¿Cómo ves a Dios en la Crisis?

Nos guste o no, nuestros papás juegan un rol sumamente importante a la hora de moldear nuestra identidad y carácter, y casi siempre proyectamos a nuestros papás en nuestra percepción de Dios.

¿Qué sientes emocionalmente cuando piensas en un papá? ¿tienes sentimientos de provisión, seguridad, amor y aprecio? o al contrario, ¿sientes algo doloroso e inestable? ¿La palabra trae consigo ansiedad, frustración o amargura?

Quiero compartirte 6 clases de papás disfuncionales, mencionados por J. Lee Grady en su libro «Las intrépidas hijas de la Biblia«:

  1. El Padre Ausente: un papá puede estar ausente por muchas razones, tal vez murió, tal vez dejó a tu mamá cuando naciste o en tus primeros años de vida, o tal vez trabajaba tanto que nunca estaba.
  2. El Padre Distante: es un papá que estaba físicamente, pero nunca pudiste conectarte con él, tal vez porque sin que lo supieras estaba deprimido, o por sus propias experiencias de vida no era capaz de demostrarte el amor que necesitabas, no te dijo «Te amo» mientras crecías.
  3. El Padre Crítico: aunque como hijos necesitamos disciplina, también necesitamos amor, estos papás generalmente imponen estricta disciplina sin una demostración tierna de amor y aceptación.
  4. El Padre Adicto: son papás que están batallando con alguna adicción, sus hijos no saben qué versión de su papá va a llegar cada día a la casa, un papá que juega y se ríe o un papá enojado con los ojos rojos e irritable.
  5. El Padre Abusivo: son papás que abusan de sus hijos, puede ser un abuso físico, verbal o sexual. Te sentías en peligro cada vez que estaban juntos.
  6. El Padre Pasivo: puede que esté en casa todo el tiempo, pero no ofrece consejo, dirección o corrección. Los niños se sienten protegidos al tener límites. Muchas veces los papás caen en esta conducta porque tienen enfermedades terminales o problemas emocionales.

¿Pudiste identificar a tu papá en alguna o varias de estas descripciones? No te las comparto para que te sientas triste, sino para que puedas identificar si estás viendo a Dios como ves a tu papá.

Mi papá fue ausente, expresarle mis necesidades era una perdida de tiempo, porque él no hacía nada por mi. Hoy en día, en medio del caos que estamos viviendo me di cuenta de que no quería orar porque en el fondo de mi corazón pensaba: «Expresarle mis necesidades a mi papá es por gusto, porque él no va a hacer nada para ayudarme«.

Quiero compartirte algo acerca de Dios:

  1. Si tu papá fue ausente, hoy Dios promete «Yo estaré contigo. No te fallaré ni te abandonaré.» (Josué 1:5), Él es «Nuestro refugio y nuestra fuerza, siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad.» (Salmos 45:1)
  2. Si tu papá fue distante, y no te mostró amor, Dios te dice «Yo te he amado, con un amor eterno. Con amor inagotable te acerqué a mí.» (Jeremías 31:3) y como el Padre del hijo pródigo está siempre dispuesto a recibirte con los brazos abiertos y abrazarte.
  3. Si tu papá fue crítico y duro, hoy te recuerdo «Mi Dios es muy tierno y bondadoso, no se enoja fácilmente, y es muy grande su amor. No nos reprende todo el tiempo ni nos guarda rencor para siempre.» (Salmos 103:8-9) Él no lleva un registro de todas tus faltas, siempre está dispuesto a perdonar y sobre todo a ayudarte.
  4. Si tu papá tuvo alguna adicción, recuerda que «Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.» (Hebreos 13:8) Él no va a cambiar, su amor por ti no va a variar de un día a otro, su HUMOR no es variable!
  5. Si tu papá fue abusivo, recuerda que Dios no abusa de las personas, no fue la voluntad de Dios que fueras abusado, y el Señor te dice “No tengas miedo, aquí estoy para ayudarte.» (Isaías 41:13)
  6. Si tu papá fue pasivo, y sentiste que no le importaba tu vida, Dios está dispuesto a intervenir, a disciplinar y a corregir. No tienes que ir por tu cuenta, el Señor te dice hoy «Llámame y te responderé» (Jeremías 33:3)

Hoy quiero invitarte a que podamos examinar nuestro corazón, y dejar que el Espíritu Santo pueda revelarnos si hay algo de nuestra relación con nuestro papá terrenal que estamos proyectando en nuestro Padre Celestial, y que seamos intencionales para ir en contra de lo que puede ser que estemos haciendo de forma inconsciente.

En lo personal, me siento retada a llevar mis necesidades al Padre, no como si estoy contándole como estoy, sino pidiendo lo que necesito y esperando una respuesta de amor de su parte ❤️

¿Peleas en casa?

