Roboam

Roboam fue el cuarto rey de Israel. El último rey de Israel como un reino unido, sus decisiones dejan claro que no podemos heredar la sabiduría, su arrogancia e ignorancia dividieron una nación.

El pueblo de Israel bajo el reinado de Salomón estaba sometido a trabajos pesados y altos impuestos. Por eso piden a Roboam que disminuya  la carga que tienen. Roboam decide pedir consejo, busca a los ancianos que aconsejaban a Salomón, y busca a los jóvenes que son ahora sus consejeros, finalmente decide tomar el consejo de los jóvenes y ser aún más duro con el pueblo que su papá.

La historia de Roboam no nos dice que todos los jóvenes son necios, ni que todos los ancianos son sabios, pero sí podemos ver que Roboam en ningún momento consultó al Señor, simplemente tomó el consejo que le favorecía más. Necesitamos pedir el consejo del Señor SIEMPRE. A diferencia de Salomón que le pide al Señor sabiduría para gobernar al pueblo, Roboam no pensó en lo que era bueno para el pueblo, sino buscó el bien para si mismo.

Como resultado de las decisiones imprudentes de Roboam, Israel se dividió en dos, el reino del norte (formado por 10 tribus de Israel) y el reino del Sur (las tribus de Judá y Benjamín). Roboam heredó un reino poderoso, pero pronto olvidó por qué tenía tanto.

Cuando Roboam estaba fuerte y firmemente establecido, abandonó la ley del Señor y todo Israel lo siguió en este pecado.

Debido a que fueron infieles al Señor, el rey Sisac de Egipto subió y atacó Jerusalén en el quinto año del reinado de Roboam.

2 Crónicas 12:1-2 NTV

La Biblia nos deja ver como Roboam se sintió seguro, tanto que comenzó a confiar más en sí mismo y dejó por un lado a Dios, y no sólo abandonó la ley del Señor, sino que guío a todo el pueblo a hacer lo mismo. Como consecuencia el rey de Egipto saqueó el templo del Señor y el palacio. El Señor mandó a al profeta Semaías a decirle “Ustedes me abandonaron, y por eso yo los abandono en manos de Sisac”.

Aquí comienza un patrón que vamos a ver a lo largo de las historias de los reyes, el pueblo peca, y después se arrepienten, y lo más impresionante para mi, el Señor decide mostrarles misericordia.

Cuando el Señor vio el cambio de actitud en ellos, le dio este mensaje a Semaías: «Puesto que el pueblo se ha humillado, no lo destruiré completamente y pronto le daré cierto alivio. No usaré a Sisac para derramar mi enojo sobre Jerusalén; pero serán súbditos de Sisac, para que conozcan la diferencia entre servirme a mí y servir a los gobernantes terrenales».

2 Crónicas 12:7-8

Más adelante en la historia, la Biblia nos cuenta que el rey Sisac saquea el templo del Señor y el palacio, y se roba los escudos de oro que Salomón había hecho (1 Reyes 10:16-17 dice que eran 200 escudos grandes y 300 pequeños). Roboam decide reemplazar estos escudos con escudos de Bronce, tratando de mantener la apariencia de la gloria pasada.

Roboam heredó riquezas, un reino grande y fuerte, y en poco tiempo quedó con un reino dividido y destrozado, tratando de aparentar tener lo que ya no tenía. La mayor falta de Roboam fue que no buscó al Señor con todo el corazón.


Padre, ayúdanos a buscar el consejo de sabios en nuestra vida, y sobre todo ayúdanos a llevar todo consejo delante de ti, a buscar tu voluntad siempre, a estudiar tu Palabra todo el tiempo. No queremos vivir de apariencias, no queremos cubrir lo que nos hace falta con imitaciones. Te queremos a ti, queremos seguir tu voz.

Padre ayúdanos a liderar a aquellos que tu has puesto bajo nuestro cuidado con amor, a saber que todo lo que hacemos es para ti primero y para los hombres después. Ayúdanos a llevar tu amor, te damos gracias por siempre mostrarnos tu gracia y tu misericordia.


Si quieres recibir en tu correo los próximos temas, suscríbete aquí:

Únete a otros 2.376 suscriptores
Salomón

Salomón

Salomón fue el tercer rey de Israel, hijo de David. Generalmente cuando pensamos en Salomón pensamos en «el que le pidió sabiduría a Dios», pero esta vez, cuando leí su historia hubo otra cosa que llamó mucho mi atención.

