David

El Rey David es uno de mis personajes favoritos de la Biblia.

Yo comencé una relación con Dios porque a través de una palabra profética sentí su amor por mi. Un día me recuerdo que me daba vueltas en la mente «El Rey David» entonces agarré una Biblia que tenía y comencé a buscar un libro que se llamara David (creo que es obvio que no la leía) y busqué en Google «Rey David» y encontré 1 Samuel.

¡Quedé fascinada! Hasta la fecha, amo las historias de los reyes. Tal vez es porque parece novela, hay estrategias políticas y hombres que parecen tan reales… Uno de ellos es David.

La Biblia no oculta que David cometió errores, tampoco tuvo una historia fácil, por algún tiempo tuvo que vivir huyendo de Saúl porque tenía tantos celos de él que lo quería matar.

Esta parte de la historia de David me reta muchísimo, porque nos enseña que aunque podamos ser tratados injustamente, la justicia debemos dejarla en manos del Señor. Me impresiona que David se refería a Saúl como «el ungido del Señor» y no sólo respetaba a Saúl, también exigía que la gente hablara de él con respeto. No tengo presente ninguna historia en la Biblia en la que David se expresara mal de Saúl.

El haber sido ungido por Dios para ser el próximo Rey de Israel nunca causó orgullo en su corazón, al contrario, siempre se sujetó a la autoridad de Saúl, aún cuando Saúl no fue bueno con él.

David vio de cerca muchas cosas del carácter de Saúl, aprendió de primera mano al ver sus victorias al obedecer al Señor, pero también sus derrotas al ir por su cuenta.

Dios usa a los «Saúles» de nuestras vidas para sacar al «Saúl» de nuestra vida.

Joyce Meyer

Una de las historias que todos conocemos de David es cuando derrotó al gigante Goliat, pero lo que llama mi atención es que los hombres que estuvieron cerca de él ¡También mataron gigantes! 2 Samuel 21 nos cuenta de que Abisai también mató un gigante, 1 Crónicas 20 relata otra historia en la que Jonatán hijo de Simea mató otro gigante, y en el versículo 8 nos habla de «los gigantes de Gat, que perdieron la vida a manos de David y de sus siervos

«Si quieres ser un matagigantes, rodéate de matagigantes.»

Bill Johnson

La valentía puede contagiarse (igual que el temor), así que si queremos matar gigantes, necesitamos rodearnos de estos líderes y amigos valientes, que escuchan la voz de Dios y van a las batallas sabiendo que Dios va con ellos.

Pero no todas las historias de David son tan buenas, la Biblia no oculta que David desobedeció al Señor al hacer un censo en Israel (2 Samuel 24, 1 Crónicas 21), tuvo relaciones sexuales con Betsabé, la esposa de Urías (2 Samuel 11:4), y para cubrir su pecado mando a matar a Urías (2 Samuel 11:15). También falló en instruir y corregir a sus hijos, hubieron muchos problemas entre Amnón, Tamar y Absalón, y más adelante su hijo Absalón trató de rebelarse y quitarle el trono.

Pero sabes, todas estas faltas y debilidades de David me dan esperanza, porque yo también he cometido errores, y en su vida veo que ser sensibles a la voz del Señor es súper importante. David se arrepentía de todo corazón y le pedía perdón a Dios, pero hay algo que necesito resaltar: no volvía a cometer el mismo pecado nuevamente.

Dios nunca retuvo su perdón, pero tampoco evitó que David sufriera las consecuencias de sus acciones. Muchas veces quisiéramos vivir lo contrario, nos importa más que Dios no permita que vivamos las consecuencias de nuestras acciones, a recibir el perdón.


Padre te pedimos que nos ayudes a ser sensibles y receptivos a tu voz, a arrepentirnos de todo corazón por aquellas cosas que hemos hecho que sabemos que no te agradan, ayúdanos a apartarnos del pecado. Danos la valentía para matar a los gigantes en nuestra vida, pero también para reconocer nuestro pecado delante de ti. Ayúdanos a ver lo mucho que dependemos de tu gracia y tu misericordia en nuestra vida, quita todo orgullo de nuestro corazón.

