Bienaventurados los de limpio corazón

Dios bendice a los que tienen corazón puro, porque ellos verán a Dios.

‭‭Mateo‬ ‭5:8 ‭NTV‬‬

La palabra Katharos significa inocente, sin culpa, recto, honesto, claro. Se puede usar de dos formas, la primera es una limpieza moral interna, y esto va muy en contra de las ceremonias externas que era lo que se acostumbraba. Habían tantas reglas y cosas que debían seguir los judíos para estar ceremonialmente puros (pureza externa). El otro significado puede ser un corazón sin divisiones, es absoluto, se refiere hay una devoción y un compromiso completo hacia Dios.

Jesús llama bienaventurados a los de limpio corazón, no a los que hablaban de forma perfecta, o que tenían la ropa nítida, o que seguían los rituales al pie de la letra, porque Jesús no trataba con las cosas externas, el siempre busca tratar con nuestra naturaleza interna, nuestro espíritu y nuestro corazón.

Lo opuesto a esta bienaventuranza es convencernos a nosotros mismos de que podemos engañar a los demás e incluso a Dios. Muchas veces incluso llegamos a engañarnos a nosotros mismos, siendo permisivos con cosas que «deberían de ser aceptables». Muchas veces no vivimos en santidad por ser permisivos, o porque creemos que podemos engañar a los demás.

La recompensa de la que nos habla esta bienaventuranza es ver a Dios. Esto es gozar de gran intimidad con Dios, el pecado muchas veces nos hace ciegos, nos impide tener una verdadera relación con Dios, y los de limpio corazón son más libres de esta contaminación, no es sorpresa que la promesa de esta bienaventuranza sea el poder experimentar a Dios una forma más cercana.

Cuando nuestro compromiso está firme con Dios, cuando el es el objeto de nuestro amor y devoción, cuando vivimos admirados de su presencia, de su grandeza y de su poder lo vemos en la naturaleza, lo vemos en Su Palabra, lo vemos en las personas cerca de nosotros, en nuestros amigos….

Esta relación íntima con Dios debe de convertirse en nuestra más grande motivación para procurar la pureza, para vivir en santidad, más grande que el miedo o de ser o un miedo por las consecuencias.

Bienaventurados los Misericordiosos

Dios bendice a los compasivos, porque serán tratados con compasión.

‭‭Mateo‬ ‭5:7 ‭NTV‬‬

Esta es probablemente una de las bienaventuranzas más fáciles de entender, y aún así una de las más difíciles de poner en práctica.

¡Hasta ahora cada bienaventuranza que hemos visto sucede por misericordia!

  • Es por la misericordia de Dios que podemos ser vaciados del orgullo y ver nuestra pobreza de espíritu.
  • Es por la misericordia de Dios que somos invitados al llanto sobre nuestra condición espiritual.
  • Es por la misericordia de Dios que recibimos la gracia y la mansedumbre para ser obedientes y sujetarnos a Cristo.
  • Es por la misericordia de Dios que podemos tener hambre y sed de justicia.

Se espera misericordia de nosotros, porque hemos recibido tanto por la Misericordia de Jesús. No podemos determinar cuándo las personas alrededor de nosotros van darse cuenta de su necesidad espiritual por Jesús, pero sí podemos amarlas y mostrarles compasión a lo largo del proceso en el que están. Tampoco podemos traer el consuelo del Espíritu Santo a las personas, pero sí podemos mostrar compasión y acompañarles en los momentos difíciles. No podemos hacer que otros decidan ser obedientes a Cristo, pero sí podemos mostrarles amor y compasión en lugar de juzgarlos. No podemos hacer que otros anhelen la justicia de Dios, pero podemos estar listos para compartirles de nuestro caminar con Dios cuando quieran preguntar. Finalmente no podemos obligarlos a tratar con amor a otros, pero con nuestro ejemplo podemos mostrarles la misericordia que Jesús quiere mostrarles.

Lo opuesto a esta bienaventuranza es ser duros y exigentes con los demás, es imponer nosotros en qué parte de su proceso deberían de ir, es imponer nosotros qué deben hacer, cómo, cuándo y por qué. Es querer nosotros juzgar el corazón de las personas, y determinar nosotros qué está bien y qué está mal.

