Basado en Eclesiastés

¿Cómo encontrar mi satisfacción en Dios?

¿Alguna vez has sentido que, no importa cuánto logres o cuántas cosas tengas, siempre hay un vacío? Es como si nada de este mundo pudiera llenarlo completamente. Lo más probable es que sí lo hayas sentido, porque este es el punto: fuimos creados con un vacío que solo Dios puede llenar. Cuando tratamos de llenarlo con cualquier otra cosa, siempre quedamos insatisfechos.

Contexto de Eclesiastés:

  • El libro fue escrito por Salomón, comienza el versículo 1 diciendo que son las palabras del hijo del Rey David y gobernante de Jerusalén 
  • Es un libro profundo, donde Salomón nos lleva un un viaje de reflexión a través de su vida, y nos explica como todo lo que probó, examinó y saboreó no tenía sentido. Todo eso fue inútil, irracional y vacío. Déjame recordarte que son las palabras de un hombre que lo tuvo TODO
  • Aunque se siente como un libro pesimista, es un libro lleno de sabiduría práctica (cómo adquirir logros en el mundo y mantenerse alejado de problemas) y sabiduría espiritual (cómo encontrar y conocer los valores eternos).
  • Los comentarios de Salomón sobre la falta de sentido de la vida deben llevarnos a buscar la satisfacción y la felicidad sólo en Dios y no en cosas de este mundo. 

En Eclesiastés, Salomón llega a la conclusión de que todo lo que el mundo ofrece es vanidad, es como tratar de atrapar el viento. ¿Por qué? Porque no importa cuántas cosas terrenales busquemos para satisfacernos, al final, la única satisfacción duradera viene de Dios.
Entonces, ¿cómo podemos buscar y encontrar esa satisfacción en Dios? ¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestra búsqueda esté enfocada en lo que realmente tiene valor eterno?

1. Encuentro mi satisfacción en Dios cuando coloco a Dios como el centro de mi vida:

No se trata de buscar a Dios como una opción más, entre otras tantas cosas que queremos alcanzar. La verdadera satisfacción viene cuando ponemos a Dios en el centro de todo. Jesús mismo dijo: ‘Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas’. Cuando hacemos de Dios nuestra prioridad, Él se encarga de proveer todo lo demás. Así que el primer paso es intencionalmente hacer a Dios el enfoque principal de cada área de nuestra vida.

Suena cliché pero si examinamos nuestra vida, ¿Podríamos descubrir que hay algo más en el centro de nuestra vida?

2. Encuentro mi satisfacción en Dios cuando mi identidad es definida por Dios, no por lo que hago o tengo:

Muchas veces buscamos satisfacción en lo que logramos: nuestro trabajo, nuestras metas, nuestras relaciones. Pero la verdadera satisfacción no viene de lo que hacemos o de lo que poseemos, sino de quiénes somos en Cristo. Tú eres amado, eres hijo o hija de Dios, eres perdonado. Esa identidad es inquebrantable, y cuando lo entendemos, nuestra búsqueda de aprobación externa se desvanece, y podemos descansar en la seguridad de ser hijos del Rey.

Por un tiempo puse mi identidad en ser mamá, quería ser la mamá perfecta. Esta búsqueda me llevó a un agotamiento emocional, buscando constantemente la aprobación de mi esposo, comparándome con otras mamás y sintiéndome insuficiente. Esa experiencia me enseñó que nadie puede llenar esa necesidad de validación. Pero cuando entendemos nuestra identidad en Cristo, podemos descansar en la seguridad de ser hijos del Rey.

¿En dónde está tu identidad? ¿Quién o qué determinan si tu día fue un éxito o un fracaso?

3. Encuentro mi satisfacción en Dios cuando desarrollo un corazón agradecido:

La gratitud es clave para encontrar satisfacción en Dios. Cuando cultivamos un corazón agradecido, comenzamos a ver las bendiciones que ya tenemos en lugar de enfocarnos en lo que nos falta. Esta transformación de perspectiva nos permite disfrutar de lo que Dios ya nos ha dado.

La gratitud no solo cambia nuestra actitud, sino que también nos conecta con la fuente de toda bendición. Al ser agradecidos, comenzamos a ver el propósito en las pruebas y en cada aspecto de nuestra vida. La vida se vuelve más significativa y rica cuando reconocemos lo que Dios ha hecho por nosotros.