Te pedimos que nos ayudes a sujetarnos a nuestras autoridades terrenales, a orar por ellos, a bendecirlos y a honrarlos. Gracias por tu amor, por tu bondad y por siempre tener misericordia de nosotros.


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Saúl

Siempre que leo la historia de Saúl hay un versículo que causa algo en mi corazón:

Mientras Saúl se daba vuelta para irse, Dios le dio un nuevo corazón, y todas las señales de Samuel se cumplieron en ese día.

1 Samuel 10:9 (NTV)

Cuando Samuel unge a Saúl como rey, ¡El Señor cambió su corazón! A pesar de todo lo que vivió al encontrarse con Samuel, cuando lo iban a coronar dice la Biblia que estaba escondido entre el equipaje… Un hombre alto, fuerte y bien parecido, escondido del llamado que Dios le había hecho.

Saúl tenía el potencial para ser mucho mejor de lo que fue, pudo alcanzar más de lo que alcanzó. Tenía apariencia de rey, pero vivía tratando de complacer a los demás, y no a Dios, y esa es una debilidad que en el liderazgo puede hacernos caer muy pronto.

Hay una historia, en la que el Señor le da la instrucción de conquistar una ciudad, 1 Samuel 15:3 dice «Ve ahora y destruye por completo a toda la nación amalecita: hombres, mujeres, niños, recién nacidos, ganado, ovejas, cabras, camellos y burros»» pero Saúl no obedece la instrucción, dice en el versículo 9 «Saúl y sus hombres le perdonaron la vida a Agag y se quedaron con lo mejor de las ovejas y las cabras, del ganado, de los becerros gordos y de los corderos; de hecho, con todo lo que les atrajo. Solo destruyeron lo que no tenía valor o que era de mala calidad.»

El Señor manda a Samuel a confrontarlo por no haber obedecido sus instrucciones:

¡Pero yo sí obedecí al Señor! —insistió Saúl—. ¡Cumplí la misión que él me encargó! Traje al rey Agag, pero destruí a todos los demás. Entonces mis tropas llevaron lo mejor de las ovejas, de las cabras, del ganado y del botín para sacrificarlos al Señor tu Dios en Gilgal.

1 Samuel 15:21

Esta era una constante en Saúl, obedecía parcialmente, pensaba que iba a agradar a Dios haciendo algo que Dios no le había pedido…

¿Cuántas veces sustituimos lo que Dios verdaderamente exige por lo que creemos que quiere?

Joyce Meyer

Cuando Saúl obedecía al Señor, tenía grandes victorias, y sus mayores fracasos sucedieron cuando actuaba por su propia cuenta. Todos tenemos fortalezas y debilidades, y necesitamos aprender a llevar nuestras debilidades al Señor, en lugar de esperar a que ellas traigan nuestra caída.

Saúl permitía que las circunstancias determinaran su grado de fidelidad al Señor. En 1 Samuel 14 vemos una historia en la que a pesar de que el Sacerdote Ahías le sugirió consultar al Señor, Saúl decidió no hacerlo.

Me parece que «el qué dirán» fue siempre la debilidad más grande de Saúl, ¡Sus celos en contra de David comenzaron con una canción!

Cuando el ejército de Israel regresaba triunfante después que David mató al filisteo, mujeres de todas las ciudades de Israel salieron para recibir al rey Saúl. Cantaron y danzaron de alegría con panderetas y címbalos.
Este era su canto:
«Saúl mató a sus miles, ¡y David, a sus diez miles!».

Esto hizo que Saúl se enojara mucho. «¿Qué es esto? —dijo—. Le dan crédito a David por diez miles y a mí solamente por miles. ¡Solo falta que lo hagan su rey!». Desde ese momento Saúl miró con recelo a David.

1 Samuel 18:6-9 (NTV)

La apariencia era importante para él. De hecho tenía la apariencia de un rey, y las mismas apariencias fueron las que causaron sus celos y su caída. Persiguió tanto a David, incluso intentó matarlo, por ideas que estaban en su mente, por apariencias, y no porque David alguna vez hizo algo contra él.

