La vara y la espada

El pasaje de Exodo 17 nos relata una historia muy poderosa. En este pasaje conocemos por primera vez a Josué, el futuro líder de los Israelitas, y además nos deja ver una parte muy importante de la relación entre Josué y Moisés.

Brevemente, el contexto de esta historia es así: cuando los Israelitas se fueron de Egipto, se llevaron muchas cosas de los Egipcios. Entonces, cuando entraron al desierto, ellos poseían mucho oro y otros objetos de valor. Esto provocó que muchas naciones alrededor iniciaran guerras contra ellos, con el afán de tomar parte de esas riquezas. Los Amalecitas sabían sobre esta abundancia que poseían los Israelitas, y los provocaron para pelear contra ellos.

La historia comienza con Moisés diciéndole a Josué que seleccionara a algunos hombres para pelear contra los Amalecitas. Josué siguió las instrucciones de Moisés. Cuando Josué llevó al ejercito a la guerra, Moisés se colocó en la cima de una montaña donde podía ver la batalla y sostuvo la vara en alto. Mientras Moisés mantenía sus manos extendidas, Josué tenía la victoria, pero eventualmente Moisés comenzó a debilitarse y a bajar sus manos. Cuando las manos de Moisés estaban abajo, la victoria pasó a ser de los Amalecitas, y Josué y sus hombres comenzaron a ser derrotados, entonces Aaron y Hur se colocaron a su lado para ayudarlo, y levantaron sus manos hasta que la victoria de Josué estuvo completa.

La victoria de Josué dependió totalmente de que Moisés estuviera en posición con la vara de Dios extendida. El factor decisivo en esta batalla no fue la habilidad de combate de Josué y de sus hombres, sino la autoridad de Moisés, representada por la vara de Dios. Aunque Josué y sus hombres estuvieran peleando con la misma fuerza, habilidad e intensidad, mientras Moisés estaba fuera de posición, los Israelitas comenzaron a ser derrotados. Josué salió triunfante debido a que estaba bien alineado con Moisés, la generación anterior. La victoria no dependió de la espada en las manos de Josué, la generación más joven, sino de la vara en las manos de Moisés, la generación anterior.

La vara, en la vida de Moisés y a través de las escrituras, representa autoridad, poder y liderazgo, mientras la espada es usada para administrar el trabajo del Señor. La cobertura en autoridad que proveen los líderes mayores es esenciales para que los líderes jóvenes tengan éxito al completar las tareas que les son asignadas. 

Como jóvenes es necesario que apliquemos dos principios en la vida, el primero es sumisión a la autoridad y el segundo es dar honra a nuestros mayores.

El peligro de querer ser independientes es que la independencia está basada en orgullo. 1 Pedro 5:5 dice:

Así mismo, jóvenes, sométanse a los ancianos. Revístanse todos de humildad en su trato mutuo, porque «Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes».

Cuando la generación joven quiere hacer sus propias cosas, y se resisten a sujetarse a la generación anterior, en esencia están diciendo «Creemos que nosotors podemos hacerlo mejor.» Y eso es orgullo.

Cuando la generación anterior calla a la generación joven, en esencia están diciendo «No los necesitamos. No creemos en ustedes. Vengan cuando sean mayores.» Y eso también es orgullo.

Cuando actuamos con humildad, la gracia comienza a fluir en nuestra vida; pero si nos negamos a ser humildes, Dios se va a oponer al orgullo en nuestra vida. Como jóvenes es necesario que vayamos a la batalla, pero bajo la cobertura y sujetos a la autoridad de la generación anterior, sólo así vamos a obtener la victoria que Dios quiere darnos.

Nuestra estratégia

En mi último post hablamos del rey Ezequías, sobre todo de las palabras que el enemigo usó para que él caminara como un hombre derrotado y se diera por vencido incluso antes de pelear. 

Hoy veamos la respuesta de Ezequías: después de recibir todo el mensaje de parte de sus tres funcionarios Ezequías rasgó su ropa, se vistió de tela áspera y entró al templo del Señor. Rasgar su ropa y vestirse de tela áspera significaba dolor, malestar, rabia o indignación en ese tiempo, y el rey no corrió a esconderse, ni se fue a llorar por lo que venía para Judá, sino fue directo a la presencia de Dios. 

En ese tiempo el Espíritu Santo no moraba sobre las personas como ahora, y pocos podían escuchar la voz de Dios, entre ellos estaban los profetas, Ezequías manda a llamar al profeta Isaías para que diera una respuesta por parte del Señor, pero lo que llama mi atención es que Ezequías sin duda sabía que Dios lo escuchaba, aunque él no pudiera escuchar su respuesta, sino no hubiera ido al templo del Señor desde el principio.

