Sabiduría para las decisiones diarias

Sabiduría para las Decisiones Diarias

¿Cómo podemos aplicar la sabiduría de Dios en nuestras decisiones diarias? Exploremos el libro de Proverbios para descubrir juntos cómo nuestras elecciones diarias y rutinarias pueden impactar no solo nuestra vida, sino también la vida de próximas generaciones.

Contexto de Proverbios:

  • El propósito principal de Proverbios es proporcionar sabiduría y entendimiento para vivir una vida justa y piadosa. Está diseñado para enseñar a las personas cómo conducirse de manera sabia y cómo aplicar principios divinos en la vida diaria.
  • El libro de Proverbios es tradicionalmente atribuido a Salomón, el rey de Israel, conocido por su sabiduría. Sin embargo, no todos los proverbios fueron escritos por él. Hay menciones de otros autores, como los proverbios de los sabios (Proverbios 22:17-24:22) y Agur (Proverbios 30) y Lemuel (Proverbios 31).
  • Proverbios no está diseñado para ser leído de una vez. Muchas personas lo leen poco a poco, meditando en un proverbio al día o tomando un capítulo cada día durante un mes (tiene 31 capítulos). Este enfoque permite reflexionar en los temas y aplicarlos a la vida diaria.
  • Cada proverbio es un principio práctico que, cuando se aplica, puede transformar nuestra manera de pensar y actuar.

1. La Sabiduría en las Decisiones Diarias

«Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus sendas.» (Proverbios 3:5-6)

A veces, queremos depender de nuestra propia lógica, pero Proverbios nos recuerda que la verdadera sabiduría proviene de Dios. Cuando enfrentamos decisiones difíciles debemos aprender a reconocer a Dios en cada paso.

Sin embargo, nuestra vida no se trata solo de las decisiones grandes, sino también de las pequeñas. Cada elección que tomamos nos lleva por un camino, no podemos creer que sólo podemos llevar a Dios las decisiones más grandes de nuestra vida y elegir al azar las cosas “pequeñas” o las cosas del “día a día”.

Pero esta sabiduría no es solo para nosotros. Proverbios nos enseña que las decisiones sabias son la base para un legado. Cada decisión que tomamos, cada rutina diaria que establecemos está preparando el camino para quienes vienen detrás de nosotros.

2. La sabiduría aplicada en nuestras decisiones familiares moldea el futuro de nuestros hijos.

«Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.» (Proverbios 22:6)

No podemos esperar que nuestros hijos crezcan con sabiduría si no la ven en nosotros. Todo lo que aprendemos en nuestra relación con Dios—cómo confiamos en Él, cómo tomamos decisiones, cómo vivimos con corazones agradecidos—es algo que debemos modelar para las próximas generaciones.

Instruimos a nuestros hijos en el camino del Señor al leerles la Biblia pero también al modelarles la sabiduría que obtenemos de la Biblia. Cuando nuestra vida no es congruente con los principios bíblicos que queremos enseñarles a otros, podemos crear una disonancia en ellos, y pueden llegar a frustrarse. Debemos modelar un evangelio auténtico que impacta cada área de nuestra vida diaria.

3. Practicando la Sabiduría en Familia

«El temor del Señor es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santo es inteligencia.» (Proverbios 9:10)

El mayor legado que podemos dejar a nuestras familias no es material, sino una vida basada en la sabiduría y el temor del Señor.

El temor del Señor, que es una reverencia profunda y una vida alineada con su voluntad, es el cimiento de la sabiduría. Cuando tomamos decisiones diarias basadas en esa reverencia, estamos construyendo algo mucho más profundo que un buen comportamiento o una vida próspera; estamos dejando una herencia espiritual para nuestras generaciones futuras.

Nuestra relación con Dios es el modelo para la relación que un día nuestros hijos construirán con Él. Cuando ellos nos ven buscando a Dios en las decisiones diarias, ellos aprenden que no hay sabiduría mayor que confiar en el Señor.

💡 Una forma de poner en práctica este tema en familia es reunirnos a orar por una decisión que tengamos que tomar. Esto va a invitar a nuestros hijos a ver que cada decisión que tomamos comienza con Dios.