Padre ayúdanos a buscar la aprobación que viene únicamente de ti, ayúdanos a obedecerte de corazón y completamente, en lugar de ser selectivos con las instrucciones que obedecemos. Ayúdanos a dejar de excusar nuestra desobediencia pensando que te vamos a agradar más con regalos. Ya no queremos aparentar, ya no queremos «títulos importantes», en cambio queremos vivir de todo corazón como HIJOS tuyos, hijos obedientes, sabiendo que el privilegio más grande que tenemos es ser tus hijos. Nuestra identidad está EN TI, no en lo que hacemos. Nuestros títulos terrenales pueden variar, la opinión de otros puede cambiar, pero nuestra posición en tu corazón no cambia, ayúdanos a vernos COMO TÚ NOS VES.

Te dejo esta canción, para que puedas tomarte un momento para adorar al Señor:

El Profeta Samuel

Vamos a comenzar un pequeño estudio de los reyes de Israel con el personaje que dio fin a la era de los jueces, y fue el instrumento de Dios para dar inicio a la era de los reyes.

La sola historia del nacimiento de Samuel nos invita a creer que Dios puede hacer milagros en donde a nosotros nos parece «imposible» ver uno. Samuel es la respuesta a las oraciones fervientes de su mamá, Ana.

¿Te imaginas qué sentirías si tu mamá te entrega al sacerdote de un templo para que te cuide? Tal vez el ser mamá me cambió la forma de ver esta historia, porque aunque la había leído tantas veces, nunca había pensado ¿Que sintió? ¿En algún momento se sintió solo? ¿Se sintió abandonado?

Sin embargo la actitud que veo en Samuel nunca fue de reprochar al Señor las cosas que había vivido o lo que en algún momento había sentido, al contrario veo una disposición a servir al Señor sin importar a dónde lo llamara.

Dios utilizó a Samuel, porque él estaba verdaderamente dedicado a Dios.

Cuando Samuel era anciano, el pueblo le pidió que nombrara un rey, y me gusta mucho la actitud que Samuel adopta:

Samuel se disgustó con esta petición y fue al Señor en busca de orientación. «Haz todo lo que te digan —le respondió el Señor—, porque me están rechazando a mí y no a ti; ya no quieren que yo siga siendo su rey. 

1 Samuel 8:6-7 (NTV)

¿Qué hacemos cuando algo nos disgusta? Una de las cosas más importantes que aprendo al leer las historias de la vida de Samuel es a llevarle TODAS mis emociones y mis sentimientos al Señor. Samuel me enseña a no tomarme personales las cosas que podrían lastimarme, o incluso negar mi identidad y el llamado de Dios sobre mi vida. Samuel me invita a llevarle estas preguntas siempre a Dios, y dejar que Él guíe mis decisiones.

Su debilidad: la debilidad más grande que percibo al leer la historia de Samuel es que no pudo instruir a sus hijos para seguir al Señor como él lo hizo. Me duele pensar que un hombre tan admirable, tan entregado al Señor, no pudo instruir a sus propios hijos. Al mismo tiempo esto me deja ver como la relación con el Señor es algo tan personal…

Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán.

Proverbios 22:6 (NTV)

Nuestro pasado no determina nuestro futuro. De dónde venimos no nos obliga a ir a ningún lugar. Samuel tuvo una relación con el Señor, no se aferró nunca a una posición o a un título. Cuando los reyes comenzaron a reinar en Israel, no cambió su fidelidad al Señor por agradarlos (vamos a hablar más de esto al estudiar a Saúl).

Samuel fue un profeta, sacerdote y juez de Israel. Un hombre de fe (Hebreos 11:32) y sin duda un ejemplo para nosotros hoy en día del valor que se requiere para seguir la Voz de Dios. Samuel nos enseña que si queremos servir al Señor de todo corazón tenemos que dejar de servirnos a nosotros mismos.

En Samuel veo un hombre que no esperaba que Dios le sirviera A ÉL cumpliendo sus planes humanos, por el contrario, un hombre entregado a servir, obedecer y seguir LOS PLANES DE DIOS.