David tuvo otros dos hijos llamados Absalón y Adonías. En diferentes ocasiones, ambos trataron de tomar el lugar de su papá y ser los reyes de Israel. La historia de Absalón está en el 2do libro de Samuel, en los capítulos 15 al 18, pero hoy quiero que nos enfoquemos en Adonías, porque fue Salomón quien tuvo que detenerlo.

En el 1er libro de Reyes, capítulo 1, se relata como David estaba ya anciano, y Adonías se autoproclamó rey, es muy curioso como la Biblia dice «Ahora bien, su padre, el rey David, jamás lo había disciplinado, ni siquiera le preguntaba: ¿Por qué haces esto o aquello?».

El profeta Natán habla con Betsabé, y juntos van a decirle a David lo que Adonías estaba haciendo y David proclama rey a Salomón, y en el versículo 39 el sacerdote Sadoc lo unge. Adonías tuvo miedo de Salomón y pide que no lo mate y Salomón dice «Si él demuestra ser leal, no se le tocará un pelo de la cabeza; pero si causa problemas, morirá.«

Te pongo en contexto para que entiendas lo que sucede más adelante, dice la Biblia que Adonías busca a Betsabé (la mamá de Salomón) y le dice lo siguiente:

—Como sabes, el reino me correspondía a mí; todo Israel quería que yo fuera el siguiente rey. Pero todo cambió, y el reino pasó a mi hermano porque el Señor así lo quiso. Ahora solo tengo un favor que pedirte, no me lo niegues.
—¿De qué se trata? —preguntó ella.
Él contestó:
—Habla con el rey Salomón de mi parte, porque yo sé que él hará cualquier cosa que tú le pidas. Dile que me permita casarme con Abisag, la muchacha de Sunem.

1 Reyes 2:15-17 (NTV)

Abisag fue la mujer que cuidó a David antes de que muriera, era su concubina y era virgen. Adonías NO ESTABA ENAMORADO DE ELLA, su petición no era realmente «casarse» con ella de la forma romántica que podríamos entender tú y yo hoy.

Adonías quería a Abisag porque formaba parte del harén* de David, (Absalón hizo lo mismo en 2 Samuel 16:20-23). El plan de Adonías probablemente era reclamar el trono al tomar a la viuda Abisag, era normal entre los persas y árabes que el nuevo rey tomara posesión del harén del anterior.

Lo que quiero resaltarte fue la respuesta de Salomón:

—¿Cómo es posible que tú me pidas que entregue a Abisag en matrimonio a Adonías? —preguntó el rey Salomón—. ¡Sería lo mismo que pedirme que le dé el reino! Tú sabes que él es mi hermano mayor y que tiene de su lado al sacerdote Abiatar y a Joab, hijo de Sarvia.

Entonces el rey Salomón hizo un juramento delante del Señor diciendo:
—Que Dios me hiera e incluso me mate si Adonías no ha sellado su destino con esta petición. El Señor me ha confirmado y me ha puesto en el trono de David, mi padre; él ha establecido mi dinastía, tal como lo prometió. Por lo tanto, ¡tan cierto como que el Señor vive, Adonías morirá hoy mismo!

1 Reyes 2:22-24

Me impresiona muchísimo el carácter de Salomón, él sabe que el Señor lo puso a gobernar. Adonías probablemente esperaba encontrarse con un muchacho ingenuo, manipulable, tímido o ignorante, y se topa con un líder sabio, determinado y sagaz.

Salomón no trató de ser condescendiente con su hermano, tampoco se puso a pensar que tal vez sería más fácil entregarle el trono a su hermano porque «tiene gente influyente de su lado» como Joab y Abiatar.

¿Somos capaces de defender EL LLAMADO de Dios sobre nuestra vida? Abiatar y Joab fueron funcionarios importantes en el reinado de David, pero Salomón decide reemplazar al sacerdote Abiatar por el sacerdote Sadoc, y a Joab por Benaía. No los cambia por gente sin experiencia, ni por sus amigos. El sacerdote Sadoc era el encargado de cuidar el arca del pacto (2 Samuel 15:24) y Benaía era uno de los valientes de David y capitán de la escolta personal de David.

