De vuelta al origen…

post itsDios tiene una forma especial y muy linda de tratar conmigo y hace unas semanas me comenzó a recordar varias cosas que hacía antes, cosas que había dejado de hacer. Una de ellas fue escribir en post its, cuando comencé a leer la Biblia siempre tenía mis post its y escribía en ellos los versículos que me gustaban o a través de los cuales Dios me había hablado y los pegaba en mi closet para verlos cada vez que lo abría. Cada vez que leía los post its, veía el amor de Dios por mi impreso en cada versículo, palabra y promesa, y obviamente eso de alguna forma me enamoraba más de Él.

El fin de semana decidí leer el libro de Juan y lo primero que hice fue juntar mi Biblia, post its, lapiceros y marcadores. Esta semana recibí 2 post its, el primero estaba en el retrovisor de mi carro cuando salí de la universidad, y el segundo me lo mandaron anoche en la iglesia. El primero decía «Have a nice day, love you» y el segundo tenía un versículo.

post it

Esto es lo relevante de cada post it: el primero me recordó un proceso fuerte y doloroso que tuve que pasar hace un poco menos de 3 años, porque la amistad de la persona que escribió el post it es uno de los frutos que surgieron a través de ese proceso. El segundo fue el primer versículo que Dios me dio, fue a través de un sueño tan real que cuando me desperté y le conté a mi mamá, le explicaba que no estaba segura si había pasado de verdad o sólo había sido un sueño.

Yo digo que este versículo es un Salmo loco porque es una promesa tan grande que da un poco de miedo creedal! En otro post it tengo escrita  una frase de Steven Furtick que un amigo me dijo hace algunos meses, y dice «If you’re not daring to believe God for the impossible, you may be sleeping through some of the best parts of your Christian Life.» Así que creo en la promesa de ese Salmo, y creo que es para mi.

Con el primer post it Dios me recordó que ha estado conmigo en los procesos difíciles, con el segundo me recordó que Él no se olvida de sus promesas, aunque yo las llegue a olvidar. Finalmente Dios me confirmó a través de los dos post its que Él me sigue hablando hoy, y usó los mismos post its con los que comencé a enamorarme de Él.

Hoy quisiera invitarte a pensar, ¿Qué hacías cuando estabas comenzando a conocer a Dios? ¿Qué hacías cuando comenzaste a enamorarte de Él? ¿Cuánto tiempo dedicabas para buscarlo, leer la Biblia u orar? ¿Lo seguís haciendo?

Un Momento de Impacto

ImagenManasés era hijo del rey Ezequías, un rey que agradó a Dios, la historia de Ezequías es fascinante, fue un hombre fuerte, valiente pero sobre todo que dependía de Dios; pero hoy quiero enfocarme en Manasés. Mencioné a su papá porque con un «ejemplo» tan admirable, Manasés fue rebelde e hizo todo lo que era desagradable ante los ojos de Dios. Yo fui como Manasés.

Manasés tenía 12 años cuando subió al trono, adoró a otros dioses, reconstruyó altares, practicó hechicería y adivinación, hizo imágenes y las puso en el templo del Señor y asesinó gente inocente, todas estas cosas provocaron el enojo del Señor. Probablemente tú y yo no hayamos hecho muchas de estas cosas, pero sí hemos hecho cosas que no le han sido agradables a Dios (al menos yo sí). Que nuestros papás amen y obedezcan a Dios no significa que nosotros también lo hagamos, yo amaba a Dios «a mi manera» y era obediente sólo cuando me convenía. Entonces vino el impacto.

El Señor le habló a Manasés y al pueblo pero no hicieron caso, entonces el Señor permitió que los Asirios tomaran a Manasés como prisionero, lo sujetaron con cadenas y le pusieron un aro en la nariz, esto era la humillación máxima a la que podía ser sometido un gobernante. En 2 Crónicas 33:12 dice «Cuando estaba sumido en profunda angustia, Manasés buscó al Señor su Dios y se humilló con sinceridad ante el Dios de sus antepasados.» (NTV)

El momento de impacto siempre es distinto, a veces es un momento de extrema vergüenza y humillación, a veces es un momento de culpa, otras veces es un momento de honra (sí, algunas veces cuando el Señor nos dice cuánto nos ama el impacto en nuestra vida es TAN GRANDE que no podemos seguir siendo iguales).