Padre, ayúdanos a seguir tus planes, a rendir verdaderamente nuestra vida a ti y enfocarnos en hacer TU OBRA. Ayúdanos a pensar más en ser tus manos y tus pies en esta tierra y a dejar de vernos como el centro de nuestra vida. No queremos dejarte a ti como un medio para conseguir «nuestros sueños», en cambio queremos adoptar TUS SUEÑOS en nuestro corazón y llevar tu palabra a todo lugar, para que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Don de Lenguas

Don de Lenguas e interpretación de Lenguas

A otros les concede que puedan hablar en diversas lenguas y aun a otros les da el don de interpretar esas lenguas.

1 Corintios 12:9 NBV

Hablar en Lenguas… ¿Qué quiere decir?

Jesús dijo en Marcos 16:17 «Y estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán nuevas lenguas…»

«Entonces cada uno de los presentes quedó lleno del Espíritu Santo y empezó a hablar en idiomas que no conocía, pero que el Espíritu Santo le permitía hablar.»
«―¿Cómo es posible? —exclamaban—. ¡Estos hombres son galileos y, sin embargo, los escuchamos hablar en el idioma que se habla en los países en que hemos nacido! Entre nosotros hay gente de Partia, Media, Elam, Mesopotamia, Judea, Capadocia, Ponto y de Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, las regiones de Libia más allá de Cirene, Creta y Arabia, aparte de los judíos y conversos que han venido de Roma. Sin embargo, cada cual los oye relatar en su propia lengua los grandes milagros de Dios.»

Hechos 2:4, 7-11

1 Corintios 14:2 dice «El que habla en lenguas, le habla a Dios y no a los demás, y ellos no le entienden, pues habla misterios mediante el poder del Espíritu.» y el el versículo 14 dice «si uno ora en lenguas, el espíritu ora, pero uno no sabe lo que está diciendo. En un caso así, ¿qué debo hacer? Debo orar con el espíritu, pero también con el entendimiento. Debo cantar con el espíritu siempre que se entienda la alabanza que estoy ofreciendo.»

El don de lenguas ha causado alguna confusión a lo largo de la historia, hay eruditos que afirman que se refiere a hablar en otro idioma, por ejemplo hebreo, alemán, italiano… y otros que afirman que se refiere a un idioma desconocido, que es espiritual.

En la Biblia en hechos 2 dice que estaban hablando en otros idiomas, y que las personas que llegaron a ver qué pasaba escuchaban a quienes hablaban en «lenguas» hablar en su propio idioma o dialecto. Y 1 Corintios 14 dice que quien habla en lenguas le habla a Dios y no a los demás, lo que me hace pensar que también se refiere a un idioma espiritual.

Hace algunos años fuimos al Coliseo Romano con mi esposo, y nos separamos un momento, cuando me quedé sola comencé a seguir a un grupo de turistas que iban con un guía que les iba explicando mucho de lo que los Cristianos vivieron en el coliseo hace muchos años.

Cuando vi a mi esposo lo llamé para que viniera conmigo al grupo para que siguiéramos escuchando las historias y pudiéramos entender mejor la historia. Mi esposo me decía que los dejáramos ya, y le pregunté un poco ofendida ¿No te interesa la historia? Se volteó y me dice «¿Qué historia si no entendemos nada de lo que están explicando?» Le volví a poner atención al guía y me di cuenta que no estaban hablando en español…

Hasta la fecha nos recordamos de esa historia, y creemos que eso fue el don de interpretación de Lenguas. Yo entendí un idioma que no conocía y que no había aprendido de forma natural. No aprendí a hablarlo mágicamente, sólo entendí un mensaje, que «curiosamente» hablaban de Cristianismo.

¿Si no hablo en lenguas no he sido bautizado en el Espíritu?

Esta es una pregunta muy común que en su momento tuve, y cada vez que he hablado de este don surge. El hablar en lenguas es un don que viene del Espíritu Santo, pero no es la única evidencia de un bautismo en el Espíritu. Hay muchas personas que han recibido al Espíritu Santo, y han recibido el bautismo en el Espíritu que no han tenido esta manifestación.

Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».

Juan 13:34-35 NTV

El fruto que hay en nuestras vidas es un mejor reflejo de la relación que tenemos con el Espíritu Santo. Si dejamos que Él nos guíe y guíe nuestras decisiones, nuestra vida va a mostrar ese amor que viene del Padre. No nuestra forma de orar, si lo hacemos en inglés, español o en lenguas desconocidas.

