Escuchar a Dios

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La calidad de cualquier relación está determinada por la calidad de la comunicación que se tiene, y cualquier relación en donde no hay una comunicación continua es una relación que va en declive, es decir, que está muriendo. 

Esto aplica también con nuestra relación con Dios, la comunicación es de dos vías, tú hablas pero también escuchas.

Hablar con Dios es muy fácil, realmente sólo tienes que hablar y Él te va a escuchar… Por otro lado, escuchar a Dios nos puede parecer un poco difícil, pero es importante que sepas que Dios te quiere hablar y que lo escuches.

¿Alguna vez le has pedido a Dios que te hable? y aún más importante, ¿estás tratando de escucharlo?

holaDios te puede hablar de muchas maneras, a través de la Biblia, en sueños, con visiones, a través de personas, etc. ¡Y tú puedes pedirle que te ayude a escucharlo! Pero tienes que ser intencional, y dedicar un tiempo para hacerlo, exactamente como lo harías con un amigo.

Hoy quiero retarte a tener una conversación con Dios, en la cual tú le hables pero también lo escuches. Aparta un tiempo, lleva tu Biblia y habla con Dios.

Si no sabes cómo hacerlo te sugiero comenzar por dale gracias por ser bueno y por todas las cosas que te permite disfrutar, después habla sobre las cosas que te preocupan y pídele que te hable y te ayude a escucharlo. Finalmente guarda silencio y espera. Puede ser que Dios traiga recuerdos a tu mente, pensamientos o alguna cita bíblica. Personalmente nunca he escuchado a Dios con la voz de ultratumba que antes pensaba que tenía, es muy raro (no imposible) que Dios hable de forma audible. También puedes leer algunos versículos de la Biblia, lo importante es que le pidas a Dios que sea Él quien te ayude y te dirija.

Señor, te pido por cada persona que está leyendo este post, te pido que lo ayudes a escucharte y puedas darle las respuestas y la paz que necesita, en el nombre de Jesús, amén. 

¿Qué hago cuando todo sale mal?

Había una mujer en la Biblia llamada María, era de Betania. La primera vez que aparece es en Lucas 10:38, cuando Jesús entró a su casa. Probablemente has escuchado la historia de como María se sentó a los pies de Jesús a escucharlo mientras Marta preparaba la comida y arreglaba la casa. Esto molestó a Marta y se quejó con Jesús, y él le respondió que dejara a María, porque ella había escogido la mejor parte (compartir con él y aprender de lo que decía).

María, sentada a los pies de Jesús comenzó a aprender de él, lo conoció, escuchó sus historias, compartió con él, y seguramente desde entonces creyó que él era el hijo de Dios. Después de esta historia, volvemos a leer de María en Juan 11:1-44 donde se relata la muerte de Lázaro, su hermano. Cuando Lázaro se enfermó le mandaron un mensaje a Jesús para decirle lo que había sucedido, pero «él no hizo nada» al recibir el mensaje.

María

¿Qué habrá pasado por la mente de María al ver que Jesús no llegaba? Probablemente se llenó de dudas, se preguntaba ¿Qué clase de amigo era Jesús? ¿Por qué rechazó su petición? ¿Por qué no salió a ayudarla a ella y a su hermano? Si yo fuera María, probablemente me hubiera sentido frustrada y bastante molesta.

Juan 11:20 dice que cuando Marta se enteró de que Jesús había llegado a Betania, salió a recibirlo, pero María se quedó en su casa. La Biblia no dice qué hacía María mientras, pero seguramente estaba molesta, triste y preguntándose si podría volver a confiar en Jesús o no. Creo que todos nos hemos sentido como María alguna vez, cuando oramos y le pedimos algo a Dios, y creemos que nos ignoró, creemos que Él estaba muy ocupado para nosotros…

Cuando Jesús mandó a llamar a María, ella responde al llamado y sale rápido de su casa para encontrarse con él, y lo primero que hace es arrodillarse.

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En Lucas 10:39 María empieza sentada a los pies de Jesús, y en Juan 11:32 vuelve a ese estado de rendición, arrodillada a sus pies. Después de esto, Jesús se conmueve (¡esto toca su corazón!) y revive a Lázaro.

En esta historia, María aprende que la vida opera según los tiempos de Dios, no los nuestros. Aprende que las demoras de Dios no son negaciones, y que el tiempo de Jesús era el perfecto, aún cuando pareciera que Jesús la había olvidado.

Me sorprendió mucho ver que María tuvo que tomar una decisión: su hermano estaba muerto, Jesús podría haberlo sanado antes y no lo hizo, y ahora Jesús la estaba llamando, la pregunta es ¿Cómo responder cuando todo salió mal? Ella podría haberlo ignorado (con el pretexto de que «él lo hizo primero»), podría haber mandado un reclamo, o podría haberse arrodillado delante de Jesús, ser vulnerable, rendirse y seguir confiando en él.

