
Yo no sé si a ti te ha pasado, pero una vez estaba en clase y una persona que en ese tiempo era de mis mejores amigas me llamó para decirme que acababa de chocar, (iba en el carro de un amigo entonces fue el carro de su amigo el chocado) entonces regresé a mi clase a traer mis cosas y fui a traerla, porque ella no sabía que hacer, se escuchaba un poco asustada y obviamente ella también tenía clases. El punto de esta historia es que ella me llamó y yo salí de donde estaba para ir con ella y algo así les sucedió a Pedro, Andrés, Santiago, y Juan (Los primeros discípulos).
Ese día pasó algo como ésto: iba Jesús caminando a la orilla del mar y vio a dos pescadores que eran hermanos (Pedro y Andrés) y la biblia lo describe así:
«Jesús los llamó: «Vengan, síganme, ¡y yo les enseñaré cómo pescar personas!». Y enseguida dejaron las redes y lo siguieron.» (Mateo 4:19-20)
Más adelante vio a Juan y a Santiago que también eran hermanos y dice ésto:
También los llamó para que lo siguieran. Ellos, dejando atrás la barca y a su padre, lo siguieron de inmediato. (Mateo 4:21-22)
Lo que quiero resaltar de la historia es la respuesta de éstos 4 discípulos frente a la invitación que Dios les hizo, Pedro y Andrés «enseguida dejaron las redes y lo siguieron» por otro lado Juan y Santiago «lo siguieron de inmediato»
¿Qué tienen en común? que en el instante en el que recibieron el llamado de Jesús dejaron lo que tenían en las manos, y lo siguieron. No llevaron nada, no pusieron excusas, ni siquiera le dijeron que tenían que pensarlo. ¿Cuántas veces Dios nos ha llamado a seguirlo? Sabes qué es lo que hacemos? damos excusas como «sólo tengo que dejar de….(fumar, salir, tomar, etc)» «No puedo ahora porque yo…(estoy en una relación complicada, tengo muchas tareas, trabajo, etc)» «Yo no puedo…(hablar en público, cantar, hablar con otros de ti)» o lo más clásico que le decimos a Dios «¿Qué van a pensar si hago eso?»
Estos cuatro hombres son solo un pequeño ejemplo de lo que Dios puede hacer en la vida de una persona «normal», cuando decidimos entregarle a Dios nuestra vida «ordinaria» Él puede convertirla en EXTRAORDINARIA y podemos ser de bendición para muchas otras personas. Si tu leíste ésto es porque Dios lo puso en tu camino, y eso significa que tú TIENES UNA LLAMADA, depende de ti aceptarla o perderla.
Dios desea usarte, acepta esa llamada, es una invitación, SÍGUELO!