¡Nos Vamos a Nínive!

Probablemente has escuchado algo de Jonás, de la Biblia, y seguramente te contaron que a Jonás se lo comió una ballena (¿o fue un pez muy muy grande?) pero hoy quiero que nos enfoquemos en algo más que en la ballena!

Siempre que escuchaba la historia de Jonás pensaba «¡Que necio! ¿Por qué no se ahorró los problemas y le hizo caso a Dios desde el principio?» pero eso cambió hace poco, y me di cuenta que yo misma soy como Jonás a veces.

Déjame ponerte un poco en contexto:

Jonás era un profeta de Israel, y un día Dios le dice que vaya a Nínive, para que ellos se arrepientan de su mala conducta, y Jonás responde ¡CLARO QUE NO! y decide huir de Dios y de la tarea que Dios le dio. Nínive era la capital del imperio Asirio, ¿Sabías que los asirios eran los enemigos #1 de Israel? No sólo eran enemigos sino que los israelitas les tenían miedo!!! Eran malvados, dicen que los guerreros asirios eran los más violentos, sangrientos y brutales de ese tiempo! ¡Buscaban siempre formas nuevas de torturar a sus víctimas! Seguramente Jonás al escuchar la palabra Nínive pensó «Si voy ahí ¡Me matan!»

Dios no siempre nos llama a hacer cosas «fáciles» a veces nos llama a hacer cosas que están fuera de nuestra zona de comodidad. Muchas veces decimos que queremos escuchar a Dios, Él siempre nos habla, pero creo que a veces decidimos no escucharlo porque no nos dice lo que queremos escuchar, en cambio nos dice que vayamos a Nínive.

Es hora de que tú y yo dejemos de huir y comencemos a hacer las cosas que Dios nos ha llamado a hacer, es hora de que enfrentemos nuestros temores y confiemos en que Dios nos respalda y viene con nosotros. Dios va a estar contigo y conmigo así como estuvo con Jonás cuando decidió obedecerlo e ir a Nínive.

En este 2017 quiero retarte a salir de tu zona de comodidad, quiero retarte a hacer esas cosas que sabes que tenés que hacer pero no querés hacerlas porque te da miedo, nervios o pena (pensaste en algo cuando leíste esto ¿Verdad?). Puede ser hablarle a tus amigos de Dios, puede ser invitar a tu mejor amigo a acompañarte a la iglesia, puede ser comenzar a tocar un instrumento o cambiar un mal habito.

¿Qué cosa te está llamando Dios a hacer en este 2017 que te saca de tu zona de comodidad?

Mis Palabras Necesitan VIDA

En estas semanas he estado estudiando un poco el libro de Filipenses, y he encontrado varias cosas que no había notado antes, y una de ellas me intrigó mucho y me retó a volverlo parte de mi vida, quiero que leas este versículo:

«Y dado que estoy preso, la mayoría de los creyentes de este lugar ha aumentado su confianza y anuncia con valentía el mensaje de Dios sin temor.» -Filipenses 1:14 (NTV)

¿Cómo es posible? Cuando leí esto mi primera pregunta fue ¿Cómo el hecho de que Pablo se haya ido preso hizo que los creyentes aumentaran su confianza y valentía? No tenía sentido para mi!! Hasta que entendí algo…

Es fácil escuchar personas hablar de Dios cuando su vida es fácil, es fácil para nosotros decir que confiamos en Jesús cuando todo va bien. El reto es seguir hablando de Jesús cuando todo está saliendo mal. Pablo había sido encarcelado, golpeado, humillado, ridiculizado…

¿Te imaginas lo GRANDE que era el amor de Pablo por Jesús para ser capaz de aguantar todo lo que aguantó para que otros lo conocieran? Creo que su amor por Jesús fue tan evidente para todos los demás cristianos en Roma al ver a Pablo con gozo hablando y escribiendo sobre el amor de Jesús, aún en medio de todo lo que estaba viviendo.

Las personas no sólo escuchan nuestras palabras lindas de Jesús, ellos ven nuestra vida, y muchas veces no creen en Jesús por lo que decimos, sino porque en nuestra vida pueden ver lo bueno que es Él y lo mucho que lo amamos, aún en medio de situaciones difíciles. No se trata de decirle a todos «tengo fe» cuando todo va bien, se trata de permanecer en fe, aún cuando hay problemas.