El profeta Isaías da la respuesta de parte de Dios y dice «Esto dice el Señor: ‘No te alteres por ese discurso blasfemo que han pronunciado contra mi los mensajeros del rey de Asiria. ¡Escucha! Yo mismo actuaré en su contra, y el rey recibirá un mensaje de que lo necesitan en su país. Así que volverá a su tierra, donde haré que lo maten a filo de espada.» (2 Reyes 19:6-7)

Cualquiera podría pensar que el mensaje fue contra Judá, o incluso contra el mismo rey Ezequías, pero Dios deja claro que cuando atacan a sus hijos, el ataque es contra Él mismo. 

Probablemente tú estes pasando por momentos difíciles, probablemente el enemigo te ha dicho que Dios no está contigo para alejarte de Él, pero hoy te reto a entrar en la presencia de Dios, como lo hizo Ezequías, que le lleves esos problemas o esos mensajes que te han dado y dejes que sea Él quien pelee la batalla por ti.

En ese tiempo el pueblo de Dios estaba debilitado por muchas cosas que habían acontecido, una de las mayores burlas del rey de Asiria era que ni aunque le diera carros de batalla al rey Ezequías Judá podría defenderse cuando los asirios los atacaran. Decirle a Dios que no puedes más no hace que se burle de ti, al contrario, provoca que Él pelee por ti. 

Antes del día del ataque de los asirios 185 mil soldados amanecieron muertos en el campo enemigo, los asirios se retiraron y más adelante sus propios hijos mataron al rey de Asiria. Sin duda el Señor le dio la victoria a su pueblo, y su pueblo no hizo más que confiar en Dios, sin batallas, sin angustia. 

«Esa noche el ángel del Señor fue al campamento asirio y mató a ciento ochenta y cinco mil soldados. Cuando los asirios que sobrevivieron se despertaron a la mañana siguiente, encontraron cadáveres por todas partes.» (2 Reyes 19:35)

Estrategias del enemigo

Hace algunos meses leí la historia del rey Ezequías, en 2 Reyes 18 y desde entonces no la puedo olvidar. Ezequías fue un rey de Judá, que confiaba en Dios y fue fiel a Él en todo, dice en la Biblia que lo obedeció cuidadosamente, y tuvo éxito en todo lo que hizo. 

Ezequías se rebeló contra el rey de Asiria y no quiso pagarle ningún tributo, un día el rey de Asiria atacó varias ciudades de Judá y las conquistó, Ezequías respondió con una disculpa y le dijo que si se retiraba le iba a pagar lo que quisiera. Ezequías pagó todo lo acordado pero el rey de Asiria decidió seguir con la batalla y mandó un mensaje al rey de Judá, él mandó a tres funcionarios a recibir el mensaje y los sirvientes del rey de Asiria dijeron lo siguiente: 

«El gran rey de Asiria dice: ¿En qué confías que te da tanta seguridad? ¿Con quién cuentas para haberte rebelado contra mi? Tal vez me digas ¡Confiamos en el Señor nuestro Dios! pero ¿No es él a quien Ezequías insultó? ¿Acaso no fue Ezequías quien derribó sus santuraios y altares, e hizo que todos en Judá y en Jerusalén adoraran sólo en el altar que hay aquí, en Jerusalén? Es más, ¿crees que hemos invadido tu tierra sin la dirección del Señor? El Señor mismo nos dijo: ¡Ataquen esta tierra y destrúyanla!»

Para ponerte en contexto, Ezequías derribó los altares a otros dioses, según el rey de Asiria, Dios estaba molesto, pero al contrario, estaba complacido con Ezequías; lo interesante es que muchas veces el diablo viene a nosotros así, se burla de nosotros preguntando en quién confiamos, para que creamos que confiar en Dios no es una buena opción, porque Dios mismo nos ha abandonado. Esto es mentira, el problema es que el diablo lo dice como si fuera verdad, a tal punto que nosotros lo creemos.

Al diablo no le importa hablar con mentiras o con la verdad, lo único que le importa es que tú y yo creamos lo que él dice, y comencemos a actuar de la forma en que él dice, es un manipulador sin poder, él ya fue derrotado por Jesús, y nosotros como hijos de Dios debemos de caminar en esa victoria, pero él es astuto, y sabe que a pesar de que ya tenemos esa victoria, podemos caminar como derrotados.

Sí, el diablo ya perdió la batalla, pero nos manipula y nos susurra tantas cosas para hacernos creer que los derrotados fuimos nosotros. ¿Y sabes qué es lo peor? Cuando nosotros comenzamos a caminar como derrotados, él camina como vencedor, ¿te imaginas eso? No puedo ni imaginar lo que Jesús debe de sentir, al vernos caminar con la cabeza baja, como derrotados, llorando, después de que Él ya nos dio la victoria sobre el enemigo, y lo único que teníamos que hacer era recibirla por gracia, no por acciones. 

¿En qué áreas el enemigo te ha hecho sentir derrotado? ¿En qué áreas te ha hecho sentir un perdedor, incapaz de tener éxito? Declara hoy que por la victoria de Jesucristo y la gracia que ha derramado sobre ti, eres un hombre/mujer de éxito, y que el enemigo te devuelve TODO lo que te ha robado ¡En el nombre de Jesús!