Claro, hay un beneficio, porque muchas veces no sabemos qué pedir, o desconocemos la voluntad de Dios en una situación específica, y lo mejor es dejar que sea el Espíritu quien interceda por nosotros como dice el apóstol Pablo en la carta a los Romanos:

Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

Romanos 8:26 NTV

¿Siguen vigentes las lenguas hoy en día?

Hay muchos eruditos que afirman que este fue un don únicamente para el primer siglo del Cristianismo. Sin embargo, creo que si consideramos todos los demás dones que hemos estudiado como vigentes hoy en día, ¿Por qué este sería diferente?

Claro que hay muchos misterios con estos dos dones, porque a diferencia de los otros, no los comprendemos como quisiéramos. Muchas personas preguntan si al hablar en lenguas la persona que habla no tiene ningún control sobre sus palabras… El Pastor Edmundo Madrid tiene un libro MUY BUENO, se llama Manual del Espíritu Santo, donde comparte muchas mentiras sobre el don de lenguas, escribió 12 propósitos para recibir el Bautismo del Espíritu Santo, y 22 razones bíblicas para hablar en Lenguas, entre muchos temas más.

Si aún no has recibido este don, quiero recordarte que puedes pedírselo a Dios, y Él, como el Padre amoroso que es, puede dártelo. Y si ya lo recibiste, que seas intencional en ponerlo en práctica en tu tiempo de oración, para que como leíamos en Romanos, permitas que el Espíritu interceda por ti, por aquellas cosas que no ves, por aquellas respuestas que tal vez no entiendes.

Nadie puede conocer los pensamientos de una persona excepto el propio espíritu de esa persona y nadie puede conocer los pensamientos de Dios excepto el propio Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido el Espíritu de Dios (no el espíritu del mundo), de manera que podemos conocer las cosas maravillosas que Dios nos ha regalado.

1 Corintios 2:11-12 NTV

Afina el don de Profecía con PRECAUCIÓN

Cuando comenzamos a andar en bicicleta, usamos dos rueditas en la parte de atrás, que son ruedas de entrenamiento, para evitar caernos. De la misma forma, quiero invitarte a que puedas tomar los siguientes consejos como esas ruedas de entrenamiento que pueden evitar golpes dolorosos mientras aprendes a escuchar la voz de Dios.

Aprender a distinguir la voz de Dios es un proceso, una de las preguntas más frecuentes que surgen al hablar de palabras proféticas es ¿Cómo se si soy yo o es Dios? Una parte importante del proceso es aprender a tener Discernimiento espiritual, y también es importante tener FE.

Me gusta mucho usar este ejemplo, la primera vez que mi esposo me llamó por teléfono, ¡obviamente no sabía quién era! Todavía no sabía distinguir su voz, conforme continuamos hablando, comencé a distinguir no sólo su tono de voz, sino también su forma de hablar. Hoy en día si alguien me da un mensaje de mi esposo, puedo distinguir si «suena» a él o no, porque lo conozco bien. Y eso es lo que necesitamos, aprender a distinguir no solo el tono de voz de Dios, sino la forma en la que Él habla.

Para distinguir su voz, una clave importantísima es pasar tiempo leyendo su Palabra, y en constante comunicación a través de la oración. No la oración como un medio para pedirle lo que necesitamos, sino como una forma de platicar con Él. Recuerda que las conversaciones van en dos vías, y así como es importante hablar, es importante escuchar.

Te comparto 6 consejos que te sirvan como Ruedas de Entrenamiento al aprender a distinguir la voz de Dios:

  1. No afirmes «así dice el Señor»: si estás aprendiendo a distinguir la voz de Dios es muy importante para cuidar el corazón de las personas reconocer que estás aprendiendo.

    Me encanta como en países como Australia, los conductores tienen stickers con letras que tienen que pegar en sus carros cuando están aprendiendo, para que los que manejan al rededor sepan que están en el proceso de aprendizaje.

