David

El Rey David es uno de mis personajes favoritos de la Biblia.

Yo comencé una relación con Dios porque a través de una palabra profética sentí su amor por mi. Un día me recuerdo que me daba vueltas en la mente «El Rey David» entonces agarré una Biblia que tenía y comencé a buscar un libro que se llamara David (creo que es obvio que no la leía) y busqué en Google «Rey David» y encontré 1 Samuel.

¡Quedé fascinada! Hasta la fecha, amo las historias de los reyes. Tal vez es porque parece novela, hay estrategias políticas y hombres que parecen tan reales… Uno de ellos es David.

La Biblia no oculta que David cometió errores, tampoco tuvo una historia fácil, por algún tiempo tuvo que vivir huyendo de Saúl porque tenía tantos celos de él que lo quería matar.

Esta parte de la historia de David me reta muchísimo, porque nos enseña que aunque podamos ser tratados injustamente, la justicia debemos dejarla en manos del Señor. Me impresiona que David se refería a Saúl como «el ungido del Señor» y no sólo respetaba a Saúl, también exigía que la gente hablara de él con respeto. No tengo presente ninguna historia en la Biblia en la que David se expresara mal de Saúl.

El haber sido ungido por Dios para ser el próximo Rey de Israel nunca causó orgullo en su corazón, al contrario, siempre se sujetó a la autoridad de Saúl, aún cuando Saúl no fue bueno con él.

David vio de cerca muchas cosas del carácter de Saúl, aprendió de primera mano al ver sus victorias al obedecer al Señor, pero también sus derrotas al ir por su cuenta.

Dios usa a los «Saúles» de nuestras vidas para sacar al «Saúl» de nuestra vida.

Joyce Meyer

Una de las historias que todos conocemos de David es cuando derrotó al gigante Goliat, pero lo que llama mi atención es que los hombres que estuvieron cerca de él ¡También mataron gigantes! 2 Samuel 21 nos cuenta de que Abisai también mató un gigante, 1 Crónicas 20 relata otra historia en la que Jonatán hijo de Simea mató otro gigante, y en el versículo 8 nos habla de «los gigantes de Gat, que perdieron la vida a manos de David y de sus siervos

«Si quieres ser un matagigantes, rodéate de matagigantes.»

Bill Johnson

La valentía puede contagiarse (igual que el temor), así que si queremos matar gigantes, necesitamos rodearnos de estos líderes y amigos valientes, que escuchan la voz de Dios y van a las batallas sabiendo que Dios va con ellos.

Pero no todas las historias de David son tan buenas, la Biblia no oculta que David desobedeció al Señor al hacer un censo en Israel (2 Samuel 24, 1 Crónicas 21), tuvo relaciones sexuales con Betsabé, la esposa de Urías (2 Samuel 11:4), y para cubrir su pecado mando a matar a Urías (2 Samuel 11:15). También falló en instruir y corregir a sus hijos, hubieron muchos problemas entre Amnón, Tamar y Absalón, y más adelante su hijo Absalón trató de rebelarse y quitarle el trono.

Pero sabes, todas estas faltas y debilidades de David me dan esperanza, porque yo también he cometido errores, y en su vida veo que ser sensibles a la voz del Señor es súper importante. David se arrepentía de todo corazón y le pedía perdón a Dios, pero hay algo que necesito resaltar: no volvía a cometer el mismo pecado nuevamente.

Dios nunca retuvo su perdón, pero tampoco evitó que David sufriera las consecuencias de sus acciones. Muchas veces quisiéramos vivir lo contrario, nos importa más que Dios no permita que vivamos las consecuencias de nuestras acciones, a recibir el perdón.


Padre te pedimos que nos ayudes a ser sensibles y receptivos a tu voz, a arrepentirnos de todo corazón por aquellas cosas que hemos hecho que sabemos que no te agradan, ayúdanos a apartarnos del pecado. Danos la valentía para matar a los gigantes en nuestra vida, pero también para reconocer nuestro pecado delante de ti. Ayúdanos a ver lo mucho que dependemos de tu gracia y tu misericordia en nuestra vida, quita todo orgullo de nuestro corazón.

Te pedimos que nos ayudes a sujetarnos a nuestras autoridades terrenales, a orar por ellos, a bendecirlos y a honrarlos. Gracias por tu amor, por tu bondad y por siempre tener misericordia de nosotros.


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El Profeta Samuel

Vamos a comenzar un pequeño estudio de los reyes de Israel con el personaje que dio fin a la era de los jueces, y fue el instrumento de Dios para dar inicio a la era de los reyes.