Ayer estuvimos platicando por zoom con algunos amigos acerca de la dinámica familiar en este tiempo que estamos pasando todos en casa, es un tiempo donde puede haber estrés y ansiedad, y una combinación de factores que pueden estar causando más problemas de lo normal dentro de la familia (o al menos en mi casa este ha sido el caso)…

Puedes ver el video aquí:

Pero de lo que hablamos ayer quiero resaltar 2 cosas:

  1. Seamos intencionales, para compartir con los demás, para expresar lo que nos está pasando y lo que sentimos, pero sobre todo para comprender y amar a los demás. Cuando pierdo la paciencia en casa, busco preguntarle al Señor ¿Cómo ves TÚ a esta persona? y lo siguiente que trato de preguntarle al Señor es ¿Hay algo que yo no estoy viendo/percibiendo? A veces las personas responden mal por miedo, por ansiedad o por estrés, y muchas veces cuando me doy cuenta de que la otra persona tiene miedo, por ejemplo, puedo demostrarle más amor y compasión.
  2. ¡OREMOS por nuestra familia! Si alguien en nuestra familia no ha tenido un encuentro personal con Dios, probablemente en este tiempo es cuando más lo necesite, este es el tiempo para que en familia seamos un equipo, este es el tiempo para que nos protejamos en oración unos con otros.

    Hijos: ¡Este es el tiempo para aprender a orar por nuestros papás!
    Papás: ¡Este es el tiempo para aprender a orar por nuestros hijos!

Pero, amados hermanos, les suplico en el nombre de nuestro Señor Jesucristo que no discutan más, que reine entre ustedes la armonía y cesen las divisiones. Les ruego encarecidamente que mantengan la unidad en sus pensamientos y propósitos.

1 Corintios 1:10 (NBV)

Si alguno dice: «Amo a Dios», pero aborrece a su hermano, es un mentiroso. Si no ama al hermano que tiene delante, ¿cómo puede amar a Dios, a quien jamás ha visto?

1 Juan 4:20 (NBV)

Sin importar la postura de los demás, ¿Te atreverías a ser TÚ quien procure mantener la paz? ¿Te atreverías a imitar a Cristo delante de tu familia?

Finalmente quisiera compartirte algunos consejos que creo que podemos aplicar todos:

  • Seamos congruentes, demos lo que esperamos recibir, si pedimos orden, seamos ordenados…
  • Seamos comprensivos, no todos hacen las cosas como nosotros queremos.
  • Seamos respetuosos, si alguien pide espacio démosle espacio.
  • ¡No juzguemos! En este tiempo sentirte juzgado en tu propia casa puede ser un detonador. 
  • Creemos un espacio seguro (papás e hijos).
  • ¡Busquemos REÍR JUNTOS!
  • En la medida de lo posible, procuremos orar en familia, al menos un ratito en el día.
  • Si comienzas a perder la paz lee un ratito la Biblia o pon música que te ayude a relajarte.
    Te dejo 2 de mis playlists favoritas de Spotify en estos días:

Oro que puedas ser LUZ en tu casa, que como dice Filipenses 4:7 puedas experimentar la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. Que esta paz de Dios guarde tu corazón y tu mente mientras vivas en Cristo Jesús.

Si quieres que oremos juntos por alguna petición en especial, para mi será un placer hacerlo, puedes escribirme aquí o mándame un correo a maffi@mividaesluz.com y también puede ser por facebook o instagram.

Bienaventurados los que padecen Persecución

Dios bendice a los que son perseguidos por hacer lo correcto, porque el reino del cielo les pertenece.”

‭‭Mateo‬ ‭5:10‬ ‭NTV‬‬

La primera bienaventuranza decía «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.» La última bienaventuranza cierra un círculo, al igual que la primera, la recompensa es que el reino del cielo les pertenece, y al igual que la primera, es contra intuitiva, así como no creemos que los pobres son dichosos, dudo que pienses que las personas que están siendo perseguidas son dichosas…

La persecución puede considerarse una bendición porque nos permite sentir lo que Jesús sintió, y aunque Jesús no está justificando la persecución que se desata al seguirlo, pero sí nos ofrece una recompensa en el cielo. La persecución comienza en el momento que decidimos seguir a Cristo, y se intensifica a medida que buscamos ser más como él. El mundo busca que aceptemos el pecado, que comprometamos nuestras creencias y llamemos a eso buscar la «paz», si no lo hacemos, entonces somos retrógrados, cuadrados, intolerantes.

«¡Ay de ustedes, que llaman bueno a lo malo, y malo a lo bueno; que convierten la luz en oscuridad, y la oscuridad en luz; que convierten lo amargo en dulce, y lo dulce en amargo!»

