Estoy bien con Mi Dios

¿Alguna vez te has sentido tan triste o tan quebrantado que no sabes qué hacer con esos sentimientos? Lamentaciones nos muestra que podemos llevar esas emociones a Dios y encontrar en Él tanto un lugar seguro para nuestro dolor, como una fuente de consuelo y esperanza.

Contexto de Lamentaciones:

  • El libro de Lamentaciones se atribuye tradicionalmente al profeta Jeremías, aunque el autor no se menciona explícitamente en el texto. Este libro refleja el profundo dolor que sintió el autor al ver la destrucción de su ciudad y el sufrimiento de su pueblo. 
  • Lamentaciones fue escrito alrededor tras la caída de Jerusalén a manos de Babilonia, después de un período de constante rebeldía del pueblo de Judá contra Dios. Durante años, Dios había enviado profetas, incluido Jeremías, para advertirles sobre las consecuencias de su idolatría, injusticia y desobediencia. A pesar de estas advertencias, el pueblo continuó en sus caminos y finalmente, como resultado, Judá fue conquistado por Babilonia. El templo fue destruido, las murallas de la ciudad fueron derribadas, y muchos fueron llevados al exilio. Lamentaciones refleja este momento de dolor, confusión y desesperanza.
  • Este libro nos muestra que Dios no está distante cuando sufrimos, sino que está cerca, dispuesto a recibirnos, a escucharnos y a restaurarnos. Al leer Lamentaciones, podemos encontrar una forma de llevar nuestros dolores a Dios, aprender a depender de su fidelidad y encontrar consuelo en Su amor constante.

Así que comencemos con los aprendizajes del libro:

1. El lamento como una expresión válida de fe

Lamentaciones es un libro que se caracteriza por expresar el dolor y el sufrimiento del pueblo de Israel. Y lo más sorprendente es que no vemos a su autor guardando silencio o tratando de ocultar su dolor; al contrario, lo lleva a Dios. 

"Levántate, clama en la noche… Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor."
Lamentaciones 2:19

Este versículo nos recuerda que está bien llorar y expresar nuestro dolor delante de Dios, porque Él no se ofende ni nos rechaza por nuestros lamentos.

A veces creemos que nuestra fe solo debe ser fuerte, positiva y optimista, y que no podemos mostrar nuestras debilidades. Pero Lamentaciones nos enseña que, incluso en los momentos más oscuros, llevar nuestras quejas, nuestra tristeza y nuestro dolor a Dios es una expresión de fe. Es confiar en que Él está ahí para escucharnos. 

Erróneamente creemos que tener fe es confiar por completo que todo está bien, quiero invitarte a considerar que tener fe también es llevar nuestro dolor a Dios.

El lamento nos abre una puerta importante, porque a través de él, Dios puede guiarnos a un nuevo paso: reconocer nuestra propia necesidad de Su corrección y Su guía.

2. La disciplina de Dios y el camino hacia el arrepentimiento

En el libro de Lamentaciones, el dolor que experimenta el pueblo no es solo por sus circunstancias externas, sino también por las consecuencias de haberse alejado de Dios.

"¿Por qué murmura el hombre en su pecado? Examinemos nuestros caminos y volvámonos al Señor."
Lamentaciones 3:39-40

Cuando experimentamos momentos de dificultad, a veces Dios nos muestra áreas de nuestra vida que necesitan ser corregidas. Quiero aclarar que no estoy diciendo que todo sufrimiento sea una disciplina, no creo que este sea el caso, de hecho podemos recordar el tema de Job, donde las cosas que vivió no eran una disciplina para él. Lo que sí digo es que hay ocasiones en las que Dios usa nuestras dificultades para acercarnos a Él, para atraernos a su amor y enseñarnos o cambiar la ruta por la que iba nuestra vida.

Este es el contexto del libro de Lamentaciones, en el cual el pueblo de Israel sí estaba viviendo en pecado y alejados de Dios y Lamentaciones nos enseña que la disciplina de Dios es una oportunidad para volver a Él.

El lamento y la corrección pueden ser dolorosos, pero no estamos solos en ellos. Dios no nos deja en el sufrimiento, sino que nos ofrece Su consuelo para levantarnos y restaurarnos.

3. El consuelo de Dios para aquellos que sufren

A pesar de toda la tristeza y el lamento que vemos en el libro, Lamentaciones también nos deja uno de los versículos más reconfortantes de la Biblia.

“Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron Sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es Su fidelidad.”
Lamentaciones 3:22-23

Aun en medio de su dolor, el autor reconoce que la misericordia de Dios es constante. Su amor es inagotable, y Su consuelo siempre está disponible.

Dios nunca nos deja solos en nuestro sufrimiento. Él se acerca a quienes están quebrantados, y Su fidelidad es nuestro ancla. Este pasaje nos muestra que, aun cuando todo parece perdido, la misericordia de Dios renueva nuestra esperanza cada mañana.

Si tú estás pasando por un momento difícil, te invito a hacer de este versículo tu oración diaria: ‘Nuevas son cada mañana Sus misericordias’. Confía en que cada día, Dios está contigo, listo para consolarte, y que cada mañana es una nueva oportunidad para encontrar paz en Él.

No sé si alguna vez has escuchado la historia de Horatio Spafford, era un hombre de negocios en Chicago y era cristiano. Vivió algunas cosas difíciles como perder a su hijo varón en 1871, ese mismo año perdió mucho dinero por el Gran Incendio de Chicago, que destruyó gran parte de sus propiedades. 

Pero el reto más grande vino en 1873, (2 años después). La esposa de Spafford y sus cuatro hijas fueron a Inglaterra en un viaje de descanso. Durante el viaje, el barco chocó con otro y se hundió. Sus cuatro hijas murieron, y su esposa sobrevivió. Al recibir la noticia, Spafford decidió viajar para reunirse con su esposa. Durante el viaje en barco, mientras pasaba cerca del lugar donde sus hijas se habían ahogado, Spafford escribió el himno «It Is Well with My Soul«. 

Déjame compartirte unas partes pequeñas del himno en español:

Cuando la paz, como un río, inunda mi ser,
Cuando el dolor como olas del mar me golpea;
Cualquiera que sea mi destino, me enseñaste a decir:
Está bien, está bien con mi alma.

Para mí, que sea Cristo, que sea Cristo vivir de aquí en adelante
Si el Jordán se desborda sobre mí,
No habrá dolor, pues en muerte y en vida
Susurrarás Tu paz a mi alma.

Su himno expresa su confianza en la misericordia de Dios, aún en medio del dolor y la pérdida. Las palabras «It is well with my soul» reflejan su fe en que Dios estaba con él y que Su amor no había decaído. En español una de las traducciones de este himno se llama “Estoy bien con mi Dios”. Me pegó tanto que decidí ponerle ese nombre al episodio.

Cuando todo a nuestro alrededor parece desmoronarse, podemos encontrar paz en la certeza de que Dios nunca nos abandona, y Su fidelidad permanece.

La misericordia y el consuelo de Dios son inagotables, y Él está siempre dispuesto a recibirnos, sanarnos y restaurarnos.


Hoy hemos visto que Lamentaciones no solo es un libro de dolor, sino también de esperanza. A través del lamento, podemos expresar nuestra fe en Dios; en la disciplina, encontramos una oportunidad de arrepentimiento; y en nuestro sufrimiento, Dios nos ofrece Su consuelo y Su fidelidad constante. Así que la próxima vez que te encuentres en un momento de tristeza o prueba, recuerda que Dios está contigo, dispuesto a escucharte, a guiarte y a consolarte. Él siempre está dispuesto a darte un nuevo comienzo.

Cómo ver a los demás a través de los ojos de Dios

Hoy vamos a estar estudiando un poco el libro de Jeremías, y vamos a aprender cómo podemos aprender a ver a las personas al rededor de nosotros como Dios las ve, y cómo eso puede hacer una gran diferencia en nuestro trato a los demás.

Contexto de Jeremías:

  • El libro fue escrito por el profeta Jeremías, quien fue llamado por Dios para ser Su portavoz en una época de crisis en el reino de Judá. 
  • Jeremías profetizó durante más de 40 años, un período que incluyó el reinado de varios reyes y el devastador exilio de Babilonia, cuando los babilonios destruyeron Jerusalén. Jeremías vivió en Jerusalén y fue testigo de la caída y destrucción de su ciudad.
  • El mensaje de Jeremías es dual: por un lado, advirtió sobre el juicio venidero debido a la desobediencia y la idolatría, y por otro, ofreció esperanza de redención y restauración.
  • Dios prometió un nuevo pacto, en el que escribiría Su ley en los corazones de Su pueblo (Jeremías 31:31-34), una profecía que apunta al amor y al perdón de Dios y que, en el Nuevo Testamento, se cumple en Jesús.
  • El libro de Jeremías nos llama a una fe genuina y a vivir con integridad.
  • Nos enseña a ser resilientes en medio de la adversidad
  • Nos recuerda el amor y la misericordia de Dios. A pesar del juicio, Dios no abandonó a Su pueblo. Prometió un nuevo comienzo. Jeremías nos muestra que, aunque enfrentemos las consecuencias de nuestros errores, Dios siempre está dispuesto a perdonar y a darnos una nueva oportunidad.

