Hace 12 o 13 años, desperté un día a mi mamá y le dije que me dolía mucho el estómago, le expliqué dónde me dolía y gracias a Dios no me dijo «tranquila, con el tiempo se te va a quitar» sino que me llevó al doctor y descubrieron que tenía apendicitis.
Es fácil ir al doctor cuando nos sentimos mal, ¿Por qué no podemos hacer lo mismo con nuestro corazón? Por alguna razón hemos decidido que cuando lo que duele es el corazón, «El tiempo lo cura todo» pero te aseguro que si tienes caries o una infección en alguna parte del cuerpo, dejar que «el tiempo lo cure todo» sólo va a empeorarlo todo.
Hace unos días pregunté en Instagram si alguien alguna vez te ha fallado, ¡SORPRESA! Todos respondieron que SÍ. Cuando alguien nos falla trae mucho dolor a nuestra vida, y no sé por qué decidimos creer que «el tiempo» va a curar nuestro corazón, que poco a poco va a doler menos, que poco a poco vamos a poder seguir adelante… ¿Te ha pasado? A mi sí.

Hoy te quiero decir que «el tiempo» NO va a sanar tu corazón, pero Dios sí puede sanarlo. Cuando tuve apendicitis la operación me dolió, y me recuerdo que lo primero que dije al despertar de la anestesia y ver a mis papás fue «ME-DUE-LE». Así como sanar una herida física duele, enfrentarnos a lo que hay en nuestro corazón puede doler, pero Jesús va a estar ahí contigo, en medio del dolor, sanándote con amor.
Isaías 61:1 dice «El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros« (NVI)
Casi nunca nos dicen esto, pero el dolor es bueno, porque nos indica que algo está mal en nuestro cuerpo, si te acercaras al fuego y no sintieras dolor o el calor en la piel ¡podrías quemarte! Ese dolor en el corazón nos deja ver que necesitamos del Buen Pastor (Jesús) para que vende las heridas, para que sane la infección, y traiga libertad a nuestra vida.
Siento mucho que te hayan fallado, y siento mucho que te hayan lastimado. Hay una canción que me ha ayudado muchísimo en los últimos meses, porque me recuerda que aunque me sienta perdida, Dios vuelve a enseñarme su amor y a amar a los demás, me recuerda que está bien si siento que estoy en pedazos, porque Dios puede volver a unir todos esos pedazos. ¡Él es quien protege nuestro corazón! Y lo único que tenemos que hacer es entrar en su presencia y adorarlo.
Tómate un momento con el Buen Pastor, deja que Él sane tus heridas, entrégale a Él los pedazos que quedan, y deja que Él los una de nuevo. Tú enfócate en ÉL, y deja que Él sea quien proteja tu corazón.






