En mi último post hablamos del rey Ezequías, sobre todo de las palabras que el enemigo usó para que él caminara como un hombre derrotado y se diera por vencido incluso antes de pelear.
Hoy veamos la respuesta de Ezequías: después de recibir todo el mensaje de parte de sus tres funcionarios Ezequías rasgó su ropa, se vistió de tela áspera y entró al templo del Señor. Rasgar su ropa y vestirse de tela áspera significaba dolor, malestar, rabia o indignación en ese tiempo, y el rey no corrió a esconderse, ni se fue a llorar por lo que venía para Judá, sino fue directo a la presencia de Dios.
En ese tiempo el Espíritu Santo no moraba sobre las personas como ahora, y pocos podían escuchar la voz de Dios, entre ellos estaban los profetas, Ezequías manda a llamar al profeta Isaías para que diera una respuesta por parte del Señor, pero lo que llama mi atención es que Ezequías sin duda sabía que Dios lo escuchaba, aunque él no pudiera escuchar su respuesta, sino no hubiera ido al templo del Señor desde el principio.
El profeta Isaías da la respuesta de parte de Dios y dice «Esto dice el Señor: ‘No te alteres por ese discurso blasfemo que han pronunciado contra mi los mensajeros del rey de Asiria. ¡Escucha! Yo mismo actuaré en su contra, y el rey recibirá un mensaje de que lo necesitan en su país. Así que volverá a su tierra, donde haré que lo maten a filo de espada.» (2 Reyes 19:6-7)
Cualquiera podría pensar que el mensaje fue contra Judá, o incluso contra el mismo rey Ezequías, pero Dios deja claro que cuando atacan a sus hijos, el ataque es contra Él mismo.
Probablemente tú estes pasando por momentos difíciles, probablemente el enemigo te ha dicho que Dios no está contigo para alejarte de Él, pero hoy te reto a entrar en la presencia de Dios, como lo hizo Ezequías, que le lleves esos problemas o esos mensajes que te han dado y dejes que sea Él quien pelee la batalla por ti.
En ese tiempo el pueblo de Dios estaba debilitado por muchas cosas que habían acontecido, una de las mayores burlas del rey de Asiria era que ni aunque le diera carros de batalla al rey Ezequías Judá podría defenderse cuando los asirios los atacaran. Decirle a Dios que no puedes más no hace que se burle de ti, al contrario, provoca que Él pelee por ti.
Antes del día del ataque de los asirios 185 mil soldados amanecieron muertos en el campo enemigo, los asirios se retiraron y más adelante sus propios hijos mataron al rey de Asiria. Sin duda el Señor le dio la victoria a su pueblo, y su pueblo no hizo más que confiar en Dios, sin batallas, sin angustia.
«Esa noche el ángel del Señor fue al campamento asirio y mató a ciento ochenta y cinco mil soldados. Cuando los asirios que sobrevivieron se despertaron a la mañana siguiente, encontraron cadáveres por todas partes.» (2 Reyes 19:35)