Isaías 5:20 (DHH)

Sin embargo Jesús busca de nosotros:

  • Un corazón humilde, capaz de reconocer nuestra pobreza y necesidad de Dios.
  • Un corazón capaz de humillarse al reconocer su condición y recibir el consuelo que sólo el Espíritu Santo puede traer.
  • Un corazón manso, que entrega su fuerza al Padre.
  • Un corazón que busca la justicia, pero que sabe que ésta sólo viene de Dios.
  • Un corazón que ama, lleno de misericordia hacia los demás.
  • Un corazón puro, que conlleva a una vida en pureza.
  • Un corazón que ama lo suficiente para buscar la reconciliación entre Dios y las personas.

Si pudiera resumir en las bienaventuranzas, diría que en ellas, Jesús nos invita a desarrollar un corazón que AMA.

«Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo.«

1 Corintios 13:4-6 (DHH)

Necesitamos desarrollar nuestro carácter, comprometernos a amar a Cristo por sobre todas las cosas, y dejar que ese amor por Él nos ayude a amar al mundo alrededor de nosotros. Amar no significa perder tu esencia, amar no significa comprometer tus valores, amar no significa ser permisivos, amar significa seguir a Cristo.

¡Que manera de Jesús de terminar con las bienaventuranzas!

Bienaventurados serán ustedes cuando por mi causa los insulten y persigan, y mientan y digan contra ustedes toda clase de mal. Gócense y alégrense, porque en los cielos ya tienen ustedes un gran galardón; pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes.

Mateo 5:11-12 (RVC)

Enfoquemos nuestra mirada en Jesús, busquemos desarrollar el corazón y el carácter de un discípulo de Cristo, imitemos su ejemplo, y no tengamos miedo de enfrentar resistencia, no tengamos miedo de ser insultados, perseguidos o difamados por nuestras creencias, pero sobre todo amemos a las personas a pesar de la forma en que ellos nos traten a nosotros.

Quienes no conocen a Cristo pueden actuar con odio, pero nosotros como seguidores de Cristo estamos llamados a amar. Te invito a que puedas seguir a Cristo, y obedecer lo que nos está pidiendo que desarrollemos a través de cada bienaventuranza.

Puedes leer cada una aquí:

Una Carta para Mi Hija

Mi Princesa,

Decidí escribirte esta carta para expresarte lo mucho que te amo, lo mucho que te pienso y lo mucho que sueño verte y conocerte y escucharte decirme «mami». Probablemente cuando seas más grande no sea capaz de expresarte el miedo que me da fallarte, probablemente te voy a lastimar (y no te imaginas el miedo que me da el sólo pensar en lastimar tu corazón).

Todos los días oro que el Señor me de la gracia y la sabiduría para criarte, para sacar esa mujer valiente y guerrera que Él ha puesto dentro de ti, todos los días oro que el Señor me permita verte a través de sus ojos para poder hacer TODO lo que esté de mi lado para ayudarte a alcanzar el propósito de Dios para tu vida.

Perdóname si una día sientes que te pido más de lo que puedes dar, lo más probable es que esté tratando de ayudarte a ver la grandeza que hay en ti, pero no sé cómo hacerlo. Perdóname si un día uso palabras que te lastimen, quisiera poder afirmar que nunca lo voy a hacer, pero sé que va a pasar.

Aún no has nacido, pero mi oración más grande es que tú aprendas a escuchar la voz de Dios, para que puedas extenderme perdón y misericordia cada vez que te falle, porque voy a hacerlo.

Clamo a Dios que aprendas siempre a escuchar su voz, para que encuentres al Padre que JAMÁS te va a fallar, el Padre que sí sabe corregir sin lastimar, el Padre que sí sabe cómo sacar la grandeza que hay en ti porque ÉL la puso ahí, el Padre que siempre te va a afirmar con sus palabras… Y por muy increíble que me parezca, ¡El Padre que te ama más que yo!

Mi princesa linda, aunque te falle y te lastime sin querer, nunca dudes que te amo. Nunca dudes que daría mi vida por ti. Nunca dudes que ser tu mamá es el privilegio más grande que Dios me ha dado. 

Con muchísimo amor,
Tu mami

¿Te atreverías a ser mi hijo?

Hace unos días estaba en silencio, cuando sentí que el Señor me preguntó ¿Te atreverías a ser mi hija? En el momento me pareció muy chistoso, me reí y le dije «Señor obviamente la respuesta es sí!»