Y la recompensa que se promete es que nosotros también recibiremos Misericordia. Alguna vez te has preguntado ¿Por qué Dios demostró tanta misericordia hacia el Rey David? Él pecó, bastante, y aún así es llamado «un hombre conforme al corazón de Dios» y pareciera que otros reyes hicieron menos, y Dios fue más fuerte con ellos. Una razón por la cual Dios le dio dicha misericordia es porque David fue notablemente misericordioso con el Rey Saúl. En David, el misericordioso alcanzó misericordia.

Creo que lo más difícil es mostrarle misericordia a aquellos que están aparentemente bien, porque la compasión que necesitan no es comida o dinero, sino paciencia y gracia.

Espíritu Santo, ayúdanos a ver a las personas alrededor de nosotros con compasión, no sólo a los pobres y a los necesitados, sino también a quienes ante nuestros ojos están bien, ayúdanos a ser como David para mostrarles misericordia a aquellos que como Saúl están cegados por su orgullo y necedad.

Bienaventurados los que tienen Hambre y Sed de Justicia

Dios bendice a los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Mateo 5:6 (NTV)

Probablemente ni tú ni yo entendamos realmente el hambre que algunas personas sienten en algunas áreas de Guatemala, y probablemente no entendemos qué es tener tanta hambre como para buscar comida incluso en la basura. Pero ese tipo de hambre física es a la que se refieren estos versículos, es un hambre que nos hace buscar la comida con ansias e impaciencia. Como creación de Dios, tenemos un deseo natural por Él, un vacío que sólo Él puede llenar.

Me gusta que el texto no dice «Dios bendice a las personas justas» o «Bienaventurados los justos» sino «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia». Este uso de palabras nos deja ver que estamos en un camino, en el que constantemente sentimos el deseo de justicia, y en este camino, Jesús nos va limpiando, Jesús nos va llenando.

Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere.

Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. Sin embargo, Dios nos declara justos gratuita y bondadosamente por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados.

Romanos 3:22-24 (NTV)

Sin embargo, sabemos que una persona es declarada justa ante Dios por la fe en Jesucristo y no por la obediencia a la ley. Y nosotros hemos creído en Cristo Jesús para poder ser declarados justos ante Dios por causa de nuestra fe en Cristo y no porque hayamos obedecido la ley. Pues nadie jamás será declarado justo ante Dios mediante la obediencia a la ley.

Gálatas 2:16 (NTV)

Así como el hambre y la sed física nos motivan a levantarnos, a ser diligentes y buscar comida, debemos de tener ese anhelo por la justicia de Dios, anhelo por ser justificados a través de Cristo. Y así como el hambre no se sacia al comer una vez, tenemos que mantenernos buscando al Señor con pasión y diligencia cada día.

La recompensa de vivir esta bienaventuranza es ser saciados, me encanta que otra vez, las palabras no son aleatorias, «serán saciados» implica que alguien más va a saciar esta hambre, no dice «Dichosos los que tienen hambre porque van a encontrar comida» como si nosotros fueramos los responsables de encontrar lo que tanto anhelamos. Dios es quien va a saciarnos, por eso lo opuesto en esta bienaventuranza es buscar sólo satisfacer mis deseos personales. Nos podemos desgastar tratando de llenar este vacío y de satisfacer esta hambre natural que tenemos por Dios con cosas materiales, pero no vamos a ser realmente saciados, sólo Dios puede saciarnos.

Cuando tú y yo nos damos cuenta de nuestro verdadero estado espiritual, algo pasa en nuestro corazón, y lo único que nos puede ayudar a seguir adelante es el consuelo y el amor del Espíritu Santo, que nos da esperanza y nos ayuda a levantarnos y recibir el sacrificio de Jesús, el mismo Espíritu Santo es quien nos fortalece para tomar la decisión firme de sujetarnos a la autoridad de Cristo, y al buscar hacer su voluntad en la tierra como en el cielo un hambre por Él nos invita a buscar su justicia, y nos invita a obedecerle cada día.

¡Que lindo ver estas cualidades que Jesús busca en sus discípulos! ¡Dichosos los que ven su condición espiritual! ¡Dichosos los que aceptan el consuelo del Espíritu Santo! ¡Dichosos los que sujetan su fuerza a la autoridad de Cristo! Y ¡Dichosos los que anhelan ser justificados por Cristo cada día!

Bienaventurados los Mansos

Dios bendice a los que son humildes, porque heredarán toda la tierra.

‭‭Mateo‬ ‭5:5 ‭NTV‬‬

La palabra original que se usa para «manso» es «praÿs» y aunque muchas veces vemos la mansedumbre como una señal de debilidad, en realidad esta palabra Praÿs es fuerza bajo control. Entonces alguien manso es alguien que puede estar enojado, pero no ceder ante la ira, no pecar, ni ser provocado fácilmente por otros, sino obedecer la voluntad de Dios.

