Un Momento de Impacto

ImagenManasés era hijo del rey Ezequías, un rey que agradó a Dios, la historia de Ezequías es fascinante, fue un hombre fuerte, valiente pero sobre todo que dependía de Dios; pero hoy quiero enfocarme en Manasés. Mencioné a su papá porque con un «ejemplo» tan admirable, Manasés fue rebelde e hizo todo lo que era desagradable ante los ojos de Dios. Yo fui como Manasés.

Manasés tenía 12 años cuando subió al trono, adoró a otros dioses, reconstruyó altares, practicó hechicería y adivinación, hizo imágenes y las puso en el templo del Señor y asesinó gente inocente, todas estas cosas provocaron el enojo del Señor. Probablemente tú y yo no hayamos hecho muchas de estas cosas, pero sí hemos hecho cosas que no le han sido agradables a Dios (al menos yo sí). Que nuestros papás amen y obedezcan a Dios no significa que nosotros también lo hagamos, yo amaba a Dios «a mi manera» y era obediente sólo cuando me convenía. Entonces vino el impacto.

El Señor le habló a Manasés y al pueblo pero no hicieron caso, entonces el Señor permitió que los Asirios tomaran a Manasés como prisionero, lo sujetaron con cadenas y le pusieron un aro en la nariz, esto era la humillación máxima a la que podía ser sometido un gobernante. En 2 Crónicas 33:12 dice «Cuando estaba sumido en profunda angustia, Manasés buscó al Señor su Dios y se humilló con sinceridad ante el Dios de sus antepasados.» (NTV)

El momento de impacto siempre es distinto, a veces es un momento de extrema vergüenza y humillación, a veces es un momento de culpa, otras veces es un momento de honra (sí, algunas veces cuando el Señor nos dice cuánto nos ama el impacto en nuestra vida es TAN GRANDE que no podemos seguir siendo iguales).

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A pesar de que el impacto siempre es diferente, la respuesta del Señor siempre es igual: «Cuando oró, el Señor lo escuchó y se conmovió por su petición.» Después de esto, el Señor hizo que Manasés volviera a Jersualén y siguiera reinando, y Manasés se dio cuenta de que el Señor es el único Dios (V.13). A partir de este momento de impacto, la vida de Manasés cambió, quitó a los dioses ajenos, derribó los altares que había construido y restauró el altar del Señor. Manasés fue un hombre que cometió muchos errores, pero también un hombre en el que vemos claramente la gracia de Dios. El Señor perdona todos nuestros pecados cuando lo buscamos con un corazón sincero y arrepentido, y no sólo nos perdona sino además nos ayuda a cambiar. Si no has tenido un momento de impacto, espero que esta historia sea de impacto para tu vida, como lo fue para la mía y que como Manasés puedas ir con el Señor, como dijo David: con un espíritu quebrantado, porque el Señor no rechaza un corazón arrepentido y quebrantado (Salmo 51:17)

Dile a Dios hoy como una vez le dijo el rey David «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mi.» (Sal.51:10) pídele a ÉL que te tome de la mano y te ayude a corregir los errores que has cometido y a encontrar el camino que Él tiene para tu vida

**La historia de Manasés puede encontrarse en 2 Reyes 21 y en 2 Crónicas 33. 

¿Pasado o Presente?

«Verdad o Revelación» tumblr_lj3bxich9v1qbfnb8o1_500_large

Ayer estaba leyendo cuando encontré estos dos términos; en palabras de Tommy Tenney «la verdad es donde Dios ha estado, mientras la revelación es donde Dios está.» ¿Cómo así? cuando leemos la Biblia, sabemos que es verdad, cuando buscamos datos históricos comprobamos que lo que dice es cierto, y cuando buscamos la verdad es como buscar huellas de Dios, para saber dónde estuvo, por dónde pasó, su peso en la historia, etc.

Ahora la Revelación es distinta, cuando leemos la Biblia y entendemos algo que no está escrito textualmente es una revelación, es el Espíritu Santo hablando, para que haya revelación Dios debe estar presente para que esto suceda. Los milagros son verdades en un contexto histórico, pero si suceden en el presente, son revelaciones del poder de Dios.