En la vida de Salomón también vemos que podemos tener sabiduría para liderar y gobernar, pero eso no significa que apliquemos esa sabiduría en nuestra vida personal. Aunque fue el hombre más sabio, se comportó como necio en sus decisiones personales, y le faltó firmeza de carácter.

Sus acciones nos recuerdan que aunque sepamos lo que es correcto, es muy fácil no hacerlo.

Mientras recibía visitas importantes de lugares lejanos, y muchos admiraban su sabiduría, su propio pueblo se fue alejando poco a poco de él. La división del reino que estaba por venir no fue causada por su hijo, sino por Salomón:

El Señor estaba muy enojado con Salomón, porque su corazón se había apartado del Señor, Dios de Israel, quien se le había aparecido dos veces. Le había advertido a Salomón específicamente que no rindiera culto a otros dioses, pero Salomón no hizo caso al mandato del Señor. En consecuencia, el Señor le dijo: «Ya que no has cumplido mi pacto y has desobedecido mis decretos, ciertamente te arrancaré el trono y se lo daré a uno de tus siervos; pero por amor a tu padre David, no lo haré mientras vivas, sino que le quitaré el trono a tu hijo. Y aun así, no le quitaré el reino entero; lo dejaré ser rey de una tribu por amor a mi siervo David y por amor a Jerusalén, mi ciudad escogida».

1 Reyes 11:9-13 (NTV)

En el próximo tema vamos a hablar más de esta división, pero lo sucedido no fue únicamente responsabilidad de su hijo Roboam, como yo pensaba antes de estudiar a Salomón.

Salomón, con su corazón desviado y alejado de Dios, cambió el destino, el legado y la bendición que estaba sobre su familia gracias a su padre David.


Padre, hoy te pedimos que nos ayudes a ver el llamado que tú nos has hecho, ayúdanos a notar si estamos cediendo nuestra autoridad o siendo condescendientes con otros y dejando por un lado el llamado que tú nos has hecho. Es un Privilegio ser tus hijos, y es un privilegio que tú nos has escogido y ungido para servirte, ayúdanos a tomar la valentía que tuvo Salomón y esa autoridad para decir «El Señor me ha confirmado y me ha puesto a hacer esto«

Ayúdanos a que nuestro corazón permanezca unido a ti, queremos que tú seas el primer lugar de nuestra vida, ayúdanos a obedecerte de todo corazón y a poner nuestra relación CONTIGO como nuestra prioridad más grande. Somos privilegiados de ser tus hijos.


*Harén o harem: conjunto de mujeres (concubinas o, simplemente, mujeres hermosas) que rodeaban a un personaje importante.


Si quieres recibir en tu correo los próximos temas, suscríbete aquí:

Únete a otros 2.376 suscriptores

David

El Rey David es uno de mis personajes favoritos de la Biblia.

Yo comencé una relación con Dios porque a través de una palabra profética sentí su amor por mi. Un día me recuerdo que me daba vueltas en la mente «El Rey David» entonces agarré una Biblia que tenía y comencé a buscar un libro que se llamara David (creo que es obvio que no la leía) y busqué en Google «Rey David» y encontré 1 Samuel.

¡Quedé fascinada! Hasta la fecha, amo las historias de los reyes. Tal vez es porque parece novela, hay estrategias políticas y hombres que parecen tan reales… Uno de ellos es David.

La Biblia no oculta que David cometió errores, tampoco tuvo una historia fácil, por algún tiempo tuvo que vivir huyendo de Saúl porque tenía tantos celos de él que lo quería matar.

Esta parte de la historia de David me reta muchísimo, porque nos enseña que aunque podamos ser tratados injustamente, la justicia debemos dejarla en manos del Señor. Me impresiona que David se refería a Saúl como «el ungido del Señor» y no sólo respetaba a Saúl, también exigía que la gente hablara de él con respeto. No tengo presente ninguna historia en la Biblia en la que David se expresara mal de Saúl.

El haber sido ungido por Dios para ser el próximo Rey de Israel nunca causó orgullo en su corazón, al contrario, siempre se sujetó a la autoridad de Saúl, aún cuando Saúl no fue bueno con él.

David vio de cerca muchas cosas del carácter de Saúl, aprendió de primera mano al ver sus victorias al obedecer al Señor, pero también sus derrotas al ir por su cuenta.

