¿Alguna vez te enfocaste tanto en decirle a alguien que no haga algo que te olvidaste de hacer lo que TÚ tenías que hacer?
Hace unos días leía en Filipenses 1:15-19 cuando Pablo les cuenta que habían personas compartiendo el mensaje de Jesús por competir con él, o por envidia, que lo hacían por egoísmo! Y cuando leí esto me pregunté ¿Por qué Pablo no hizo nada? La «naturaleza» de Pablo era perseguir a los que hacían lo que según él estaba mal! Entonces, ¿Por qué no los detuvo?
Entonces, entendí… ¡Y me dolió!
Pablo estaba tan enfocado en compartir de Jesús, estaba tan seguro de lo que Dios lo había llamado a hacer, que no perdió el tiempo comparándose o juzgando las intenciones de los demás.
A veces perdemos tanto tiempo pensando en lo que los demás están haciendo, juzgando si lo están haciendo por las razones correctas o no, comparando si lo hacen como nosotros lo hacemos o no, y olvidamos nuestro llamado!!! Olvidamos nuestra visión, olvidamos nuestro propósito, y comenzamos a vivir sólo para juzgar y criticar a los demás y compararnos.
Pero mira lo que Pablo dice:
«Pero eso no importa; sean falsas o genuinas sus intenciones, el mensaje acerca de Cristo se predica de todas maneras, de modo que me gozo. Y seguiré gozándome» (Filipenses 1:18 NTV)
¿Te imaginas cuántas cartas de Pablo no habrían sido escritas si él hubiera decidido abandonar el propósito que Dios le había dado, por perseguir a los que predicaban con falsas intenciones?
Hoy te invito a que dejemos de juzgar «las intenciones» de los demás, que dejemos de comparar lo que hacemos y nuestro propósito con lo que otros hacen y cómo lo hacen, enfoquémonos en lo que NOSOTROS fuimos llamados a hacer!

Recuerda que la comparación solo te roba el GOZO!!