Jesús es mi Ancla

Hebreos 6:17-19 dice:  Pues bien, Dios quiso mostrar claramente a quienes habían de recibir la herencia que él les prometía, que estaba dispuesto a cumplir la promesa sin cambiar nada de ella. Por eso garantizó su promesa mediante el juramento. De estas dos cosas que no pueden cambiarse y en las que Dios no puede mentir, recibimos un firme consuelo los que hemos buscado la protección de Dios y hemos confiado en la esperanza que él nos ha dado. Esta esperanza mantiene firme y segura nuestra alma, igual que el ancla mantiene firme al barco.

Las promesas que Dios nos ha hecho son ciertas, y podemos confiar en Él, aunque todo parezca indicar que la promesa NO se va a cumplir, podemos confiar en que Dios, quien hizo la promesa es justo, no cambia ni se arrepiente, y podemos confiar en que Él sea un ANCLA para nuestra vida, y nos ayude a permanecer firmes en Él!!!

Ánimo, en medio de lo que estés pasando o viviendo, si Dios te hizo una promesa, hoy quiero recordarte que Él es fiel y ÉL va a cumplirla!!! Tu aprende a descansar en ÉL!!!

El Amor es…

¿Alguna vez has pensado lo fácil que sería todo si Dios no hubiera puesto el árbol del bien y del mal en el Edén?

Hace algunos años cuando comencé a leer la Biblia, recuerdo que me pregunté ¿Por qué Dios puso el árbol? Pensaba que le había dado un espacio al enemigo para meterse, y destruir al ser humano. ¡El diablo engañó a Adán y a Eva por culpa del árbol!

Pero si Dios no hubiera puesto el árbol en el Edén, el ser humano no habría tenido más opción que amar y obedecer a Dios, y ese «amor» no sería amor, sería una imposición. El verdadero amor es libertad. Por eso Dios desde el principio nos da libertad, libertad para elegir amarlo y obedecerlo.

Somos libres, y podemos elegir. En toda la Biblia vemos la libertad de las personas, me encantan los libros de los Reyes de la Biblia, porque podemos ver las decisiones de muchos de los Reyes de Israel, podemos ver cómo sus decisiones impactaron la historia. Vemos reyes como David y Josías que honraron y obedecieron a Dios, y vemos otros reyes que se olvidaron por completo de Dios.

El amor es libertad, y el ejemplo más grande fue Jesús, quien decidió dar su vida por nosotros. El no entregó su vida en contra de su voluntad, no estuvo obligado a hacerlo, pero aún así te amo tanto que entregó su vida por ti y por mi. 

Pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores. (Romanos 5:8 NTV)

«Nadie puede quitarme la vida sino que yo la entrego voluntariamente en sacrificio.» (Juan 10:18 NTV)

El amor es libertad. ¿Qué vas a hacer con tu libertad?

Padre, gracias por darnos libertad, gracias por siempre dejarnos elegirte, ayúdanos a elegir amarte y a obedecerte todos los días, ayúdanos a honrarte con nuestra vida
y con nuestras decisiones, ayúdanos a ser luz y reflejar tu amor a donde quiera que vamos. En el nombre de Jesús, Amén.

libertad

Lo Que Dios dice DE MI!

Es importante que sepamos lo que Dios dice de nosotros, desde que somos pequeños, todas las personas con las que estamos en contacto nos ponen etiquetas o tratan de definirnos, y a veces dicen cosas que no son parte del diseño original de Dios para nuestra vida, y creemos algunas mentiras, hoy quiero compartirte algunas VERDADES que están en la Biblia de lo que Dios dice de ti:

Tú dices «Soy invisible» pero Dios dice que eres elegido, marcado y apartado por Dios (2 Corintios 1:21-22)

Tú dices «No soy especial» pero Dios dice que eres su obra maestra! (Efesios 2:10)

Tú dices «No soy suficiente» pero Dios dice que ÉL te ha elegido y quiere que produzcas mucho fruto (Juan 15:1,5)

Tú dices «Nunca logro nada significativo!» pero Dios dice que tienes un propósito! (Efesios 1:9 y 3:11)

Tú dices «Sería mejor rendirme de una vez» pero Dios dice que eres victorioso!! (1 Juan 5:4)

Tú dices «Estoy muy lastimado y destruido para seguir» pero Dios dice que SU PAZ puede guardar tu mente y tu corazón para seguir adelante (Filipenses 4:7)

Tú dices «Todos me rechazan» pero Dios dice que Eres elegido y muy amado!! (Colosenses 3:12)

Tú dices «No merezco ser perdonado» pero Dios dice que ¡Eres libre de toda culpa! (1 Corintios 1:8)

Tú dices «Estoy atascado en esta conducta incorrecta» pero Dios dice que Ya has sido liberado! (Romanos 8:2 y Juan 8:32)

Tú dices «No puedo dejar ir mi pasado» pero Dios dice que Tú has sido redimido! (Isaías 44:22)

Escuchar a Dios

comunicacion
La calidad de cualquier relación está determinada por la calidad de la comunicación que se tiene, y cualquier relación en donde no hay una comunicación continua es una relación que va en declive, es decir, que está muriendo. 

