Bienaventurados los Misericordiosos

Dios bendice a los compasivos, porque serán tratados con compasión.

‭‭Mateo‬ ‭5:7 ‭NTV‬‬

Esta es probablemente una de las bienaventuranzas más fáciles de entender, y aún así una de las más difíciles de poner en práctica.

¡Hasta ahora cada bienaventuranza que hemos visto sucede por misericordia!

  • Es por la misericordia de Dios que podemos ser vaciados del orgullo y ver nuestra pobreza de espíritu.
  • Es por la misericordia de Dios que somos invitados al llanto sobre nuestra condición espiritual.
  • Es por la misericordia de Dios que recibimos la gracia y la mansedumbre para ser obedientes y sujetarnos a Cristo.
  • Es por la misericordia de Dios que podemos tener hambre y sed de justicia.

Se espera misericordia de nosotros, porque hemos recibido tanto por la Misericordia de Jesús. No podemos determinar cuándo las personas alrededor de nosotros van darse cuenta de su necesidad espiritual por Jesús, pero sí podemos amarlas y mostrarles compasión a lo largo del proceso en el que están. Tampoco podemos traer el consuelo del Espíritu Santo a las personas, pero sí podemos mostrar compasión y acompañarles en los momentos difíciles. No podemos hacer que otros decidan ser obedientes a Cristo, pero sí podemos mostrarles amor y compasión en lugar de juzgarlos. No podemos hacer que otros anhelen la justicia de Dios, pero podemos estar listos para compartirles de nuestro caminar con Dios cuando quieran preguntar. Finalmente no podemos obligarlos a tratar con amor a otros, pero con nuestro ejemplo podemos mostrarles la misericordia que Jesús quiere mostrarles.

Lo opuesto a esta bienaventuranza es ser duros y exigentes con los demás, es imponer nosotros en qué parte de su proceso deberían de ir, es imponer nosotros qué deben hacer, cómo, cuándo y por qué. Es querer nosotros juzgar el corazón de las personas, y determinar nosotros qué está bien y qué está mal.

Y la recompensa que se promete es que nosotros también recibiremos Misericordia. Alguna vez te has preguntado ¿Por qué Dios demostró tanta misericordia hacia el Rey David? Él pecó, bastante, y aún así es llamado «un hombre conforme al corazón de Dios» y pareciera que otros reyes hicieron menos, y Dios fue más fuerte con ellos. Una razón por la cual Dios le dio dicha misericordia es porque David fue notablemente misericordioso con el Rey Saúl. En David, el misericordioso alcanzó misericordia.

Creo que lo más difícil es mostrarle misericordia a aquellos que están aparentemente bien, porque la compasión que necesitan no es comida o dinero, sino paciencia y gracia.

Espíritu Santo, ayúdanos a ver a las personas alrededor de nosotros con compasión, no sólo a los pobres y a los necesitados, sino también a quienes ante nuestros ojos están bien, ayúdanos a ser como David para mostrarles misericordia a aquellos que como Saúl están cegados por su orgullo y necedad.

Una Cosa Sé…

En Juan 9 encontramos la historia de un hombre que nació ciego, pero un día se encuentra con Jesús, y Él le devuelve la vista. La Biblia no nos dice el nombre del ciego, ni nos da más detalles de su identidad, únicamente nos dice que fue ciego de nacimiento, y fue sanado por Jesús.

Creo que la Biblia no nos da más detalles porque su historia está escrita para que nos veamos a nosotros mismos en él. Todos nacemos ciegos espiritualmente, pero cuando tenemos un encuentro con Jesús, nuestros ojos son abiertos, dejamos de vivir en tinieblas, ¡y ahora podemos vivir en la luz!

Quiero compartir contigo hoy 4 principios que te van a ayudar a dejar la ceguera espiritual para poder ver lo que Dios tiene para ti: 

1. Paso de la oscuridad a la Luz cuando obedezco su voz para vivir en su diseño perfectoCuando no podemos ver, lo que necesitamos es aprender a escuchar. Lo primero que Jesús hace al encontrarse con el ciego es restaurar al ciego a su diseño original. Jesús trajo redención y restauración a la vida del ciego cuando hizo el barro, lo puso en sus ojos y le dijo que fuera a lavarse al estanque de Siloé.

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Cuando Dios creó a Adán, tomó polvo para hacer su cuerpo, y sopló su aliento de vida dentro de él. En la historia del ciego, Jesús toma el polvo y escupe, para crear el barro, al escupir, Él también pone en el polvo su aliento de vida y restaura el diseño original del hombre. Jesús puede traer redención y restauración a tu vida y devolverte la vista.

Isaías 42:7 nos dice que el Señor va a abrir nuestros ojos, toma esa promesa, escucha lo que dice su voz, y deja que Dios abra tus ojos.

2. Paso de la oscuridad a la Luz cuando reconozco que era ciego pero ahora puedo verPara dejar de ser ciegos y recibir la vista, necesitamos aprender a obedecer, cuando Jesús le puso el barro en los ojos le dijo que fuera a lavarse, y como el ciego sabía que era ciego y quería recuperar la vista, obedeció, dice la Biblia «El ciego fue, pues, y se lavó y regresó viendo.»

Cuando creemos que ya lo podemos ver todo, nos volvemos como los Fariseos, nos resistimos a obedecer la voz de Dios, quien quiere sanarnos, restaurarnos y redimirnos.

3. Paso de la oscuridad a la Luz cuando creo en Jesús, quien me da la vista: Una cosa es saber que éramos ciegos y ahora vemos y otra cosa es creer en Jesús. Podemos llegar a un punto en nuestra vida en el que sabemos que éramos ciegos y ahora vemos, pero podemos pensar que con esfuerzo y con muchas buenas acciones logramos recuperar la vista.