Las multitudes se conforman con conocer la verdad, pero para los verdaderos buscadores de Dios la verdad no es suficiente, saber dónde estuvo Dios es bueno pero no basta, los verdaderos buscadores quieren saber donde está ¡Aquí y ahora! ¡Quieren conocerlo en persona!

La mayor parte de la iglesia gasta mucho tiempo y energía en debatir dónde ha estado Dios, y es cierto, es útil. Quien busca la presencia de Dios se emociona cuando descubre una verdad, y es muy útil para ver el poder de Dios, pero lo que esta persona realmente busca es tener verdades actuales. 

Con la verdad y la revelación pasa algo interesante, nosotros no podemos alcanzar a Dios hoy para tener una revelación, o conocerlo, es humanamente imposible. Es como un niño de 5 años persiguiendo a un adulto, sin embargo cuando el adulto es conmovido por el amor del niño, se deja atrapar. Esto sucede con Dios, nos deja seguir sus huellas (a través de verdades) para que podamos alcanzarlo y compartir con Él (tener revelación).

Quiero inquietarte con esta pregunta: ¿Estás conforme con verdades empolvadas del pasado o estas buscando revelaciones presentes y personales para conocer a Dios? ¿Estás buscando su PRESENCIA, o sólo quieres saber quién es? 

Si buscas SU Presencia necesitas revelación, relación e intimidad. Si sólo quieres saber quién es Dios, sigue desempolvando verdades y testimonios del pasado.

*La revelación está ligada a la verdad, necesitamos saber la verdad y seguir esas huellas para conocerlo. La revelación es ir más allá de la verdad, pero la verdad es el punto de partida. 

No es para siempre

Seasons_imgNuestra vida está llena de temporadas, a lo largo de las historias de la Biblia podemos ver temporadas de esclavitud, temporadas de andar en el desierto (como el pueblo de Dios, esto es un periodo de transición generalmente, en el cual aprendemos a confiar en Dios, muchos no lo ven así, pero el desierto es un tiempo para aprovechar una nueva intimidad con el Padre) también hay temporadas de batalla y conquista, temporadas de paz, temporadas de decisiones y muchas más, lo importante es que ninguna de estas temporadas es para siempre. Como lo dije, son temporadas.

Uno de los ejemplos más claros es la vida de José.

En Génesis 37:1-17 vemos una temporada de paz en su vida, vivía con su padre, su padre lo amaba mucho, descansaba, y en medio del descanso Dios le dio sueños. Las temporadas de paz generalmente nos ayudan a descansar y nos preparan para las temporadas difíciles.

Más adelante en Génesis 37:18-36 José es vendido por sus propios hermanos como esclavo, sin duda esta fue una temporada difícil para él, sobre todo por la traición de sus propios hermanos, me imagino que en el camino José sentía mucha angustia, miedo a lo que estaba por venir, no sabía a dónde iba, ni lo que iban a hacer con él.

En Génesis 39:1-6 José llega a la casa de Potifar, un capitán de la guardia de Faraón, me encanta que dice «Potifar lo notó y se dio cuenta de que el Señor estaba con José, y le daba éxito en todo lo que hacía. Eso agradó a Potifar, quien pronto nombró a José su asistente personal.» Otra temporada de estabilidad llegó para José, una temporada de trabajar duro. Pero de nuevo en Génesis 39:7-16 José tiene un cambio de temporada (es importante ver que los cambios de temporada no los determina él, cosas fuera de su alcance suceden en ambos cambios), la esposa de Potifar lo acusa de intentar violarla y José es encarcelado.

