Listos para enamorarnos.

engagedLa mayor parte de las mujeres tenemos definidas muchas cualidades sobre el hombre «perfecto». Compartiendo con muchas amigas de distintas edades he escuchado hasta las cualidades más chistosas. Desde la estatura, hasta la clase de profesión que debería de tener. Queremos que sea un hombre de Dios, correcto, detallista, e integro; que sus ojos sean sinceros, que nos haga reír, etc…

Todo esto es normal y está bien, pero desde hace algunos días no he podido dejar de pensar en algo. Queremos encontrar a esta persona íntegra y correcta, pero ¿Qué es lo que nosotros tendríamos para ofrecerle?

Siempre pensamos en lo que esperamos de las demás personas, pero muy pocas veces hemos pensado en lo que nosotros le ofrecemos a los demás. Sin importar si es a un amigo, o a la persona con la que queremos casarnos. Buscamos honestidad en las personas, pero no procuramos ser honestos con los demás. Queremos encontrar a alguien que nos ame, pero nosotros hemos descuidado nuestros corazones, no somos capaces de amar a otros de forma genuina y sin condiciones. Me atrevo a decir que parte de la razón es porque no hemos dejado que Dios nos ame y nos enseñe lo que es amar realmente, además no hemos aprendido a vernos a través de los ojos de Dios.

Vivimos demandando todo el tiempo, esperando que todos hagan de todo para hacernos felices. No tenemos mucho para ofrecer porque no invertimos en nosotros mismos, no invertimos en nuestro corazón, no invertimos en nuestro espíritu, sólo tenemos un montón de deseos esperando desesperadamente que alguien los satisfaga. Ese hombre o mujer que estás buscando también está buscando a alguien especial.

sweet

Está bien saber lo que queremos, pero el reto es que en lugar de seguir demandando podamos comenzar a buscar ser mejores versiones de nosotros mismos. Pero no sólo por los demás, sino para ser todo lo que Dios nos ha diseñado a ser. Recibamos el amor de Dios primero, entremos en una relación con Él, aprendamos a amar (comenzando por Dios, luego a nosotros mismos, y finalmente a los demás) y esperemos a que en el momento adecuado podamos encontrar y amar a la persona que Dios ponga a nuestro lado.

Lo que tanto envidiaba…

ImagenEl corazón de un buen papá siempre se siente intranquilo cuando uno de sus hijos está triste, hay papás que hacen cualquier cosa con tal de ver a sus hijos sonreír cuando están tristes, mi papá no fue uno de esos, ni siquiera estuvo presente en las cosas relevantes de mi vida, sin embargo siempre he estado expuesta a ese tipo de papás, si no veía al papá de alguno de mis amigos, veía tantos papás amorosos y ejemplares en mis caricaturas favoritas, en anuncios de televisión o en películas.

Siempre tuve un poco de envidia de esos niños, que cuando estaban tristes tenían un papá capaz de cualquier cosa por verlos sonreír, y HOY me di cuenta que yo siempre he tenido uno así. Dios es como ese papá «modelo» que algunos parecen tener (aunque ningún padre es realmente perfecto) y otros tanto deseamos, cuando estamos tristes, cuando algo carga nuestro corazón Dios está a nuestro lado, intranquilo, viendo nuestra angustia o nuestra tristeza, tratando de hacernos sonreír con tantas cosas, y tantas maneras distintas, que a veces no nos damos cuenta.

¿Ejemplos? cuando estamos tristes y recibimos una buena noticia, o alguien nos regala algo que nos gusta mucho (como nuestro dulce favorito), cuando alguien nos invita a hacer algo que realmente deseábamos hacer pero no podíamos, o cuando personas a nuestro al rededor tienen gestos amables con nosotros (sí, eso también viene de Dios, quien pone la acción en las personas), de repente en un día triste vemos un paisaje precioso también es un regalo de Dios. No es que Dios no trate de hacernos sonreír, es que muchas veces no queremos levantar la cara y verlo a Él y sus regalos.

Hoy te reto a que cuando estés triste comiences a ver al rededor, y cuando notes algo, le agradezcas a Dios por ser ese papá que con amor envía regalos y detalles a sus hijos. No importa cómo fue tu papá, Dios es el mejor papá del mundo, y quiere ser TU PAPÁ.