La sola historia del nacimiento de Samuel nos invita a creer que Dios puede hacer milagros en donde a nosotros nos parece «imposible» ver uno. Samuel es la respuesta a las oraciones fervientes de su mamá, Ana.

¿Te imaginas qué sentirías si tu mamá te entrega al sacerdote de un templo para que te cuide? Tal vez el ser mamá me cambió la forma de ver esta historia, porque aunque la había leído tantas veces, nunca había pensado ¿Que sintió? ¿En algún momento se sintió solo? ¿Se sintió abandonado?

Sin embargo la actitud que veo en Samuel nunca fue de reprochar al Señor las cosas que había vivido o lo que en algún momento había sentido, al contrario veo una disposición a servir al Señor sin importar a dónde lo llamara.

Dios utilizó a Samuel, porque él estaba verdaderamente dedicado a Dios.

Cuando Samuel era anciano, el pueblo le pidió que nombrara un rey, y me gusta mucho la actitud que Samuel adopta:

Samuel se disgustó con esta petición y fue al Señor en busca de orientación. «Haz todo lo que te digan —le respondió el Señor—, porque me están rechazando a mí y no a ti; ya no quieren que yo siga siendo su rey. 

1 Samuel 8:6-7 (NTV)

¿Qué hacemos cuando algo nos disgusta? Una de las cosas más importantes que aprendo al leer las historias de la vida de Samuel es a llevarle TODAS mis emociones y mis sentimientos al Señor. Samuel me enseña a no tomarme personales las cosas que podrían lastimarme, o incluso negar mi identidad y el llamado de Dios sobre mi vida. Samuel me invita a llevarle estas preguntas siempre a Dios, y dejar que Él guíe mis decisiones.

Su debilidad: la debilidad más grande que percibo al leer la historia de Samuel es que no pudo instruir a sus hijos para seguir al Señor como él lo hizo. Me duele pensar que un hombre tan admirable, tan entregado al Señor, no pudo instruir a sus propios hijos. Al mismo tiempo esto me deja ver como la relación con el Señor es algo tan personal…

Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán.

Proverbios 22:6 (NTV)

Nuestro pasado no determina nuestro futuro. De dónde venimos no nos obliga a ir a ningún lugar. Samuel tuvo una relación con el Señor, no se aferró nunca a una posición o a un título. Cuando los reyes comenzaron a reinar en Israel, no cambió su fidelidad al Señor por agradarlos (vamos a hablar más de esto al estudiar a Saúl).

Samuel fue un profeta, sacerdote y juez de Israel. Un hombre de fe (Hebreos 11:32) y sin duda un ejemplo para nosotros hoy en día del valor que se requiere para seguir la Voz de Dios. Samuel nos enseña que si queremos servir al Señor de todo corazón tenemos que dejar de servirnos a nosotros mismos.

En Samuel veo un hombre que no esperaba que Dios le sirviera A ÉL cumpliendo sus planes humanos, por el contrario, un hombre entregado a servir, obedecer y seguir LOS PLANES DE DIOS.


Padre, ayúdanos a seguir tus planes, a rendir verdaderamente nuestra vida a ti y enfocarnos en hacer TU OBRA. Ayúdanos a pensar más en ser tus manos y tus pies en esta tierra y a dejar de vernos como el centro de nuestra vida. No queremos dejarte a ti como un medio para conseguir «nuestros sueños», en cambio queremos adoptar TUS SUEÑOS en nuestro corazón y llevar tu palabra a todo lugar, para que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Don de Lenguas

Don de Lenguas e interpretación de Lenguas

A otros les concede que puedan hablar en diversas lenguas y aun a otros les da el don de interpretar esas lenguas.

1 Corintios 12:9 NBV

Hablar en Lenguas… ¿Qué quiere decir?

Jesús dijo en Marcos 16:17 «Y estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán nuevas lenguas…»

«Entonces cada uno de los presentes quedó lleno del Espíritu Santo y empezó a hablar en idiomas que no conocía, pero que el Espíritu Santo le permitía hablar.»
«―¿Cómo es posible? —exclamaban—. ¡Estos hombres son galileos y, sin embargo, los escuchamos hablar en el idioma que se habla en los países en que hemos nacido! Entre nosotros hay gente de Partia, Media, Elam, Mesopotamia, Judea, Capadocia, Ponto y de Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, las regiones de Libia más allá de Cirene, Creta y Arabia, aparte de los judíos y conversos que han venido de Roma. Sin embargo, cada cual los oye relatar en su propia lengua los grandes milagros de Dios.»

