¿Tu Jefe o tu Amigo?

En el 2011 decidí darle el control de mi vida al Espíritu Santo, un día alguien en la iglesia nos invitó a todos a entregarle nuestros sueños a Dios. Lloré, lloré y lloré cuando escuché eso, le preguntaba a Dios ¿Qué va a pasar con lo que YO quiero? hablé con varias personas, les pregunté qué iba a pasar con mis sueños y varios me respondieron que confiara en Dios y se los entregara. Lloré más, me quejé más, y le dije a Dios que yo tenía sueños y cosas que quería alcanzar, cosas que quería hacer en mi vida, y que no era justo. Al final dije que sí, le expliqué que no era fácil para mi y le entregué mis sueños.

El 18 de marzo de este año (2015) después de tres años y medio desde que todo eso pasó fui a Uganda en un viaje misionero. Un día mientras estaba allí Dios me recordó los sueños que le entregué y me hizo ver esto:

  • Quería vivir sola por lo menos un año – nunca consideré posible vivir sola un año en otro país, pero eso estoy haciendo ahora.
  • Quería tomar fotos que capturaran historias – nunca consideré posible visitar 8 estados en Estados Unidos tomando fotos o incluso visitar África en los próximos 5 años cuando tuve ese sueño por primera vez.
  • Quería conocer gente de distintas partes del mundo – nunca pensé tener amigos cercanos de tantas partes del mundo (hay personas de 68 países del mundo en donde estudio)
  • Quise estudiar fuera – nunca pensé que iba a estudiar fuera para prepararme para el ministerio y conocer tanto al Espíritu Santo como lo he hecho en los últimos meses.
  • Quería compartir lo que Dios ha hecho en mi vida y como me ha restaurado – nunca imaginé que la primera vez que lo iba a hacer iba ser en África. África fue el primer lugar en el que prediqué, el mensaje fue que Dios nunca falla.

Estos son sólo algunos ejemplos de algunos sueños, hay muchos otros que prefiero mantener personales y otros que están en proceso y estoy esperando ver cumplidos.

Lo más importante que aprendí en las últimas semanas es que entregarle nuestros sueños a Dios no significa dejar de soñar o abandonar nuestros sueños, ¡significa soñar con Él! Es compartir el sueño con Él, y a veces Él hace algunos cambios en el sueño, ¡Los hace más grandes y mejores!

Yo creía que el Espíritu Santo quería que le entregara el control, y que eso significaba que yo no tenía que opinar, solo podía seguirlo, la verdad es que lo que Él quiere es tener una relación nosotros, que seamos amigos y que podamos caminar JUNTOS. 

Estas son algunas de las fotos de mi viaje a Uganda y un testimonio para ti, para retarte a caminar con el Espíritu Santo, como un amigo y no sólo como un jefe que te dice qué hacer. 

© Maffi Acevedo © Maffi Acevedo © Maffi Acevedo © Maffi Acevedo

Busca a tu «Jonatán»

Hoy en la mañana mientras hacía una de mis tareas comencé a leer sobre la amistad de David y Jonatán, esto llamó mi atención:

Jonatán fue a buscar a David y lo animó a que permaneciera firme en su fe en Dios. «No tengas miedo —le aseguró Jonatán—, ¡mi padre nunca te encontrará! Tú vas a ser el rey de Israel, y yo voy a estar a tu lado, como mi padre bien lo sabe». Luego los dos renovaron su pacto solemne delante del Señor. (1 Samuel 23:16-18)

Mientras leía esto, una de mis mejores amigas mandó un mensaje en un grupo que tenemos, ella declaraba que íbamos a tener un buen día y nos escribió un pequeño recordatorio que definitivamente era de parte de Dios a mi vida. Después de esto salí a reunirme con mis amigas del grupo pequeño.