Cuando cambié mi enfoque de buscar encontrar mi identidad en ser mamá, y comencé a agradecer a Dios por todo lo que ha hablado acerca de mi, y a atesorar sus palabras sobre mi, pude encontrar propósito en lo que hago, pude disfrutar de la maternidad como un PRIVILEGIO que es parte del gran llamado de Dios y de su gran plan para mi vida.

4. Encuentro mi satisfacción en Dios cuando confío en el plan de Dios para mi vida:

Finalmente, la satisfacción en Dios implica confiar en Su plan para nuestras vidas, incluso cuando no lo entendemos. La sociedad nos enseña que debemos tener el control y saber exactamente hacia dónde vamos. Sin embargo, Dios nos invita a descansar en su soberanía y a creer que sus caminos son mejores que los nuestros.

Esta confianza nos proporciona una satisfacción profunda, sabiendo que nuestras vidas están en Sus manos. Al reconocer que Dios tiene un propósito y un plan para nosotros, podemos liberarnos de la ansiedad y encontrar paz en nuestro camino.

¿Puedes ver en tu vida que Dios tiene un propósito para ti? ¿Sientes que tienes un llamado?


Salomón nos enseña que la búsqueda de satisfacción es común, pero la verdadera plenitud se encuentra en Dios. Aunque las cosas temporales tienen su valor, deben ser vistas a la luz de lo eterno. Al hacer de Dios nuestro centro, definir nuestra identidad en Él, cultivar un corazón agradecido y confiar en Su plan, encontramos la paz y satisfacción que tanto anhelamos.

Salomón termina el libro con la siguiente frase:

Aquí culmina el relato. Mi conclusión final es la siguiente: teme a Dios y obedece sus mandatos, porque ese es el deber que tenemos todos.
(Eclesiastés 12:13)

Así que hoy te animo a que evalúes tu propia búsqueda. ¿Dónde estás buscando satisfacción? ¿Qué áreas de tu vida necesitan ser entregadas a Dios?

Recuerda suscribirte para poder recibir una notificación cada vez que hay nuevos temas disponibles en el Blog.

Salomón

Salomón

Salomón fue el tercer rey de Israel, hijo de David. Generalmente cuando pensamos en Salomón pensamos en «el que le pidió sabiduría a Dios», pero esta vez, cuando leí su historia hubo otra cosa que llamó mucho mi atención.

David tuvo otros dos hijos llamados Absalón y Adonías. En diferentes ocasiones, ambos trataron de tomar el lugar de su papá y ser los reyes de Israel. La historia de Absalón está en el 2do libro de Samuel, en los capítulos 15 al 18, pero hoy quiero que nos enfoquemos en Adonías, porque fue Salomón quien tuvo que detenerlo.

En el 1er libro de Reyes, capítulo 1, se relata como David estaba ya anciano, y Adonías se autoproclamó rey, es muy curioso como la Biblia dice «Ahora bien, su padre, el rey David, jamás lo había disciplinado, ni siquiera le preguntaba: ¿Por qué haces esto o aquello?».

El profeta Natán habla con Betsabé, y juntos van a decirle a David lo que Adonías estaba haciendo y David proclama rey a Salomón, y en el versículo 39 el sacerdote Sadoc lo unge. Adonías tuvo miedo de Salomón y pide que no lo mate y Salomón dice «Si él demuestra ser leal, no se le tocará un pelo de la cabeza; pero si causa problemas, morirá.«

Te pongo en contexto para que entiendas lo que sucede más adelante, dice la Biblia que Adonías busca a Betsabé (la mamá de Salomón) y le dice lo siguiente:

—Como sabes, el reino me correspondía a mí; todo Israel quería que yo fuera el siguiente rey. Pero todo cambió, y el reino pasó a mi hermano porque el Señor así lo quiso. Ahora solo tengo un favor que pedirte, no me lo niegues.
—¿De qué se trata? —preguntó ella.
Él contestó:
—Habla con el rey Salomón de mi parte, porque yo sé que él hará cualquier cosa que tú le pidas. Dile que me permita casarme con Abisag, la muchacha de Sunem.

1 Reyes 2:15-17 (NTV)

Abisag fue la mujer que cuidó a David antes de que muriera, era su concubina y era virgen. Adonías NO ESTABA ENAMORADO DE ELLA, su petición no era realmente «casarse» con ella de la forma romántica que podríamos entender tú y yo hoy.