Hasta ahora, en las 2 bienaventuranzas anteriores hemos visto como necesitamos reconocer con humildad nuestra necesidad de Cristo, para entregar y rendir nuestra vida, pero necesitamos dar un tercer paso: ser obedientes.

Es importante que tomemos una decisión, ¿Vamos a sujetarnos a la autoridad de Cristo? Ser discípulos y seguir la voluntad de Dios no siempre es fácil, sobre todo porque no siempre nos va a invitar a hacer lo más fácil o conveniente para nosotros, y aquí es donde nosotros debemos de tomar toda esa fuerza que tenemos, y con dominio propio sujetarla a Jesús.

El contraste de esta bienaventuranza es dejarnos guiar por nuestra avaricia, es buscar nosotros tener poder a toda costa, ser nosotros quienes dominan a otros. ¿Cómo tratas a tus hermanos menores? ¿Cómo tratas a las personas bajo tu cargo? ¿Cómo respondes a las personas que están en autoridad sobre ti? Porque si no puedes dejar tu deseo de poder para sujetarte a la autoridad de tus papás, de tu jefe, de tu esposo para las casadas, ¿vas a poder realmente tener el dominio propio necesario para obedecer a Cristo?

La recompensa de esta bienaventuranza es que heredaremos la tierra. Me gusta mucho que en el antiguo testamento, la recompensa que Dios les dio a los Israelitas al traer libertad a sus vidas fue la tierra prometida. De la misma forma, cuando los hijos e hijas de Dios reconocemos nuestra necesidad de Cristo y permitimos que su Espíritu Santo nos limpie y sane nuestras heridas, y decidimos sujetarnos a la autoridad de Dios en nuestra vida, vivimos un adelanto de lo que será el cielo, pero lo vivimos aquí en la tierra. ¡Su voluntad se hace en la tierra como en el cielo! ¿No te parece que eso es heredar la tierra?

El fruto que esta bienaventuranza puede producir en nuestra vida es dominio propio y sujeción a la autoridad. Jesús es el mejor ejemplo, y Pablo lo dice mejor en Filipenses 2:

Que haya en ustedes el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, quien, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Filipenses 2:5-8 RVC

Que el Espíritu Santo nos siga acompañando en las bienaventuranzas que siguen como lo ha hecho hasta ahora, y nos ayude a:

  • Reconocer lo mucho que necesitamos de Cristo.
  • Dejarnos sanar y limpiar con su amor y su consuelo.
  • Decidir ser obedientes y sujetarnos a Cristo.

Bienaventurados los que Lloran

“Dios bendice a los que lloran, porque serán consolados.

‭‭Mateo‬ ‭5:4 ‭NTV‬‬

La primera bienaventuranza nos hablaba de los pobres en espíritu, ¿Cuál sería la reacción natural ante la pobreza? Tal vez muchos sentiríamos un nudo en la garganta y ganas de llorar. Me encanta ver como, a lo largo de Mateo 5, Jesús va construyendo algo en lugar de sólo dar las bienaventuranzas de forma aleatoria.

Quisiera aclarar que esta bienaventuranza no dice que que vamos a ser bendecidos por el dolor causado por momentos dolorosos. No es que el pago que vamos a recibir por pasarla mal es una bendición. Me gustaría que veamos esta actitud en la vida de Jesús.

La Biblia nos habla de un momento en el que Jesús lloró, (cuando su amigo Lázaro muere) pero ¿Por qué lloró si sabía que estaba a punto de resucitar? Creo que el dolor que Jesús sintió en ese momento fue causado al ver el efecto que el PECADO tuvo sobre nuestra vida. El plan original de Dios no era que los seres humanos muriéramos, y esto lo puedes leer claramente en Génesis, la muerte entró a causa del pecado.

En Lucas 19:41-44 también nos habla de Jesús llorando por Jerusalem al ver el estado en el que estaba la ciudad, a causa del pecado y la corrupción. Necesitamos desarrollar esta sensibilidad, para poder lamentarnos de corazón al ver el efecto del pecado en nuestra vida y en la vida de los demás.

Para continuar viendo el contraste de cada bienaventuranza, lo contrario de llorar, de lamentarnos al permitirnos a nosotros mismos ver la condición espiritual en la que estamos sería buscar ser felices a toda costa, es seguir pecando para obtener satisfacción.