Hechos 2:4, 7-11

1 Corintios 14:2 dice «El que habla en lenguas, le habla a Dios y no a los demás, y ellos no le entienden, pues habla misterios mediante el poder del Espíritu.» y el el versículo 14 dice «si uno ora en lenguas, el espíritu ora, pero uno no sabe lo que está diciendo. En un caso así, ¿qué debo hacer? Debo orar con el espíritu, pero también con el entendimiento. Debo cantar con el espíritu siempre que se entienda la alabanza que estoy ofreciendo.»

El don de lenguas ha causado alguna confusión a lo largo de la historia, hay eruditos que afirman que se refiere a hablar en otro idioma, por ejemplo hebreo, alemán, italiano… y otros que afirman que se refiere a un idioma desconocido, que es espiritual.

En la Biblia en hechos 2 dice que estaban hablando en otros idiomas, y que las personas que llegaron a ver qué pasaba escuchaban a quienes hablaban en «lenguas» hablar en su propio idioma o dialecto. Y 1 Corintios 14 dice que quien habla en lenguas le habla a Dios y no a los demás, lo que me hace pensar que también se refiere a un idioma espiritual.

Hace algunos años fuimos al Coliseo Romano con mi esposo, y nos separamos un momento, cuando me quedé sola comencé a seguir a un grupo de turistas que iban con un guía que les iba explicando mucho de lo que los Cristianos vivieron en el coliseo hace muchos años.

Cuando vi a mi esposo lo llamé para que viniera conmigo al grupo para que siguiéramos escuchando las historias y pudiéramos entender mejor la historia. Mi esposo me decía que los dejáramos ya, y le pregunté un poco ofendida ¿No te interesa la historia? Se volteó y me dice «¿Qué historia si no entendemos nada de lo que están explicando?» Le volví a poner atención al guía y me di cuenta que no estaban hablando en español…

Hasta la fecha nos recordamos de esa historia, y creemos que eso fue el don de interpretación de Lenguas. Yo entendí un idioma que no conocía y que no había aprendido de forma natural. No aprendí a hablarlo mágicamente, sólo entendí un mensaje, que «curiosamente» hablaban de Cristianismo.

¿Si no hablo en lenguas no he sido bautizado en el Espíritu?

Esta es una pregunta muy común que en su momento tuve, y cada vez que he hablado de este don surge. El hablar en lenguas es un don que viene del Espíritu Santo, pero no es la única evidencia de un bautismo en el Espíritu. Hay muchas personas que han recibido al Espíritu Santo, y han recibido el bautismo en el Espíritu que no han tenido esta manifestación.

Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».

Juan 13:34-35 NTV

El fruto que hay en nuestras vidas es un mejor reflejo de la relación que tenemos con el Espíritu Santo. Si dejamos que Él nos guíe y guíe nuestras decisiones, nuestra vida va a mostrar ese amor que viene del Padre. No nuestra forma de orar, si lo hacemos en inglés, español o en lenguas desconocidas.

Claro, hay un beneficio, porque muchas veces no sabemos qué pedir, o desconocemos la voluntad de Dios en una situación específica, y lo mejor es dejar que sea el Espíritu quien interceda por nosotros como dice el apóstol Pablo en la carta a los Romanos:

Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

Romanos 8:26 NTV

¿Siguen vigentes las lenguas hoy en día?

Hay muchos eruditos que afirman que este fue un don únicamente para el primer siglo del Cristianismo. Sin embargo, creo que si consideramos todos los demás dones que hemos estudiado como vigentes hoy en día, ¿Por qué este sería diferente?

Claro que hay muchos misterios con estos dos dones, porque a diferencia de los otros, no los comprendemos como quisiéramos. Muchas personas preguntan si al hablar en lenguas la persona que habla no tiene ningún control sobre sus palabras… El Pastor Edmundo Madrid tiene un libro MUY BUENO, se llama Manual del Espíritu Santo, donde comparte muchas mentiras sobre el don de lenguas, escribió 12 propósitos para recibir el Bautismo del Espíritu Santo, y 22 razones bíblicas para hablar en Lenguas, entre muchos temas más.

Si aún no has recibido este don, quiero recordarte que puedes pedírselo a Dios, y Él, como el Padre amoroso que es, puede dártelo. Y si ya lo recibiste, que seas intencional en ponerlo en práctica en tu tiempo de oración, para que como leíamos en Romanos, permitas que el Espíritu interceda por ti, por aquellas cosas que no ves, por aquellas respuestas que tal vez no entiendes.