Ella decidió seguir creyendo, y no dejar que algo que no salió como ella deseaba la alejara de Dios y la hiciera dudar de Jesús. Todos tenemos cosas que no han salido (o no están saliendo) como deseamos, ¿Qué vamos a hacer al respecto? ¿Se lo entregamos a Jesús y seguimos confiando en él, o abandonamos nuestra fe?

Un Momento de Impacto

ImagenManasés era hijo del rey Ezequías, un rey que agradó a Dios, la historia de Ezequías es fascinante, fue un hombre fuerte, valiente pero sobre todo que dependía de Dios; pero hoy quiero enfocarme en Manasés. Mencioné a su papá porque con un «ejemplo» tan admirable, Manasés fue rebelde e hizo todo lo que era desagradable ante los ojos de Dios. Yo fui como Manasés.

Manasés tenía 12 años cuando subió al trono, adoró a otros dioses, reconstruyó altares, practicó hechicería y adivinación, hizo imágenes y las puso en el templo del Señor y asesinó gente inocente, todas estas cosas provocaron el enojo del Señor. Probablemente tú y yo no hayamos hecho muchas de estas cosas, pero sí hemos hecho cosas que no le han sido agradables a Dios (al menos yo sí). Que nuestros papás amen y obedezcan a Dios no significa que nosotros también lo hagamos, yo amaba a Dios «a mi manera» y era obediente sólo cuando me convenía. Entonces vino el impacto.

El Señor le habló a Manasés y al pueblo pero no hicieron caso, entonces el Señor permitió que los Asirios tomaran a Manasés como prisionero, lo sujetaron con cadenas y le pusieron un aro en la nariz, esto era la humillación máxima a la que podía ser sometido un gobernante. En 2 Crónicas 33:12 dice «Cuando estaba sumido en profunda angustia, Manasés buscó al Señor su Dios y se humilló con sinceridad ante el Dios de sus antepasados.» (NTV)

El momento de impacto siempre es distinto, a veces es un momento de extrema vergüenza y humillación, a veces es un momento de culpa, otras veces es un momento de honra (sí, algunas veces cuando el Señor nos dice cuánto nos ama el impacto en nuestra vida es TAN GRANDE que no podemos seguir siendo iguales).

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A pesar de que el impacto siempre es diferente, la respuesta del Señor siempre es igual: «Cuando oró, el Señor lo escuchó y se conmovió por su petición.» Después de esto, el Señor hizo que Manasés volviera a Jersualén y siguiera reinando, y Manasés se dio cuenta de que el Señor es el único Dios (V.13). A partir de este momento de impacto, la vida de Manasés cambió, quitó a los dioses ajenos, derribó los altares que había construido y restauró el altar del Señor. Manasés fue un hombre que cometió muchos errores, pero también un hombre en el que vemos claramente la gracia de Dios. El Señor perdona todos nuestros pecados cuando lo buscamos con un corazón sincero y arrepentido, y no sólo nos perdona sino además nos ayuda a cambiar. Si no has tenido un momento de impacto, espero que esta historia sea de impacto para tu vida, como lo fue para la mía y que como Manasés puedas ir con el Señor, como dijo David: con un espíritu quebrantado, porque el Señor no rechaza un corazón arrepentido y quebrantado (Salmo 51:17)

Dile a Dios hoy como una vez le dijo el rey David «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mi.» (Sal.51:10) pídele a ÉL que te tome de la mano y te ayude a corregir los errores que has cometido y a encontrar el camino que Él tiene para tu vida

**La historia de Manasés puede encontrarse en 2 Reyes 21 y en 2 Crónicas 33. 

«Yo ya no estoy tan seguro…»

dudasDudas… Todos hemos dudado en algún momento ¿no? sobre todo cuando comenzamos a vivir conflictos, adversidades, cuando todo parece ir mal y estamos perdiendo la esperanza y la fe. El mismo Juan el Bautista dudó…

¡Sí! el hombre que le dijo a Jesús «Yo soy el que necesita que tú me bautices» (Mateo 3:14) reconociendo así quién era Jesús, y además según el evangelio de Juan, Juan el Bautista exclamó al ver a Jesús caminando hacia él «¡Miren! ¡El cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!» (Juan 1:29). Por una parte yo pienso, ¿Cómo este hombre estaba tan seguro entonces, y días después, el mismo hombre que estuvo lleno de fe tenía tantas dudas?

