Estoy bien con Mi Dios

¿Alguna vez te has sentido tan triste o tan quebrantado que no sabes qué hacer con esos sentimientos? Lamentaciones nos muestra que podemos llevar esas emociones a Dios y encontrar en Él tanto un lugar seguro para nuestro dolor, como una fuente de consuelo y esperanza.

Contexto de Lamentaciones:

  • El libro de Lamentaciones se atribuye tradicionalmente al profeta Jeremías, aunque el autor no se menciona explícitamente en el texto. Este libro refleja el profundo dolor que sintió el autor al ver la destrucción de su ciudad y el sufrimiento de su pueblo. 
  • Lamentaciones fue escrito alrededor tras la caída de Jerusalén a manos de Babilonia, después de un período de constante rebeldía del pueblo de Judá contra Dios. Durante años, Dios había enviado profetas, incluido Jeremías, para advertirles sobre las consecuencias de su idolatría, injusticia y desobediencia. A pesar de estas advertencias, el pueblo continuó en sus caminos y finalmente, como resultado, Judá fue conquistado por Babilonia. El templo fue destruido, las murallas de la ciudad fueron derribadas, y muchos fueron llevados al exilio. Lamentaciones refleja este momento de dolor, confusión y desesperanza.
  • Este libro nos muestra que Dios no está distante cuando sufrimos, sino que está cerca, dispuesto a recibirnos, a escucharnos y a restaurarnos. Al leer Lamentaciones, podemos encontrar una forma de llevar nuestros dolores a Dios, aprender a depender de su fidelidad y encontrar consuelo en Su amor constante.

Así que comencemos con los aprendizajes del libro:

1. El lamento como una expresión válida de fe

Lamentaciones es un libro que se caracteriza por expresar el dolor y el sufrimiento del pueblo de Israel. Y lo más sorprendente es que no vemos a su autor guardando silencio o tratando de ocultar su dolor; al contrario, lo lleva a Dios. 

"Levántate, clama en la noche… Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor."
Lamentaciones 2:19

Este versículo nos recuerda que está bien llorar y expresar nuestro dolor delante de Dios, porque Él no se ofende ni nos rechaza por nuestros lamentos.

A veces creemos que nuestra fe solo debe ser fuerte, positiva y optimista, y que no podemos mostrar nuestras debilidades. Pero Lamentaciones nos enseña que, incluso en los momentos más oscuros, llevar nuestras quejas, nuestra tristeza y nuestro dolor a Dios es una expresión de fe. Es confiar en que Él está ahí para escucharnos. 

Erróneamente creemos que tener fe es confiar por completo que todo está bien, quiero invitarte a considerar que tener fe también es llevar nuestro dolor a Dios.

El lamento nos abre una puerta importante, porque a través de él, Dios puede guiarnos a un nuevo paso: reconocer nuestra propia necesidad de Su corrección y Su guía.

2. La disciplina de Dios y el camino hacia el arrepentimiento

En el libro de Lamentaciones, el dolor que experimenta el pueblo no es solo por sus circunstancias externas, sino también por las consecuencias de haberse alejado de Dios.

"¿Por qué murmura el hombre en su pecado? Examinemos nuestros caminos y volvámonos al Señor."
Lamentaciones 3:39-40

Cuando experimentamos momentos de dificultad, a veces Dios nos muestra áreas de nuestra vida que necesitan ser corregidas. Quiero aclarar que no estoy diciendo que todo sufrimiento sea una disciplina, no creo que este sea el caso, de hecho podemos recordar el tema de Job, donde las cosas que vivió no eran una disciplina para él. Lo que sí digo es que hay ocasiones en las que Dios usa nuestras dificultades para acercarnos a Él, para atraernos a su amor y enseñarnos o cambiar la ruta por la que iba nuestra vida.

Este es el contexto del libro de Lamentaciones, en el cual el pueblo de Israel sí estaba viviendo en pecado y alejados de Dios y Lamentaciones nos enseña que la disciplina de Dios es una oportunidad para volver a Él.