Leer Jeremías con el propósito de conocer a Dios más profundamente puede transformar nuestra vida y ayudarnos a ser una luz en un mundo necesitado de esperanza. Es por eso que hoy vamos a aprender de Jeremías 3 elementos acerca de la compasión, que vemos a Jeremías poner en práctica a lo largo de su ministerio

1. La compasión es ver a las personas como Dios las ve

En el libro de Jeremías, el profeta constantemente llora y se lamenta por su pueblo.

«Por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo estoy quebrantado; estoy de duelo; el asombro se ha apoderado de mí. ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no se ha restablecido la salud de la hija de mi pueblo?» 
Jeremías 8:21-22

Jeremías estaba profundamente afectado por el dolor y el alejamiento de su pueblo. Él no solo veía sus fallas, sino que los veía con compasión, con el deseo de que volvieran a Dios.

La compasión comienza cuando, en lugar de ver las fallas de los demás, le pedimos a Dios que nos ayude a verlos como Él los ve.

Creo que necesitamos comenzar a orar cada día y pedirle a Dios que abra nuestros ojos para ver a los demás con compasión. Tal vez alguien en tu familia, en el trabajo o en la calle esté pasando por algo difícil, pero sus errores te han impedido ver su necesidad. Haz una pausa, y pídele a Dios que te muestre cómo amarlos como Él los ama.

2. La compasión nos impulsa a actuar en amor

Jeremías no solo sentía tristeza por su pueblo; su compasión lo impulsaba a actuar. Aunque sabía que muchas veces no lo escucharían, Jeremías obedeció a Dios y continuó profetizando y rogando para que su pueblo volviera a Él. Su amor era tan genuino que estaba dispuesto a seguir sirviendo, aun sin garantías de que vería los resultados.

Esto me hace pensar en cómo, a veces, sentimos compasión por alguien, pero nos detenemos ahí. Decimos: ‘Pobre, qué difícil’, y seguimos con nuestras vidas. Pero la compasión verdadera nos impulsa a actuar en amor. Y quizás no siempre veremos los resultados de inmediato, pero cuando actuamos movidos por el amor de Dios, Él puede hacer cosas extraordinarias.

Tal vez alguien al rededor de ti necesita que lo escuches, o un acto de bondad. Haz que tu compasión se traduzca en una acción concreta esta semana. Puede ser un mensaje de ánimo, una visita o incluso ofrecer ayuda en algo práctico.

3. La compasión también significa orar por los demás

Algo que me impacta de Jeremías es cómo intercedía por su pueblo. Aun cuando ellos no respondían a su mensaje, Jeremías oraba y lloraba delante de Dios por ellos.

A veces, la compasión más profunda se da en nuestros momentos de oración, intercediendo por aquellos que están lejos de Dios o que están pasando por tiempos difíciles.

Jeremías nos recuerda que una de las formas más poderosas de amar a los demás es a través de la oración. Orar por alguien es decirle a Dios: «Me importan sus vidas, y quiero verlos restaurados.»

A veces nos puede parecer que “solo orar” no hace ninguna diferencia, pero no sabemos lo que sucede en el mundo espiritual con cada una de nuestras oraciones. Nuestra labor es simplemente tener fe, saber que Dios nos escucha y que Él está en control.

Dedica tiempo cada día esta semana para orar específicamente por ellos. Tal vez sea un amigo que se ha alejado de Dios, alguien en tu familia que está pasando por un momento difícil o simplemente alguien cercano a ti por quien quieres estar orando. Pídele a Dios que trabaje en sus corazones y que los acerque a Él.