En Génesis 39:19-23 y 40 José está viviendo en la carcel con los presos del rey. Creo que el simple hecho de estar encarcelados sería suficiente para cualquiera de nosotros para darnos por vencidos, pero José confío en Dios. La temporada de José en la cárcel fue como una temporada en el desierto, donde lo único que podemos hacer es confiar en Dios, y aprovechar el tiempo para tener una mayor intimidad con Él, me encanta que en la Biblia dice «Pero el Señor estaba con José en la cárcel y le mostró su fiel amor. El Señor hizo que José fuera el preferido del encargado de la cárcel.» De nuevo, vemos la gracia de Dios sobre José. Esta temporada en la cárcel le dio a José lo que yo veo como conexiones divinas, gracias a este tiempo, José conoció al jefe de los coperos, quien más adelante habló al Faraón de José.

Finalmente viene la temporada en la que José vio cumplirse los sueños que Dios le dio cuando era joven, en Génesis 41 José llega a la casa del faraón, y Dios le da la interpretación de los sueños que faraón había tenido, y dice el faraón a sus funcionarios «¿Acaso encontraremos a alguien como este hombre, tan claramente lleno del espíritu de Dios?» Y José queda a cargo de todo el palacio del faraón, el único superior a José era el faraón.

Creo que aquellos sueños que Dios le dio a José cuando tenía 17 años fueron el motor que ayudó a José a seguir siendo fiel a Dios, a seguir confiando en Él, a pesar de las circunstancias. Independientemente de la temporada que estés viviendo te invito a recordar hoy los sueños que Dios te ha dado, pon tus ojos en Dios y no en lo que está pasando al rededor tuyo, confía en que Si Dios lo dijo, Él lo va a cumplir, y si estás viviendo en temporadas de paz, dale gracias a Dios, y prepárate para lo que viene, si estás viviendo en temporadas de batalla, o sientes que estás en el desierto, recuerda que es una temporada, ¡No es para siempre!

Declara hoy el Salmo 138:8, tómalo como una promesa de Dios para ti.

El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida, pues tu fiel amor, Oh Señor, permanece para siempre. 

Estrategias del enemigo

Hace algunos meses leí la historia del rey Ezequías, en 2 Reyes 18 y desde entonces no la puedo olvidar. Ezequías fue un rey de Judá, que confiaba en Dios y fue fiel a Él en todo, dice en la Biblia que lo obedeció cuidadosamente, y tuvo éxito en todo lo que hizo. 

Ezequías se rebeló contra el rey de Asiria y no quiso pagarle ningún tributo, un día el rey de Asiria atacó varias ciudades de Judá y las conquistó, Ezequías respondió con una disculpa y le dijo que si se retiraba le iba a pagar lo que quisiera. Ezequías pagó todo lo acordado pero el rey de Asiria decidió seguir con la batalla y mandó un mensaje al rey de Judá, él mandó a tres funcionarios a recibir el mensaje y los sirvientes del rey de Asiria dijeron lo siguiente: 

«El gran rey de Asiria dice: ¿En qué confías que te da tanta seguridad? ¿Con quién cuentas para haberte rebelado contra mi? Tal vez me digas ¡Confiamos en el Señor nuestro Dios! pero ¿No es él a quien Ezequías insultó? ¿Acaso no fue Ezequías quien derribó sus santuraios y altares, e hizo que todos en Judá y en Jerusalén adoraran sólo en el altar que hay aquí, en Jerusalén? Es más, ¿crees que hemos invadido tu tierra sin la dirección del Señor? El Señor mismo nos dijo: ¡Ataquen esta tierra y destrúyanla!»

Para ponerte en contexto, Ezequías derribó los altares a otros dioses, según el rey de Asiria, Dios estaba molesto, pero al contrario, estaba complacido con Ezequías; lo interesante es que muchas veces el diablo viene a nosotros así, se burla de nosotros preguntando en quién confiamos, para que creamos que confiar en Dios no es una buena opción, porque Dios mismo nos ha abandonado. Esto es mentira, el problema es que el diablo lo dice como si fuera verdad, a tal punto que nosotros lo creemos.