Dios usa a los «Saúles» de nuestras vidas para sacar al «Saúl» de nuestra vida.

Joyce Meyer

Una de las historias que todos conocemos de David es cuando derrotó al gigante Goliat, pero lo que llama mi atención es que los hombres que estuvieron cerca de él ¡También mataron gigantes! 2 Samuel 21 nos cuenta de que Abisai también mató un gigante, 1 Crónicas 20 relata otra historia en la que Jonatán hijo de Simea mató otro gigante, y en el versículo 8 nos habla de «los gigantes de Gat, que perdieron la vida a manos de David y de sus siervos

«Si quieres ser un matagigantes, rodéate de matagigantes.»

Bill Johnson

La valentía puede contagiarse (igual que el temor), así que si queremos matar gigantes, necesitamos rodearnos de estos líderes y amigos valientes, que escuchan la voz de Dios y van a las batallas sabiendo que Dios va con ellos.

Pero no todas las historias de David son tan buenas, la Biblia no oculta que David desobedeció al Señor al hacer un censo en Israel (2 Samuel 24, 1 Crónicas 21), tuvo relaciones sexuales con Betsabé, la esposa de Urías (2 Samuel 11:4), y para cubrir su pecado mando a matar a Urías (2 Samuel 11:15). También falló en instruir y corregir a sus hijos, hubieron muchos problemas entre Amnón, Tamar y Absalón, y más adelante su hijo Absalón trató de rebelarse y quitarle el trono.

Pero sabes, todas estas faltas y debilidades de David me dan esperanza, porque yo también he cometido errores, y en su vida veo que ser sensibles a la voz del Señor es súper importante. David se arrepentía de todo corazón y le pedía perdón a Dios, pero hay algo que necesito resaltar: no volvía a cometer el mismo pecado nuevamente.

Dios nunca retuvo su perdón, pero tampoco evitó que David sufriera las consecuencias de sus acciones. Muchas veces quisiéramos vivir lo contrario, nos importa más que Dios no permita que vivamos las consecuencias de nuestras acciones, a recibir el perdón.


Padre te pedimos que nos ayudes a ser sensibles y receptivos a tu voz, a arrepentirnos de todo corazón por aquellas cosas que hemos hecho que sabemos que no te agradan, ayúdanos a apartarnos del pecado. Danos la valentía para matar a los gigantes en nuestra vida, pero también para reconocer nuestro pecado delante de ti. Ayúdanos a ver lo mucho que dependemos de tu gracia y tu misericordia en nuestra vida, quita todo orgullo de nuestro corazón.

Te pedimos que nos ayudes a sujetarnos a nuestras autoridades terrenales, a orar por ellos, a bendecirlos y a honrarlos. Gracias por tu amor, por tu bondad y por siempre tener misericordia de nosotros.


Si quieres recibir en tu correo los próximos temas, suscríbete aquí:

Únete a otros 2.376 suscriptores

Saúl

Siempre que leo la historia de Saúl hay un versículo que causa algo en mi corazón:

Mientras Saúl se daba vuelta para irse, Dios le dio un nuevo corazón, y todas las señales de Samuel se cumplieron en ese día.

1 Samuel 10:9 (NTV)

Cuando Samuel unge a Saúl como rey, ¡El Señor cambió su corazón! A pesar de todo lo que vivió al encontrarse con Samuel, cuando lo iban a coronar dice la Biblia que estaba escondido entre el equipaje… Un hombre alto, fuerte y bien parecido, escondido del llamado que Dios le había hecho.

Saúl tenía el potencial para ser mucho mejor de lo que fue, pudo alcanzar más de lo que alcanzó. Tenía apariencia de rey, pero vivía tratando de complacer a los demás, y no a Dios, y esa es una debilidad que en el liderazgo puede hacernos caer muy pronto.

Hay una historia, en la que el Señor le da la instrucción de conquistar una ciudad, 1 Samuel 15:3 dice «Ve ahora y destruye por completo a toda la nación amalecita: hombres, mujeres, niños, recién nacidos, ganado, ovejas, cabras, camellos y burros»» pero Saúl no obedece la instrucción, dice en el versículo 9 «Saúl y sus hombres le perdonaron la vida a Agag y se quedaron con lo mejor de las ovejas y las cabras, del ganado, de los becerros gordos y de los corderos; de hecho, con todo lo que les atrajo. Solo destruyeron lo que no tenía valor o que era de mala calidad.»