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Hoy en el grupo comenzamos platicando y compartiendo cómo habíamos estado en esta última semana y después hicimos declaraciones sobre cada una de nosotras. Cuando fue mi turno, mis amigas declararon cosas increíbles sobre mi vida, me hicieron sentir amada y pude ver como Dios me hablaba a través de cada una de ellas. Las declaraciones fueron cosas muy puntuales, sobre todo cosas que Dios había dicho de mi, pero las había estado dudando en los últimos días…

Siempre me ha gustado ser «independiente», creo que soy un poco introvertida y muchas veces prefiero estar sola, pero hoy pude ver la importancia de ser parte de una comunidad, de tener amigos y de ser transparente con estos amigos. Ellos son las personas fuera de tu familia que te van a ayudar cuando lo necesites, si tienes amigos que aman y escuchan a Dios, ellos te van a recordar las promesas de Dios a tu vida, y muchas veces te van a ayudar a recuperar el ánimo y a permanecer en medio de los momentos difíciles.

Busca amigos como Jonatán!! Amigos con los que seas tú mismo, amigos que amen a Dios, que sepan lo que Dios dice de ti, y puedan verte según lo que Dios ha dicho, que te recuerden quien eres y que dejes que hablen a tu vida (lo que no estoy diciendo: corre a contale toda tu vida privada a todo el mundo, lo que quiero decir es: elegí algunos amigos que sean más cercanos, a quienes les des más acceso a tu vida, amigos en quienes podas confiar, con quienes podas celebrar las cosas buenas pero que también te ayuden y estén contigo en los momentos difíciles). 

Así como Jonatán fue parte importante de la formación de David, hay amigos en tu vida que pueden ser piezas clave para lo que Dios quiere hacer contigo!


El perfume y el incienso alegran el corazón;
la dulzura de la amistad fortalece el ánimo.
(Proverbios 27:9)

De vuelta al origen…

post itsDios tiene una forma especial y muy linda de tratar conmigo y hace unas semanas me comenzó a recordar varias cosas que hacía antes, cosas que había dejado de hacer. Una de ellas fue escribir en post its, cuando comencé a leer la Biblia siempre tenía mis post its y escribía en ellos los versículos que me gustaban o a través de los cuales Dios me había hablado y los pegaba en mi closet para verlos cada vez que lo abría. Cada vez que leía los post its, veía el amor de Dios por mi impreso en cada versículo, palabra y promesa, y obviamente eso de alguna forma me enamoraba más de Él.

El fin de semana decidí leer el libro de Juan y lo primero que hice fue juntar mi Biblia, post its, lapiceros y marcadores. Esta semana recibí 2 post its, el primero estaba en el retrovisor de mi carro cuando salí de la universidad, y el segundo me lo mandaron anoche en la iglesia. El primero decía «Have a nice day, love you» y el segundo tenía un versículo.

post it

Esto es lo relevante de cada post it: el primero me recordó un proceso fuerte y doloroso que tuve que pasar hace un poco menos de 3 años, porque la amistad de la persona que escribió el post it es uno de los frutos que surgieron a través de ese proceso. El segundo fue el primer versículo que Dios me dio, fue a través de un sueño tan real que cuando me desperté y le conté a mi mamá, le explicaba que no estaba segura si había pasado de verdad o sólo había sido un sueño.

Yo digo que este versículo es un Salmo loco porque es una promesa tan grande que da un poco de miedo creedal! En otro post it tengo escrita  una frase de Steven Furtick que un amigo me dijo hace algunos meses, y dice «If you’re not daring to believe God for the impossible, you may be sleeping through some of the best parts of your Christian Life.» Así que creo en la promesa de ese Salmo, y creo que es para mi.

Con el primer post it Dios me recordó que ha estado conmigo en los procesos difíciles, con el segundo me recordó que Él no se olvida de sus promesas, aunque yo las llegue a olvidar. Finalmente Dios me confirmó a través de los dos post its que Él me sigue hablando hoy, y usó los mismos post its con los que comencé a enamorarme de Él.

Hoy quisiera invitarte a pensar, ¿Qué hacías cuando estabas comenzando a conocer a Dios? ¿Qué hacías cuando comenzaste a enamorarte de Él? ¿Cuánto tiempo dedicabas para buscarlo, leer la Biblia u orar? ¿Lo seguís haciendo?