    Intenta en lugar de afirmar «así dice el Señor» decir algo como «Siento que el Señor dice…» «Siento que Dios está orgulloso de ti». Esta frase «Siento que» reconoce nuestra humanidad, y sobre todo nos cuida como esos stickers de Learners!

  2. No hace falta Gritar: si es tu estilo y te gusta hacerlo, go for it! Me refiero a que si alguien que admiras grita al dar una palabra del Señor, no necesitas hacerlo para «parecer más espiritual».

    De hecho, puedes estar profetizando sin ni siquiera darte cuenta en conversaciones, esto nos pasa mucho con mi papá, él comienza a hablarnos de cosas, y sin saberlo está muchas veces confirmando algo que el Señor nos ha estado hablando, y es super gracioso para nosotros que casi siempre termina diciendo «Perdonen mucha, no se por qué comencé a contarles todo esto» (Nosotros sí sabemos por qué jeje).

  3. Evita «profetizar» fechas: repito, estamos aprendiendo!!! Puedes causarle muchísimo dolor a alguien sin darte cuenta por establecer una línea de tiempo en su mente.

    Ten mucho cuidado con afirmar «en 3 semanas vas a…» «el 10 de Diciembre Dios va a…» no es que esté prohibido hacerlo, pero si tú estás en el proceso de aprendizaje, por amor a los demás, y en humildad de reconocer que estás en el proceso, no los lastimes si fallas.

  4. Evita «unir» parejas: me recuerdo una vez que alguien quiso manipularme a salir con él diciendo que «Sentía del Señor» que saliéramos, ¡NOOOO!

    No trates de ver lo evidente, como que los sueños de dos personas son similares y en base a eso concluyas que «El Señor quiere que estén juntos».

    Me recuerdo que un amigo una vez tuvo la percepción en su espíritu de que mi esposo y yo íbamos a hacer ministerio juntos, sabiamente este amigo se acercó conmigo, y me dijo «siento que ustedes podrían trabajar bien juntos», no nos «unió como pareja».

    Más adelante, cuando nos comprometimos se acercó conmigo y me dijo ¡LO SABÍA! y me contó como sintió que el Señor nos estaba llamando al ministerio juntos, PERO por prudencia no lo dijo así.

  5. ¡Cuidado con los BEBÉS! no hay nada más doloroso para una mujer clamando por un bebé que la imprudencia al «profetizar» un bebé en cierta cantidad de tiempo.

    Este consejo va muy de la mano con no profetizar fechas, y muchísimo menos decirle a alguien «Te veo con un bebé en un año». Puede ser extremadamente confuso, doloroso, e incluso podemos no sólo jugar con los sentimientos de la persona, sino podemos afectar su relación con Dios.

    En lugar de decir que vemos a la persona con un bebé, podemos preguntarle si está bien que oremos por su vientre, que bendigamos a sus futuros hijos (sin decir «dice el Señor que ya vienen!). Al orar no declaremos fechas ni tiempos, sino declaremos vida, bendiciones, amor, paz…

    Incluso te recomiendo orar en lenguas, porque aunque tu no estés seguro si el Señor te está hablando de un bebé en camino, el Espíritu Santo sí sabe, CONFÍA EN ÉL MÁS QUE EN TI!!!

  6. No causes vergüenza: no expongas los pecados de las otras personas, por ejemplo, estás orando por alguien y recibes una visión de la persona como si estuviera «sucia» no ores diciendo «te veo lleno de suciedad y lodo» ¿Te gustaría que alguien te dijera esto? Mejor intenta algo así: «Oro que el Espíritu Santo te llene de su amor y te limpie de toda impureza, que te aparte de todo mal…»

    Se que hay muchos en desacuerdo con esto, con el argumento de que también necesitamos confrontar a las personas, pero muchas veces ese no es el lugar que te corresponde a ti. Aquí entra muchísimo el llamado y oficio de Profeta, los profetas tienen una gracia especial y la autoridad dada por Dios para hacerlo. Los profetas han pasado mucho tiempo de preparación cuando son llamados y ordenados en la iglesia como profetas.

Recuerda que estos consejos no son prohibiciones, sino «Ruedas de entrenamiento». Oro que por honra y amor a las personas, y por respeto y honor a la palabra de Dios puedas ponerlos en práctica para aprender a distinguir la voz de Dios y cuidar los corazones de quienes te rodean, y oro que puedas crecer en este don de Profecía para bendecir a muchos al rededor de ti!!