El lamento y la corrección pueden ser dolorosos, pero no estamos solos en ellos. Dios no nos deja en el sufrimiento, sino que nos ofrece Su consuelo para levantarnos y restaurarnos.

3. El consuelo de Dios para aquellos que sufren

A pesar de toda la tristeza y el lamento que vemos en el libro, Lamentaciones también nos deja uno de los versículos más reconfortantes de la Biblia.

“Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron Sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es Su fidelidad.”
Lamentaciones 3:22-23

Aun en medio de su dolor, el autor reconoce que la misericordia de Dios es constante. Su amor es inagotable, y Su consuelo siempre está disponible.

Dios nunca nos deja solos en nuestro sufrimiento. Él se acerca a quienes están quebrantados, y Su fidelidad es nuestro ancla. Este pasaje nos muestra que, aun cuando todo parece perdido, la misericordia de Dios renueva nuestra esperanza cada mañana.

Si tú estás pasando por un momento difícil, te invito a hacer de este versículo tu oración diaria: ‘Nuevas son cada mañana Sus misericordias’. Confía en que cada día, Dios está contigo, listo para consolarte, y que cada mañana es una nueva oportunidad para encontrar paz en Él.

No sé si alguna vez has escuchado la historia de Horatio Spafford, era un hombre de negocios en Chicago y era cristiano. Vivió algunas cosas difíciles como perder a su hijo varón en 1871, ese mismo año perdió mucho dinero por el Gran Incendio de Chicago, que destruyó gran parte de sus propiedades. 

Pero el reto más grande vino en 1873, (2 años después). La esposa de Spafford y sus cuatro hijas fueron a Inglaterra en un viaje de descanso. Durante el viaje, el barco chocó con otro y se hundió. Sus cuatro hijas murieron, y su esposa sobrevivió. Al recibir la noticia, Spafford decidió viajar para reunirse con su esposa. Durante el viaje en barco, mientras pasaba cerca del lugar donde sus hijas se habían ahogado, Spafford escribió el himno «It Is Well with My Soul«. 

Déjame compartirte unas partes pequeñas del himno en español:

Cuando la paz, como un río, inunda mi ser,
Cuando el dolor como olas del mar me golpea;
Cualquiera que sea mi destino, me enseñaste a decir:
Está bien, está bien con mi alma.

Para mí, que sea Cristo, que sea Cristo vivir de aquí en adelante
Si el Jordán se desborda sobre mí,
No habrá dolor, pues en muerte y en vida
Susurrarás Tu paz a mi alma.

Su himno expresa su confianza en la misericordia de Dios, aún en medio del dolor y la pérdida. Las palabras «It is well with my soul» reflejan su fe en que Dios estaba con él y que Su amor no había decaído. En español una de las traducciones de este himno se llama “Estoy bien con mi Dios”. Me pegó tanto que decidí ponerle ese nombre al episodio.

Cuando todo a nuestro alrededor parece desmoronarse, podemos encontrar paz en la certeza de que Dios nunca nos abandona, y Su fidelidad permanece.

La misericordia y el consuelo de Dios son inagotables, y Él está siempre dispuesto a recibirnos, sanarnos y restaurarnos.


Hoy hemos visto que Lamentaciones no solo es un libro de dolor, sino también de esperanza. A través del lamento, podemos expresar nuestra fe en Dios; en la disciplina, encontramos una oportunidad de arrepentimiento; y en nuestro sufrimiento, Dios nos ofrece Su consuelo y Su fidelidad constante. Así que la próxima vez que te encuentres en un momento de tristeza o prueba, recuerda que Dios está contigo, dispuesto a escucharte, a guiarte y a consolarte. Él siempre está dispuesto a darte un nuevo comienzo.

