«Cierto día, al ver que las multitudes se reunían, Jesús subió a la ladera de la montaña y se sentó. Sus discípulos se juntaron a su alrededor, y él comenzó a enseñarles.»
Mateo 5:1-2 (NTV)
Las bienaventuranzas son parte del Sermón del Monte, el cual inicia en Mateo 5, y a través de las bienaventuranzas Jesús nos da rasgos de carácter que espera que nosotros como sus discípulos adoptemos.
Muchas veces las he leído como una promesa para algo que estoy viviendo, por ejemplo cuando estoy triste he pensado «bienaventurados los que lloran porque serán consolados» y pido al Espíritu Santo que me consuele, pero hace unos días entendí que no son para buscar una promesa sino para dejar que el Espíritu Santo me ayude a desarrollar cada uno de estos 8 atributos de carácter.

En los próximos días vamos a estudiar cada una de las Bienaventuranzas, para aprender acerca de estos 8 atributos que Jesús dijo que caracterizan el carácter y conducta de sus discípulos, y la bendición espiritual que conlleva vivir cada una de estos atributos.
Las bienaventuranzas pueden no hacer sentido con muchas cosas que hemos aprendido en nuestra vida, porque muchas veces la forma en que Dios nos invita a vivir contradice la del mundo. El mensaje que Dios les daba a los Israelitas en el antiguo testamento siempre era para invitarlos a vivir como gente apartada, a no imitar las costumbres de otras naciones, y es el mismo mensaje que Jesús nos da. Cada bienaventuranza nos reta a vivir como ciudadanos del cielo, como hombres y mujeres apartados por Dios.
Oro que a medida que avancemos con cada una de estas bienaventuranzas podamos crecer y madurar para vivir como verdaderos discípulos de Jesús, que a medida que las estudiemos tengamos corazones dispuestos a aprender y a dejarnos enseñar por Jesús.
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