porque muchas veces nos preguntamos si algo está mal o no, y la Biblia es clara.

Jeroboam no sólo llevó al pueblo a pecar adorando a otros dioses, también nombró sacerdotes que no eran levitas, Números 3:10 vemos que sólo los descendientes de la tribu de Leví podían ser sacerdotes. Todos estos «pequeños» cambios causaron mucho dolor a largo plazo al pueblo de Israel.

El Señor manda a un profeta, y da una profecía sobre Josías (su cumplimiento está en 2 Reyes 23:1-10 300 años después) y cuando Jeroboam extiende su mano para señalarlo y mandar a detener al profeta, su mano se paraliza. La Biblia dice que Jeroboam le pidió al profeta: «¡Te ruego que le pidas al Señor tu Dios que me restaure la mano!». El profeta ora y su mano es restaurada.

En el capítulo 14, el hijo de Jeroboam se enferma, y el manda a su esposa a ver al profeta Ahías (quien le dijo de parte del Señor que sería el próximo rey de Israel al inicio) pero le dice que se disfrace, para que el profeta no sepa que es la esposa de Jeroboam. El Señor había restaurado su mano antes, ¿Por qué disfrazarse en lugar de solo humillarse delante del Señor y pedirle ayuda? Tal vez tiene que ver con los altares y con que él sabía que estaba haciendo que todo el pueblo pecara…

A veces cuando tenemos problemas y decidimos buscar al Señor, a causa de nuestro pecado preferimos buscarlo disfrazados, como si el Señor no supiera que somos nosotros. La esposa de Jeroboam, disfrazada, no pudo engañar a un profeta CIEGO, nosotros tampoco engañamos al Señor cuando lo buscamos escondiendo nuestro pecado.

Aunque hay mucho más de lo que podríamos hablar de Jeroboam, y muchas otras cosas que aprender, quisiera dejarte con esto: no necesitamos ocultar nuestros pecados para pedirle ayuda a Dios, al contrario, necesitamos reconocer que hemos pecado, y arrepentirnos de nuestra maldad y de nuestro egoísmo.

Creo que la historia pudo haber sido muy diferente para Jeroboam, para su descendencia y para el pueblo de Israel si en este punto habrían buscado la ayuda del Señor, y cambiado su camino. Nunca es tarde para arrepentirnos de nuestras malas decisiones, como vimos al estudiar a David, las consecuencias pueden permanecer y pueden ser dolorosas, pero recibir el perdón del Señor y restaurar nuestra relación con Él es más valioso.


Padre, te pedimos que nos ayudes a ver aquellas áreas de nuestra vida en las que estamos viviendo en pecado, te pedimos perdón si con decisiones pequeñas hemos abandonado nuestra relación contigo, te pedimos perdón si con «pequeñas modificaciones» nos hemos alejado de lo que te agrada. No queremos sustituir tu palabra en nuestra vida por cosas que nos hagan sentir bien en nuestro pecado. Queremos buscarte de todo corazón, queremos vivir cerca de ti. Ayúdanos a quitar cualquier máscara o disfraz que hayamos adoptado para acercarnos a ti, reconocemos que te necesitamos, y queremos que tú nos guíes para vivir en santidad, de forma agradable a ti. Lo que más queremos, es vivir en intimidad contigo, cada día de nuestra vida.


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Roboam

Roboam fue el cuarto rey de Israel. El último rey de Israel como un reino unido, sus decisiones dejan claro que no podemos heredar la sabiduría, su arrogancia e ignorancia dividieron una nación.

El pueblo de Israel bajo el reinado de Salomón estaba sometido a trabajos pesados y altos impuestos. Por eso piden a Roboam que disminuya  la carga que tienen. Roboam decide pedir consejo, busca a los ancianos que aconsejaban a Salomón, y busca a los jóvenes que son ahora sus consejeros, finalmente decide tomar el consejo de los jóvenes y ser aún más duro con el pueblo que su papá.

La historia de Roboam no nos dice que todos los jóvenes son necios, ni que todos los ancianos son sabios, pero sí podemos ver que Roboam en ningún momento consultó al Señor, simplemente tomó el consejo que le favorecía más. Necesitamos pedir el consejo del Señor SIEMPRE. A diferencia de Salomón que le pide al Señor sabiduría para gobernar al pueblo, Roboam no pensó en lo que era bueno para el pueblo, sino buscó el bien para si mismo.

Como resultado de las decisiones imprudentes de Roboam, Israel se dividió en dos, el reino del norte (formado por 10 tribus de Israel) y el reino del Sur (las tribus de Judá y Benjamín). Roboam heredó un reino poderoso, pero pronto olvidó por qué tenía tanto.

Cuando Roboam estaba fuerte y firmemente establecido, abandonó la ley del Señor y todo Israel lo siguió en este pecado.