El Señor manda a Samuel a confrontarlo por no haber obedecido sus instrucciones:

¡Pero yo sí obedecí al Señor! —insistió Saúl—. ¡Cumplí la misión que él me encargó! Traje al rey Agag, pero destruí a todos los demás. Entonces mis tropas llevaron lo mejor de las ovejas, de las cabras, del ganado y del botín para sacrificarlos al Señor tu Dios en Gilgal.

1 Samuel 15:21

Esta era una constante en Saúl, obedecía parcialmente, pensaba que iba a agradar a Dios haciendo algo que Dios no le había pedido…

¿Cuántas veces sustituimos lo que Dios verdaderamente exige por lo que creemos que quiere?

Joyce Meyer

Cuando Saúl obedecía al Señor, tenía grandes victorias, y sus mayores fracasos sucedieron cuando actuaba por su propia cuenta. Todos tenemos fortalezas y debilidades, y necesitamos aprender a llevar nuestras debilidades al Señor, en lugar de esperar a que ellas traigan nuestra caída.

Saúl permitía que las circunstancias determinaran su grado de fidelidad al Señor. En 1 Samuel 14 vemos una historia en la que a pesar de que el Sacerdote Ahías le sugirió consultar al Señor, Saúl decidió no hacerlo.

Me parece que «el qué dirán» fue siempre la debilidad más grande de Saúl, ¡Sus celos en contra de David comenzaron con una canción!

Cuando el ejército de Israel regresaba triunfante después que David mató al filisteo, mujeres de todas las ciudades de Israel salieron para recibir al rey Saúl. Cantaron y danzaron de alegría con panderetas y címbalos.
Este era su canto:
«Saúl mató a sus miles, ¡y David, a sus diez miles!».

Esto hizo que Saúl se enojara mucho. «¿Qué es esto? —dijo—. Le dan crédito a David por diez miles y a mí solamente por miles. ¡Solo falta que lo hagan su rey!». Desde ese momento Saúl miró con recelo a David.

1 Samuel 18:6-9 (NTV)

La apariencia era importante para él. De hecho tenía la apariencia de un rey, y las mismas apariencias fueron las que causaron sus celos y su caída. Persiguió tanto a David, incluso intentó matarlo, por ideas que estaban en su mente, por apariencias, y no porque David alguna vez hizo algo contra él.

Padre ayúdanos a buscar la aprobación que viene únicamente de ti, ayúdanos a obedecerte de corazón y completamente, en lugar de ser selectivos con las instrucciones que obedecemos. Ayúdanos a dejar de excusar nuestra desobediencia pensando que te vamos a agradar más con regalos. Ya no queremos aparentar, ya no queremos «títulos importantes», en cambio queremos vivir de todo corazón como HIJOS tuyos, hijos obedientes, sabiendo que el privilegio más grande que tenemos es ser tus hijos. Nuestra identidad está EN TI, no en lo que hacemos. Nuestros títulos terrenales pueden variar, la opinión de otros puede cambiar, pero nuestra posición en tu corazón no cambia, ayúdanos a vernos COMO TÚ NOS VES.

Te dejo esta canción, para que puedas tomarte un momento para adorar al Señor:

El Profeta Samuel

Vamos a comenzar un pequeño estudio de los reyes de Israel con el personaje que dio fin a la era de los jueces, y fue el instrumento de Dios para dar inicio a la era de los reyes.

La sola historia del nacimiento de Samuel nos invita a creer que Dios puede hacer milagros en donde a nosotros nos parece «imposible» ver uno. Samuel es la respuesta a las oraciones fervientes de su mamá, Ana.

¿Te imaginas qué sentirías si tu mamá te entrega al sacerdote de un templo para que te cuide? Tal vez el ser mamá me cambió la forma de ver esta historia, porque aunque la había leído tantas veces, nunca había pensado ¿Que sintió? ¿En algún momento se sintió solo? ¿Se sintió abandonado?

Sin embargo la actitud que veo en Samuel nunca fue de reprochar al Señor las cosas que había vivido o lo que en algún momento había sentido, al contrario veo una disposición a servir al Señor sin importar a dónde lo llamara.