¿Qué refleja tu vida? ¿Lo que dices de Dios se ve reflejado en tu vida?

Nuestras palabras necesitan VIDA!!!

¿Qué hago cuando todo sale mal?

Había una mujer en la Biblia llamada María, era de Betania. La primera vez que aparece es en Lucas 10:38, cuando Jesús entró a su casa. Probablemente has escuchado la historia de como María se sentó a los pies de Jesús a escucharlo mientras Marta preparaba la comida y arreglaba la casa. Esto molestó a Marta y se quejó con Jesús, y él le respondió que dejara a María, porque ella había escogido la mejor parte (compartir con él y aprender de lo que decía).

María, sentada a los pies de Jesús comenzó a aprender de él, lo conoció, escuchó sus historias, compartió con él, y seguramente desde entonces creyó que él era el hijo de Dios. Después de esta historia, volvemos a leer de María en Juan 11:1-44 donde se relata la muerte de Lázaro, su hermano. Cuando Lázaro se enfermó le mandaron un mensaje a Jesús para decirle lo que había sucedido, pero «él no hizo nada» al recibir el mensaje.

María

¿Qué habrá pasado por la mente de María al ver que Jesús no llegaba? Probablemente se llenó de dudas, se preguntaba ¿Qué clase de amigo era Jesús? ¿Por qué rechazó su petición? ¿Por qué no salió a ayudarla a ella y a su hermano? Si yo fuera María, probablemente me hubiera sentido frustrada y bastante molesta.

Juan 11:20 dice que cuando Marta se enteró de que Jesús había llegado a Betania, salió a recibirlo, pero María se quedó en su casa. La Biblia no dice qué hacía María mientras, pero seguramente estaba molesta, triste y preguntándose si podría volver a confiar en Jesús o no. Creo que todos nos hemos sentido como María alguna vez, cuando oramos y le pedimos algo a Dios, y creemos que nos ignoró, creemos que Él estaba muy ocupado para nosotros…

Cuando Jesús mandó a llamar a María, ella responde al llamado y sale rápido de su casa para encontrarse con él, y lo primero que hace es arrodillarse.

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En Lucas 10:39 María empieza sentada a los pies de Jesús, y en Juan 11:32 vuelve a ese estado de rendición, arrodillada a sus pies. Después de esto, Jesús se conmueve (¡esto toca su corazón!) y revive a Lázaro.

En esta historia, María aprende que la vida opera según los tiempos de Dios, no los nuestros. Aprende que las demoras de Dios no son negaciones, y que el tiempo de Jesús era el perfecto, aún cuando pareciera que Jesús la había olvidado.

Me sorprendió mucho ver que María tuvo que tomar una decisión: su hermano estaba muerto, Jesús podría haberlo sanado antes y no lo hizo, y ahora Jesús la estaba llamando, la pregunta es ¿Cómo responder cuando todo salió mal? Ella podría haberlo ignorado (con el pretexto de que «él lo hizo primero»), podría haber mandado un reclamo, o podría haberse arrodillado delante de Jesús, ser vulnerable, rendirse y seguir confiando en él.

Ella decidió seguir creyendo, y no dejar que algo que no salió como ella deseaba la alejara de Dios y la hiciera dudar de Jesús. Todos tenemos cosas que no han salido (o no están saliendo) como deseamos, ¿Qué vamos a hacer al respecto? ¿Se lo entregamos a Jesús y seguimos confiando en él, o abandonamos nuestra fe?

Un Momento de Impacto

ImagenManasés era hijo del rey Ezequías, un rey que agradó a Dios, la historia de Ezequías es fascinante, fue un hombre fuerte, valiente pero sobre todo que dependía de Dios; pero hoy quiero enfocarme en Manasés. Mencioné a su papá porque con un «ejemplo» tan admirable, Manasés fue rebelde e hizo todo lo que era desagradable ante los ojos de Dios. Yo fui como Manasés.