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A pesar de que el impacto siempre es diferente, la respuesta del Señor siempre es igual: «Cuando oró, el Señor lo escuchó y se conmovió por su petición.» Después de esto, el Señor hizo que Manasés volviera a Jersualén y siguiera reinando, y Manasés se dio cuenta de que el Señor es el único Dios (V.13). A partir de este momento de impacto, la vida de Manasés cambió, quitó a los dioses ajenos, derribó los altares que había construido y restauró el altar del Señor. Manasés fue un hombre que cometió muchos errores, pero también un hombre en el que vemos claramente la gracia de Dios. El Señor perdona todos nuestros pecados cuando lo buscamos con un corazón sincero y arrepentido, y no sólo nos perdona sino además nos ayuda a cambiar. Si no has tenido un momento de impacto, espero que esta historia sea de impacto para tu vida, como lo fue para la mía y que como Manasés puedas ir con el Señor, como dijo David: con un espíritu quebrantado, porque el Señor no rechaza un corazón arrepentido y quebrantado (Salmo 51:17)

Dile a Dios hoy como una vez le dijo el rey David «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mi.» (Sal.51:10) pídele a ÉL que te tome de la mano y te ayude a corregir los errores que has cometido y a encontrar el camino que Él tiene para tu vida

**La historia de Manasés puede encontrarse en 2 Reyes 21 y en 2 Crónicas 33. 

¡Creo que ya me perdí!

ImagenTodos hemos leído o escuchado la parábola de la moneda perdida:

8»O supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata y pierde una. ¿No encenderá una lámpara y barrerá toda la casa y buscará con cuidado hasta que la encuentre? 9Y, cuando la encuentre, llamará a sus amigos y vecinos y les dirá: “¡Alégrense conmigo porque encontré mi moneda perdida!”. 10De la misma manera, hay alegría en presencia de los ángeles de Dios cuando un solo pecador se arrepiente».

Pero, ¿qué trataba de decirnos Jesús? 

¿Sabías que muchas veces nosotros somos como esa monedita que se perdió? Quienes hemos recibido a Jesús como nuestro Salvador, y además hemos recibido al Espíritu Santo vivimos en la casa del señor, como estas monedas, que son parte del activo de la mujer de la parábola, pero muchas veces nos perdemos en tanto qué hacer, trabajando, estudiando, criando hijos, ¡incluso sirviendo al Señor! Nos desconectamos de Dios, y estamos dentro de su casa, sin embargo no somos útiles, pues no estamos en sus manos.

¿De qué te sirve una moneda que está perdida debajo del colchón del sofá? Es tuya, es parte de tus activos, pero ¿Qué puedes hacer con ella? ¡NADA!

Todos nos hemos desconectado de Dios algunas veces, lo importante es darnos cuenta y volver a nuestro padre, presentarnos delante de Él, confesar que nos perdimos, pero que queremos volver a Él. Pero tenemos esperanza, ya que aunque estamos perdidos ¡Dios nos busca! Porque sabe que somos suyos, porque tenemos un inmenso VALOR para Él, nadie busca algo sin importancia. Esto no es para avergonzarnos, ya que nos ha pasado a todos, incluso puedo decir que le ha sucedido a pastores, evangelistas, profetas…

Alejados de Dios nada podemos hacer (Juan 15:5), Dios jamás rechaza a sus hijos, cuando vuelven con un corazón arrepentido y quebrantado (Salmos 51:17) ¡Volvamos al Padre! No nos perdamos dentro de la casa, estando tan cerca de Él. 

Le pido a Dios que si leíste esto y sientes que te perdiste, puedas volver hoy a tu Padre, y ser un instrumento útil en SUS manos, que el Dios todopoderoso cumpla todos los propósitos que tiene para tu vida, pero sobre todo te llene de pies a cabeza con su amor.