Dios utilizó a Samuel, porque él estaba verdaderamente dedicado a Dios.

Cuando Samuel era anciano, el pueblo le pidió que nombrara un rey, y me gusta mucho la actitud que Samuel adopta:

Samuel se disgustó con esta petición y fue al Señor en busca de orientación. «Haz todo lo que te digan —le respondió el Señor—, porque me están rechazando a mí y no a ti; ya no quieren que yo siga siendo su rey. 

1 Samuel 8:6-7 (NTV)

¿Qué hacemos cuando algo nos disgusta? Una de las cosas más importantes que aprendo al leer las historias de la vida de Samuel es a llevarle TODAS mis emociones y mis sentimientos al Señor. Samuel me enseña a no tomarme personales las cosas que podrían lastimarme, o incluso negar mi identidad y el llamado de Dios sobre mi vida. Samuel me invita a llevarle estas preguntas siempre a Dios, y dejar que Él guíe mis decisiones.

Su debilidad: la debilidad más grande que percibo al leer la historia de Samuel es que no pudo instruir a sus hijos para seguir al Señor como él lo hizo. Me duele pensar que un hombre tan admirable, tan entregado al Señor, no pudo instruir a sus propios hijos. Al mismo tiempo esto me deja ver como la relación con el Señor es algo tan personal…

Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán.

Proverbios 22:6 (NTV)

Nuestro pasado no determina nuestro futuro. De dónde venimos no nos obliga a ir a ningún lugar. Samuel tuvo una relación con el Señor, no se aferró nunca a una posición o a un título. Cuando los reyes comenzaron a reinar en Israel, no cambió su fidelidad al Señor por agradarlos (vamos a hablar más de esto al estudiar a Saúl).

Samuel fue un profeta, sacerdote y juez de Israel. Un hombre de fe (Hebreos 11:32) y sin duda un ejemplo para nosotros hoy en día del valor que se requiere para seguir la Voz de Dios. Samuel nos enseña que si queremos servir al Señor de todo corazón tenemos que dejar de servirnos a nosotros mismos.

En Samuel veo un hombre que no esperaba que Dios le sirviera A ÉL cumpliendo sus planes humanos, por el contrario, un hombre entregado a servir, obedecer y seguir LOS PLANES DE DIOS.


Padre, ayúdanos a seguir tus planes, a rendir verdaderamente nuestra vida a ti y enfocarnos en hacer TU OBRA. Ayúdanos a pensar más en ser tus manos y tus pies en esta tierra y a dejar de vernos como el centro de nuestra vida. No queremos dejarte a ti como un medio para conseguir «nuestros sueños», en cambio queremos adoptar TUS SUEÑOS en nuestro corazón y llevar tu palabra a todo lugar, para que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Don de Lenguas

Don de Lenguas e interpretación de Lenguas

A otros les concede que puedan hablar en diversas lenguas y aun a otros les da el don de interpretar esas lenguas.

1 Corintios 12:9 NBV

Hablar en Lenguas… ¿Qué quiere decir?

Jesús dijo en Marcos 16:17 «Y estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán nuevas lenguas…»

«Entonces cada uno de los presentes quedó lleno del Espíritu Santo y empezó a hablar en idiomas que no conocía, pero que el Espíritu Santo le permitía hablar.»
«―¿Cómo es posible? —exclamaban—. ¡Estos hombres son galileos y, sin embargo, los escuchamos hablar en el idioma que se habla en los países en que hemos nacido! Entre nosotros hay gente de Partia, Media, Elam, Mesopotamia, Judea, Capadocia, Ponto y de Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, las regiones de Libia más allá de Cirene, Creta y Arabia, aparte de los judíos y conversos que han venido de Roma. Sin embargo, cada cual los oye relatar en su propia lengua los grandes milagros de Dios.»

Hechos 2:4, 7-11

1 Corintios 14:2 dice «El que habla en lenguas, le habla a Dios y no a los demás, y ellos no le entienden, pues habla misterios mediante el poder del Espíritu.» y el el versículo 14 dice «si uno ora en lenguas, el espíritu ora, pero uno no sabe lo que está diciendo. En un caso así, ¿qué debo hacer? Debo orar con el espíritu, pero también con el entendimiento. Debo cantar con el espíritu siempre que se entienda la alabanza que estoy ofreciendo.»