Jesús es mi Ancla

Hebreos 6:17-19 dice:  Pues bien, Dios quiso mostrar claramente a quienes habían de recibir la herencia que él les prometía, que estaba dispuesto a cumplir la promesa sin cambiar nada de ella. Por eso garantizó su promesa mediante el juramento. De estas dos cosas que no pueden cambiarse y en las que Dios no puede mentir, recibimos un firme consuelo los que hemos buscado la protección de Dios y hemos confiado en la esperanza que él nos ha dado. Esta esperanza mantiene firme y segura nuestra alma, igual que el ancla mantiene firme al barco.

Las promesas que Dios nos ha hecho son ciertas, y podemos confiar en Él, aunque todo parezca indicar que la promesa NO se va a cumplir, podemos confiar en que Dios, quien hizo la promesa es justo, no cambia ni se arrepiente, y podemos confiar en que Él sea un ANCLA para nuestra vida, y nos ayude a permanecer firmes en Él!!!

Ánimo, en medio de lo que estés pasando o viviendo, si Dios te hizo una promesa, hoy quiero recordarte que Él es fiel y ÉL va a cumplirla!!! Tu aprende a descansar en ÉL!!!

¡Nos Vamos a Nínive!

Probablemente has escuchado algo de Jonás, de la Biblia, y seguramente te contaron que a Jonás se lo comió una ballena (¿o fue un pez muy muy grande?) pero hoy quiero que nos enfoquemos en algo más que en la ballena!

Siempre que escuchaba la historia de Jonás pensaba «¡Que necio! ¿Por qué no se ahorró los problemas y le hizo caso a Dios desde el principio?» pero eso cambió hace poco, y me di cuenta que yo misma soy como Jonás a veces.

Déjame ponerte un poco en contexto:

Jonás era un profeta de Israel, y un día Dios le dice que vaya a Nínive, para que ellos se arrepientan de su mala conducta, y Jonás responde ¡CLARO QUE NO! y decide huir de Dios y de la tarea que Dios le dio. Nínive era la capital del imperio Asirio, ¿Sabías que los asirios eran los enemigos #1 de Israel? No sólo eran enemigos sino que los israelitas les tenían miedo!!! Eran malvados, dicen que los guerreros asirios eran los más violentos, sangrientos y brutales de ese tiempo! ¡Buscaban siempre formas nuevas de torturar a sus víctimas! Seguramente Jonás al escuchar la palabra Nínive pensó «Si voy ahí ¡Me matan!»

Dios no siempre nos llama a hacer cosas «fáciles» a veces nos llama a hacer cosas que están fuera de nuestra zona de comodidad. Muchas veces decimos que queremos escuchar a Dios, Él siempre nos habla, pero creo que a veces decidimos no escucharlo porque no nos dice lo que queremos escuchar, en cambio nos dice que vayamos a Nínive.

Es hora de que tú y yo dejemos de huir y comencemos a hacer las cosas que Dios nos ha llamado a hacer, es hora de que enfrentemos nuestros temores y confiemos en que Dios nos respalda y viene con nosotros. Dios va a estar contigo y conmigo así como estuvo con Jonás cuando decidió obedecerlo e ir a Nínive.

En este 2017 quiero retarte a salir de tu zona de comodidad, quiero retarte a hacer esas cosas que sabes que tenés que hacer pero no querés hacerlas porque te da miedo, nervios o pena (pensaste en algo cuando leíste esto ¿Verdad?). Puede ser hablarle a tus amigos de Dios, puede ser invitar a tu mejor amigo a acompañarte a la iglesia, puede ser comenzar a tocar un instrumento o cambiar un mal habito.

¿Qué cosa te está llamando Dios a hacer en este 2017 que te saca de tu zona de comodidad?

