Dios bendice a los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Mateo 5:6 (NTV)
Probablemente ni tú ni yo entendamos realmente el hambre que algunas personas sienten en algunas áreas de Guatemala, y probablemente no entendemos qué es tener tanta hambre como para buscar comida incluso en la basura. Pero ese tipo de hambre física es a la que se refieren estos versículos, es un hambre que nos hace buscar la comida con ansias e impaciencia. Como creación de Dios, tenemos un deseo natural por Él, un vacío que sólo Él puede llenar.

Me gusta que el texto no dice «Dios bendice a las personas justas» o «Bienaventurados los justos» sino «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia». Este uso de palabras nos deja ver que estamos en un camino, en el que constantemente sentimos el deseo de justicia, y en este camino, Jesús nos va limpiando, Jesús nos va llenando.
Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere.
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. Sin embargo, Dios nos declara justos gratuita y bondadosamente por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados.
Romanos 3:22-24 (NTV)
Sin embargo, sabemos que una persona es declarada justa ante Dios por la fe en Jesucristo y no por la obediencia a la ley. Y nosotros hemos creído en Cristo Jesús para poder ser declarados justos ante Dios por causa de nuestra fe en Cristo y no porque hayamos obedecido la ley. Pues nadie jamás será declarado justo ante Dios mediante la obediencia a la ley.
Gálatas 2:16 (NTV)
Así como el hambre y la sed física nos motivan a levantarnos, a ser diligentes y buscar comida, debemos de tener ese anhelo por la justicia de Dios, anhelo por ser justificados a través de Cristo. Y así como el hambre no se sacia al comer una vez, tenemos que mantenernos buscando al Señor con pasión y diligencia cada día.
La recompensa de vivir esta bienaventuranza es ser saciados, me encanta que otra vez, las palabras no son aleatorias, «serán saciados» implica que alguien más va a saciar esta hambre, no dice «Dichosos los que tienen hambre porque van a encontrar comida» como si nosotros fueramos los responsables de encontrar lo que tanto anhelamos. Dios es quien va a saciarnos, por eso lo opuesto en esta bienaventuranza es buscar sólo satisfacer mis deseos personales. Nos podemos desgastar tratando de llenar este vacío y de satisfacer esta hambre natural que tenemos por Dios con cosas materiales, pero no vamos a ser realmente saciados, sólo Dios puede saciarnos.
Cuando tú y yo nos damos cuenta de nuestro verdadero estado espiritual, algo pasa en nuestro corazón, y lo único que nos puede ayudar a seguir adelante es el consuelo y el amor del Espíritu Santo, que nos da esperanza y nos ayuda a levantarnos y recibir el sacrificio de Jesús, el mismo Espíritu Santo es quien nos fortalece para tomar la decisión firme de sujetarnos a la autoridad de Cristo, y al buscar hacer su voluntad en la tierra como en el cielo un hambre por Él nos invita a buscar su justicia, y nos invita a obedecerle cada día.
¡Que lindo ver estas cualidades que Jesús busca en sus discípulos! ¡Dichosos los que ven su condición espiritual! ¡Dichosos los que aceptan el consuelo del Espíritu Santo! ¡Dichosos los que sujetan su fuerza a la autoridad de Cristo! Y ¡Dichosos los que anhelan ser justificados por Cristo cada día!
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