Nadie puede conocer los pensamientos de una persona excepto el propio espíritu de esa persona y nadie puede conocer los pensamientos de Dios excepto el propio Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido el Espíritu de Dios (no el espíritu del mundo), de manera que podemos conocer las cosas maravillosas que Dios nos ha regalado.

1 Corintios 2:11-12 NTV

El don de Profetizar

A uno le da el poder para hacer milagros y a otro, la capacidad de profetizar.

1 Corintios 12:10

Comencemos definiendo ¿Qué significa profetizar? la palabra prophēteuō literalmente significa pararse frente a otro o hablar por otro. Entonces profetizar es hablar por alguien más, pero no se trata de hablar en nombre de, sino llevar un mensaje de. En otras palabras, no sería lo mismo que yo hable «en nombre de mi esposo» a que yo le lleve a alguien un mensaje de parte de mi esposo. ¿Ves la diferencia?

La Biblia claramente nos invita a desear la capacidad de profetizar, en 1 Corintios 14:1 dice «¡Que el amor sea su meta más alta! Pero también deberían desear las capacidades especiales que da el Espíritu, sobre todo la capacidad de profetizar.» Esto es porque Dios desea que todos podamos escuchar su voz, y que podamos llevarle su mensaje a otros.

Quisiera enfatizar 2 cosas importantes:

  1. Profetizar NO ES adivinar, no es tomar decisiones por otros y no es repetir frases de alguien más.
  2. El DON de profetizar no es lo mismo que el OFICIO de Profeta.

No todo el que Profetiza es Profeta

Es muy importante que distingamos un don de un llamado. No es lo mismo recibir el don del Espíritu Santo para Profetizar, que tener un llamado y unción de Profeta en nuestras vidas.

Al día siguiente, salimos y nos dirigimos a Cesarea; allí nos hospedamos en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete y que tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban. Durante los días que allí permanecimos, un profeta llamado Agabo llegó de Judea,

Hechos 21:8-10 RVC

En estos versículos puedes ver una diferencia, y no es porque unas eran mujeres y el otro era hombre. No, la diferencia es que las hijas de Felipe profetizaban (la palabra original es prophēteuō) y Agabo era profeta (la palabra original usada es prophētēs). Otro Ejemplo es Saúl, 1 Samuel 10 se nos cuenta que Saúl profetizó, aunque sabemos que él no era profeta.

La diferencia principal está en el nivel de autoridad y de responsabilidad que Dios da a quienes han sido llamados y comisionados por Él a uno de los cinco ministerios (profetas, apóstoles, pastores, maestros y evangelistas).

¿Para qué sirve la profecía?

Pero el que profetiza les habla a los demás para edificarlos, exhortarlos y consolarlos.

1 Corintios 14:3 RVC

Si buscas desarrollar este don quiero recordarte que siempre busques exhortar, edificar y consolar. Es muy doloroso ver personas usar una palabra «profética» para avergonzar a otros, para manipular o para humillar. Siempre que recibas una palabra profética, llévala delante del Señor, y pregúntale si esa palabra es para ti o no.

Juzga todas las «Profecías» que recibes

Hay palabras que nos dan que resuenan en nuestro corazón, porque vienen a CONFIRMAR cosas que Dios ya nos había dicho, pero si no es el caso, siempre pregúntale al Señor. No confíes ciegamente en todos los que dicen ser profetas, y no confíes en alguien sólo porque en otras ocasiones sí han sido palabras del Señor.

¿Esto quiere decir que si una palabra no te gusta no viene de Dios? ¡No! Hay Palabras que pueden venir a confrontarnos, y que tal vez no nos van a «gustar» pero si la llevas delante del Señor, puedes saber que aunque te incomoda, es Él hablando.

Oro que puedas exhortar, edificar y consolar a otros a través de apartar tiempos para escuchar lo que Dios quiere decirles y llevando ese mensaje, para que sea como un bálsamo en el corazón de quien lo recibe.


Antes de terminar con este tema, quisiera sólo aprovechar para invitarte, si tú sientes que tienes un llamado de profeta, lo más importante es que estés siempre BAJO AUTORIDAD. Esto quiere decir que pertenezcas a una iglesia Local, que estés bajo la cobertura espiritual de un pastor, que rindas cuentas, y que te mantengas creciendo en tu madurez espiritual.

