No es para siempre

Seasons_imgNuestra vida está llena de temporadas, a lo largo de las historias de la Biblia podemos ver temporadas de esclavitud, temporadas de andar en el desierto (como el pueblo de Dios, esto es un periodo de transición generalmente, en el cual aprendemos a confiar en Dios, muchos no lo ven así, pero el desierto es un tiempo para aprovechar una nueva intimidad con el Padre) también hay temporadas de batalla y conquista, temporadas de paz, temporadas de decisiones y muchas más, lo importante es que ninguna de estas temporadas es para siempre. Como lo dije, son temporadas.

Uno de los ejemplos más claros es la vida de José.

En Génesis 37:1-17 vemos una temporada de paz en su vida, vivía con su padre, su padre lo amaba mucho, descansaba, y en medio del descanso Dios le dio sueños. Las temporadas de paz generalmente nos ayudan a descansar y nos preparan para las temporadas difíciles.

Más adelante en Génesis 37:18-36 José es vendido por sus propios hermanos como esclavo, sin duda esta fue una temporada difícil para él, sobre todo por la traición de sus propios hermanos, me imagino que en el camino José sentía mucha angustia, miedo a lo que estaba por venir, no sabía a dónde iba, ni lo que iban a hacer con él.

En Génesis 39:1-6 José llega a la casa de Potifar, un capitán de la guardia de Faraón, me encanta que dice «Potifar lo notó y se dio cuenta de que el Señor estaba con José, y le daba éxito en todo lo que hacía. Eso agradó a Potifar, quien pronto nombró a José su asistente personal.» Otra temporada de estabilidad llegó para José, una temporada de trabajar duro. Pero de nuevo en Génesis 39:7-16 José tiene un cambio de temporada (es importante ver que los cambios de temporada no los determina él, cosas fuera de su alcance suceden en ambos cambios), la esposa de Potifar lo acusa de intentar violarla y José es encarcelado.

En Génesis 39:19-23 y 40 José está viviendo en la carcel con los presos del rey. Creo que el simple hecho de estar encarcelados sería suficiente para cualquiera de nosotros para darnos por vencidos, pero José confío en Dios. La temporada de José en la cárcel fue como una temporada en el desierto, donde lo único que podemos hacer es confiar en Dios, y aprovechar el tiempo para tener una mayor intimidad con Él, me encanta que en la Biblia dice «Pero el Señor estaba con José en la cárcel y le mostró su fiel amor. El Señor hizo que José fuera el preferido del encargado de la cárcel.» De nuevo, vemos la gracia de Dios sobre José. Esta temporada en la cárcel le dio a José lo que yo veo como conexiones divinas, gracias a este tiempo, José conoció al jefe de los coperos, quien más adelante habló al Faraón de José.

Finalmente viene la temporada en la que José vio cumplirse los sueños que Dios le dio cuando era joven, en Génesis 41 José llega a la casa del faraón, y Dios le da la interpretación de los sueños que faraón había tenido, y dice el faraón a sus funcionarios «¿Acaso encontraremos a alguien como este hombre, tan claramente lleno del espíritu de Dios?» Y José queda a cargo de todo el palacio del faraón, el único superior a José era el faraón.

Creo que aquellos sueños que Dios le dio a José cuando tenía 17 años fueron el motor que ayudó a José a seguir siendo fiel a Dios, a seguir confiando en Él, a pesar de las circunstancias. Independientemente de la temporada que estés viviendo te invito a recordar hoy los sueños que Dios te ha dado, pon tus ojos en Dios y no en lo que está pasando al rededor tuyo, confía en que Si Dios lo dijo, Él lo va a cumplir, y si estás viviendo en temporadas de paz, dale gracias a Dios, y prepárate para lo que viene, si estás viviendo en temporadas de batalla, o sientes que estás en el desierto, recuerda que es una temporada, ¡No es para siempre!

Declara hoy el Salmo 138:8, tómalo como una promesa de Dios para ti.

El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida, pues tu fiel amor, Oh Señor, permanece para siempre. 

La vara y la espada

El pasaje de Exodo 17 nos relata una historia muy poderosa. En este pasaje conocemos por primera vez a Josué, el futuro líder de los Israelitas, y además nos deja ver una parte muy importante de la relación entre Josué y Moisés.

Brevemente, el contexto de esta historia es así: cuando los Israelitas se fueron de Egipto, se llevaron muchas cosas de los Egipcios. Entonces, cuando entraron al desierto, ellos poseían mucho oro y otros objetos de valor. Esto provocó que muchas naciones alrededor iniciaran guerras contra ellos, con el afán de tomar parte de esas riquezas. Los Amalecitas sabían sobre esta abundancia que poseían los Israelitas, y los provocaron para pelear contra ellos.