Al diablo no le importa hablar con mentiras o con la verdad, lo único que le importa es que tú y yo creamos lo que él dice, y comencemos a actuar de la forma en que él dice, es un manipulador sin poder, él ya fue derrotado por Jesús, y nosotros como hijos de Dios debemos de caminar en esa victoria, pero él es astuto, y sabe que a pesar de que ya tenemos esa victoria, podemos caminar como derrotados.

Sí, el diablo ya perdió la batalla, pero nos manipula y nos susurra tantas cosas para hacernos creer que los derrotados fuimos nosotros. ¿Y sabes qué es lo peor? Cuando nosotros comenzamos a caminar como derrotados, él camina como vencedor, ¿te imaginas eso? No puedo ni imaginar lo que Jesús debe de sentir, al vernos caminar con la cabeza baja, como derrotados, llorando, después de que Él ya nos dio la victoria sobre el enemigo, y lo único que teníamos que hacer era recibirla por gracia, no por acciones. 

¿En qué áreas el enemigo te ha hecho sentir derrotado? ¿En qué áreas te ha hecho sentir un perdedor, incapaz de tener éxito? Declara hoy que por la victoria de Jesucristo y la gracia que ha derramado sobre ti, eres un hombre/mujer de éxito, y que el enemigo te devuelve TODO lo que te ha robado ¡En el nombre de Jesús!

Declaro que hoy te pones de pie, y recibes la revelación de lo que significa ser un Hijo del Dios Altísimo, y que comienzas a caminar en la victoria que Jesús te ha dado. Finalmente declaro libertad sobre tu vida, tú no eres esclavo de ningún pecado o vicio en el nombre de Cristo Jesús.

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El valor del mes

Este mes estoy dándole clase a un grupo de niños de 10 y 11 años, pero a veces creo que son ellos los que me enseñan a mi, el valor que estamos viendo este mes es:

Estaba tratando de enseñarles que la convicción es defender lo correcto aunque los demás no lo hagan, les dije que a veces nuestros amigos quieren hacer algo que sabemos que está mal, y debemos hacer una pausa y defender lo correcto, después de oir mi pequeña historia muchos de ellos se animaron y me dieron muchos ejemplos de convicción, muy buenos y muy inocentes, era mi segunda vez con niños entonces me sentía bastante bien de verlos participar, y un niño me dijo algo que se quedó grabado en mi.

Era uno de los niños traviesos, que nunca dejan de hablar, pensé que iba a hacer un comentario de una vez que defendió lo correcto como los demás niños, pero levantó su mano y dijo que él una vez hizo una travesura, y no tuvo la convicción necesaria para detener a sus amigos, a pesar de que él en su corazón sabía que estaba mal, yo me quedé sin palabras porque no estaba segura de cómo reaccionar, y el niño le dijo a los demás del grupo que por esa broma habían roto muchas cosas, y tenían que pagar por todo eso que rompieron, pero que se arrepintieron de corazón y pidieron perdón, y no solamente los perdonaron, no tuvieron que pagar, excepto uno de los niños que se negó a pedir perdón y tuvo que pagar.

Me sorprendió la historia porque es cierto, debemos defender aquello en lo que creemos, eso es el «ideal», pero qué pasa cuando no nos atrevemos a decir ALTO, y dejamos que sucedan cosas que sabemos que no deben suceder? Creo que todos hemos estado en esa situación, hemos copiado exámenes, hemos mentido, hemos engañado a nuestros papás, a nuestra pareja, hemos tomado o fumado sabiendo que no debemos hacerlo, hemos tenido relaciones fuera del matrimonio, la lista sigue, pero qué hacer cuando no hicimos la pausa y paramos eso que estaba incorrecto?

Pedimos perdón. Sí, así de simple, así como a estos niños los perdonaron, nuestro Dios puede perdonarnos, pero para eso primero debemos humillarnos, reconocer nuestro error y pedir perdón. Sabemos que Dios jamás niega su perdón, a quienes lo piden de corazón. Algunas veces vamos a tener que cargar con las consecuencias, pues es necesario para aprender, pero eso no significa que Dios no nos perdonara, Él nos ama.