Dones de Sanidad y Milagros

A otro el mismo Espíritu le da gran fe y a alguien más ese único Espíritu le da el don de sanidad. A uno le da el poder para hacer milagros y a otro, la capacidad de profetizar. 

1 Corintios 12:9-10

En los dones de Poder se encuentran el don de fe, el don de Milagros y el don de Sanidad, sin embargo, creo que estos tres dones están muy relacionados, Jesús le dijo a unos hombres ciegos en Mateo 9:29 «Que se haga con ustedes conforme a su fe.» Así que la fe juega un rol activo en estos dos dones que vamos a estudiar hoy.

Los dones de sanidad y milagros son muy importantes porque si quitáramos estos dos dones de los evangelios, una buena parte del mensaje de Jesucristo desaparecería con ellos.

El don de Sanidad

Leslie B. Fynn define el don de sanidad como «La capacidad de intervenir de forma sobrenatural como un instrumento para llevar la sanidad y alivio de una enfermedad y la restauración de la salud.

Jesús recorrió todas las ciudades y aldeas de esa región, enseñando en las sinagogas y anunciando la Buena Noticia acerca del reino; y sanaba toda clase de enfermedades y dolencias.

Mateo 9:35 NTV

Hay algunas cosas del don de Sanidad que quisiera resaltar:

  • Tener un don de sanidad no quiere decir que todos se van a sanar siempre. A pesar de que la Biblia sí nos dice que Jesús sanaba todas las enfermedades y dolencias, también vemos que Pablo no sanó a Timoteo sino que le recomienda el vino para sus problemas estomacales (1 Timoteo 5:23), también dejó a Trófimo en Mileto enfermo (2 Timoteo 4:20), de hecho el mismo Pablo estaba enfermo (Galatas 4:13)
  • El don no depende de la fe de quien está enfermo, así como no todas las enfermedades vienen por causa de un pecado. Claro, hay ocasiones en las que hay enfermedades con un origen espiritual, como vemos en Mateo 9:2, pero no es una regla.

Ya que estamos hablando de recibir sanidad, quiero aprovechar el tema para mencionar algo importante: EL PERDÓN, acabo de aclarar que no todas las enfermedades tienen un origen espiritual PERO, he visto y experimentado como la falta de perdón puede mostrarse en nuestro cuerpo de forma física… Si tu estás esperando un milagro de sanidad en tu cuerpo, revisa que no haya un pecado no confesado por el que necesites arrepentirte, o que no has perdonado a alguien.

El don de Milagros:

El don de milagros no es «Mind over matter» (Mente sobre materia) como afirman algunos escritores… Me gusta como define un milagro el Dr. Edmundo Madrid en su manual del Espíritu Santo: «Es una intervención sobrenatural en las cosas de esta vida, por el Espíritu Santo».

En la Biblia hay tantos milagros, porque Dios es un Dios de milagros. Y dice la Biblia que el poder de hacer milagros está al alcance de todos quienes creemos en Jesús y tenemos fe.

Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre.

Juan 14:12 NTV

La pregunta que siempre me hacen cuando hablo de estos dos dones es ¿Cuál es la diferencia? El Milagro es algo que sobrepasa las leyes físicas y la habilidad humana, la sanidad es un proceso gradual.

Un milagro abarca más cosas, porque hay milagros de liberación, de provisión y multiplicación, milagros en la naturaleza, milagros de resurrección de muertos, y milagros de Sanidad.

Creo que estos 3 dones de poder muchas veces se mueven juntos, y es muy importante que recordemos que no son para hacernos famosos, ni para exaltarnos a nosotros mismos, sino para amar y edificar a la iglesia. Es correcto orar para recibirlos, es correcto buscar crecer en fe, orar por los enfermos e imponer manos, pero siempre debemos de señalar a Jesús con ellos.

Oro que el Espíritu Santo comience a levantar una fe sobrenatural en tu vida, para ver milagros, señales y prodigios, y que lo que te mueva siempre sea el amor, por Dios y por las personas que te rodean. Que estos dones sirvan para que seas Luz en las áreas de influencia donde el Padre te ha puesto.

El don de Fe

A otro el mismo Espíritu le da gran fe y a alguien más ese único Espíritu le da el don de sanidad.

1 Corintios 12:9 NTV

Antes de que hablemos específicamente del don de fe, quiero hablarte de otros tipos de Fe que vemos en la Biblia.