La historia comienza con Moisés diciéndole a Josué que seleccionara a algunos hombres para pelear contra los Amalecitas. Josué siguió las instrucciones de Moisés. Cuando Josué llevó al ejercito a la guerra, Moisés se colocó en la cima de una montaña donde podía ver la batalla y sostuvo la vara en alto. Mientras Moisés mantenía sus manos extendidas, Josué tenía la victoria, pero eventualmente Moisés comenzó a debilitarse y a bajar sus manos. Cuando las manos de Moisés estaban abajo, la victoria pasó a ser de los Amalecitas, y Josué y sus hombres comenzaron a ser derrotados, entonces Aaron y Hur se colocaron a su lado para ayudarlo, y levantaron sus manos hasta que la victoria de Josué estuvo completa.

La victoria de Josué dependió totalmente de que Moisés estuviera en posición con la vara de Dios extendida. El factor decisivo en esta batalla no fue la habilidad de combate de Josué y de sus hombres, sino la autoridad de Moisés, representada por la vara de Dios. Aunque Josué y sus hombres estuvieran peleando con la misma fuerza, habilidad e intensidad, mientras Moisés estaba fuera de posición, los Israelitas comenzaron a ser derrotados. Josué salió triunfante debido a que estaba bien alineado con Moisés, la generación anterior. La victoria no dependió de la espada en las manos de Josué, la generación más joven, sino de la vara en las manos de Moisés, la generación anterior.

La vara, en la vida de Moisés y a través de las escrituras, representa autoridad, poder y liderazgo, mientras la espada es usada para administrar el trabajo del Señor. La cobertura en autoridad que proveen los líderes mayores es esenciales para que los líderes jóvenes tengan éxito al completar las tareas que les son asignadas. 

Como jóvenes es necesario que apliquemos dos principios en la vida, el primero es sumisión a la autoridad y el segundo es dar honra a nuestros mayores.

El peligro de querer ser independientes es que la independencia está basada en orgullo. 1 Pedro 5:5 dice:

Así mismo, jóvenes, sométanse a los ancianos. Revístanse todos de humildad en su trato mutuo, porque «Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes».

Cuando la generación joven quiere hacer sus propias cosas, y se resisten a sujetarse a la generación anterior, en esencia están diciendo «Creemos que nosotors podemos hacerlo mejor.» Y eso es orgullo.

Cuando la generación anterior calla a la generación joven, en esencia están diciendo «No los necesitamos. No creemos en ustedes. Vengan cuando sean mayores.» Y eso también es orgullo.

Cuando actuamos con humildad, la gracia comienza a fluir en nuestra vida; pero si nos negamos a ser humildes, Dios se va a oponer al orgullo en nuestra vida. Como jóvenes es necesario que vayamos a la batalla, pero bajo la cobertura y sujetos a la autoridad de la generación anterior, sólo así vamos a obtener la victoria que Dios quiere darnos.

Buscando el Oro…

No ha habido otro hombre en toda la historia de este mundo como Jesús, durante su vida él fue tan humano como nosotros, sometido a tentaciones como lo somos todos hoy, Jesús no sólo vino a salvarnos, también vino a enseñarnos cómo vivir, siendo humanos imperfectos.

Pablo sabía la importancia de imitar a Jesús, sabía que la vida de Jesús agradaba a Dios, por lo que él decidió seguir sus pasos, y tratar de vivir como Jesús. Incluso escribió en una de sus cartas esto:

Y ustedes deberían imitarme a mí, así como yo imito a Cristo. (1 Corintios 11:1)

Lo que más me llama la atención de Jesús es que durante su vida fue un experto en juntarse con personas «malas» es decir, con pecadores, cobradores de impuestos, prostitutas, toda persona que en aquel tiempo era considerada despreciable podía acercarse a Jesús, y él los trataba bien.

¿Por qué? Como humanos nosotros tendemos a ver a los demás y etiquetarlos con los errores que han cometido, es tan fácil ver a alguien que estuvo con muchos hombres y etiquetarla como «prostituta«, a alguien que mintió lo etiquetamos como «tramposo«, y así, tenemos etiquetas para todos. Pero Jesús no hizo eso, Jesús veía el valor de las personas, él no veía la suciedad al rededor de la pieza de oro, ¡veía el oro! El no estaba pensando en que la prostituta era una prostituta, pensaba que esa mujer era una creación del Padre, amada y de gran valor para Dios. Sin embargo, después de estar con Jesús ¡Las personas cambiaban! Las personas no cambian por que alguien les diga que están equivocadas, cambian cuando alguien las ama como son, y deciden por ellas mismas ser diferentes, mejores.

¿Cuántas veces hemos juzgado y etiquetado a otros por sus errores? ¿Cuántas veces nos han etiquetado a nosotros por nuestros errores?

Te reto hoy a que sigas el ejemplo de Jesús, y comiences a buscar el oro en las personas, deja de ver sus errores, en su lugar pon especial atención a las cualidades de esa persona que la hacen valiosa, las habilidades que la hacen única, las cosas especiales que admiras de esa persona. Te aseguro que tu trato con esas personas va a cambiar, vas a disfrutar a esas personas, y sobre todo, vas a amarlas y por lo tanto vas a agradar a Dios.

amistad

Buenas y malas decisiones…

largeTodas nuestras decisiones son parte de quienes somos hoy, hayan sido buenas o malas. Puedo decir que algunas malas decisiones me han hecho más fuerte, y me han traído gran aprendizaje, pero también me han traído dolor innecesario. A lo que voy con estas buenas y malas decisiones es que no importa lo que hayamos decidido antes, debemos recordar que nuestras decisiones pasadas no determinan nuestras decisiones futuras, los pasos que dimos en el pasado no tienen por qué determinar los que vamos a dar en el futuro.

