Bienaventurados los que Lloran

“Dios bendice a los que lloran, porque serán consolados.

‭‭Mateo‬ ‭5:4 ‭NTV‬‬

La primera bienaventuranza nos hablaba de los pobres en espíritu, ¿Cuál sería la reacción natural ante la pobreza? Tal vez muchos sentiríamos un nudo en la garganta y ganas de llorar. Me encanta ver como, a lo largo de Mateo 5, Jesús va construyendo algo en lugar de sólo dar las bienaventuranzas de forma aleatoria.

Quisiera aclarar que esta bienaventuranza no dice que que vamos a ser bendecidos por el dolor causado por momentos dolorosos. No es que el pago que vamos a recibir por pasarla mal es una bendición. Me gustaría que veamos esta actitud en la vida de Jesús.

La Biblia nos habla de un momento en el que Jesús lloró, (cuando su amigo Lázaro muere) pero ¿Por qué lloró si sabía que estaba a punto de resucitar? Creo que el dolor que Jesús sintió en ese momento fue causado al ver el efecto que el PECADO tuvo sobre nuestra vida. El plan original de Dios no era que los seres humanos muriéramos, y esto lo puedes leer claramente en Génesis, la muerte entró a causa del pecado.

En Lucas 19:41-44 también nos habla de Jesús llorando por Jerusalem al ver el estado en el que estaba la ciudad, a causa del pecado y la corrupción. Necesitamos desarrollar esta sensibilidad, para poder lamentarnos de corazón al ver el efecto del pecado en nuestra vida y en la vida de los demás.

Para continuar viendo el contraste de cada bienaventuranza, lo contrario de llorar, de lamentarnos al permitirnos a nosotros mismos ver la condición espiritual en la que estamos sería buscar ser felices a toda costa, es seguir pecando para obtener satisfacción.

No sé si te ha pasado, pero a veces cuando sabemos que estamos en pecado, ¡Seguimos pecando! Porque sentimos vergüenza, porque no creemos que podamos regresar así a Dios, porque nos enfocamos más en nuestra maldad que en la bondad de Jesús. Tenemos vergüenza por lo que hicimos, y olvidamos lo que Jesús ya hizo por nosotros, y preferimos seguir tratando de llenar un vacío, preferimos seguir «buscando ser felices» con cosas pasajeras que no van a llenar el vacío que hay en nuestro corazón.

La recompensa al reconocer nuestra necesidad espiritual, y lamentarnos de corazón al entender la consecuencia del pecado sobre nuestra vida es que vamos a recibir consuelo!

Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios es nuestro Padre misericordioso y la fuente de todo consuelo. Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros.

2 Corintios 1:3-4 NTV

El fruto que vamos a poder ver en nuestra vida al adoptar esta actitud en nuestro corazón es la sensibilidad! Cuando somos capaces de ver nuestro estado y arrepentirnos nos volvemos más sensibles a la voz de Dios, también nos volvemos más sensibles ante las necesidades de los demás, porque dejamos de pensar que todo nos lo merecemos, y podemos mostrarle misericordia y compasión a otros.

Bienaventurados los Pobres en Espíritu

“Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de Él, porque el Reino del Cielo les pertenece.”

‭‭Mateo‬ ‭5:3‬ ‭NTV‬‬

Muchas versiones traducen la palabra Makarios de diferentes formas, algunas dicen bienaventurados, otras dicen felices, afortunados, dichosos… Sin importar tu versión de la Biblia, ¿le llamarías dichoso o afortunado a alguien pobre? ¡Ante nuestros ojos los dichosos son los que tienen, no los que necesitan algo!

La palabra original que se usa para Pobres es ptōchoi – y es alguien que ruega de rodillas esperando que su necesidad sea respondida por alguien más. Antes de continuar sólo quiero aclarar que la Biblia no dice que la pobreza física o ausencia de posesiones es la forma de recibir bendiciones.