Mis Palabras Necesitan VIDA

En estas semanas he estado estudiando un poco el libro de Filipenses, y he encontrado varias cosas que no había notado antes, y una de ellas me intrigó mucho y me retó a volverlo parte de mi vida, quiero que leas este versículo:

«Y dado que estoy preso, la mayoría de los creyentes de este lugar ha aumentado su confianza y anuncia con valentía el mensaje de Dios sin temor.» -Filipenses 1:14 (NTV)

¿Cómo es posible? Cuando leí esto mi primera pregunta fue ¿Cómo el hecho de que Pablo se haya ido preso hizo que los creyentes aumentaran su confianza y valentía? No tenía sentido para mi!! Hasta que entendí algo…

Es fácil escuchar personas hablar de Dios cuando su vida es fácil, es fácil para nosotros decir que confiamos en Jesús cuando todo va bien. El reto es seguir hablando de Jesús cuando todo está saliendo mal. Pablo había sido encarcelado, golpeado, humillado, ridiculizado…

¿Te imaginas lo GRANDE que era el amor de Pablo por Jesús para ser capaz de aguantar todo lo que aguantó para que otros lo conocieran? Creo que su amor por Jesús fue tan evidente para todos los demás cristianos en Roma al ver a Pablo con gozo hablando y escribiendo sobre el amor de Jesús, aún en medio de todo lo que estaba viviendo.

Las personas no sólo escuchan nuestras palabras lindas de Jesús, ellos ven nuestra vida, y muchas veces no creen en Jesús por lo que decimos, sino porque en nuestra vida pueden ver lo bueno que es Él y lo mucho que lo amamos, aún en medio de situaciones difíciles. No se trata de decirle a todos «tengo fe» cuando todo va bien, se trata de permanecer en fe, aún cuando hay problemas.

¿Qué refleja tu vida? ¿Lo que dices de Dios se ve reflejado en tu vida?

Nuestras palabras necesitan VIDA!!!

¿Qué hago cuando todo sale mal?

Había una mujer en la Biblia llamada María, era de Betania. La primera vez que aparece es en Lucas 10:38, cuando Jesús entró a su casa. Probablemente has escuchado la historia de como María se sentó a los pies de Jesús a escucharlo mientras Marta preparaba la comida y arreglaba la casa. Esto molestó a Marta y se quejó con Jesús, y él le respondió que dejara a María, porque ella había escogido la mejor parte (compartir con él y aprender de lo que decía).

María, sentada a los pies de Jesús comenzó a aprender de él, lo conoció, escuchó sus historias, compartió con él, y seguramente desde entonces creyó que él era el hijo de Dios. Después de esta historia, volvemos a leer de María en Juan 11:1-44 donde se relata la muerte de Lázaro, su hermano. Cuando Lázaro se enfermó le mandaron un mensaje a Jesús para decirle lo que había sucedido, pero «él no hizo nada» al recibir el mensaje.

María

¿Qué habrá pasado por la mente de María al ver que Jesús no llegaba? Probablemente se llenó de dudas, se preguntaba ¿Qué clase de amigo era Jesús? ¿Por qué rechazó su petición? ¿Por qué no salió a ayudarla a ella y a su hermano? Si yo fuera María, probablemente me hubiera sentido frustrada y bastante molesta.

Juan 11:20 dice que cuando Marta se enteró de que Jesús había llegado a Betania, salió a recibirlo, pero María se quedó en su casa. La Biblia no dice qué hacía María mientras, pero seguramente estaba molesta, triste y preguntándose si podría volver a confiar en Jesús o no. Creo que todos nos hemos sentido como María alguna vez, cuando oramos y le pedimos algo a Dios, y creemos que nos ignoró, creemos que Él estaba muy ocupado para nosotros…

Cuando Jesús mandó a llamar a María, ella responde al llamado y sale rápido de su casa para encontrarse con él, y lo primero que hace es arrodillarse.

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En Lucas 10:39 María empieza sentada a los pies de Jesús, y en Juan 11:32 vuelve a ese estado de rendición, arrodillada a sus pies. Después de esto, Jesús se conmueve (¡esto toca su corazón!) y revive a Lázaro.

En esta historia, María aprende que la vida opera según los tiempos de Dios, no los nuestros. Aprende que las demoras de Dios no son negaciones, y que el tiempo de Jesús era el perfecto, aún cuando pareciera que Jesús la había olvidado.