«Hoy hemos visto cómo Jeremías, a pesar de todas las dificultades, reflejó el amor y la compasión de Dios por su pueblo. La compasión nos lleva a ver a los demás como Dios los ve, a actuar en amor, y a interceder por ellos en oración. Y quiero invitarte a que esta semana pongas en práctica la compasión. Que cada acto de bondad, cada oración, sea un reflejo de cómo Dios ama y busca a cada uno de nosotros. Porque así como Él mostró compasión por su pueblo, también la tiene para con nosotros.

¡Recuerda suscribirte al blog para recibir cada nuevo tema por correo y seguir creciendo y aprendiendo de cada libro de la Biblia!

Esperanza en la Redención

Contexto del libro de Isaías:

  • El libro de Isaías fue escrito por el profeta Isaías, uno de los profetas mayores del Antiguo Testamento. 
  • Isaías vivió en Jerusalén y sirvió como profeta durante el reinado de varios reyes de Judá, incluyendo Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías.
  • Contiene poderosas visiones, su mensaje de juicio y esperanza, y profecías sobre el Mesías.
  • Isaías escribió en un tiempo de gran turbulencia política y espiritual. Judá estaba amenazada por poderosos imperios, como Asiria y Babilonia, y el pueblo de Dios estaba cayendo en la idolatría y alejándose de su pacto con el Señor.
  • Isaías fue llamado a advertir al pueblo sobre el juicio inminente debido a su desobediencia, pero también ofreció esperanza, hablando de la restauración futura y del prometido Mesías que traería salvación y redención.
  • Isaías nos muestra que Dios es justo y santo, pero también lleno de misericordia. Debemos reconocer que nuestras acciones tienen consecuencias, pero también podemos encontrar consuelo en el hecho de que Dios siempre está dispuesto a redimirnos y darnos nuevos comienzos.
  • Además, Isaías es uno de los libros más importantes para entender las profecías sobre Jesús como el Mesías. En él se encuentran profecías claves sobre el nacimiento, ministerio, sufrimiento y reinado de Cristo 

El profeta Isaías escribió este libro en un período de crisis y decadencia espiritual para el pueblo de Israel y Judá. Durante esta época, los israelitas se habían apartado de Dios, adorando a otros dioses y cometiendo injusticias. Te comparto algunos aprendizajes del libro de Isaías:

1. Dios no se olvida de nosotros, incluso en nuestros errores

El pueblo estaba al borde de la destrucción por su rebelión y desobediencia. Dios, a través de Isaías, les advirtió que su pecado tendría consecuencias graves: serían llevados al exilio, su tierra sería destruida, y perderían su identidad como nación. Sin embargo, a pesar de estas advertencias de juicio, Dios también prometió redención. El exilio no sería el fin de la historia de Israel.

«No temas, porque yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío.»  (Isaías 43:1)

El exilio fue una experiencia devastadora para el pueblo de Dios, pero este versículo les recuerda que Dios no los ha olvidado.

Esto es relevante para  nosotros hoy porque al igual que al pueblo, nos recuerda que sin importar cuán lejos creamos que hemos caído, Dios no se ha olvidado de nosotros. Él nos llama por nuestro nombre, nos recuerda que somos suyos, y siempre está dispuesto a darnos un nuevo comienzo.

A veces nos sentimos atrapados en nuestros errores, pensando que no hay vuelta atrás. Pero si Dios no abandonó a Israel, tampoco te abandona a ti.

Dios no solo nos da una nueva oportunidad, también nos muestra que su plan siempre ha sido restaurarnos.

2. La redención no depende de nuestro esfuerzo, sino del amor de Dios

«He desvanecido como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.»  (Isaías 44:22)

Este versículo nos recuerda que la redención no es algo que podamos ganar o merecer, sino es un regalo de Dios. A veces pensamos que tenemos que hacer muchas cosas para que Dios nos acepte de nuevo, pero Isaías nos enseña que es por su amor y gracia, no por nuestros esfuerzos, que somos redimidos.

No podemos pagar el precio de nuestros pecados, pero sí podemos aceptar el pago de Jesús en la cruz, que sí es suficiente para pagar mi cuenta y todas mis deudas. Deja de intentar ganarte el amor de Dios. Él ya te ama, tal como eres.

Cuando recibimos la redención de Dios, Él nos guía hacia un futuro lleno de esperanza.

3. Dios nos da un futuro con propósito después de la redención

Isaías 61:1-3, vemos una profecía sobre el Mesías, que Jesús cumplió, y que habla de traer libertad y restauración. Isaías 61:3 dice: «A ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado.» Dios no solo redime nuestro pasado, sino que transforma nuestro futuro. Él cambia nuestro dolor y luto por alegría y propósito.