Adonías quería a Abisag porque formaba parte del harén* de David, (Absalón hizo lo mismo en 2 Samuel 16:20-23). El plan de Adonías probablemente era reclamar el trono al tomar a la viuda Abisag, era normal entre los persas y árabes que el nuevo rey tomara posesión del harén del anterior.

Lo que quiero resaltarte fue la respuesta de Salomón:

—¿Cómo es posible que tú me pidas que entregue a Abisag en matrimonio a Adonías? —preguntó el rey Salomón—. ¡Sería lo mismo que pedirme que le dé el reino! Tú sabes que él es mi hermano mayor y que tiene de su lado al sacerdote Abiatar y a Joab, hijo de Sarvia.

Entonces el rey Salomón hizo un juramento delante del Señor diciendo:
—Que Dios me hiera e incluso me mate si Adonías no ha sellado su destino con esta petición. El Señor me ha confirmado y me ha puesto en el trono de David, mi padre; él ha establecido mi dinastía, tal como lo prometió. Por lo tanto, ¡tan cierto como que el Señor vive, Adonías morirá hoy mismo!

1 Reyes 2:22-24

Me impresiona muchísimo el carácter de Salomón, él sabe que el Señor lo puso a gobernar. Adonías probablemente esperaba encontrarse con un muchacho ingenuo, manipulable, tímido o ignorante, y se topa con un líder sabio, determinado y sagaz.

Salomón no trató de ser condescendiente con su hermano, tampoco se puso a pensar que tal vez sería más fácil entregarle el trono a su hermano porque «tiene gente influyente de su lado» como Joab y Abiatar.

¿Somos capaces de defender EL LLAMADO de Dios sobre nuestra vida? Abiatar y Joab fueron funcionarios importantes en el reinado de David, pero Salomón decide reemplazar al sacerdote Abiatar por el sacerdote Sadoc, y a Joab por Benaía. No los cambia por gente sin experiencia, ni por sus amigos. El sacerdote Sadoc era el encargado de cuidar el arca del pacto (2 Samuel 15:24) y Benaía era uno de los valientes de David y capitán de la escolta personal de David.

En la vida de Salomón también vemos que podemos tener sabiduría para liderar y gobernar, pero eso no significa que apliquemos esa sabiduría en nuestra vida personal. Aunque fue el hombre más sabio, se comportó como necio en sus decisiones personales, y le faltó firmeza de carácter.

Sus acciones nos recuerdan que aunque sepamos lo que es correcto, es muy fácil no hacerlo.

Mientras recibía visitas importantes de lugares lejanos, y muchos admiraban su sabiduría, su propio pueblo se fue alejando poco a poco de él. La división del reino que estaba por venir no fue causada por su hijo, sino por Salomón:

El Señor estaba muy enojado con Salomón, porque su corazón se había apartado del Señor, Dios de Israel, quien se le había aparecido dos veces. Le había advertido a Salomón específicamente que no rindiera culto a otros dioses, pero Salomón no hizo caso al mandato del Señor. En consecuencia, el Señor le dijo: «Ya que no has cumplido mi pacto y has desobedecido mis decretos, ciertamente te arrancaré el trono y se lo daré a uno de tus siervos; pero por amor a tu padre David, no lo haré mientras vivas, sino que le quitaré el trono a tu hijo. Y aun así, no le quitaré el reino entero; lo dejaré ser rey de una tribu por amor a mi siervo David y por amor a Jerusalén, mi ciudad escogida».

1 Reyes 11:9-13 (NTV)

En el próximo tema vamos a hablar más de esta división, pero lo sucedido no fue únicamente responsabilidad de su hijo Roboam, como yo pensaba antes de estudiar a Salomón.

Salomón, con su corazón desviado y alejado de Dios, cambió el destino, el legado y la bendición que estaba sobre su familia gracias a su padre David.