La sabiduría en las decisiones diarias no solo transforma nuestras vidas, sino que también moldea el futuro de nuestras familias. Cada decisión, cada momento de enseñanza, y cada oportunidad de orar y depender de Dios son semillas que estamos sembrando para las generaciones que vienen. Que nuestro mayor legado sea una vida de sabiduría, temor del Señor, y amor por su Palabra.

Déjame un comentario con una historia en la que pausaste para orar y recibir la sabiduría del Señor y qué efecto tuvo en tu vida.

La vara y la espada

El pasaje de Exodo 17 nos relata una historia muy poderosa. En este pasaje conocemos por primera vez a Josué, el futuro líder de los Israelitas, y además nos deja ver una parte muy importante de la relación entre Josué y Moisés.

Brevemente, el contexto de esta historia es así: cuando los Israelitas se fueron de Egipto, se llevaron muchas cosas de los Egipcios. Entonces, cuando entraron al desierto, ellos poseían mucho oro y otros objetos de valor. Esto provocó que muchas naciones alrededor iniciaran guerras contra ellos, con el afán de tomar parte de esas riquezas. Los Amalecitas sabían sobre esta abundancia que poseían los Israelitas, y los provocaron para pelear contra ellos.

La historia comienza con Moisés diciéndole a Josué que seleccionara a algunos hombres para pelear contra los Amalecitas. Josué siguió las instrucciones de Moisés. Cuando Josué llevó al ejercito a la guerra, Moisés se colocó en la cima de una montaña donde podía ver la batalla y sostuvo la vara en alto. Mientras Moisés mantenía sus manos extendidas, Josué tenía la victoria, pero eventualmente Moisés comenzó a debilitarse y a bajar sus manos. Cuando las manos de Moisés estaban abajo, la victoria pasó a ser de los Amalecitas, y Josué y sus hombres comenzaron a ser derrotados, entonces Aaron y Hur se colocaron a su lado para ayudarlo, y levantaron sus manos hasta que la victoria de Josué estuvo completa.

La victoria de Josué dependió totalmente de que Moisés estuviera en posición con la vara de Dios extendida. El factor decisivo en esta batalla no fue la habilidad de combate de Josué y de sus hombres, sino la autoridad de Moisés, representada por la vara de Dios. Aunque Josué y sus hombres estuvieran peleando con la misma fuerza, habilidad e intensidad, mientras Moisés estaba fuera de posición, los Israelitas comenzaron a ser derrotados. Josué salió triunfante debido a que estaba bien alineado con Moisés, la generación anterior. La victoria no dependió de la espada en las manos de Josué, la generación más joven, sino de la vara en las manos de Moisés, la generación anterior.

La vara, en la vida de Moisés y a través de las escrituras, representa autoridad, poder y liderazgo, mientras la espada es usada para administrar el trabajo del Señor. La cobertura en autoridad que proveen los líderes mayores es esenciales para que los líderes jóvenes tengan éxito al completar las tareas que les son asignadas. 

Como jóvenes es necesario que apliquemos dos principios en la vida, el primero es sumisión a la autoridad y el segundo es dar honra a nuestros mayores.

El peligro de querer ser independientes es que la independencia está basada en orgullo. 1 Pedro 5:5 dice:

Así mismo, jóvenes, sométanse a los ancianos. Revístanse todos de humildad en su trato mutuo, porque «Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes».

Cuando la generación joven quiere hacer sus propias cosas, y se resisten a sujetarse a la generación anterior, en esencia están diciendo «Creemos que nosotors podemos hacerlo mejor.» Y eso es orgullo.

Cuando la generación anterior calla a la generación joven, en esencia están diciendo «No los necesitamos. No creemos en ustedes. Vengan cuando sean mayores.» Y eso también es orgullo.

Cuando actuamos con humildad, la gracia comienza a fluir en nuestra vida; pero si nos negamos a ser humildes, Dios se va a oponer al orgullo en nuestra vida. Como jóvenes es necesario que vayamos a la batalla, pero bajo la cobertura y sujetos a la autoridad de la generación anterior, sólo así vamos a obtener la victoria que Dios quiere darnos.