Declaro que hoy te pones de pie, y recibes la revelación de lo que significa ser un Hijo del Dios Altísimo, y que comienzas a caminar en la victoria que Jesús te ha dado. Finalmente declaro libertad sobre tu vida, tú no eres esclavo de ningún pecado o vicio en el nombre de Cristo Jesús.

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¡Creo que ya me perdí!

ImagenTodos hemos leído o escuchado la parábola de la moneda perdida:

8»O supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata y pierde una. ¿No encenderá una lámpara y barrerá toda la casa y buscará con cuidado hasta que la encuentre? 9Y, cuando la encuentre, llamará a sus amigos y vecinos y les dirá: “¡Alégrense conmigo porque encontré mi moneda perdida!”. 10De la misma manera, hay alegría en presencia de los ángeles de Dios cuando un solo pecador se arrepiente».

Pero, ¿qué trataba de decirnos Jesús? 

¿Sabías que muchas veces nosotros somos como esa monedita que se perdió? Quienes hemos recibido a Jesús como nuestro Salvador, y además hemos recibido al Espíritu Santo vivimos en la casa del señor, como estas monedas, que son parte del activo de la mujer de la parábola, pero muchas veces nos perdemos en tanto qué hacer, trabajando, estudiando, criando hijos, ¡incluso sirviendo al Señor! Nos desconectamos de Dios, y estamos dentro de su casa, sin embargo no somos útiles, pues no estamos en sus manos.

¿De qué te sirve una moneda que está perdida debajo del colchón del sofá? Es tuya, es parte de tus activos, pero ¿Qué puedes hacer con ella? ¡NADA!

Todos nos hemos desconectado de Dios algunas veces, lo importante es darnos cuenta y volver a nuestro padre, presentarnos delante de Él, confesar que nos perdimos, pero que queremos volver a Él. Pero tenemos esperanza, ya que aunque estamos perdidos ¡Dios nos busca! Porque sabe que somos suyos, porque tenemos un inmenso VALOR para Él, nadie busca algo sin importancia. Esto no es para avergonzarnos, ya que nos ha pasado a todos, incluso puedo decir que le ha sucedido a pastores, evangelistas, profetas…

Alejados de Dios nada podemos hacer (Juan 15:5), Dios jamás rechaza a sus hijos, cuando vuelven con un corazón arrepentido y quebrantado (Salmos 51:17) ¡Volvamos al Padre! No nos perdamos dentro de la casa, estando tan cerca de Él. 

Le pido a Dios que si leíste esto y sientes que te perdiste, puedas volver hoy a tu Padre, y ser un instrumento útil en SUS manos, que el Dios todopoderoso cumpla todos los propósitos que tiene para tu vida, pero sobre todo te llene de pies a cabeza con su amor.

Tengo 20, y tengo miedo de morir…

Tengo 20 años, y tengo miedo de morir sin hacer nada por nadie

Tengo miedo de morir y haber vivido una vida irrelevante

sin haber amado como Jesús, sin interés, sin esperar nada a cambio…

¿Qué me hace diferente de los demás si amo a quienes me aman?

No quiero morir sin haber impactado la vida de alguien

sin compartir lo que Dios ha hecho en mi vida…

tengo miedo de ser una persona más que vivió y murió,

Tengo miedo de no usar mis dones y talentos,

de no dejar una huella en este mundo,

o al menos en la vida de las personas más cercanas,

de no compartir con otros lo que cambió mi vida,

La vida de Jesús…

Tengo miedo de que mi vida no valga el sacrificio que Jesús hizo por mi…

No le tengo miedo a la muerte,

sino a vivir una vida vacía, egoista y sin propósito.

Nuevos propósitos

Escribe tus propósitos

En agosto del año pasado, mi relación con Dios cambió, y eso hizo que mi vida diera un giro 180 grados…

El punto de ésto es que perdí 8 meses del año, y aproveché solamente los últimos 4 (y fueron los mejores!) y ahora que estoy comenzando un año nuevo, las cosas pueden ser diferentes, siento que el 2011 marcó mi vida, y es un año para recordar gracias a los últimos 4 meses, y me emociona mucho pensar que éste año puede ser inolvidable porque voy a poder hacer las cosas bien durante los 12 meses!

Te invito a que tomes un momento para pensar en todo lo que hiciste el año pasado, veas lo que hiciste bien, y lo que no, de lo que estas orgulloso y de lo que no, date cuenta que tienes 12 meses para hacer que este sea el mejor año de tu vida!

No existe una formula mágica para que todo salga bien, o que todos hagan lo que deben hacer para cumplir con lo que TU has planeado, pero si existe un Dios, y cuando vives por él, con él y para él, él te promete que TODO lo que suceda en tu vida va a ser para tu bien.

«Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman» (Romanos 8:28)