El don de Profetizar

A uno le da el poder para hacer milagros y a otro, la capacidad de profetizar.

1 Corintios 12:10

Comencemos definiendo ¿Qué significa profetizar? la palabra prophēteuō literalmente significa pararse frente a otro o hablar por otro. Entonces profetizar es hablar por alguien más, pero no se trata de hablar en nombre de, sino llevar un mensaje de. En otras palabras, no sería lo mismo que yo hable «en nombre de mi esposo» a que yo le lleve a alguien un mensaje de parte de mi esposo. ¿Ves la diferencia?

La Biblia claramente nos invita a desear la capacidad de profetizar, en 1 Corintios 14:1 dice «¡Que el amor sea su meta más alta! Pero también deberían desear las capacidades especiales que da el Espíritu, sobre todo la capacidad de profetizar.» Esto es porque Dios desea que todos podamos escuchar su voz, y que podamos llevarle su mensaje a otros.

Quisiera enfatizar 2 cosas importantes:

  1. Profetizar NO ES adivinar, no es tomar decisiones por otros y no es repetir frases de alguien más.
  2. El DON de profetizar no es lo mismo que el OFICIO de Profeta.

No todo el que Profetiza es Profeta

Es muy importante que distingamos un don de un llamado. No es lo mismo recibir el don del Espíritu Santo para Profetizar, que tener un llamado y unción de Profeta en nuestras vidas.

Al día siguiente, salimos y nos dirigimos a Cesarea; allí nos hospedamos en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete y que tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban. Durante los días que allí permanecimos, un profeta llamado Agabo llegó de Judea,

Hechos 21:8-10 RVC

En estos versículos puedes ver una diferencia, y no es porque unas eran mujeres y el otro era hombre. No, la diferencia es que las hijas de Felipe profetizaban (la palabra original es prophēteuō) y Agabo era profeta (la palabra original usada es prophētēs). Otro Ejemplo es Saúl, 1 Samuel 10 se nos cuenta que Saúl profetizó, aunque sabemos que él no era profeta.

La diferencia principal está en el nivel de autoridad y de responsabilidad que Dios da a quienes han sido llamados y comisionados por Él a uno de los cinco ministerios (profetas, apóstoles, pastores, maestros y evangelistas).

¿Para qué sirve la profecía?

Pero el que profetiza les habla a los demás para edificarlos, exhortarlos y consolarlos.

1 Corintios 14:3 RVC

Si buscas desarrollar este don quiero recordarte que siempre busques exhortar, edificar y consolar. Es muy doloroso ver personas usar una palabra «profética» para avergonzar a otros, para manipular o para humillar. Siempre que recibas una palabra profética, llévala delante del Señor, y pregúntale si esa palabra es para ti o no.

Juzga todas las «Profecías» que recibes

Hay palabras que nos dan que resuenan en nuestro corazón, porque vienen a CONFIRMAR cosas que Dios ya nos había dicho, pero si no es el caso, siempre pregúntale al Señor. No confíes ciegamente en todos los que dicen ser profetas, y no confíes en alguien sólo porque en otras ocasiones sí han sido palabras del Señor.

¿Esto quiere decir que si una palabra no te gusta no viene de Dios? ¡No! Hay Palabras que pueden venir a confrontarnos, y que tal vez no nos van a «gustar» pero si la llevas delante del Señor, puedes saber que aunque te incomoda, es Él hablando.

Oro que puedas exhortar, edificar y consolar a otros a través de apartar tiempos para escuchar lo que Dios quiere decirles y llevando ese mensaje, para que sea como un bálsamo en el corazón de quien lo recibe.


Antes de terminar con este tema, quisiera sólo aprovechar para invitarte, si tú sientes que tienes un llamado de profeta, lo más importante es que estés siempre BAJO AUTORIDAD. Esto quiere decir que pertenezcas a una iglesia Local, que estés bajo la cobertura espiritual de un pastor, que rindas cuentas, y que te mantengas creciendo en tu madurez espiritual.