Esto aplica también con nuestra relación con Dios, la comunicación es de dos vías, tú hablas pero también escuchas.

Hablar con Dios es muy fácil, realmente sólo tienes que hablar y Él te va a escuchar… Por otro lado, escuchar a Dios nos puede parecer un poco difícil, pero es importante que sepas que Dios te quiere hablar y que lo escuches.

¿Alguna vez le has pedido a Dios que te hable? y aún más importante, ¿estás tratando de escucharlo?

holaDios te puede hablar de muchas maneras, a través de la Biblia, en sueños, con visiones, a través de personas, etc. ¡Y tú puedes pedirle que te ayude a escucharlo! Pero tienes que ser intencional, y dedicar un tiempo para hacerlo, exactamente como lo harías con un amigo.

Hoy quiero retarte a tener una conversación con Dios, en la cual tú le hables pero también lo escuches. Aparta un tiempo, lleva tu Biblia y habla con Dios.

Si no sabes cómo hacerlo te sugiero comenzar por dale gracias por ser bueno y por todas las cosas que te permite disfrutar, después habla sobre las cosas que te preocupan y pídele que te hable y te ayude a escucharlo. Finalmente guarda silencio y espera. Puede ser que Dios traiga recuerdos a tu mente, pensamientos o alguna cita bíblica. Personalmente nunca he escuchado a Dios con la voz de ultratumba que antes pensaba que tenía, es muy raro (no imposible) que Dios hable de forma audible. También puedes leer algunos versículos de la Biblia, lo importante es que le pidas a Dios que sea Él quien te ayude y te dirija.

Señor, te pido por cada persona que está leyendo este post, te pido que lo ayudes a escucharte y puedas darle las respuestas y la paz que necesita, en el nombre de Jesús, amén. 

Listos para enamorarnos.

engagedLa mayor parte de las mujeres tenemos definidas muchas cualidades sobre el hombre «perfecto». Compartiendo con muchas amigas de distintas edades he escuchado hasta las cualidades más chistosas. Desde la estatura, hasta la clase de profesión que debería de tener. Queremos que sea un hombre de Dios, correcto, detallista, e integro; que sus ojos sean sinceros, que nos haga reír, etc…

Todo esto es normal y está bien, pero desde hace algunos días no he podido dejar de pensar en algo. Queremos encontrar a esta persona íntegra y correcta, pero ¿Qué es lo que nosotros tendríamos para ofrecerle?

Siempre pensamos en lo que esperamos de las demás personas, pero muy pocas veces hemos pensado en lo que nosotros le ofrecemos a los demás. Sin importar si es a un amigo, o a la persona con la que queremos casarnos. Buscamos honestidad en las personas, pero no procuramos ser honestos con los demás. Queremos encontrar a alguien que nos ame, pero nosotros hemos descuidado nuestros corazones, no somos capaces de amar a otros de forma genuina y sin condiciones. Me atrevo a decir que parte de la razón es porque no hemos dejado que Dios nos ame y nos enseñe lo que es amar realmente, además no hemos aprendido a vernos a través de los ojos de Dios.

Vivimos demandando todo el tiempo, esperando que todos hagan de todo para hacernos felices. No tenemos mucho para ofrecer porque no invertimos en nosotros mismos, no invertimos en nuestro corazón, no invertimos en nuestro espíritu, sólo tenemos un montón de deseos esperando desesperadamente que alguien los satisfaga. Ese hombre o mujer que estás buscando también está buscando a alguien especial.

sweet

Está bien saber lo que queremos, pero el reto es que en lugar de seguir demandando podamos comenzar a buscar ser mejores versiones de nosotros mismos. Pero no sólo por los demás, sino para ser todo lo que Dios nos ha diseñado a ser. Recibamos el amor de Dios primero, entremos en una relación con Él, aprendamos a amar (comenzando por Dios, luego a nosotros mismos, y finalmente a los demás) y esperemos a que en el momento adecuado podamos encontrar y amar a la persona que Dios ponga a nuestro lado.