Manasés tenía 12 años cuando subió al trono, adoró a otros dioses, reconstruyó altares, practicó hechicería y adivinación, hizo imágenes y las puso en el templo del Señor y asesinó gente inocente, todas estas cosas provocaron el enojo del Señor. Probablemente tú y yo no hayamos hecho muchas de estas cosas, pero sí hemos hecho cosas que no le han sido agradables a Dios (al menos yo sí). Que nuestros papás amen y obedezcan a Dios no significa que nosotros también lo hagamos, yo amaba a Dios «a mi manera» y era obediente sólo cuando me convenía. Entonces vino el impacto.

El Señor le habló a Manasés y al pueblo pero no hicieron caso, entonces el Señor permitió que los Asirios tomaran a Manasés como prisionero, lo sujetaron con cadenas y le pusieron un aro en la nariz, esto era la humillación máxima a la que podía ser sometido un gobernante. En 2 Crónicas 33:12 dice «Cuando estaba sumido en profunda angustia, Manasés buscó al Señor su Dios y se humilló con sinceridad ante el Dios de sus antepasados.» (NTV)

El momento de impacto siempre es distinto, a veces es un momento de extrema vergüenza y humillación, a veces es un momento de culpa, otras veces es un momento de honra (sí, algunas veces cuando el Señor nos dice cuánto nos ama el impacto en nuestra vida es TAN GRANDE que no podemos seguir siendo iguales).

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A pesar de que el impacto siempre es diferente, la respuesta del Señor siempre es igual: «Cuando oró, el Señor lo escuchó y se conmovió por su petición.» Después de esto, el Señor hizo que Manasés volviera a Jersualén y siguiera reinando, y Manasés se dio cuenta de que el Señor es el único Dios (V.13). A partir de este momento de impacto, la vida de Manasés cambió, quitó a los dioses ajenos, derribó los altares que había construido y restauró el altar del Señor. Manasés fue un hombre que cometió muchos errores, pero también un hombre en el que vemos claramente la gracia de Dios. El Señor perdona todos nuestros pecados cuando lo buscamos con un corazón sincero y arrepentido, y no sólo nos perdona sino además nos ayuda a cambiar. Si no has tenido un momento de impacto, espero que esta historia sea de impacto para tu vida, como lo fue para la mía y que como Manasés puedas ir con el Señor, como dijo David: con un espíritu quebrantado, porque el Señor no rechaza un corazón arrepentido y quebrantado (Salmo 51:17)

Dile a Dios hoy como una vez le dijo el rey David «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mi.» (Sal.51:10) pídele a ÉL que te tome de la mano y te ayude a corregir los errores que has cometido y a encontrar el camino que Él tiene para tu vida

**La historia de Manasés puede encontrarse en 2 Reyes 21 y en 2 Crónicas 33. 

En mi ansiedad…

Desde que tenía 14 comencé a tener algunos problemas con la ansiedad, algunas malas decisiones que tomé empeoraron el problema en lugar de solucionarlo. Ayer después de almuerzo iba en el carro y sentí que Dios me dijo «¿Te diste cuenta de lo que acabas de hacer?» al principio no lo entendí pero después me hizo ver la forma en que había comido.

Puse un tweet después de eso que decía «Mi nivel de ansiedad es evidente a la hora de comer.»

Algunas veces por la ansiedad no quiero comer, pero en otras comienzo a comer, aún sin hambre. Lo que quiero resaltar es que yo no me había dado cuenta que tenía un pequeño ataque de ansiedad, hasta que el Señor me hizo ver una de las reacciones que eso estaba provocando en mi comportamiento.

Hoy recibí una palabra que decía «Deposita en mí tu ansiedad: No teman porque Yo no los dejaré ni los abandonaré, ni los dejaré sin ayuda. Vuelvan sus ojos de nuevo y pongan su fe en Mí. Dice el Señor y se levantarán y Yo seré su fuerza.»

Para terminar, el Señor me llevó a escuchar esta canción, y me recordó que por su amor Él lo dispone todo para mi bien, y que venga lo que venga, yo puedo confiar en Él. Mi ansiedad vino por una puerta que se abrió que podría ser una gran bendición, y que deseo que lo sea, ahora reconozco que si esa puerta se abrió para mi, el Señor está en control; la ansiedad no siempre viene por problemas, pero sea lo que sea lo que te esté causando ansiedad recuerda:

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4: 6-7)

Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes. (1 Pedro 5:7)

Es importante detectar cuando algo nos causa ansiedad, porque no siempre el obvio, y debemos de dejar de preocuparnos y confiar en Dios.

No es para siempre

Seasons_imgNuestra vida está llena de temporadas, a lo largo de las historias de la Biblia podemos ver temporadas de esclavitud, temporadas de andar en el desierto (como el pueblo de Dios, esto es un periodo de transición generalmente, en el cual aprendemos a confiar en Dios, muchos no lo ven así, pero el desierto es un tiempo para aprovechar una nueva intimidad con el Padre) también hay temporadas de batalla y conquista, temporadas de paz, temporadas de decisiones y muchas más, lo importante es que ninguna de estas temporadas es para siempre. Como lo dije, son temporadas.

Uno de los ejemplos más claros es la vida de José.

En Génesis 37:1-17 vemos una temporada de paz en su vida, vivía con su padre, su padre lo amaba mucho, descansaba, y en medio del descanso Dios le dio sueños. Las temporadas de paz generalmente nos ayudan a descansar y nos preparan para las temporadas difíciles.

Más adelante en Génesis 37:18-36 José es vendido por sus propios hermanos como esclavo, sin duda esta fue una temporada difícil para él, sobre todo por la traición de sus propios hermanos, me imagino que en el camino José sentía mucha angustia, miedo a lo que estaba por venir, no sabía a dónde iba, ni lo que iban a hacer con él.

En Génesis 39:1-6 José llega a la casa de Potifar, un capitán de la guardia de Faraón, me encanta que dice «Potifar lo notó y se dio cuenta de que el Señor estaba con José, y le daba éxito en todo lo que hacía. Eso agradó a Potifar, quien pronto nombró a José su asistente personal.» Otra temporada de estabilidad llegó para José, una temporada de trabajar duro. Pero de nuevo en Génesis 39:7-16 José tiene un cambio de temporada (es importante ver que los cambios de temporada no los determina él, cosas fuera de su alcance suceden en ambos cambios), la esposa de Potifar lo acusa de intentar violarla y José es encarcelado.

En Génesis 39:19-23 y 40 José está viviendo en la carcel con los presos del rey. Creo que el simple hecho de estar encarcelados sería suficiente para cualquiera de nosotros para darnos por vencidos, pero José confío en Dios. La temporada de José en la cárcel fue como una temporada en el desierto, donde lo único que podemos hacer es confiar en Dios, y aprovechar el tiempo para tener una mayor intimidad con Él, me encanta que en la Biblia dice «Pero el Señor estaba con José en la cárcel y le mostró su fiel amor. El Señor hizo que José fuera el preferido del encargado de la cárcel.» De nuevo, vemos la gracia de Dios sobre José. Esta temporada en la cárcel le dio a José lo que yo veo como conexiones divinas, gracias a este tiempo, José conoció al jefe de los coperos, quien más adelante habló al Faraón de José.

Finalmente viene la temporada en la que José vio cumplirse los sueños que Dios le dio cuando era joven, en Génesis 41 José llega a la casa del faraón, y Dios le da la interpretación de los sueños que faraón había tenido, y dice el faraón a sus funcionarios «¿Acaso encontraremos a alguien como este hombre, tan claramente lleno del espíritu de Dios?» Y José queda a cargo de todo el palacio del faraón, el único superior a José era el faraón.

Creo que aquellos sueños que Dios le dio a José cuando tenía 17 años fueron el motor que ayudó a José a seguir siendo fiel a Dios, a seguir confiando en Él, a pesar de las circunstancias. Independientemente de la temporada que estés viviendo te invito a recordar hoy los sueños que Dios te ha dado, pon tus ojos en Dios y no en lo que está pasando al rededor tuyo, confía en que Si Dios lo dijo, Él lo va a cumplir, y si estás viviendo en temporadas de paz, dale gracias a Dios, y prepárate para lo que viene, si estás viviendo en temporadas de batalla, o sientes que estás en el desierto, recuerda que es una temporada, ¡No es para siempre!

Declara hoy el Salmo 138:8, tómalo como una promesa de Dios para ti.

El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida, pues tu fiel amor, Oh Señor, permanece para siempre.