Para mi la historia del hijo pródigo es tan impactante porque nos muestra esto:

  • El hijo decide irse con su herencia, la malgasta y lo pierde todo.
  • Sin embargo: su papá nunca se olvida de él. Como veíamos en el punto uno, no importa el error que el hijo cometió, su papá no lo olvida ni deja de ser su hijo.
  • El hijo regresa y le pide a su papá que lo tome como un trabajador, como vimos en el punto dos, pero su papá lo redime porque lo ama, no tiene que “trabajar” por el perdón, simplemente lo recibe
  • Pero lo más impresionante, y es este punto tres, le da un anillo y le cambia la ropa, lo regresa a un lugar de dignidad, sigue viviendo como hijo y tiene acceso nuevamente a una herencia. Su padre le hace un banquete para celebrar su regreso.

La redención de Dios no es solo limpiar nuestro pasado, sino darnos un futuro lleno de propósito. Después de un error, es fácil quedarse atrapado en la culpa, pero Dios quiere llevarte a algo nuevo. Hoy, confía en que, después de la redención, Él tiene un plan para tu vida.

Dios no solo restaura lo que hemos perdido, sino que nos lleva a una vida con propósito y esperanza.


No importa cuántos errores hayamos cometido, cuán lejos sintamos que hemos caído, o cuán pesado sea nuestro pasado. Dios siempre nos ofrece redención, un nuevo comienzo. Él no se olvida de nosotros, su redención no depende de lo que hagamos, y nos ofrece un futuro lleno de propósito. Hoy te invito a que le des gracias a Dios por su redención y por los nuevos comienzos que Él te está ofreciendo.

Introducción a Cantar de los cantares

Un espejo imperfecto, pero valioso

Contexto de Cantar de los Cantares:

  • Se cree que el libro fue escrito por el rey Salomón, probablemente al principio de su reinado, o en algún punto antes de que se obsesionara por las mujeres, el sexo y el placer. 
  • El propósito del libro es relatar el amor de un hombre (que podría ser el rey Salomón) y una mujer comprometidos en matrimonio y sirve para afirmar la santidad del matrimonio y ejemplificar el amor de Dios por su pueblo. 
  • Cantar de los Cantares, aunque es un libro complejo y bastante único, ofrece una visión profundamente rica sobre el amor en todas sus facetas. Es parte de la Biblia porque nos enseña que el amor, tanto humano como divino, es santo, puro, y merece ser celebrado. Nos invita a reflexionar sobre cómo vivimos nuestras relaciones, a ver el amor como un regalo sagrado, y a buscar una conexión más profunda y genuina, tanto con Dios como con los demás.

Hoy aprenderemos de 4 pilares de una relación sana que podemos ver en el libro de Cantares y cómo estos pilares se ven como un reflejo en nuestra relación con Dios:

Pilar 1 – El afecto humano

En el libro de Cantares encontramos un poema que celebra el amor entre una pareja, pero este amor no es solo físico o emocional, este libro tiene una capa espiritual más profunda. El amor entre los esposos es una metáfora del amor entre Dios y Su pueblo. Este es un amor apasionado, comprometido y puro.

Es un reflejo de cómo Dios nos ama: con dedicación, con anhelo, y con un deseo de intimidad y conexión.

«Mi amado es mío, y yo soy suya…»
Cantares 2:16 

En esta interacción entre los novios vemos la reciprocidad y la cercanía que existe en el amor humano, que es también una imagen de la relación que Dios busca con nosotros. Así como los amantes en el poema se pertenecen mutuamente, así como si tú estás casado se pertenecen, Dios también busca una relación de pertenencia y amor con su pueblo.

Pilar 2 – La intimidad

En el Cantar de los Cantares, hay un fuerte énfasis en la intimidad. La pareja se busca mutuamente, se anhela y desea estar cerca. Esto no solo representa el deseo físico o emocional entre una pareja, sino que también refleja el deseo de Dios de tener una relación cercana con cada uno de nosotros. En nuestro día a día, a veces podemos sentirnos alejados de Dios, pero este libro nos recuerda que Dios siempre nos está buscando, deseando estar cerca de nosotros.

Así como en nuestro corazón existe este anhelo por tener intimidad con los demás, Dios anhela intimidad con nosotros.