Cada vez que pienso en estas decisiones, automáticamente pienso en la parábola del hijo pródigo de Lucas 15, la historia nos cuenta de un joven que decide irse de su casa, le dice a su papá que le de el dinero que le corresponde como herencia, su papá se lo da, y el joven junta todo lo que tiene y se va. Como era de esperarse el joven malgasta TODO lo que tenía, aunque no lo parezca, esto también fue una decisión, después decide comenzar a trabajar, pero había hambruna en toda el área y pronto se ve muriendo de hambre.

Entonces recapacitó y se dijo: «¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, mientras yo estoy aquí muriéndome de hambre! Volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco que me llames hijo; trátame como a uno de tus jornaleros». Inmediatamente se puso en camino para volver a casa de su padre. (Lucas 15:17-20)

El joven pudo decidir morir de hambre, que hubiera sido su final si su futuro estuviera determinado por su pasado, pero como no es así, él puede decidir volver a casa, y lo hace, lo más sorprendente es la reacción de su padre:

Aún estaba lejos, cuando su padre lo vio y, profundamente conmovido, salió corriendo a su encuentro, lo estrechó entre sus brazos y lo besó.El hijo empezó a decir: «Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco que me llames hijo». Pero el padre ordenó a sus criados: «¡Rápido! Traed las mejores ropas y vestidlo, ponedle un anillo en el dedo y calzado en los pies. Luego sacad el ternero cebado, matadlo y hagamos fiesta celebrando un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y lo hemos encontrado». Y comenzaron a hacer fiesta. (Lucas 15 20-24)

Dios hace lo mismo con nosotros, hoy te invito a que sin importar las decisiones malas que hayas tomado antes, estas a tiempo de decidir volver a casa, así como este padre celebró y festejó cuando su hijo volvió a casa, Dios va a celebrar que tú te re-encuentres con Él. Tu destino no es morir siendo infeliz, tu destino es volver a tu padre celestial, quien te ama y cambia tu ropa sucia, y en su lugar te viste con ropa limpia, te da dignidad, limpia y sana tus heridas.

Lo que tanto envidiaba…

ImagenEl corazón de un buen papá siempre se siente intranquilo cuando uno de sus hijos está triste, hay papás que hacen cualquier cosa con tal de ver a sus hijos sonreír cuando están tristes, mi papá no fue uno de esos, ni siquiera estuvo presente en las cosas relevantes de mi vida, sin embargo siempre he estado expuesta a ese tipo de papás, si no veía al papá de alguno de mis amigos, veía tantos papás amorosos y ejemplares en mis caricaturas favoritas, en anuncios de televisión o en películas.

Siempre tuve un poco de envidia de esos niños, que cuando estaban tristes tenían un papá capaz de cualquier cosa por verlos sonreír, y HOY me di cuenta que yo siempre he tenido uno así. Dios es como ese papá «modelo» que algunos parecen tener (aunque ningún padre es realmente perfecto) y otros tanto deseamos, cuando estamos tristes, cuando algo carga nuestro corazón Dios está a nuestro lado, intranquilo, viendo nuestra angustia o nuestra tristeza, tratando de hacernos sonreír con tantas cosas, y tantas maneras distintas, que a veces no nos damos cuenta.

¿Ejemplos? cuando estamos tristes y recibimos una buena noticia, o alguien nos regala algo que nos gusta mucho (como nuestro dulce favorito), cuando alguien nos invita a hacer algo que realmente deseábamos hacer pero no podíamos, o cuando personas a nuestro al rededor tienen gestos amables con nosotros (sí, eso también viene de Dios, quien pone la acción en las personas), de repente en un día triste vemos un paisaje precioso también es un regalo de Dios. No es que Dios no trate de hacernos sonreír, es que muchas veces no queremos levantar la cara y verlo a Él y sus regalos.

Hoy te reto a que cuando estés triste comiences a ver al rededor, y cuando notes algo, le agradezcas a Dios por ser ese papá que con amor envía regalos y detalles a sus hijos. No importa cómo fue tu papá, Dios es el mejor papá del mundo, y quiere ser TU PAPÁ.

Un recordatorio

Esta canción es para decirle a Dios que en sus brazos llenos de amor nos encontramos seguros, Él nos ve, nos conoce y sobre todo nos ama. «Through and through» en español significa completamente, en cada aspecto, me gusta mucho esta canción porque me recuerda que todo lo que soy y todo lo que hago es visto por Dios, pero aún así me ama, ama cada parte de mi, cada aspecto de mi, mi temperamento, mis habilidades, e incluso mis debilidades.

«Hazme oír cada mañana acerca de tu amor inagotable, porque en ti confío. Muéstrame por dónde debo andar, porque a ti me entrego.» Salmo 143:8

Through and through es una canción de Will Reagan y United Pursuit Band, del album Endless Years.