Me llama la atención pensar que una persona pobre no puede satisfacer sus propias necesidades y por eso ruega de rodillas que alguien responda a su necesidad. Estamos estudiando las bienaventuranzas como actitudes en el corazón, lo opuesto a esta bienaventuranza sería sentir que tengo suficiente y no necesito que nadie responda a ninguna necesidad, esto es darle lugar al orgullo y a la autosuficiencia.

«Si cumplir la ley pudiera hacernos justos ante Dios, entonces no habría sido necesario que Cristo muriera.

Gálatas 2:21

Necesitamos recibir una revelación para ver lo mucho que necesitamos de Jesús y renunciar al orgullo. ¿Sabes qué? Esto nos va a hacer más sensibles ante Dios, nos va a ayudar a responder mejor a su palabra y a su gracia.

El énfasis de esta bienaventuranza para mi está en no dar lugar al orgullo, sino a seguir la voz de Dios y dejar que ÉL sea quien llene mi espíritu. Nada va a satisfacerme, ningún título, ni dinero, ni personas van a poder llenar mis necesidades mejor que Él.

La recompensa que se nos ofrece en esta bienaventuranza es el reino del cielo, y creo que es porque se requiere humildad para reconocer que necesitamos un salvador (Jesucristo) y que no importa qué hagamos, o que tan buenas sean nuestras obras, la única forma de ser justificados es por gracia, a través de la sangre de Cristo.

Me encanta que esta primera bienaventuranza también es lo primero que necesitamos para recibir a Jesús como nuestro Salvador, no creo que sea casualidad que lo primero que Jesús le dice a sus discípulos es que necesitan reconocer que son pobres de espíritu y que necesitan de un Salvador. Pablo lo explica bien en Efesios 2:9 «La salvación de ustedes no es el resultado de sus propios esfuerzos. Por eso nadie puede sentirse orgulloso.»

Tu y yo necesitamos reconocer que necesitamos del Padre Celestial, que necesitamos la gracia de Jesus todos los días, y necesitamos ser guiados por su Espíritu.

Ahora sí hace sentido decir: ¡Dichosos los que se dan cuenta de que necesitan de un Salvador! ¡Dichosos los que ruegan a Jesús esperando que su necesidad sea respondida! ¿Y sabes qué? El fruto de vivir en dependencia a Dios va a ser una vida sobrenatural.

Las Bienaventuranzas

«Cierto día, al ver que las multitudes se reunían, Jesús subió a la ladera de la montaña y se sentó. Sus discípulos se juntaron a su alrededor, y él comenzó a enseñarles.»

Mateo 5:1-2 (NTV)

Las bienaventuranzas son parte del Sermón del Monte, el cual inicia en Mateo 5, y a través de las bienaventuranzas Jesús nos da rasgos de carácter que espera que nosotros como sus discípulos adoptemos.

Muchas veces las he leído como una promesa para algo que estoy viviendo, por ejemplo cuando estoy triste he pensado «bienaventurados los que lloran porque serán consolados» y pido al Espíritu Santo que me consuele, pero hace unos días entendí que no son para buscar una promesa sino para dejar que el Espíritu Santo me ayude a desarrollar cada uno de estos 8 atributos de carácter.

En los próximos días vamos a estudiar cada una de las Bienaventuranzas, para aprender acerca de estos 8 atributos que Jesús dijo que caracterizan el carácter y conducta de sus discípulos, y la bendición espiritual que conlleva vivir cada una de estos atributos.

Las bienaventuranzas pueden no hacer sentido con muchas cosas que hemos aprendido en nuestra vida, porque muchas veces la forma en que Dios nos invita a vivir contradice la del mundo. El mensaje que Dios les daba a los Israelitas en el antiguo testamento siempre era para invitarlos a vivir como gente apartada, a no imitar las costumbres de otras naciones, y es el mismo mensaje que Jesús nos da. Cada bienaventuranza nos reta a vivir como ciudadanos del cielo, como hombres y mujeres apartados por Dios.

Oro que a medida que avancemos con cada una de estas bienaventuranzas podamos crecer y madurar para vivir como verdaderos discípulos de Jesús, que a medida que las estudiemos tengamos corazones dispuestos a aprender y a dejarnos enseñar por Jesús.

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