Bienaventurados los Pacificadores

Dios bendice a los que procuran la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

‭‭Mateo‬ ‭5:9 ‭NTV‬‬

Los pacificadores no son los que viven en paz, sino los que procuran la paz. Esta bienaventuranza sigue a «los de limpio corazón» y en la bienaventuranza anterior (puedes leerla aquí) hablábamos de la importancia de la vida en pureza para gozar de una relación íntima con Dios. No es posible que nosotros procuremos la paz sin esta relación con Dios.

El diablo es quien busca siempre causar conflicto y división, y Dios ama la reconciliación, y ahora a través de sus hijos, como lo hizo a través de Jesús, desea hacer paz.

«Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a sí mismo por medio de Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con él

2 Corintios 5:18 (NTV)

El contraste con ser pacificadores es buscar nosotros vivir en paz sin importar qué está pasando alrededor, y aquí creo que está la diferencia entre ser condescendientes, tolerantes al pecado del mundo con tal de mantener nuestra paz y no meternos con nadie. No se trata de buscar el conflicto y usar la confrontación para dividir, ni de evitar los desacuerdos, es procurar la paz entre las personas alrededor de nosotros. ¡Que el Espíritu Santo nos de sabiduría y discernimiento para saber cómo lograrlo!

La recompensa de los pacificadores es ser reconocidos como verdaderos hijos de Dios. Como hijos, compartimos la pasión de Dios por la paz y reconciliación, y buscamos derribar los muros entre la gente.

Romanos 12:9-21 nos habla muy bien de cómo podemos cultivar esta bienaventuranza en nuestra vida, nos invita a hacer lo posible para vivir en paz con otros, y nos invita a no dejar que el mal nos venza, sino que venzamos nosotros el mal haciendo el bien.

No finjan amar a los demás; ámenlos de verdad. Aborrezcan lo malo. Aférrense a lo bueno. Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente. No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo. Alégrense por la esperanza segura que tenemos. Tengan paciencia en las dificultades y sigan orando. Estén listos para ayudar a los hijos de Dios cuando pasen necesidad. Estén siempre dispuestos a brindar hospitalidad. Bendigan a quienes los persiguen. No los maldigan, sino pídanle a Dios en oración que los bendiga. Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros. No sean tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. ¡Y no piensen que lo saben todo! Nunca devuelvan a nadie mal por mal. Compórtense de tal manera que todo el mundo vea que ustedes son personas honradas. Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos. Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios. Pues dicen las Escrituras:
«Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen», dice el Señor.
En cambio,
«Si tus enemigos tienen hambre, dales de comer. Si tienen sed, dales de beber. Al hacer eso, amontonarás carbones encendidos de vergüenza sobre su cabeza». No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien.

Romanos 12:9-21 (NTV)

¿Cómo puedes procurar la paz en tu familia? ¿Cómo puedes procurar la paz en tu lugar de trabajo? ¿Hay algún área en tu vida en la que exista mucha división? ¿Cuál es tu respuesta cuando alguien/algo está causando división?