«El Señor abre los ojos de los ciegos.» Salmos 146:8 (NTV)

Después de que el ciego recuperó la vista, muchos no creían que había sido ciego, cuestionaban su historia, y no estaban de acuerdo con que hubiese sido sanado en el día de reposo. Cuando Jesús se da cuenta de que lo expulsaron, lo busca, y se revela delante de él como El Salvador.

Jesús le dice “Pues tú Lo has visto, y el que está hablando contigo, Ese es.” para que no sólo pueda ver sino también pueda creer en él. La palabra en griego que Jesús usa cuando le dice que lo ha visto es horaō y significa una capacidad de enfocar, de quedarse viendo, de discernir claramente. Juan 9:37 nos dice que necesitamos ver a Jesús claramente.

4. Paso de la oscuridad a la Luz cuando enfoco mi mirada en adorarlo: podemos pasar nuestra vida viviendo en oscuridad, pero si aprendemos a obedecer podemos recibir la vista, y vivir en el diseño perfecto de Dios para nuestra vida. No pongamos nuestra mirada en lo que falta, en el pecado, en la tentación… ¡Enfoquemos nuestra mirada en ÉL! Si el ciego que no veía nada lo pudo ver claramente, nosotros también podemos verlo ahora.

Mi oración es que los ojos de su corazón les sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de Su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos. Efesios 1:18 (NTV)

Oro porque así como el Ciego recibió la vista y creyó en Jesús, tú también puedas recibir la vista, para ver todo lo que Dios ha puesto delante de ti, y que puedas ser restaurado, no sólo físicamente sino también en tu corazón.


Este texto es un resumen del mensaje compartido por Jorge Grotewold en el servicio de CNXN el sábado 3 de Noviembre, en la serie Punto Ciego.

Es Posible Comenzar de Nuevo

¿Alguna vez te has sentido cansado de estar peleando contra algún pecado, una adicción o algún mal hábito? Muchas veces podemos llegar a sentir que estamos nadando en contra de la corriente, y el enemigo nos llena de culpa y condenación…

En el libro de Oseas, podemos ver la historia de un profeta, a quien Dios le dice que se case con una prostituta (Oseas 1:2-3) y Oseas obedece al Señor. Después de algunos años Gomer (su esposa) decide volver a la prostitución, ¿Te imaginas cómo se debió sentir Oseas? Probablemente esta decisión le rompió el corazón.

La historia de Oseas es la historia de Dios con nosotros. Dios es como Oseas y nosotros somos como Gomer. Muchas veces sabemos que Dios nos ama pero nos cuesta entenderlo. Cuando pecamos no sólo rompemos «los mandamientos» de Dios sino también rompemos su corazón.

¿Cuántas veces Dios con amor nos ha sacado de los lugares oscuros en donde estábamos y  nos lleva a su casa, a vivir con Él? Y muchas veces como Gomer tomamos la decisión de dejar este lugar seguro en la presencia de Dios, y regresamos al lugar de donde Dios nos sacó.

¡Pero no todo está perdido! Dios es un Dios de amor y de misericordia, tal como lo vemos en la historia de Oseas, y por eso hoy quiero compartirte 3 verdades que nos recuerdan que con Dios podemos comenzar de nuevo:

1. Jesús te está buscando y te tienes que dejar encontrar: muchas veces escuchamos “busque a Dios” pero Dios ya tomó la iniciativa y comenzó a buscarte a ti primero. ¡Él nos está persiguiendo! Probablemente parte de la razón por la que estas leyendo esto es porque Dios está buscándote.

En Oseas 2:14-16 vemos como la historia de Oseas nos demuestra la actitud de Dios cuando decidimos irnos: ¡Él decide conquistarnos otra vez! ¡Esto sí es amor! Dios nos está buscando, y podemos dejarnos encontrar, y podemos dejar que él vuelva a conquistar nuestro corazón.

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2. Dios te quiere perdonar y tú también debes hacerlo: en Oseas 3:1-3 lo que el Señor dice es “mi amor no se condiciona por tu comportamiento”. Así funciona la restauración. En  Mateo 6:9-12 Jesús nos enseña a orar, y nos dice que pidamos el alimento que necesitamos cada día y después nos habla del perdón. Cuando pecamos muchas veces decidimos dejar de orar, pero Jesús nos dice que nos dejemos de encontrar por Él, porque cuando pecamos es cuando más lo necesitamos.

No nos privemos la Presencia de Dios, Isaías 43:25 dice «Yo, sí, yo solo, borraré tus pecados por amor a mí mismo y nunca volveré a pensar en ellos.» A veces nos negamos a tomar la gracia de Dios porque sentimos que lo que hicimos fue muy malo, pero tenemos un padre que ya nos perdonó, acepta su gracia!

3. Jesus te quiere recibir y tú debes entregarte: el corazón de Jesús es dejar a las 99 ovejas por irte a encontrar a ti, sin importar lo herido que estés, los años que hayas pasado peleando en tus fuerzas, el está dispuesto a conquistarte otra vez y a traerte de regreso a casa.

Sin importar con que pecado estés luchando hoy, toma esta palabra del Señor para tu vida:

»Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—.
Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve.
Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana.
Isaías 1:18 (NTV)

Es hora de dejar de luchar con nuestras propias fuerzas. 


Este texto es un resumen del mensaje compartido por Jorge Dieguez en el servicio de CNXN el sábado 27 de Octubre, en la serie Punto Ciego.