Debido a que fueron infieles al Señor, el rey Sisac de Egipto subió y atacó Jerusalén en el quinto año del reinado de Roboam.

2 Crónicas 12:1-2 NTV

La Biblia nos deja ver como Roboam se sintió seguro, tanto que comenzó a confiar más en sí mismo y dejó por un lado a Dios, y no sólo abandonó la ley del Señor, sino que guío a todo el pueblo a hacer lo mismo. Como consecuencia el rey de Egipto saqueó el templo del Señor y el palacio. El Señor mandó a al profeta Semaías a decirle “Ustedes me abandonaron, y por eso yo los abandono en manos de Sisac”.

Aquí comienza un patrón que vamos a ver a lo largo de las historias de los reyes, el pueblo peca, y después se arrepienten, y lo más impresionante para mi, el Señor decide mostrarles misericordia.

Cuando el Señor vio el cambio de actitud en ellos, le dio este mensaje a Semaías: «Puesto que el pueblo se ha humillado, no lo destruiré completamente y pronto le daré cierto alivio. No usaré a Sisac para derramar mi enojo sobre Jerusalén; pero serán súbditos de Sisac, para que conozcan la diferencia entre servirme a mí y servir a los gobernantes terrenales».

2 Crónicas 12:7-8

Más adelante en la historia, la Biblia nos cuenta que el rey Sisac saquea el templo del Señor y el palacio, y se roba los escudos de oro que Salomón había hecho (1 Reyes 10:16-17 dice que eran 200 escudos grandes y 300 pequeños). Roboam decide reemplazar estos escudos con escudos de Bronce, tratando de mantener la apariencia de la gloria pasada.

Roboam heredó riquezas, un reino grande y fuerte, y en poco tiempo quedó con un reino dividido y destrozado, tratando de aparentar tener lo que ya no tenía. La mayor falta de Roboam fue que no buscó al Señor con todo el corazón.


Padre, ayúdanos a buscar el consejo de sabios en nuestra vida, y sobre todo ayúdanos a llevar todo consejo delante de ti, a buscar tu voluntad siempre, a estudiar tu Palabra todo el tiempo. No queremos vivir de apariencias, no queremos cubrir lo que nos hace falta con imitaciones. Te queremos a ti, queremos seguir tu voz.

Padre ayúdanos a liderar a aquellos que tu has puesto bajo nuestro cuidado con amor, a saber que todo lo que hacemos es para ti primero y para los hombres después. Ayúdanos a llevar tu amor, te damos gracias por siempre mostrarnos tu gracia y tu misericordia.


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Salomón

Salomón

Salomón fue el tercer rey de Israel, hijo de David. Generalmente cuando pensamos en Salomón pensamos en «el que le pidió sabiduría a Dios», pero esta vez, cuando leí su historia hubo otra cosa que llamó mucho mi atención.

David tuvo otros dos hijos llamados Absalón y Adonías. En diferentes ocasiones, ambos trataron de tomar el lugar de su papá y ser los reyes de Israel. La historia de Absalón está en el 2do libro de Samuel, en los capítulos 15 al 18, pero hoy quiero que nos enfoquemos en Adonías, porque fue Salomón quien tuvo que detenerlo.

En el 1er libro de Reyes, capítulo 1, se relata como David estaba ya anciano, y Adonías se autoproclamó rey, es muy curioso como la Biblia dice «Ahora bien, su padre, el rey David, jamás lo había disciplinado, ni siquiera le preguntaba: ¿Por qué haces esto o aquello?».

El profeta Natán habla con Betsabé, y juntos van a decirle a David lo que Adonías estaba haciendo y David proclama rey a Salomón, y en el versículo 39 el sacerdote Sadoc lo unge. Adonías tuvo miedo de Salomón y pide que no lo mate y Salomón dice «Si él demuestra ser leal, no se le tocará un pelo de la cabeza; pero si causa problemas, morirá.«

Te pongo en contexto para que entiendas lo que sucede más adelante, dice la Biblia que Adonías busca a Betsabé (la mamá de Salomón) y le dice lo siguiente:

—Como sabes, el reino me correspondía a mí; todo Israel quería que yo fuera el siguiente rey. Pero todo cambió, y el reino pasó a mi hermano porque el Señor así lo quiso. Ahora solo tengo un favor que pedirte, no me lo niegues.
—¿De qué se trata? —preguntó ella.
Él contestó:
—Habla con el rey Salomón de mi parte, porque yo sé que él hará cualquier cosa que tú le pidas. Dile que me permita casarme con Abisag, la muchacha de Sunem.

1 Reyes 2:15-17 (NTV)

Abisag fue la mujer que cuidó a David antes de que muriera, era su concubina y era virgen. Adonías NO ESTABA ENAMORADO DE ELLA, su petición no era realmente «casarse» con ella de la forma romántica que podríamos entender tú y yo hoy.