Hay una escena en Cantar de los Cantares 5:2 donde la amada escucha que su amado llama a la puerta, pero ella duda si abrirle. Para cuando finalmente decide abrir, él ya se ha ido. Esto puede representar esos momentos en los que sentimos que Dios nos está llamando, pero por alguna razón no respondemos. Sin embargo, Él sigue esperando nuestra respuesta, anhelando esa intimidad espiritual con nosotros.

Pilar 3 – El Compromiso

El Cantar de los Cantares también habla del compromiso. La pareja en este libro está comprometida a amarse mutuamente, a mantenerse fieles y a valorarse. Esto es un reflejo del compromiso que Dios ha hecho con nosotros, un compromiso que nunca falla. En nuestra relación con Dios, este compromiso es recíproco. Él nos ama y se ha comprometido con nosotros de forma incondicional, y nos invita a hacer lo mismo con Él.

Piensa en un matrimonio. No siempre es fácil, pero el compromiso es lo que sostiene la relación cuando las cosas se ponen difíciles. Del mismo modo, en nuestra relación con Dios, habrá momentos en los que no sea fácil, en los que quizás nos sintamos desconectados o distantes. Sin embargo, es nuestro compromiso con Él lo que nos mantiene firmes.

Pilar 4 – El Amor inquebrantable

«Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte es el amor como la muerte…»
Cantares 8:6

Este versículo describe el poder del amor. Así como el amor de una pareja puede ser inquebrantable, el amor de Dios por nosotros es todavía más fuerte. Es un amor que nunca se da por vencido, que es fiel hasta el final. Este es el amor que Dios nos muestra cada día y es el modelo del tipo de amor que debemos aspirar a reflejar en nuestras relaciones.

El amor de Dios es como una roca que nunca se mueve, no importa qué tan fuerte sean las tormentas a su alrededor. En nuestras vidas, vamos a enfrentar desafíos y van a haber momentos difíciles en nuestras relaciones, pero el Cantar de los Cantares nos recuerda que el amor verdadero, basado en el ejemplo de Dios, es resistente y nunca se rinde.

El amor que experimentamos en nuestras relaciones humanas es una sombra del gran amor que Dios tiene por nosotros. El Cantar de los Cantares nos invita a ver nuestras relaciones desde una nueva perspectiva: como un reflejo de nuestra relación con Dios. El anhelo de intimidad, el compromiso, y el amor inquebrantable que vemos en este libro nos enseñan que Dios nos ama con una pasión profunda, y nos llama a amarlo de vuelta con todo nuestro ser. Así que la próxima vez que pienses en el amor, recuerda que es una imagen del amor eterno que Dios ha puesto en tu vida.

Basado en Eclesiastés

¿Cómo encontrar mi satisfacción en Dios?

¿Alguna vez has sentido que, no importa cuánto logres o cuántas cosas tengas, siempre hay un vacío? Es como si nada de este mundo pudiera llenarlo completamente. Lo más probable es que sí lo hayas sentido, porque este es el punto: fuimos creados con un vacío que solo Dios puede llenar. Cuando tratamos de llenarlo con cualquier otra cosa, siempre quedamos insatisfechos.

Contexto de Eclesiastés:

  • El libro fue escrito por Salomón, comienza el versículo 1 diciendo que son las palabras del hijo del Rey David y gobernante de Jerusalén 
  • Es un libro profundo, donde Salomón nos lleva un un viaje de reflexión a través de su vida, y nos explica como todo lo que probó, examinó y saboreó no tenía sentido. Todo eso fue inútil, irracional y vacío. Déjame recordarte que son las palabras de un hombre que lo tuvo TODO
  • Aunque se siente como un libro pesimista, es un libro lleno de sabiduría práctica (cómo adquirir logros en el mundo y mantenerse alejado de problemas) y sabiduría espiritual (cómo encontrar y conocer los valores eternos).
  • Los comentarios de Salomón sobre la falta de sentido de la vida deben llevarnos a buscar la satisfacción y la felicidad sólo en Dios y no en cosas de este mundo. 

En Eclesiastés, Salomón llega a la conclusión de que todo lo que el mundo ofrece es vanidad, es como tratar de atrapar el viento. ¿Por qué? Porque no importa cuántas cosas terrenales busquemos para satisfacernos, al final, la única satisfacción duradera viene de Dios.
Entonces, ¿cómo podemos buscar y encontrar esa satisfacción en Dios? ¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestra búsqueda esté enfocada en lo que realmente tiene valor eterno?