Aprovecha ese perdón hoy, y dile a Dios sobre ese error que cometiste (una parte de pedir disculpas conlleva comprometernos a no volverlo a hacer) Dios es bueno y te va a perdonar, confiesa tu error sin miedo y pide perdón.

La historia de Miguel

Quizás hayas escuchado esta historia sobre un hombre llamado Miguel.

Miguel es una persona que realmente te encantaría, siempre está de buen humor y siempre tiene algo positivo para decir. Cuando alguien le pregunta como está, él siempre responde

– Mejor, ¡Imposible!

Si un empleado tenía un mal día, Miguel estaba allí para decirle cómo ver el lado positivo de las cosas. Un día un amigo le dijo:

– No lo entiendo. No puedes ser tan positivo todo el tiempo.

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Miguel le contestó:

– Cada mañana me digo a mí mismo: «Miguel, tienes dos opciones hoy. Puedes elegir estar de buen humor o de mal humor. Elijo estar de bueno humor». Cada vez que pasa algo malo me digo: «Puedo elegir convertirme en una víctima en esta situación y desplomarme, o puedo aprender de ello y mejorar. Escojo aprender de ello y mejorar». Cada vez que alguien viene con quejas, me digo a mí mismo: «Puedo elegir aceptar sus quejas y desanimarme, o puedo elegir ser positivo y crecer. Elijo ser positivo y crecer».

– Esta bien, tienes razón, pero no siempre es así de fácil – le contestó su amigo.

Miguel respondió:

– La vida se trata de elecciones. Cuando sacas todos los desechos, cada situación será una elección. Tú eliges cómo reaccionar a ciertas situacioens. Tú eliges ser agradecido o estar preocupado. Tú eliges obtener la percepción de Dios o estar cegado por la ira. Tú puedes elegir la vida que deseas vivir.

Con el correr de los meses, el amigo de Miguel reflexionó en lo que había dicho. No lo vio más, pero con frecuencia pensaba en él. Varios años después supo que Miguel había tenido un accidente. Había caído desde dieciocho metros de altura, de una torre de comunicación. Después de una cirugía de dieciocho horas y meses de cuidados intensivos, Miguel salió del hospital con discos artificiales en su columna.

El amigo vio a Miguel varios años después del accidente y le preguntó:

– ¿Cómo estás?

– Mejor, ¡Imposible! ¿Quieres ver las cicatrices? – contestó Miguel.

No quiso, pero le preguntó:

– Miguel, ¿Qué pasó por tu mente cuando ocurrió el accidente?

– Cuando estaba tendido en el piso, recuerdo que tenía dos alternativas. Podía escoger vivir o podía escoger morir. Elegí vivir – le dijo.

– ¿No tuviste miedo?

– Sí, pero los paramédicos fueron maravillosos. Me decían que iba a estar bien. Pero cuando me entraron en la camilla a la sala de emergencias vi la expresión en el rostro de los médicos. Entonces me asusté. Sus ojos decían: «Este es hombre muerto». Cuando vi eso, supe que necesitaba entrar en acción.

– Entonces, ¿qué hiciste?

– Bueno, sabes que las enfermeras te lanzan preguntas aun mientras sientes dolor.

– Sí, lo sé.

– Bien, la enfermera me preguntó si era alérgico a algo. Yo le contesté que sí. Los médicos y enfermeras dejaron abruptamente de atenderme. Me dijeron: «¿En serio? ¿A qué es alérgico?». Yo les contesté «A la gravedad». Al oír sus risas, les dije: «Escuchen, escojo vivir. Por lo tanto opérenme como si operaran a un hombre que está vivo, no a un hombre que está muerto».

Miguel vivió,  no solo gracias a la habilidad de sus médicos sino porque escogió vivir.

Escoge vivir. Hay que tener la intención de vivir bien. Vivir bien debe convertirse en algo buscado. No dejes de soñar con aquello en lo que puede convertirse tu vida. Puede que nunca te conviertas en todo lo que sueñas, pero nunca lograrás aquello que no sueñes.