Roboam fue el cuarto rey de Israel. El último rey de Israel como un reino unido, sus decisiones dejan claro que no podemos heredar la sabiduría, su arrogancia e ignorancia dividieron una nación.
El pueblo de Israel bajo el reinado de Salomón estaba sometido a trabajos pesados y altos impuestos. Por eso piden a Roboam que disminuya la carga que tienen. Roboam decide pedir consejo, busca a los ancianos que aconsejaban a Salomón, y busca a los jóvenes que son ahora sus consejeros, finalmente decide tomar el consejo de los jóvenes y ser aún más duro con el pueblo que su papá.
La historia de Roboam no nos dice que todos los jóvenes son necios, ni que todos los ancianos son sabios, pero sí podemos ver que Roboam en ningún momento consultó al Señor, simplemente tomó el consejo que le favorecía más. Necesitamos pedir el consejo del Señor SIEMPRE. A diferencia de Salomón que le pide al Señor sabiduría para gobernar al pueblo, Roboam no pensó en lo que era bueno para el pueblo, sino buscó el bien para si mismo.
Como resultado de las decisiones imprudentes de Roboam, Israel se dividió en dos, el reino del norte (formado por 10 tribus de Israel) y el reino del Sur (las tribus de Judá y Benjamín). Roboam heredó un reino poderoso, pero pronto olvidó por qué tenía tanto.
Cuando Roboam estaba fuerte y firmemente establecido, abandonó la ley del Señor y todo Israel lo siguió en este pecado.
2 Crónicas 12:1-2 NTV
Debido a que fueron infieles al Señor, el rey Sisac de Egipto subió y atacó Jerusalén en el quinto año del reinado de Roboam.
La Biblia nos deja ver como Roboam se sintió seguro, tanto que comenzó a confiar más en sí mismo y dejó por un lado a Dios, y no sólo abandonó la ley del Señor, sino que guío a todo el pueblo a hacer lo mismo. Como consecuencia el rey de Egipto saqueó el templo del Señor y el palacio. El Señor mandó a al profeta Semaías a decirle “Ustedes me abandonaron, y por eso yo los abandono en manos de Sisac”.
Aquí comienza un patrón que vamos a ver a lo largo de las historias de los reyes, el pueblo peca, y después se arrepienten, y lo más impresionante para mi, el Señor decide mostrarles misericordia.
Cuando el Señor vio el cambio de actitud en ellos, le dio este mensaje a Semaías: «Puesto que el pueblo se ha humillado, no lo destruiré completamente y pronto le daré cierto alivio. No usaré a Sisac para derramar mi enojo sobre Jerusalén; pero serán súbditos de Sisac, para que conozcan la diferencia entre servirme a mí y servir a los gobernantes terrenales».
2 Crónicas 12:7-8
Más adelante en la historia, la Biblia nos cuenta que el rey Sisac saquea el templo del Señor y el palacio, y se roba los escudos de oro que Salomón había hecho (1 Reyes 10:16-17 dice que eran 200 escudos grandes y 300 pequeños). Roboam decide reemplazar estos escudos con escudos de Bronce, tratando de mantener la apariencia de la gloria pasada.
Roboam heredó riquezas, un reino grande y fuerte, y en poco tiempo quedó con un reino dividido y destrozado, tratando de aparentar tener lo que ya no tenía. La mayor falta de Roboam fue que no buscó al Señor con todo el corazón.
Padre, ayúdanos a buscar el consejo de sabios en nuestra vida, y sobre todo ayúdanos a llevar todo consejo delante de ti, a buscar tu voluntad siempre, a estudiar tu Palabra todo el tiempo. No queremos vivir de apariencias, no queremos cubrir lo que nos hace falta con imitaciones. Te queremos a ti, queremos seguir tu voz.
Padre ayúdanos a liderar a aquellos que tu has puesto bajo nuestro cuidado con amor, a saber que todo lo que hacemos es para ti primero y para los hombres después. Ayúdanos a llevar tu amor, te damos gracias por siempre mostrarnos tu gracia y tu misericordia.
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