1. Encuentro mi satisfacción en Dios cuando coloco a Dios como el centro de mi vida:

No se trata de buscar a Dios como una opción más, entre otras tantas cosas que queremos alcanzar. La verdadera satisfacción viene cuando ponemos a Dios en el centro de todo. Jesús mismo dijo: ‘Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas’. Cuando hacemos de Dios nuestra prioridad, Él se encarga de proveer todo lo demás. Así que el primer paso es intencionalmente hacer a Dios el enfoque principal de cada área de nuestra vida.

Suena cliché pero si examinamos nuestra vida, ¿Podríamos descubrir que hay algo más en el centro de nuestra vida?

2. Encuentro mi satisfacción en Dios cuando mi identidad es definida por Dios, no por lo que hago o tengo:

Muchas veces buscamos satisfacción en lo que logramos: nuestro trabajo, nuestras metas, nuestras relaciones. Pero la verdadera satisfacción no viene de lo que hacemos o de lo que poseemos, sino de quiénes somos en Cristo. Tú eres amado, eres hijo o hija de Dios, eres perdonado. Esa identidad es inquebrantable, y cuando lo entendemos, nuestra búsqueda de aprobación externa se desvanece, y podemos descansar en la seguridad de ser hijos del Rey.

Por un tiempo puse mi identidad en ser mamá, quería ser la mamá perfecta. Esta búsqueda me llevó a un agotamiento emocional, buscando constantemente la aprobación de mi esposo, comparándome con otras mamás y sintiéndome insuficiente. Esa experiencia me enseñó que nadie puede llenar esa necesidad de validación. Pero cuando entendemos nuestra identidad en Cristo, podemos descansar en la seguridad de ser hijos del Rey.

¿En dónde está tu identidad? ¿Quién o qué determinan si tu día fue un éxito o un fracaso?

3. Encuentro mi satisfacción en Dios cuando desarrollo un corazón agradecido:

La gratitud es clave para encontrar satisfacción en Dios. Cuando cultivamos un corazón agradecido, comenzamos a ver las bendiciones que ya tenemos en lugar de enfocarnos en lo que nos falta. Esta transformación de perspectiva nos permite disfrutar de lo que Dios ya nos ha dado.

La gratitud no solo cambia nuestra actitud, sino que también nos conecta con la fuente de toda bendición. Al ser agradecidos, comenzamos a ver el propósito en las pruebas y en cada aspecto de nuestra vida. La vida se vuelve más significativa y rica cuando reconocemos lo que Dios ha hecho por nosotros.

Cuando cambié mi enfoque de buscar encontrar mi identidad en ser mamá, y comencé a agradecer a Dios por todo lo que ha hablado acerca de mi, y a atesorar sus palabras sobre mi, pude encontrar propósito en lo que hago, pude disfrutar de la maternidad como un PRIVILEGIO que es parte del gran llamado de Dios y de su gran plan para mi vida.

4. Encuentro mi satisfacción en Dios cuando confío en el plan de Dios para mi vida:

Finalmente, la satisfacción en Dios implica confiar en Su plan para nuestras vidas, incluso cuando no lo entendemos. La sociedad nos enseña que debemos tener el control y saber exactamente hacia dónde vamos. Sin embargo, Dios nos invita a descansar en su soberanía y a creer que sus caminos son mejores que los nuestros.

Esta confianza nos proporciona una satisfacción profunda, sabiendo que nuestras vidas están en Sus manos. Al reconocer que Dios tiene un propósito y un plan para nosotros, podemos liberarnos de la ansiedad y encontrar paz en nuestro camino.

¿Puedes ver en tu vida que Dios tiene un propósito para ti? ¿Sientes que tienes un llamado?


Salomón nos enseña que la búsqueda de satisfacción es común, pero la verdadera plenitud se encuentra en Dios. Aunque las cosas temporales tienen su valor, deben ser vistas a la luz de lo eterno. Al hacer de Dios nuestro centro, definir nuestra identidad en Él, cultivar un corazón agradecido y confiar en Su plan, encontramos la paz y satisfacción que tanto anhelamos.

Salomón termina el libro con la siguiente frase:

Aquí culmina el relato. Mi conclusión final es la siguiente: teme a Dios y obedece sus mandatos, porque ese es el deber que tenemos todos.
(Eclesiastés 12:13)

Así que hoy te animo a que evalúes tu propia búsqueda. ¿Dónde estás buscando satisfacción? ¿Qué áreas de tu vida necesitan ser entregadas a Dios?