No sé si te ha pasado, pero a veces cuando sabemos que estamos en pecado, ¡Seguimos pecando! Porque sentimos vergüenza, porque no creemos que podamos regresar así a Dios, porque nos enfocamos más en nuestra maldad que en la bondad de Jesús. Tenemos vergüenza por lo que hicimos, y olvidamos lo que Jesús ya hizo por nosotros, y preferimos seguir tratando de llenar un vacío, preferimos seguir «buscando ser felices» con cosas pasajeras que no van a llenar el vacío que hay en nuestro corazón.

La recompensa al reconocer nuestra necesidad espiritual, y lamentarnos de corazón al entender la consecuencia del pecado sobre nuestra vida es que vamos a recibir consuelo!

Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios es nuestro Padre misericordioso y la fuente de todo consuelo. Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros.

2 Corintios 1:3-4 NTV

El fruto que vamos a poder ver en nuestra vida al adoptar esta actitud en nuestro corazón es la sensibilidad! Cuando somos capaces de ver nuestro estado y arrepentirnos nos volvemos más sensibles a la voz de Dios, también nos volvemos más sensibles ante las necesidades de los demás, porque dejamos de pensar que todo nos lo merecemos, y podemos mostrarle misericordia y compasión a otros.

Bienaventurados los Pobres en Espíritu

“Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de Él, porque el Reino del Cielo les pertenece.”

‭‭Mateo‬ ‭5:3‬ ‭NTV‬‬

Muchas versiones traducen la palabra Makarios de diferentes formas, algunas dicen bienaventurados, otras dicen felices, afortunados, dichosos… Sin importar tu versión de la Biblia, ¿le llamarías dichoso o afortunado a alguien pobre? ¡Ante nuestros ojos los dichosos son los que tienen, no los que necesitan algo!

La palabra original que se usa para Pobres es ptōchoi – y es alguien que ruega de rodillas esperando que su necesidad sea respondida por alguien más. Antes de continuar sólo quiero aclarar que la Biblia no dice que la pobreza física o ausencia de posesiones es la forma de recibir bendiciones.

Me llama la atención pensar que una persona pobre no puede satisfacer sus propias necesidades y por eso ruega de rodillas que alguien responda a su necesidad. Estamos estudiando las bienaventuranzas como actitudes en el corazón, lo opuesto a esta bienaventuranza sería sentir que tengo suficiente y no necesito que nadie responda a ninguna necesidad, esto es darle lugar al orgullo y a la autosuficiencia.

«Si cumplir la ley pudiera hacernos justos ante Dios, entonces no habría sido necesario que Cristo muriera.

Gálatas 2:21

Necesitamos recibir una revelación para ver lo mucho que necesitamos de Jesús y renunciar al orgullo. ¿Sabes qué? Esto nos va a hacer más sensibles ante Dios, nos va a ayudar a responder mejor a su palabra y a su gracia.

El énfasis de esta bienaventuranza para mi está en no dar lugar al orgullo, sino a seguir la voz de Dios y dejar que ÉL sea quien llene mi espíritu. Nada va a satisfacerme, ningún título, ni dinero, ni personas van a poder llenar mis necesidades mejor que Él.

La recompensa que se nos ofrece en esta bienaventuranza es el reino del cielo, y creo que es porque se requiere humildad para reconocer que necesitamos un salvador (Jesucristo) y que no importa qué hagamos, o que tan buenas sean nuestras obras, la única forma de ser justificados es por gracia, a través de la sangre de Cristo.

Me encanta que esta primera bienaventuranza también es lo primero que necesitamos para recibir a Jesús como nuestro Salvador, no creo que sea casualidad que lo primero que Jesús le dice a sus discípulos es que necesitan reconocer que son pobres de espíritu y que necesitan de un Salvador. Pablo lo explica bien en Efesios 2:9 «La salvación de ustedes no es el resultado de sus propios esfuerzos. Por eso nadie puede sentirse orgulloso.»

Tu y yo necesitamos reconocer que necesitamos del Padre Celestial, que necesitamos la gracia de Jesus todos los días, y necesitamos ser guiados por su Espíritu.

Ahora sí hace sentido decir: ¡Dichosos los que se dan cuenta de que necesitan de un Salvador! ¡Dichosos los que ruegan a Jesús esperando que su necesidad sea respondida! ¿Y sabes qué? El fruto de vivir en dependencia a Dios va a ser una vida sobrenatural.