Juan, que estaba en la cárcel, oyó hablar de los hechos de Cristo y le envió unos discípulos suyos para que le preguntaran:

— ¿Eres tú el que tenía que venir, o debemos esperar a otro? (Mateo 11:2-3)
Religiosamente, yo lo juzgaría por haber perdido la fe, pero debo admitir que si fuera YO quien está en la cárcel, a punto de ser decapitada, también habría dudado.
Pero, lo que quiero decir con todo esto es que a veces vamos a dudar, en cualquier área de nuestra vida, sobre nuestras decisiones familiares, novios, incluso sobre un matrimonio, relaciones amistosas, nuestro trabajo, nuestra carrera, inclusive podemos dudar sobre nuestro ministerio. Es completamente normal, eso no hace que Dios nos deje de amar, o que perdamos las promesas que Dios nos ha hecho por dudar…
Al sentir esas dudas, al sentir que nos ahogamos en problemas, al sentir que probablemente nada valga la pena, o que todo fue un error (porque te digo, es posible que llegues a pensar que no escuchaste bien la voz de Dios, y elegiste el camino equivocado), lo más importante es apartar un momento, detenerte y volver a Dios, preguntarle qué hacer, algunas cosas no van a ser como queremos, no creo que Juan quisiera morir, pero debemos tener FE en la respuesta de Dios, sin importar si esa enfermedad será sanada o no, si ese problema económico va a durar un poco más o va a terminar hoy, si tu relación se va a restaurar o no (me refiero a noviazgo), sin importar lo que suceda, debemos aprender a tener Fe en que lo que Dios dijo se va a cumplir, en que todo lo que Él hace va a obrar para nuestro bien al final, aunque HOY no lo entendamos.
No se trata de pensamiento positivo, no se trata de ser optimistas, se trata de saber quién está en control, se trata de tener Fe en el Dios de milagros, capaz de crear TODO donde no hay NADA.
Tu Fe es la que va a mover el corazón de Dios, él no resiste un espíritu quebrantado, si ya no sabes que hacer y las dudas te están consumiendo te invito a buscar hoy a Dios, él tiene una respuesta para ese problema que estas enfrentando, no temas pedirle ayuda, él te está esperando con los brazos abiertos, sin importar quien seas tu para el mundo (el ladrón, el mentiroso, el tramposo…) para Dios tú eres el hijo que él ama profundamente, y eso no lo determinaron tus acciones, lo determinó Jesús en la cruz, y eso es algo que ni tú ni nadie puede cambiar.

Dios habla

En su palabra encontramos promesas que siguen vigentes HOY!

Una vez un pastor dijo en la radio

«Prefiero vivir pensando que Dios me habla a través de todo, que morir pensando que nunca me habló».

Estas palabras me impactaron, y me hicieron ver cosas que nunca había visto antes, y comencé a ver a Dios tratando de hablar conmigo de muchas maneras, un ejemplo de esto es que un día iba en el carro a la universidad, iba hablando con Dios, como suelo hacer siempre en el tráfico, y le decía lo mal que me sentía con muchas cosas que estaban pasando, estaba atormentada y estresada porque muchas cosas no estaban saliendo como yo sentía que deberían, fui diciéndole todo mi problema y explicándole las cosas como si Él realmente estuviera sentado en el asiento del copiloto..

Entonces apareció algo que en el momento me hizo reir y llorar al mismo tiempo, se me puso la piel chinita,  un busito pequeño se puso adelante de mi carro, y el el vidrio de atrás decía «Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en Él, y Él actuará en tu favor. SALMO 37:5» y le dije «Dios, no tengo ninguna duda, ésta fue tu respuesta!»

Cuando llegué al parqueo de la universidad busqué el Salmo 37, y la respuesta fue aún mas clara!  Especialmente del 1 al 8

SALMOS 37

1 No te enojes
por causa de los malvados,
ni sientas envidia
de los malhechores,

2 pues son como la hierba
que al cortarla pronto se seca.

3 Tú debes confiar en Dios.
Dedícate a hacer el bien,
establécete en la tierra
y mantente fiel a Dios.
4 Entrégale a Dios tu amor,
y él te dará lo que más deseas.
5 Pon tu vida en sus manos,
confía plenamente en él,
y él actuará en tu favor;

6 así todos verán con claridad
que tú eres justo y recto.

7 Calla en presencia de Dios,
y espera paciente a que actúe;
no te enojes
por causa de los que prosperan
ni por los que hacen planes malvados.

8 No des lugar al enojo
ni te dejes llevar por la ira;
eso es lo peor que puedes hacer.

Cree en Dios, no existen las casualidades, muchas cosas que ves, o que sientes son puestas por él como respuestas a tus problemas y a las preguntas que le has hecho, somos nosotros quienes fallan en percibir las respuestas de Dios, Él desea hablarte, desea responder a todas tus preguntas! BÚSCALO! habla con él! dile lo que piensas, lo que sientes! él está escuchándote siempre!

Dios es real, desea tener una relación intima contigo, y TE AMA!