Saúl

Siempre que leo la historia de Saúl hay un versículo que causa algo en mi corazón:

Mientras Saúl se daba vuelta para irse, Dios le dio un nuevo corazón, y todas las señales de Samuel se cumplieron en ese día.

1 Samuel 10:9 (NTV)

Cuando Samuel unge a Saúl como rey, ¡El Señor cambió su corazón! A pesar de todo lo que vivió al encontrarse con Samuel, cuando lo iban a coronar dice la Biblia que estaba escondido entre el equipaje… Un hombre alto, fuerte y bien parecido, escondido del llamado que Dios le había hecho.

Saúl tenía el potencial para ser mucho mejor de lo que fue, pudo alcanzar más de lo que alcanzó. Tenía apariencia de rey, pero vivía tratando de complacer a los demás, y no a Dios, y esa es una debilidad que en el liderazgo puede hacernos caer muy pronto.

Hay una historia, en la que el Señor le da la instrucción de conquistar una ciudad, 1 Samuel 15:3 dice «Ve ahora y destruye por completo a toda la nación amalecita: hombres, mujeres, niños, recién nacidos, ganado, ovejas, cabras, camellos y burros»» pero Saúl no obedece la instrucción, dice en el versículo 9 «Saúl y sus hombres le perdonaron la vida a Agag y se quedaron con lo mejor de las ovejas y las cabras, del ganado, de los becerros gordos y de los corderos; de hecho, con todo lo que les atrajo. Solo destruyeron lo que no tenía valor o que era de mala calidad.»

El Señor manda a Samuel a confrontarlo por no haber obedecido sus instrucciones:

¡Pero yo sí obedecí al Señor! —insistió Saúl—. ¡Cumplí la misión que él me encargó! Traje al rey Agag, pero destruí a todos los demás. Entonces mis tropas llevaron lo mejor de las ovejas, de las cabras, del ganado y del botín para sacrificarlos al Señor tu Dios en Gilgal.

1 Samuel 15:21

Esta era una constante en Saúl, obedecía parcialmente, pensaba que iba a agradar a Dios haciendo algo que Dios no le había pedido…

¿Cuántas veces sustituimos lo que Dios verdaderamente exige por lo que creemos que quiere?

Joyce Meyer

Cuando Saúl obedecía al Señor, tenía grandes victorias, y sus mayores fracasos sucedieron cuando actuaba por su propia cuenta. Todos tenemos fortalezas y debilidades, y necesitamos aprender a llevar nuestras debilidades al Señor, en lugar de esperar a que ellas traigan nuestra caída.

Saúl permitía que las circunstancias determinaran su grado de fidelidad al Señor. En 1 Samuel 14 vemos una historia en la que a pesar de que el Sacerdote Ahías le sugirió consultar al Señor, Saúl decidió no hacerlo.

Me parece que «el qué dirán» fue siempre la debilidad más grande de Saúl, ¡Sus celos en contra de David comenzaron con una canción!

Cuando el ejército de Israel regresaba triunfante después que David mató al filisteo, mujeres de todas las ciudades de Israel salieron para recibir al rey Saúl. Cantaron y danzaron de alegría con panderetas y címbalos.
Este era su canto:
«Saúl mató a sus miles, ¡y David, a sus diez miles!».

Esto hizo que Saúl se enojara mucho. «¿Qué es esto? —dijo—. Le dan crédito a David por diez miles y a mí solamente por miles. ¡Solo falta que lo hagan su rey!». Desde ese momento Saúl miró con recelo a David.

1 Samuel 18:6-9 (NTV)

La apariencia era importante para él. De hecho tenía la apariencia de un rey, y las mismas apariencias fueron las que causaron sus celos y su caída. Persiguió tanto a David, incluso intentó matarlo, por ideas que estaban en su mente, por apariencias, y no porque David alguna vez hizo algo contra él.

Padre ayúdanos a buscar la aprobación que viene únicamente de ti, ayúdanos a obedecerte de corazón y completamente, en lugar de ser selectivos con las instrucciones que obedecemos. Ayúdanos a dejar de excusar nuestra desobediencia pensando que te vamos a agradar más con regalos. Ya no queremos aparentar, ya no queremos «títulos importantes», en cambio queremos vivir de todo corazón como HIJOS tuyos, hijos obedientes, sabiendo que el privilegio más grande que tenemos es ser tus hijos. Nuestra identidad está EN TI, no en lo que hacemos. Nuestros títulos terrenales pueden variar, la opinión de otros puede cambiar, pero nuestra posición en tu corazón no cambia, ayúdanos a vernos COMO TÚ NOS VES.

Te dejo esta canción, para que puedas tomarte un momento para adorar al Señor: