¡Solo recuéstate conmigo y descansa!

Hoy en la mañana Selah tenía sus ojitos cansados, y carita de sueño, últimamente le ha costado mucho tomar sus siestas, entonces decidí recostarme con ella, pensando que así iba a descansar mejor. 

Le hice cariño en su espalda, en su cabeza, en sus piernas… Cada vez que comenzaba a quedarse dormida comenzaba a pelear con el sueño y se volvía a despertar, y yo le seguía diciendo “solo recuéstate conmigo y descansa” pero, aunque estaba extremadamente cansada, no quería…

Después de varios minutos, el Señor me dijo “Así estás tu conmigo! Peleando, tratando de mantenerte despierta, tratando de estar alerta todo el tiempo, ¡Solo recuéstate conmigo y DESCANSA!”

En estos momentos es cuando tenemos que aprender a descansar en el Señor, no me refiero a acostarte a dormir todo el día, descansar en Dios no es sinónimo de no hacer nada, pero es tener paz en el corazón, sabiendo que ÉL está en control de tu vida, de tu familia, y que ÉL te ama.

Hoy te quiero invitar a que puedas tomar unos minutos del día para orar, y decirle a Dios “Padre, hoy escojo descansar CONTIGO” y pregúntale de qué forma puedes descansar en Él, ¿qué puedes hacer? 

Puede ser que el Señor ponga en tu corazón, literal, tomar una siesta, puede ser tener un tiempo de adoración, incluso puede ser un tiempo de Brainstorming en donde el Señor te va a dar ideas y formas de operar tu negocio en este tiempo. 

Dios dijo:
«Soy yo mismo el que los anima. ¿Por qué le tienen miedo a simples seres humanos que no son más que hierba? No olviden que yo soy su creador, yo soy el que extendió los cielos y afirmó la tierra. No teman al enemigo que con furia quiere destruirlos. Frente a mi poder toda su furia desaparece.

Isaías 51:12-13 (TLA)

Bienaventurados los que Lloran

“Dios bendice a los que lloran, porque serán consolados.

‭‭Mateo‬ ‭5:4 ‭NTV‬‬

La primera bienaventuranza nos hablaba de los pobres en espíritu, ¿Cuál sería la reacción natural ante la pobreza? Tal vez muchos sentiríamos un nudo en la garganta y ganas de llorar. Me encanta ver como, a lo largo de Mateo 5, Jesús va construyendo algo en lugar de sólo dar las bienaventuranzas de forma aleatoria.

Quisiera aclarar que esta bienaventuranza no dice que que vamos a ser bendecidos por el dolor causado por momentos dolorosos. No es que el pago que vamos a recibir por pasarla mal es una bendición. Me gustaría que veamos esta actitud en la vida de Jesús.

La Biblia nos habla de un momento en el que Jesús lloró, (cuando su amigo Lázaro muere) pero ¿Por qué lloró si sabía que estaba a punto de resucitar? Creo que el dolor que Jesús sintió en ese momento fue causado al ver el efecto que el PECADO tuvo sobre nuestra vida. El plan original de Dios no era que los seres humanos muriéramos, y esto lo puedes leer claramente en Génesis, la muerte entró a causa del pecado.

En Lucas 19:41-44 también nos habla de Jesús llorando por Jerusalem al ver el estado en el que estaba la ciudad, a causa del pecado y la corrupción. Necesitamos desarrollar esta sensibilidad, para poder lamentarnos de corazón al ver el efecto del pecado en nuestra vida y en la vida de los demás.

Para continuar viendo el contraste de cada bienaventuranza, lo contrario de llorar, de lamentarnos al permitirnos a nosotros mismos ver la condición espiritual en la que estamos sería buscar ser felices a toda costa, es seguir pecando para obtener satisfacción.

No sé si te ha pasado, pero a veces cuando sabemos que estamos en pecado, ¡Seguimos pecando! Porque sentimos vergüenza, porque no creemos que podamos regresar así a Dios, porque nos enfocamos más en nuestra maldad que en la bondad de Jesús. Tenemos vergüenza por lo que hicimos, y olvidamos lo que Jesús ya hizo por nosotros, y preferimos seguir tratando de llenar un vacío, preferimos seguir «buscando ser felices» con cosas pasajeras que no van a llenar el vacío que hay en nuestro corazón.

La recompensa al reconocer nuestra necesidad espiritual, y lamentarnos de corazón al entender la consecuencia del pecado sobre nuestra vida es que vamos a recibir consuelo!

Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios es nuestro Padre misericordioso y la fuente de todo consuelo. Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros.

2 Corintios 1:3-4 NTV

El fruto que vamos a poder ver en nuestra vida al adoptar esta actitud en nuestro corazón es la sensibilidad! Cuando somos capaces de ver nuestro estado y arrepentirnos nos volvemos más sensibles a la voz de Dios, también nos volvemos más sensibles ante las necesidades de los demás, porque dejamos de pensar que todo nos lo merecemos, y podemos mostrarle misericordia y compasión a otros.

Es Posible Comenzar de Nuevo

¿Alguna vez te has sentido cansado de estar peleando contra algún pecado, una adicción o algún mal hábito? Muchas veces podemos llegar a sentir que estamos nadando en contra de la corriente, y el enemigo nos llena de culpa y condenación…

En el libro de Oseas, podemos ver la historia de un profeta, a quien Dios le dice que se case con una prostituta (Oseas 1:2-3) y Oseas obedece al Señor. Después de algunos años Gomer (su esposa) decide volver a la prostitución, ¿Te imaginas cómo se debió sentir Oseas? Probablemente esta decisión le rompió el corazón.

La historia de Oseas es la historia de Dios con nosotros. Dios es como Oseas y nosotros somos como Gomer. Muchas veces sabemos que Dios nos ama pero nos cuesta entenderlo. Cuando pecamos no sólo rompemos «los mandamientos» de Dios sino también rompemos su corazón.

¿Cuántas veces Dios con amor nos ha sacado de los lugares oscuros en donde estábamos y  nos lleva a su casa, a vivir con Él? Y muchas veces como Gomer tomamos la decisión de dejar este lugar seguro en la presencia de Dios, y regresamos al lugar de donde Dios nos sacó.

¡Pero no todo está perdido! Dios es un Dios de amor y de misericordia, tal como lo vemos en la historia de Oseas, y por eso hoy quiero compartirte 3 verdades que nos recuerdan que con Dios podemos comenzar de nuevo:

1. Jesús te está buscando y te tienes que dejar encontrar: muchas veces escuchamos “busque a Dios” pero Dios ya tomó la iniciativa y comenzó a buscarte a ti primero. ¡Él nos está persiguiendo! Probablemente parte de la razón por la que estas leyendo esto es porque Dios está buscándote.

En Oseas 2:14-16 vemos como la historia de Oseas nos demuestra la actitud de Dios cuando decidimos irnos: ¡Él decide conquistarnos otra vez! ¡Esto sí es amor! Dios nos está buscando, y podemos dejarnos encontrar, y podemos dejar que él vuelva a conquistar nuestro corazón.

WraperPinterest

2. Dios te quiere perdonar y tú también debes hacerlo: en Oseas 3:1-3 lo que el Señor dice es “mi amor no se condiciona por tu comportamiento”. Así funciona la restauración. En  Mateo 6:9-12 Jesús nos enseña a orar, y nos dice que pidamos el alimento que necesitamos cada día y después nos habla del perdón. Cuando pecamos muchas veces decidimos dejar de orar, pero Jesús nos dice que nos dejemos de encontrar por Él, porque cuando pecamos es cuando más lo necesitamos.

No nos privemos la Presencia de Dios, Isaías 43:25 dice «Yo, sí, yo solo, borraré tus pecados por amor a mí mismo y nunca volveré a pensar en ellos.» A veces nos negamos a tomar la gracia de Dios porque sentimos que lo que hicimos fue muy malo, pero tenemos un padre que ya nos perdonó, acepta su gracia!

3. Jesus te quiere recibir y tú debes entregarte: el corazón de Jesús es dejar a las 99 ovejas por irte a encontrar a ti, sin importar lo herido que estés, los años que hayas pasado peleando en tus fuerzas, el está dispuesto a conquistarte otra vez y a traerte de regreso a casa.

Sin importar con que pecado estés luchando hoy, toma esta palabra del Señor para tu vida:

»Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—.
Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve.
Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana.
Isaías 1:18 (NTV)

Es hora de dejar de luchar con nuestras propias fuerzas. 


Este texto es un resumen del mensaje compartido por Jorge Dieguez en el servicio de CNXN el sábado 27 de Octubre, en la serie Punto Ciego.

El Tiempo NO Lo Cura Todo

Hace 12 o 13 años, desperté un día a mi mamá y le dije que me dolía mucho el estómago, le expliqué dónde me dolía y gracias a Dios no me dijo «tranquila, con el tiempo se te va a quitar» sino que me llevó al doctor y descubrieron que tenía apendicitis.

Es fácil ir al doctor cuando nos sentimos mal, ¿Por qué no podemos hacer lo mismo con nuestro corazón? Por alguna razón hemos decidido que cuando lo que duele es el corazón, «El tiempo lo cura todo» pero te aseguro que si tienes caries o una infección en alguna parte del cuerpo, dejar que «el tiempo lo cure todo» sólo va a empeorarlo todo.

Hace unos días pregunté en Instagram si alguien alguna vez te ha fallado, ¡SORPRESA! Todos respondieron que SÍ. Cuando alguien nos falla trae mucho dolor a nuestra vida, y no sé por qué decidimos creer que «el tiempo» va a curar nuestro corazón, que poco a poco va a doler menos, que poco a poco vamos a poder seguir adelante… ¿Te ha pasado? A mi sí.

TiempoPinterest

Hoy te quiero decir que «el tiempo» NO va a sanar tu corazón, pero Dios sí puede sanarlo. Cuando tuve apendicitis la operación me dolió, y me recuerdo que lo primero que dije al despertar de la anestesia y ver a mis papás fue «ME-DUE-LE». Así como sanar una herida física duele, enfrentarnos a lo que hay en nuestro corazón puede doler, pero Jesús va a estar ahí contigo, en medio del dolor, sanándote con amor.

Isaías 61:1 dice «El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros« (NVI)

Casi nunca nos dicen esto, pero el dolor es bueno, porque nos indica que algo está mal en nuestro cuerpo, si te acercaras al fuego y no sintieras dolor o el calor en la piel ¡podrías quemarte! Ese dolor en el corazón nos deja ver que necesitamos del Buen Pastor (Jesús) para que vende las heridas, para que sane la infección, y traiga libertad a nuestra vida.

Siento mucho que te hayan fallado, y siento mucho que te hayan lastimado. Hay una canción que me ha ayudado muchísimo en los últimos meses, porque me recuerda que aunque me sienta perdida, Dios vuelve a enseñarme su amor y a amar a los demás, me recuerda que está bien si siento que estoy en pedazos, porque Dios puede volver a unir todos esos pedazos. ¡Él es quien protege nuestro corazón! Y lo único que tenemos que hacer es entrar en su presencia y adorarlo.

Tómate un momento con el Buen Pastor, deja que Él sane tus heridas, entrégale a Él los pedazos que quedan, y deja que Él los una de nuevo. Tú enfócate en ÉL, y deja que Él sea quien proteja tu corazón.

Poder para vivir de forma Sobrenatural

En estos 40 días estamos hablando de 6 componentes clave para que haya un avivamiento, hasta ahora hemos visto 4:

  1. Estar Presentes
  2. La Oración
  3. Vivir en Pureza
  4. Usar nuestra Autoridad

De los 4 temas, el último ha sido todo un reto para mi, decidí usar la palabra autoridad aunque debí haber usado la palabra poder, porque tuve miedo.

Tuve miedo de la respuesta de la gente, tuve miedo de parecer arrogante o de ser criticada por hablar del poder. No sé si sólo yo pienso así, pero decir que alguien es «poderoso» se siente raro, engreído, pesado…

Sin embargo la Biblia dice en Hechos 1:8 que Jesús dijo esto:

Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes.

La Biblia no sólo nos habla de la autoridad que tenemos como Hijos de Dios, sino que nos habla también de Poder, pero quiero resaltar 2 cosas:

  1. Este poder proviene del Espíritu Santo, no de nosotros.
  2. Tiene un propósito: que seamos testigos de Jesús, y le hablemos a los demás de Él en todas partes.

La vida de Jesús fue una vida de poder y autoridad, llena de Milagros, Señales y Prodigios, y con esta promesa en Juan 14:12 podemos creer que nosotros también, gracias al Espíritu Santo, podemos vivir con poder y autoridad, y ver Milagros, Señales y Prodigios.

«Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre.» (Juan 14:12)

Decir que tenemos poder está bien, siempre y cuando reconozcamos que ese poder proviene del Espíritu Santo, y es para invitar a otros a conocer a Cristo. Con esto claro, si queremos ver un Avivamiento, necesitamos tomar estas palabras de Jesús en serio, y vivir vidas SOBRENATURALES.

De forma práctica esto quiere decir:

  • Orar por los enfermos
  • Orar por milagros económicos
  • Dar pasos en FE
  • Que la oración sea nuestra primera idea, no la última cuando nos dimos cuenta de que no podemos en nuestras fuerzas.

ORAR, ORAR, ORAR, y no cansarnos de hacer el bien.

Una vez «Dios se fue…»

Hace algunos años, cuando recibí a Jesús en mi corazón recuerdo que Dios me hablaba todos los días… Todas las mañanas al salir de mi casa, al ver el cielo, al escuchar música, a través de amigos, en ese tiempo leía la Biblia y tantas cosas en ella eran para mi!

Después de unos años le pregunté ¿Qué pasó? ¿Por qué de repente dejó de hablarme tanto? ¿Por qué se alejó? Yo no estaba haciendo nada malo, yo no había dejado de buscarlo, ¿Qué pasó?

A veces cuando nos acostumbramos a algo, esto puede perder su valor. Poco a poco me di cuenta de la verdad: Dios  no me había dejado de hablar, ¡Yo me acostumbré a escuchar su voz! Se volvió como la música de fondo en un restaurante, donde estás más enfocado en la persona frente a ti o en la comida, que no estás prestando atención.

En mi vida, su voz se volvió como el maná. Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, Dios los alimentó con Maná, al principio era un milagro y todos estaban agradecidos y felices, pero después se les olvidó que el maná era un milagro y comenzaron a quejarse de él, ¡Dejó de ser una muestra del amor de Dios para ellos!

¿Estás tan acostumbrado a escuchar la voz de Dios que dejaste de apreciarla? ¿Estas tan acostumbrado a ver los cielos lindos que te olvidaste que son regalos de Dios? ¿Estas tan acostumbrado a leer la Biblia que no la ves con asombro?

Nuestra relación con Dios es un regalo, y podemos recibir este regalo gracias al sacrificio de Jesús. Si dejamos de cuidarla y valorarla como un milagro corremos el riesgo de acostumbrarnos a tenerla, y podemos perder el asombro cada vez que escuchamos la voz de Dios, cada vez que sentimos su presencia.

Hoy entiendo, pensé que Dios se había ido, pero Dios no se fue, me acostumbré a él, y dejé de verlo. Hoy lo sigo encontrando en todos lados, porque decidí recuperar mi asombro por él, y estoy agradecida por el regalo de su amor y su presencia.

¿Has perdido el asombro por Dios? ¿Has dejado de ver lo increíble que es poder ser llamado HIJO o HIJA de Dios?

«Dios no se fue, me acostumbré a él, y dejé de verlo.»