Mis Palabras Necesitan VIDA

En estas semanas he estado estudiando un poco el libro de Filipenses, y he encontrado varias cosas que no había notado antes, y una de ellas me intrigó mucho y me retó a volverlo parte de mi vida, quiero que leas este versículo:

«Y dado que estoy preso, la mayoría de los creyentes de este lugar ha aumentado su confianza y anuncia con valentía el mensaje de Dios sin temor.» -Filipenses 1:14 (NTV)

¿Cómo es posible? Cuando leí esto mi primera pregunta fue ¿Cómo el hecho de que Pablo se haya ido preso hizo que los creyentes aumentaran su confianza y valentía? No tenía sentido para mi!! Hasta que entendí algo…

Es fácil escuchar personas hablar de Dios cuando su vida es fácil, es fácil para nosotros decir que confiamos en Jesús cuando todo va bien. El reto es seguir hablando de Jesús cuando todo está saliendo mal. Pablo había sido encarcelado, golpeado, humillado, ridiculizado…

¿Te imaginas lo GRANDE que era el amor de Pablo por Jesús para ser capaz de aguantar todo lo que aguantó para que otros lo conocieran? Creo que su amor por Jesús fue tan evidente para todos los demás cristianos en Roma al ver a Pablo con gozo hablando y escribiendo sobre el amor de Jesús, aún en medio de todo lo que estaba viviendo.

Las personas no sólo escuchan nuestras palabras lindas de Jesús, ellos ven nuestra vida, y muchas veces no creen en Jesús por lo que decimos, sino porque en nuestra vida pueden ver lo bueno que es Él y lo mucho que lo amamos, aún en medio de situaciones difíciles. No se trata de decirle a todos «tengo fe» cuando todo va bien, se trata de permanecer en fe, aún cuando hay problemas.

¿Qué refleja tu vida? ¿Lo que dices de Dios se ve reflejado en tu vida?

Nuestras palabras necesitan VIDA!!!

Estrategias del enemigo

Hace algunos meses leí la historia del rey Ezequías, en 2 Reyes 18 y desde entonces no la puedo olvidar. Ezequías fue un rey de Judá, que confiaba en Dios y fue fiel a Él en todo, dice en la Biblia que lo obedeció cuidadosamente, y tuvo éxito en todo lo que hizo. 

Ezequías se rebeló contra el rey de Asiria y no quiso pagarle ningún tributo, un día el rey de Asiria atacó varias ciudades de Judá y las conquistó, Ezequías respondió con una disculpa y le dijo que si se retiraba le iba a pagar lo que quisiera. Ezequías pagó todo lo acordado pero el rey de Asiria decidió seguir con la batalla y mandó un mensaje al rey de Judá, él mandó a tres funcionarios a recibir el mensaje y los sirvientes del rey de Asiria dijeron lo siguiente: 

«El gran rey de Asiria dice: ¿En qué confías que te da tanta seguridad? ¿Con quién cuentas para haberte rebelado contra mi? Tal vez me digas ¡Confiamos en el Señor nuestro Dios! pero ¿No es él a quien Ezequías insultó? ¿Acaso no fue Ezequías quien derribó sus santuraios y altares, e hizo que todos en Judá y en Jerusalén adoraran sólo en el altar que hay aquí, en Jerusalén? Es más, ¿crees que hemos invadido tu tierra sin la dirección del Señor? El Señor mismo nos dijo: ¡Ataquen esta tierra y destrúyanla!»

Para ponerte en contexto, Ezequías derribó los altares a otros dioses, según el rey de Asiria, Dios estaba molesto, pero al contrario, estaba complacido con Ezequías; lo interesante es que muchas veces el diablo viene a nosotros así, se burla de nosotros preguntando en quién confiamos, para que creamos que confiar en Dios no es una buena opción, porque Dios mismo nos ha abandonado. Esto es mentira, el problema es que el diablo lo dice como si fuera verdad, a tal punto que nosotros lo creemos.

Al diablo no le importa hablar con mentiras o con la verdad, lo único que le importa es que tú y yo creamos lo que él dice, y comencemos a actuar de la forma en que él dice, es un manipulador sin poder, él ya fue derrotado por Jesús, y nosotros como hijos de Dios debemos de caminar en esa victoria, pero él es astuto, y sabe que a pesar de que ya tenemos esa victoria, podemos caminar como derrotados.

Sí, el diablo ya perdió la batalla, pero nos manipula y nos susurra tantas cosas para hacernos creer que los derrotados fuimos nosotros. ¿Y sabes qué es lo peor? Cuando nosotros comenzamos a caminar como derrotados, él camina como vencedor, ¿te imaginas eso? No puedo ni imaginar lo que Jesús debe de sentir, al vernos caminar con la cabeza baja, como derrotados, llorando, después de que Él ya nos dio la victoria sobre el enemigo, y lo único que teníamos que hacer era recibirla por gracia, no por acciones. 

¿En qué áreas el enemigo te ha hecho sentir derrotado? ¿En qué áreas te ha hecho sentir un perdedor, incapaz de tener éxito? Declara hoy que por la victoria de Jesucristo y la gracia que ha derramado sobre ti, eres un hombre/mujer de éxito, y que el enemigo te devuelve TODO lo que te ha robado ¡En el nombre de Jesús!

Declaro que hoy te pones de pie, y recibes la revelación de lo que significa ser un Hijo del Dios Altísimo, y que comienzas a caminar en la victoria que Jesús te ha dado. Finalmente declaro libertad sobre tu vida, tú no eres esclavo de ningún pecado o vicio en el nombre de Cristo Jesús.

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