Adonías quería a Abisag porque formaba parte del harén* de David, (Absalón hizo lo mismo en 2 Samuel 16:20-23). El plan de Adonías probablemente era reclamar el trono al tomar a la viuda Abisag, era normal entre los persas y árabes que el nuevo rey tomara posesión del harén del anterior.

Lo que quiero resaltarte fue la respuesta de Salomón:

—¿Cómo es posible que tú me pidas que entregue a Abisag en matrimonio a Adonías? —preguntó el rey Salomón—. ¡Sería lo mismo que pedirme que le dé el reino! Tú sabes que él es mi hermano mayor y que tiene de su lado al sacerdote Abiatar y a Joab, hijo de Sarvia.

Entonces el rey Salomón hizo un juramento delante del Señor diciendo:
—Que Dios me hiera e incluso me mate si Adonías no ha sellado su destino con esta petición. El Señor me ha confirmado y me ha puesto en el trono de David, mi padre; él ha establecido mi dinastía, tal como lo prometió. Por lo tanto, ¡tan cierto como que el Señor vive, Adonías morirá hoy mismo!

1 Reyes 2:22-24

Me impresiona muchísimo el carácter de Salomón, él sabe que el Señor lo puso a gobernar. Adonías probablemente esperaba encontrarse con un muchacho ingenuo, manipulable, tímido o ignorante, y se topa con un líder sabio, determinado y sagaz.

Salomón no trató de ser condescendiente con su hermano, tampoco se puso a pensar que tal vez sería más fácil entregarle el trono a su hermano porque «tiene gente influyente de su lado» como Joab y Abiatar.

¿Somos capaces de defender EL LLAMADO de Dios sobre nuestra vida? Abiatar y Joab fueron funcionarios importantes en el reinado de David, pero Salomón decide reemplazar al sacerdote Abiatar por el sacerdote Sadoc, y a Joab por Benaía. No los cambia por gente sin experiencia, ni por sus amigos. El sacerdote Sadoc era el encargado de cuidar el arca del pacto (2 Samuel 15:24) y Benaía era uno de los valientes de David y capitán de la escolta personal de David.

En la vida de Salomón también vemos que podemos tener sabiduría para liderar y gobernar, pero eso no significa que apliquemos esa sabiduría en nuestra vida personal. Aunque fue el hombre más sabio, se comportó como necio en sus decisiones personales, y le faltó firmeza de carácter.

Sus acciones nos recuerdan que aunque sepamos lo que es correcto, es muy fácil no hacerlo.

Mientras recibía visitas importantes de lugares lejanos, y muchos admiraban su sabiduría, su propio pueblo se fue alejando poco a poco de él. La división del reino que estaba por venir no fue causada por su hijo, sino por Salomón:

El Señor estaba muy enojado con Salomón, porque su corazón se había apartado del Señor, Dios de Israel, quien se le había aparecido dos veces. Le había advertido a Salomón específicamente que no rindiera culto a otros dioses, pero Salomón no hizo caso al mandato del Señor. En consecuencia, el Señor le dijo: «Ya que no has cumplido mi pacto y has desobedecido mis decretos, ciertamente te arrancaré el trono y se lo daré a uno de tus siervos; pero por amor a tu padre David, no lo haré mientras vivas, sino que le quitaré el trono a tu hijo. Y aun así, no le quitaré el reino entero; lo dejaré ser rey de una tribu por amor a mi siervo David y por amor a Jerusalén, mi ciudad escogida».

1 Reyes 11:9-13 (NTV)

En el próximo tema vamos a hablar más de esta división, pero lo sucedido no fue únicamente responsabilidad de su hijo Roboam, como yo pensaba antes de estudiar a Salomón.

Salomón, con su corazón desviado y alejado de Dios, cambió el destino, el legado y la bendición que estaba sobre su familia gracias a su padre David.


Padre, hoy te pedimos que nos ayudes a ver el llamado que tú nos has hecho, ayúdanos a notar si estamos cediendo nuestra autoridad o siendo condescendientes con otros y dejando por un lado el llamado que tú nos has hecho. Es un Privilegio ser tus hijos, y es un privilegio que tú nos has escogido y ungido para servirte, ayúdanos a tomar la valentía que tuvo Salomón y esa autoridad para decir «El Señor me ha confirmado y me ha puesto a hacer esto«

Ayúdanos a que nuestro corazón permanezca unido a ti, queremos que tú seas el primer lugar de nuestra vida, ayúdanos a obedecerte de todo corazón y a poner nuestra relación CONTIGO como nuestra prioridad más grande. Somos privilegiados de ser tus hijos.


*Harén o harem: conjunto de mujeres (concubinas o, simplemente, mujeres hermosas) que rodeaban a un personaje importante.


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