El don de lenguas ha causado alguna confusión a lo largo de la historia, hay eruditos que afirman que se refiere a hablar en otro idioma, por ejemplo hebreo, alemán, italiano… y otros que afirman que se refiere a un idioma desconocido, que es espiritual.

En la Biblia en hechos 2 dice que estaban hablando en otros idiomas, y que las personas que llegaron a ver qué pasaba escuchaban a quienes hablaban en «lenguas» hablar en su propio idioma o dialecto. Y 1 Corintios 14 dice que quien habla en lenguas le habla a Dios y no a los demás, lo que me hace pensar que también se refiere a un idioma espiritual.

Hace algunos años fuimos al Coliseo Romano con mi esposo, y nos separamos un momento, cuando me quedé sola comencé a seguir a un grupo de turistas que iban con un guía que les iba explicando mucho de lo que los Cristianos vivieron en el coliseo hace muchos años.

Cuando vi a mi esposo lo llamé para que viniera conmigo al grupo para que siguiéramos escuchando las historias y pudiéramos entender mejor la historia. Mi esposo me decía que los dejáramos ya, y le pregunté un poco ofendida ¿No te interesa la historia? Se volteó y me dice «¿Qué historia si no entendemos nada de lo que están explicando?» Le volví a poner atención al guía y me di cuenta que no estaban hablando en español…

Hasta la fecha nos recordamos de esa historia, y creemos que eso fue el don de interpretación de Lenguas. Yo entendí un idioma que no conocía y que no había aprendido de forma natural. No aprendí a hablarlo mágicamente, sólo entendí un mensaje, que «curiosamente» hablaban de Cristianismo.

¿Si no hablo en lenguas no he sido bautizado en el Espíritu?

Esta es una pregunta muy común que en su momento tuve, y cada vez que he hablado de este don surge. El hablar en lenguas es un don que viene del Espíritu Santo, pero no es la única evidencia de un bautismo en el Espíritu. Hay muchas personas que han recibido al Espíritu Santo, y han recibido el bautismo en el Espíritu que no han tenido esta manifestación.

Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».

Juan 13:34-35 NTV

El fruto que hay en nuestras vidas es un mejor reflejo de la relación que tenemos con el Espíritu Santo. Si dejamos que Él nos guíe y guíe nuestras decisiones, nuestra vida va a mostrar ese amor que viene del Padre. No nuestra forma de orar, si lo hacemos en inglés, español o en lenguas desconocidas.

Claro, hay un beneficio, porque muchas veces no sabemos qué pedir, o desconocemos la voluntad de Dios en una situación específica, y lo mejor es dejar que sea el Espíritu quien interceda por nosotros como dice el apóstol Pablo en la carta a los Romanos:

Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

Romanos 8:26 NTV

¿Siguen vigentes las lenguas hoy en día?

Hay muchos eruditos que afirman que este fue un don únicamente para el primer siglo del Cristianismo. Sin embargo, creo que si consideramos todos los demás dones que hemos estudiado como vigentes hoy en día, ¿Por qué este sería diferente?

Claro que hay muchos misterios con estos dos dones, porque a diferencia de los otros, no los comprendemos como quisiéramos. Muchas personas preguntan si al hablar en lenguas la persona que habla no tiene ningún control sobre sus palabras… El Pastor Edmundo Madrid tiene un libro MUY BUENO, se llama Manual del Espíritu Santo, donde comparte muchas mentiras sobre el don de lenguas, escribió 12 propósitos para recibir el Bautismo del Espíritu Santo, y 22 razones bíblicas para hablar en Lenguas, entre muchos temas más.

Si aún no has recibido este don, quiero recordarte que puedes pedírselo a Dios, y Él, como el Padre amoroso que es, puede dártelo. Y si ya lo recibiste, que seas intencional en ponerlo en práctica en tu tiempo de oración, para que como leíamos en Romanos, permitas que el Espíritu interceda por ti, por aquellas cosas que no ves, por aquellas respuestas que tal vez no entiendes.

Nadie puede conocer los pensamientos de una persona excepto el propio espíritu de esa persona y nadie puede conocer los pensamientos de Dios excepto el propio Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido el Espíritu de Dios (no el espíritu del mundo), de manera que podemos conocer las cosas maravillosas que Dios nos ha regalado.

1 Corintios 2:11-12 NTV