Me sorprendió mucho ver que María tuvo que tomar una decisión: su hermano estaba muerto, Jesús podría haberlo sanado antes y no lo hizo, y ahora Jesús la estaba llamando, la pregunta es ¿Cómo responder cuando todo salió mal? Ella podría haberlo ignorado (con el pretexto de que «él lo hizo primero»), podría haber mandado un reclamo, o podría haberse arrodillado delante de Jesús, ser vulnerable, rendirse y seguir confiando en él.

Ella decidió seguir creyendo, y no dejar que algo que no salió como ella deseaba la alejara de Dios y la hiciera dudar de Jesús. Todos tenemos cosas que no han salido (o no están saliendo) como deseamos, ¿Qué vamos a hacer al respecto? ¿Se lo entregamos a Jesús y seguimos confiando en él, o abandonamos nuestra fe?

Un viaje inesperado…

ImagenMe gusta mucho leer, pero no suelo leer novelas o historias por motivos personales, pero de vez en cuando elijo un libro diferente a los que leo normalmente. Esta vez leí uno que se llama «El matadragones que tenía el corazón pesaroso» de Marcia Grad Powers y no puedo dejar de recomendarlo.

Estos 19 capítulos me llevaron junto al protagonista «Duke» en un viaje inesperado. Primero me identifiqué con Duke cuando todo lo que hace comienza a salir mal, y nada es «como debería de ser» su corazón comienza a sentirse pesado y comienza a fatigarse por la presión de lo que debería de ser y lo que es en realidad. Pero todo lo malo que le ocurrió terminó siendo bueno, porque comenzó el viaje por el Sendero de la Serenidad.

El Sabio que lo ayuda a curarse es una representación de Dios (a mi parecer), cuando lo conoce le dice una de mis frases favoritas del libro «¿Usted cree que merecía la pena pasar por todo eso sólo para encontrarle a usted?» es gracioso, a veces tenemos que tocar fondo para darnos cuenta de nuestra gran necesidad de Dios.

Más adelante se le es asignado un acompañante que lo va a cuidar y guiar a través del sendero, quien desde mi punto de vista representa al Espíritu Santo, su nombre es Maxine. A lo largo del viaje pasa por distintos lugares, aprende que sus errores y fracasos han sido sus mejores maestros, que sus pensamientos controlan en gran parte lo que siente, y la siguiente formula:

Adversidad + Creencia = Consecuencia

La adversidad no la elegimos nosotros, pero sí podemos controlar nuestra visión y nuestros pensamientos acerca de lo sucedido (creencias), y esto resulta en una consecuencia (cómo nos vamos a sentir y qué acciones vamos a tomar). Duke tiene que aprender también a discutir consigo mismo y buscar la lógica para controlar los pensamientos retorcidos que lo van destruyendo poco a poco. Durante todo este viaje, como en nuestra vida, el principal enemigo de Duke es él mismo y su egoísmo.

Este viaje le ayuda a buscar la serenidad para aceptar todas las cosas que no puede cambiar, el coraje para cambiar lo que puede cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia.

Cuando Duke tiene que dar el último salto de fe para regresar a casa, tiene miedo de hacerlo y Maxine le dice una frase que me gustó mucho, le dijo, «Cuando uno hace todo lo que puede y no es suficiente, poner la situación en manos de algo más poderoso que tú mismo (Dios) puede marcar la diferencia.»

Este libro es definitivamente uno de los que yo más le recomendaría a alguien que le gusta leer, e incluso a alguien que NO le gusta o tiene problemas para hacerlo. Es una historia que te emociona y te envuelve, que te lleva en un viaje y que al terminar de leerla al igual que en Duke, también hay un cambio en ti. Al final Duke se da cuenta de que sus problemas siguen siendo los mismos y nada ha cambiado, sin embargo todo es diferente porque ÉL es diferente.