Después de un momento de risas por ese pensamiento «raro» sentí que Dios me habló de nuevo, esta vez me preguntó ¿Entonces por qué no confías en mi como tu papá? y me hizo pensar en qué significa confiar en Dios como un papá de verdad…

Ahora tengo 6 meses de embarazo, Selah todavía no ha nacido y con mi esposo ya comenzamos a comprarle cosas y a preparar nuestra casa para su llegada! Mi hija no está preocupada pensando si va a tener casa o no, no tiene nervios de pensar si va a tener ropa o no… Ella está creciendo y espero que esté disfrutando el calor de la pancita…

Muchas veces sabemos y reconocemos que somos hijos de Dios, pero no vivimos como hijos de Dios, para mi es más fácil afirmar que creo en Dios que pedirle lo que necesito o confiar en que Él quiere lo mejor para mi. Para mi es más fácil ignorar sus promesas que tomar riesgos y prepararme para recibirlas y confiar en Él.

«Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.» Juan 1:12 (NTV)

Hoy quisiera lanzarte la pregunta a ti, ¿Te atreverías a vivir como hijo de Dios?

Si la respuesta es sí, te invito a tomarte un momento con Dios y a preguntarle, en tu vida ¿Qué significa vivir como Su hijo? 

Es Posible Comenzar de Nuevo

¿Alguna vez te has sentido cansado de estar peleando contra algún pecado, una adicción o algún mal hábito? Muchas veces podemos llegar a sentir que estamos nadando en contra de la corriente, y el enemigo nos llena de culpa y condenación…

En el libro de Oseas, podemos ver la historia de un profeta, a quien Dios le dice que se case con una prostituta (Oseas 1:2-3) y Oseas obedece al Señor. Después de algunos años Gomer (su esposa) decide volver a la prostitución, ¿Te imaginas cómo se debió sentir Oseas? Probablemente esta decisión le rompió el corazón.

La historia de Oseas es la historia de Dios con nosotros. Dios es como Oseas y nosotros somos como Gomer. Muchas veces sabemos que Dios nos ama pero nos cuesta entenderlo. Cuando pecamos no sólo rompemos «los mandamientos» de Dios sino también rompemos su corazón.

¿Cuántas veces Dios con amor nos ha sacado de los lugares oscuros en donde estábamos y  nos lleva a su casa, a vivir con Él? Y muchas veces como Gomer tomamos la decisión de dejar este lugar seguro en la presencia de Dios, y regresamos al lugar de donde Dios nos sacó.

¡Pero no todo está perdido! Dios es un Dios de amor y de misericordia, tal como lo vemos en la historia de Oseas, y por eso hoy quiero compartirte 3 verdades que nos recuerdan que con Dios podemos comenzar de nuevo:

1. Jesús te está buscando y te tienes que dejar encontrar: muchas veces escuchamos “busque a Dios” pero Dios ya tomó la iniciativa y comenzó a buscarte a ti primero. ¡Él nos está persiguiendo! Probablemente parte de la razón por la que estas leyendo esto es porque Dios está buscándote.

En Oseas 2:14-16 vemos como la historia de Oseas nos demuestra la actitud de Dios cuando decidimos irnos: ¡Él decide conquistarnos otra vez! ¡Esto sí es amor! Dios nos está buscando, y podemos dejarnos encontrar, y podemos dejar que él vuelva a conquistar nuestro corazón.

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2. Dios te quiere perdonar y tú también debes hacerlo: en Oseas 3:1-3 lo que el Señor dice es “mi amor no se condiciona por tu comportamiento”. Así funciona la restauración. En  Mateo 6:9-12 Jesús nos enseña a orar, y nos dice que pidamos el alimento que necesitamos cada día y después nos habla del perdón. Cuando pecamos muchas veces decidimos dejar de orar, pero Jesús nos dice que nos dejemos de encontrar por Él, porque cuando pecamos es cuando más lo necesitamos.

No nos privemos la Presencia de Dios, Isaías 43:25 dice «Yo, sí, yo solo, borraré tus pecados por amor a mí mismo y nunca volveré a pensar en ellos.» A veces nos negamos a tomar la gracia de Dios porque sentimos que lo que hicimos fue muy malo, pero tenemos un padre que ya nos perdonó, acepta su gracia!

3. Jesus te quiere recibir y tú debes entregarte: el corazón de Jesús es dejar a las 99 ovejas por irte a encontrar a ti, sin importar lo herido que estés, los años que hayas pasado peleando en tus fuerzas, el está dispuesto a conquistarte otra vez y a traerte de regreso a casa.

Sin importar con que pecado estés luchando hoy, toma esta palabra del Señor para tu vida:

»Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—.
Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve.
Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana.
Isaías 1:18 (NTV)

Es hora de dejar de luchar con nuestras propias fuerzas. 


Este texto es un resumen del mensaje compartido por Jorge Dieguez en el servicio de CNXN el sábado 27 de Octubre, en la serie Punto Ciego.