En Romanos 12:3 Pablo menciona «la medida de fe que Dios les haya dado.» esto quiere decir que hay una medida de fe que todos tenemos, sin embargo el don de fe es algo diferente a la fe que todos tenemos. Y creo que es esta medida de fe que Dios nos regala a todos, la que nos ayuda más adelante a que podamos recibir la salvación.

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.

Efesios 2:8-9 NVI

Esto es Fe salvadora. Es la fe en Jesús, como nuestro salvador. Es creer que Él pagó el precio por nuestros pecados. Es creer que SU SANGRE fue derramada por nuestros pecados y es suficiente para pagar por nosotros. Es reconocer que Jesús tomó nuestro lugar, llevó nuestros pecados, murió en nuestro lugar, y creemos que lo hizo para que no muramos, sino tengamos vida eterna.

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

Hebreos 12:2 NVI

Es Jesús quien da inicio a nuestra fe, y Romanos 10:17 dice que «la fe viene por oír, es decir, por oír la Buena Noticia acerca de Cristo.» y Romanos 10:14 nos dice ¿Pero cómo pueden ellos invocarlo para que los salve si no creen en él? ¿Y cómo pueden creer en él si nunca han oído de él? ¿Y cómo pueden oír de él a menos que alguien se lo diga?

Existe otro tipo de fe, que es la fe que cree en la Palabra y en las Promesas de Dios. Este tipo de fe es el que vemos aplaudido en Hebreos 11, que contiene muchas cosas que hombres y mujeres hicieron ¡Porque creyeron en las promesas de Dios!

Esta es la fe que Jesús les pide a sus discípulos que tengan, cuando las mujeres habían dicho que habían visto a Jesús resucitado, algunos discípulos no lo creyeron y continuaron con la vida sin creer las promesas que Jesús mismo les había hecho cuando les aseguró que resucitaría.

Entonces Jesús les dijo:

—¡Qué necios son! Les cuesta tanto creer todo lo que los profetas escribieron en las Escrituras. 

Lucas 24:25 NTV

Y también está el Don de Fe, que es la habilidad única de confiar en Dios contra todas las circunstancias, el don de fe habilita a algunas personas a tener un nivel extraordinario de Fe, que Dios usa para mostrar su poder, y trae gozo y ánimo a los demás.

Creo que nuestra fe puede irse construyendo a medida que vamos avanzando en nuestra relación con Dios, por ejemplo comenzamos a orar por personas con dolores de cabeza, gripes, malestares en el cuerpo, y vamos viendo una respuesta de Dios a nuestras oraciones, y vemos que algunos comienzan a sanarse. Nuestra fe va aumentando a medida que continuamos orando.

Sin embargo, un día sentimos que el Espíritu Santo nos invita a orar por alguien, con una condición que, a nuestro parecer, es particularmente «difícil», ¿Oramos?

Es en este momento que el Espíritu Santo nos puede llenar del don de fe, para que puedas creer y actuar en base a la fe, y ahora sí, tendrías el valor de ir con esta persona, imponer manos y declarar la sanidad que el Espíritu Santo quiere llevar al cuerpo de esta persona.

¡Es cuando nuestra fe se queda corta, que el Espíritu Santo interfiere! Él llena nuestra carencia con su presencia y manifiesta su poder a través de nosotros, para llevar a cabo lo que está en el corazón de Dios.

Ejemplo del don de Fe: Pedro cuando camino fuera del bote sobre el agua (Mateo 14:22-33).

Cuando Dios te invita a hacer algo fuera de tu zona de comodidad, el miedo y la ansiedad pueden invadirte, porque nunca has hecho lo que Él te está llamando a hacer, ¡Pídele al Espíritu Santo que te llene de FE para hacerlo! Es por esto que el Espíritu Santo es llamado «paraklētos» que significa ayudador, Jesús lo dejó en su lugar, para que nos ayude con muchas cosas que podemos enfrentar en nuestra vida diaria.

Oro que puedas ver en qué áreas estás permitiendo que el miedo te paralice y no estás llevando a cabo lo que Dios te está llamado e invitado a hacer, y que puedas pedirle al Espíritu Santo de su intervención divina, que el PROVEA a través del don de Fe, ese empujón que te hace falta para que puedas hacer CON Dios esos milagros que Él quiere hacer en la vida de quienes te rodean.

Si ahora te quedas absolutamente callada, de otra parte vendrán el alivio y la liberación para los judíos, pero tú y la familia de tu padre perecerán. ¡Quién sabe si no has llegado al trono precisamente para un momento como este!»

Ester 4:14 NVI