Recuerda suscribirte para poder recibir una notificación cada vez que hay nuevos temas disponibles en el Blog.

Dones de Sanidad y Milagros

A otro el mismo Espíritu le da gran fe y a alguien más ese único Espíritu le da el don de sanidad. A uno le da el poder para hacer milagros y a otro, la capacidad de profetizar. 

1 Corintios 12:9-10

En los dones de Poder se encuentran el don de fe, el don de Milagros y el don de Sanidad, sin embargo, creo que estos tres dones están muy relacionados, Jesús le dijo a unos hombres ciegos en Mateo 9:29 «Que se haga con ustedes conforme a su fe.» Así que la fe juega un rol activo en estos dos dones que vamos a estudiar hoy.

Los dones de sanidad y milagros son muy importantes porque si quitáramos estos dos dones de los evangelios, una buena parte del mensaje de Jesucristo desaparecería con ellos.

El don de Sanidad

Leslie B. Fynn define el don de sanidad como «La capacidad de intervenir de forma sobrenatural como un instrumento para llevar la sanidad y alivio de una enfermedad y la restauración de la salud.

Jesús recorrió todas las ciudades y aldeas de esa región, enseñando en las sinagogas y anunciando la Buena Noticia acerca del reino; y sanaba toda clase de enfermedades y dolencias.

Mateo 9:35 NTV

Hay algunas cosas del don de Sanidad que quisiera resaltar:

  • Tener un don de sanidad no quiere decir que todos se van a sanar siempre. A pesar de que la Biblia sí nos dice que Jesús sanaba todas las enfermedades y dolencias, también vemos que Pablo no sanó a Timoteo sino que le recomienda el vino para sus problemas estomacales (1 Timoteo 5:23), también dejó a Trófimo en Mileto enfermo (2 Timoteo 4:20), de hecho el mismo Pablo estaba enfermo (Galatas 4:13)
  • El don no depende de la fe de quien está enfermo, así como no todas las enfermedades vienen por causa de un pecado. Claro, hay ocasiones en las que hay enfermedades con un origen espiritual, como vemos en Mateo 9:2, pero no es una regla.

Ya que estamos hablando de recibir sanidad, quiero aprovechar el tema para mencionar algo importante: EL PERDÓN, acabo de aclarar que no todas las enfermedades tienen un origen espiritual PERO, he visto y experimentado como la falta de perdón puede mostrarse en nuestro cuerpo de forma física… Si tu estás esperando un milagro de sanidad en tu cuerpo, revisa que no haya un pecado no confesado por el que necesites arrepentirte, o que no has perdonado a alguien.

El don de Milagros:

El don de milagros no es «Mind over matter» (Mente sobre materia) como afirman algunos escritores… Me gusta como define un milagro el Dr. Edmundo Madrid en su manual del Espíritu Santo: «Es una intervención sobrenatural en las cosas de esta vida, por el Espíritu Santo».

En la Biblia hay tantos milagros, porque Dios es un Dios de milagros. Y dice la Biblia que el poder de hacer milagros está al alcance de todos quienes creemos en Jesús y tenemos fe.

Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre.

Juan 14:12 NTV

La pregunta que siempre me hacen cuando hablo de estos dos dones es ¿Cuál es la diferencia? El Milagro es algo que sobrepasa las leyes físicas y la habilidad humana, la sanidad es un proceso gradual.

Un milagro abarca más cosas, porque hay milagros de liberación, de provisión y multiplicación, milagros en la naturaleza, milagros de resurrección de muertos, y milagros de Sanidad.

Creo que estos 3 dones de poder muchas veces se mueven juntos, y es muy importante que recordemos que no son para hacernos famosos, ni para exaltarnos a nosotros mismos, sino para amar y edificar a la iglesia. Es correcto orar para recibirlos, es correcto buscar crecer en fe, orar por los enfermos e imponer manos, pero siempre debemos de señalar a Jesús con ellos.

Oro que el Espíritu Santo comience a levantar una fe sobrenatural en tu vida, para ver milagros, señales y prodigios, y que lo que te mueva siempre sea el amor, por Dios y por las personas que te rodean. Que estos dones sirvan para que seas Luz en las áreas de influencia donde el Padre te ha puesto.