Padre, hoy te pedimos que nos ayudes a ver el llamado que tú nos has hecho, ayúdanos a notar si estamos cediendo nuestra autoridad o siendo condescendientes con otros y dejando por un lado el llamado que tú nos has hecho. Es un Privilegio ser tus hijos, y es un privilegio que tú nos has escogido y ungido para servirte, ayúdanos a tomar la valentía que tuvo Salomón y esa autoridad para decir «El Señor me ha confirmado y me ha puesto a hacer esto«

Ayúdanos a que nuestro corazón permanezca unido a ti, queremos que tú seas el primer lugar de nuestra vida, ayúdanos a obedecerte de todo corazón y a poner nuestra relación CONTIGO como nuestra prioridad más grande. Somos privilegiados de ser tus hijos.


*Harén o harem: conjunto de mujeres (concubinas o, simplemente, mujeres hermosas) que rodeaban a un personaje importante.


Si quieres recibir en tu correo los próximos temas, suscríbete aquí:

Únete a otros 2.376 suscriptores

¿Dios te llamó a hacer esto?

Hace algunas semanas fui a visitar a una amiga para pedirle consejo, porque me sentía frustrada con algunas cosas que estaban sucediendo en mi vida, después de varias preguntas para entender mi contexto y lo que estaba sintiendo me preguntó, ¿Y ya le preguntaste a Dios qué te llamó ÉL a hacer en ese lugar?

Mi respuesta fue «creo que no». Muchas veces cuando Dios abre puertas, cuando nos lleva a lugares, cuando nos da influencia sobre alguna persona o algún grupo, simplemente asumimos.

Asumimos que si estamos «aquí» es para hacer algo obvio, para ayudar a alguien, para arreglar algo, el problema es que asumimos roles que no nos corresponden, nos peleamos con personas por temas que no eran la razón por la que Dios nos trajo a este lugar, nos desgastamos tratando de «ayudar» a la gente a darse cuenta de cosas que nadie nos pidió aclarar.

Cuando estemos delante de la presencia de Dios, y Él nos pida cuentas de nuestra vida, creo que la pregunta no va a ser ¿Qué hiciste con tu vida? sino ¿Hiciste lo que te llamé a hacer?

22 En aquel día, muchos me dirán: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” 23 Pero yo les diré claramente: “Nunca los conocí. ¡Apártense de mí, obreros de la maldad!”

Mateo 7:22-23 RVC

– O U C H –

Profetizar, hacer milagros, echar fuera demonios… ¿No te suena muy espiritual? ¿No te suena como lo obvio que deberíamos de hacer? Pero la respuesta del Señor es «Nunca los conocí».

Necesitamos una relación con Dios, y dentro de esa relación necesitamos preguntarle, Padre, ¿Por qué abriste esta puerta? ¿Qué quieres que haga con ella? ¿Por qué me abriste una plaza en este trabajo? ¿Por qué me llamaste a servir en «esta» área? ¿Qué quieres TÚ que haga con «esto» que me diste?

Si te sientes frustrado en el trabajo, en la universidad, dentro del área en la que sirves en la iglesia, o incluso en tu familia, ¿Le has preguntado a Dios qué quiere que hagas en ese lugar?

Una Carta para Mi Hija

Mi Princesa,

Decidí escribirte esta carta para expresarte lo mucho que te amo, lo mucho que te pienso y lo mucho que sueño verte y conocerte y escucharte decirme «mami». Probablemente cuando seas más grande no sea capaz de expresarte el miedo que me da fallarte, probablemente te voy a lastimar (y no te imaginas el miedo que me da el sólo pensar en lastimar tu corazón).

Todos los días oro que el Señor me de la gracia y la sabiduría para criarte, para sacar esa mujer valiente y guerrera que Él ha puesto dentro de ti, todos los días oro que el Señor me permita verte a través de sus ojos para poder hacer TODO lo que esté de mi lado para ayudarte a alcanzar el propósito de Dios para tu vida.

Perdóname si una día sientes que te pido más de lo que puedes dar, lo más probable es que esté tratando de ayudarte a ver la grandeza que hay en ti, pero no sé cómo hacerlo. Perdóname si un día uso palabras que te lastimen, quisiera poder afirmar que nunca lo voy a hacer, pero sé que va a pasar.

Aún no has nacido, pero mi oración más grande es que tú aprendas a escuchar la voz de Dios, para que puedas extenderme perdón y misericordia cada vez que te falle, porque voy a hacerlo.

