Jesús es mi Ancla

Hebreos 6:17-19 dice:  Pues bien, Dios quiso mostrar claramente a quienes habían de recibir la herencia que él les prometía, que estaba dispuesto a cumplir la promesa sin cambiar nada de ella. Por eso garantizó su promesa mediante el juramento. De estas dos cosas que no pueden cambiarse y en las que Dios no puede mentir, recibimos un firme consuelo los que hemos buscado la protección de Dios y hemos confiado en la esperanza que él nos ha dado. Esta esperanza mantiene firme y segura nuestra alma, igual que el ancla mantiene firme al barco.

Las promesas que Dios nos ha hecho son ciertas, y podemos confiar en Él, aunque todo parezca indicar que la promesa NO se va a cumplir, podemos confiar en que Dios, quien hizo la promesa es justo, no cambia ni se arrepiente, y podemos confiar en que Él sea un ANCLA para nuestra vida, y nos ayude a permanecer firmes en Él!!!

Ánimo, en medio de lo que estés pasando o viviendo, si Dios te hizo una promesa, hoy quiero recordarte que Él es fiel y ÉL va a cumplirla!!! Tu aprende a descansar en ÉL!!!

¡Alcanza TU Propósito!

¿Alguna vez te enfocaste tanto en decirle a alguien que no haga algo que te olvidaste de hacer lo que TÚ tenías que hacer?

Hace unos días leía en Filipenses 1:15-19 cuando Pablo les cuenta que habían personas compartiendo el mensaje de Jesús por competir con él, o por envidia, que lo hacían por egoísmo! Y cuando leí esto me pregunté ¿Por qué Pablo no hizo nada? La «naturaleza» de Pablo era perseguir a los que hacían lo que según él estaba mal! Entonces, ¿Por qué no los detuvo?

Entonces, entendí… ¡Y me dolió!

Pablo estaba tan enfocado en compartir de Jesús, estaba tan seguro de lo que Dios lo había llamado a hacer, que no perdió el tiempo comparándose o juzgando las intenciones de los demás.

A veces perdemos tanto tiempo pensando en lo que los demás están haciendo, juzgando si lo están haciendo por las razones correctas o no, comparando si lo hacen como nosotros lo hacemos o no, y olvidamos nuestro llamado!!! Olvidamos nuestra visión, olvidamos nuestro propósito, y comenzamos a vivir sólo para juzgar y criticar a los demás y compararnos.

Pero mira lo que Pablo dice:

«Pero eso no importa; sean falsas o genuinas sus intenciones, el mensaje acerca de Cristo se predica de todas maneras, de modo que me gozo. Y seguiré gozándome» (Filipenses 1:18 NTV)

¿Te imaginas cuántas cartas de Pablo no habrían sido escritas si él hubiera decidido abandonar el propósito que Dios le había dado, por perseguir a los que predicaban con falsas intenciones?

Hoy te invito a que dejemos de juzgar «las intenciones» de los demás, que dejemos de comparar lo que hacemos y nuestro propósito con lo que otros hacen y cómo lo hacen, enfoquémonos en lo que NOSOTROS fuimos llamados a hacer! 

comparacion

Recuerda que la comparación solo te roba el GOZO!!

 

Mis Palabras Necesitan VIDA

En estas semanas he estado estudiando un poco el libro de Filipenses, y he encontrado varias cosas que no había notado antes, y una de ellas me intrigó mucho y me retó a volverlo parte de mi vida, quiero que leas este versículo:

«Y dado que estoy preso, la mayoría de los creyentes de este lugar ha aumentado su confianza y anuncia con valentía el mensaje de Dios sin temor.» -Filipenses 1:14 (NTV)

¿Cómo es posible? Cuando leí esto mi primera pregunta fue ¿Cómo el hecho de que Pablo se haya ido preso hizo que los creyentes aumentaran su confianza y valentía? No tenía sentido para mi!! Hasta que entendí algo…

Es fácil escuchar personas hablar de Dios cuando su vida es fácil, es fácil para nosotros decir que confiamos en Jesús cuando todo va bien. El reto es seguir hablando de Jesús cuando todo está saliendo mal. Pablo había sido encarcelado, golpeado, humillado, ridiculizado…

¿Te imaginas lo GRANDE que era el amor de Pablo por Jesús para ser capaz de aguantar todo lo que aguantó para que otros lo conocieran? Creo que su amor por Jesús fue tan evidente para todos los demás cristianos en Roma al ver a Pablo con gozo hablando y escribiendo sobre el amor de Jesús, aún en medio de todo lo que estaba viviendo.

Las personas no sólo escuchan nuestras palabras lindas de Jesús, ellos ven nuestra vida, y muchas veces no creen en Jesús por lo que decimos, sino porque en nuestra vida pueden ver lo bueno que es Él y lo mucho que lo amamos, aún en medio de situaciones difíciles. No se trata de decirle a todos «tengo fe» cuando todo va bien, se trata de permanecer en fe, aún cuando hay problemas.

¿Qué refleja tu vida? ¿Lo que dices de Dios se ve reflejado en tu vida?

Nuestras palabras necesitan VIDA!!!

Buscando el Oro…

No ha habido otro hombre en toda la historia de este mundo como Jesús, durante su vida él fue tan humano como nosotros, sometido a tentaciones como lo somos todos hoy, Jesús no sólo vino a salvarnos, también vino a enseñarnos cómo vivir, siendo humanos imperfectos.

Pablo sabía la importancia de imitar a Jesús, sabía que la vida de Jesús agradaba a Dios, por lo que él decidió seguir sus pasos, y tratar de vivir como Jesús. Incluso escribió en una de sus cartas esto:

Y ustedes deberían imitarme a mí, así como yo imito a Cristo. (1 Corintios 11:1)

Lo que más me llama la atención de Jesús es que durante su vida fue un experto en juntarse con personas «malas» es decir, con pecadores, cobradores de impuestos, prostitutas, toda persona que en aquel tiempo era considerada despreciable podía acercarse a Jesús, y él los trataba bien.

¿Por qué? Como humanos nosotros tendemos a ver a los demás y etiquetarlos con los errores que han cometido, es tan fácil ver a alguien que estuvo con muchos hombres y etiquetarla como «prostituta«, a alguien que mintió lo etiquetamos como «tramposo«, y así, tenemos etiquetas para todos. Pero Jesús no hizo eso, Jesús veía el valor de las personas, él no veía la suciedad al rededor de la pieza de oro, ¡veía el oro! El no estaba pensando en que la prostituta era una prostituta, pensaba que esa mujer era una creación del Padre, amada y de gran valor para Dios. Sin embargo, después de estar con Jesús ¡Las personas cambiaban! Las personas no cambian por que alguien les diga que están equivocadas, cambian cuando alguien las ama como son, y deciden por ellas mismas ser diferentes, mejores.

¿Cuántas veces hemos juzgado y etiquetado a otros por sus errores? ¿Cuántas veces nos han etiquetado a nosotros por nuestros errores?

Te reto hoy a que sigas el ejemplo de Jesús, y comiences a buscar el oro en las personas, deja de ver sus errores, en su lugar pon especial atención a las cualidades de esa persona que la hacen valiosa, las habilidades que la hacen única, las cosas especiales que admiras de esa persona. Te aseguro que tu trato con esas personas va a cambiar, vas a disfrutar a esas personas, y sobre todo, vas a amarlas y por lo tanto vas a agradar a Dios.

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