Clamo a Dios que aprendas siempre a escuchar su voz, para que encuentres al Padre que JAMÁS te va a fallar, el Padre que sí sabe corregir sin lastimar, el Padre que sí sabe cómo sacar la grandeza que hay en ti porque ÉL la puso ahí, el Padre que siempre te va a afirmar con sus palabras… Y por muy increíble que me parezca, ¡El Padre que te ama más que yo!

Mi princesa linda, aunque te falle y te lastime sin querer, nunca dudes que te amo. Nunca dudes que daría mi vida por ti. Nunca dudes que ser tu mamá es el privilegio más grande que Dios me ha dado. 

Con muchísimo amor,
Tu mami

¡Alcanza TU Propósito!

¿Alguna vez te enfocaste tanto en decirle a alguien que no haga algo que te olvidaste de hacer lo que TÚ tenías que hacer?

Hace unos días leía en Filipenses 1:15-19 cuando Pablo les cuenta que habían personas compartiendo el mensaje de Jesús por competir con él, o por envidia, que lo hacían por egoísmo! Y cuando leí esto me pregunté ¿Por qué Pablo no hizo nada? La «naturaleza» de Pablo era perseguir a los que hacían lo que según él estaba mal! Entonces, ¿Por qué no los detuvo?

Entonces, entendí… ¡Y me dolió!

Pablo estaba tan enfocado en compartir de Jesús, estaba tan seguro de lo que Dios lo había llamado a hacer, que no perdió el tiempo comparándose o juzgando las intenciones de los demás.

A veces perdemos tanto tiempo pensando en lo que los demás están haciendo, juzgando si lo están haciendo por las razones correctas o no, comparando si lo hacen como nosotros lo hacemos o no, y olvidamos nuestro llamado!!! Olvidamos nuestra visión, olvidamos nuestro propósito, y comenzamos a vivir sólo para juzgar y criticar a los demás y compararnos.

Pero mira lo que Pablo dice:

«Pero eso no importa; sean falsas o genuinas sus intenciones, el mensaje acerca de Cristo se predica de todas maneras, de modo que me gozo. Y seguiré gozándome» (Filipenses 1:18 NTV)

¿Te imaginas cuántas cartas de Pablo no habrían sido escritas si él hubiera decidido abandonar el propósito que Dios le había dado, por perseguir a los que predicaban con falsas intenciones?

Hoy te invito a que dejemos de juzgar «las intenciones» de los demás, que dejemos de comparar lo que hacemos y nuestro propósito con lo que otros hacen y cómo lo hacen, enfoquémonos en lo que NOSOTROS fuimos llamados a hacer! 

comparacion

Recuerda que la comparación solo te roba el GOZO!!

 

Lo Que Dios dice DE MI!

Es importante que sepamos lo que Dios dice de nosotros, desde que somos pequeños, todas las personas con las que estamos en contacto nos ponen etiquetas o tratan de definirnos, y a veces dicen cosas que no son parte del diseño original de Dios para nuestra vida, y creemos algunas mentiras, hoy quiero compartirte algunas VERDADES que están en la Biblia de lo que Dios dice de ti:

Tú dices «Soy invisible» pero Dios dice que eres elegido, marcado y apartado por Dios (2 Corintios 1:21-22)

Tú dices «No soy especial» pero Dios dice que eres su obra maestra! (Efesios 2:10)

Tú dices «No soy suficiente» pero Dios dice que ÉL te ha elegido y quiere que produzcas mucho fruto (Juan 15:1,5)

Tú dices «Nunca logro nada significativo!» pero Dios dice que tienes un propósito! (Efesios 1:9 y 3:11)

Tú dices «Sería mejor rendirme de una vez» pero Dios dice que eres victorioso!! (1 Juan 5:4)

Tú dices «Estoy muy lastimado y destruido para seguir» pero Dios dice que SU PAZ puede guardar tu mente y tu corazón para seguir adelante (Filipenses 4:7)

Tú dices «Todos me rechazan» pero Dios dice que Eres elegido y muy amado!! (Colosenses 3:12)

Tú dices «No merezco ser perdonado» pero Dios dice que ¡Eres libre de toda culpa! (1 Corintios 1:8)

Tú dices «Estoy atascado en esta conducta incorrecta» pero Dios dice que Ya has sido liberado! (Romanos 8:2 y Juan 8:32)

Tú dices «No puedo dejar ir mi pasado» pero Dios dice que Tú has sido redimido! (Isaías 44:22)