Dios nos ha hecho tan complejos, tan perfectos, y a la vez tan imperfectos…


Dios nos ha hecho tan complejos, tan perfectos, y a la vez tan imperfectos…


Tengo 20 años, y tengo miedo de morir sin hacer nada por nadie
Tengo miedo de morir y haber vivido una vida irrelevante
sin haber amado como Jesús, sin interés, sin esperar nada a cambio…
¿Qué me hace diferente de los demás si amo a quienes me aman?
No quiero morir sin haber impactado la vida de alguien
sin compartir lo que Dios ha hecho en mi vida…
tengo miedo de ser una persona más que vivió y murió,
Tengo miedo de no usar mis dones y talentos,
de no dejar una huella en este mundo,
o al menos en la vida de las personas más cercanas,
de no compartir con otros lo que cambió mi vida,
La vida de Jesús…
Tengo miedo de que mi vida no valga el sacrificio que Jesús hizo por mi…
No le tengo miedo a la muerte,
sino a vivir una vida vacía, egoista y sin propósito.
Este mes estoy dándole clase a un grupo de niños de 10 y 11 años, pero a veces creo que son ellos los que me enseñan a mi, el valor que estamos viendo este mes es:
Estaba tratando de enseñarles que la convicción es defender lo correcto aunque los demás no lo hagan, les dije que a veces nuestros amigos quieren hacer algo que sabemos que está mal, y debemos hacer una pausa y defender lo correcto, después de oir mi pequeña historia muchos de ellos se animaron y me dieron muchos ejemplos de convicción, muy buenos y muy inocentes, era mi segunda vez con niños entonces me sentía bastante bien de verlos participar, y un niño me dijo algo que se quedó grabado en mi.
Era uno de los niños traviesos, que nunca dejan de hablar, pensé que iba a hacer un comentario de una vez que defendió lo correcto como los demás niños, pero levantó su mano y dijo que él una vez hizo una travesura, y no tuvo la convicción necesaria para detener a sus amigos, a pesar de que él en su corazón sabía que estaba mal, yo me quedé sin palabras porque no estaba segura de cómo reaccionar, y el niño le dijo a los demás del grupo que por esa broma habían roto muchas cosas, y tenían que pagar por todo eso que rompieron, pero que se arrepintieron de corazón y pidieron perdón, y no solamente los perdonaron, no tuvieron que pagar, excepto uno de los niños que se negó a pedir perdón y tuvo que pagar.

Me sorprendió la historia porque es cierto, debemos defender aquello en lo que creemos, eso es el «ideal», pero qué pasa cuando no nos atrevemos a decir ALTO, y dejamos que sucedan cosas que sabemos que no deben suceder? Creo que todos hemos estado en esa situación, hemos copiado exámenes, hemos mentido, hemos engañado a nuestros papás, a nuestra pareja, hemos tomado o fumado sabiendo que no debemos hacerlo, hemos tenido relaciones fuera del matrimonio, la lista sigue, pero qué hacer cuando no hicimos la pausa y paramos eso que estaba incorrecto?
Pedimos perdón. Sí, así de simple, así como a estos niños los perdonaron, nuestro Dios puede perdonarnos, pero para eso primero debemos humillarnos, reconocer nuestro error y pedir perdón. Sabemos que Dios jamás niega su perdón, a quienes lo piden de corazón. Algunas veces vamos a tener que cargar con las consecuencias, pues es necesario para aprender, pero eso no significa que Dios no nos perdonara, Él nos ama.
Aprovecha ese perdón hoy, y dile a Dios sobre ese error que cometiste (una parte de pedir disculpas conlleva comprometernos a no volverlo a hacer) Dios es bueno y te va a perdonar, confiesa tu error sin miedo y pide perdón.
No cabe duda que Dios hace cosas preciosas y perfectas para nosotros todos los días, ayer en la noche me enamoré de la luna, era perfecta!
Que bendición es poder ver las cosas que Dios hace con amor para nosotros 🙂
Les dejo la foto que tomé de la luna

Esta preciosa luna me recordó lo que le dijo una vez David a Dios en uno de sus tantos salmos, me lo imagino sentado igual que yo viendo al cielo, y diciendo esto:
Cuando miro el cielo de noche y veo la obra de tus dedos
—la luna y las estrellas que pusiste en su lugar—, me pregunto: ¿qué son los simples mortales para que pienses en ellos,
los seres humanos para que de ellos te ocupes? Sin embargo, los hiciste un poco menor que Dios
y los coronaste de gloria y honor. Los pusiste a cargo de todo lo que creaste,y sometiste todas las cosas bajo su autoridad: los rebaños y las manadas
y todos los animales salvajes, las aves del cielo, los peces del mar,
y todo lo que nada por las corrientes oceánicas. Oh SEÑOR, Señor nuestro, ¡tu majestuoso nombre llena la tierra! (Salmos 8:3-9 NTV)
Dios es bueno, y por eso nos permite disfrutar cosas tan bellas.
Quizás hayas escuchado esta historia sobre un hombre llamado Miguel.
Miguel es una persona que realmente te encantaría, siempre está de buen humor y siempre tiene algo positivo para decir. Cuando alguien le pregunta como está, él siempre responde
– Mejor, ¡Imposible!
Si un empleado tenía un mal día, Miguel estaba allí para decirle cómo ver el lado positivo de las cosas. Un día un amigo le dijo:
– No lo entiendo. No puedes ser tan positivo todo el tiempo.
Miguel le contestó:
– Cada mañana me digo a mí mismo: «Miguel, tienes dos opciones hoy. Puedes elegir estar de buen humor o de mal humor. Elijo estar de bueno humor». Cada vez que pasa algo malo me digo: «Puedo elegir convertirme en una víctima en esta situación y desplomarme, o puedo aprender de ello y mejorar. Escojo aprender de ello y mejorar». Cada vez que alguien viene con quejas, me digo a mí mismo: «Puedo elegir aceptar sus quejas y desanimarme, o puedo elegir ser positivo y crecer. Elijo ser positivo y crecer».
– Esta bien, tienes razón, pero no siempre es así de fácil – le contestó su amigo.
Miguel respondió:
– La vida se trata de elecciones. Cuando sacas todos los desechos, cada situación será una elección. Tú eliges cómo reaccionar a ciertas situacioens. Tú eliges ser agradecido o estar preocupado. Tú eliges obtener la percepción de Dios o estar cegado por la ira. Tú puedes elegir la vida que deseas vivir.
Con el correr de los meses, el amigo de Miguel reflexionó en lo que había dicho. No lo vio más, pero con frecuencia pensaba en él. Varios años después supo que Miguel había tenido un accidente. Había caído desde dieciocho metros de altura, de una torre de comunicación. Después de una cirugía de dieciocho horas y meses de cuidados intensivos, Miguel salió del hospital con discos artificiales en su columna.
El amigo vio a Miguel varios años después del accidente y le preguntó:
– ¿Cómo estás?
– Mejor, ¡Imposible! ¿Quieres ver las cicatrices? – contestó Miguel.
No quiso, pero le preguntó:
– Miguel, ¿Qué pasó por tu mente cuando ocurrió el accidente?
– Cuando estaba tendido en el piso, recuerdo que tenía dos alternativas. Podía escoger vivir o podía escoger morir. Elegí vivir – le dijo.
– ¿No tuviste miedo?
– Sí, pero los paramédicos fueron maravillosos. Me decían que iba a estar bien. Pero cuando me entraron en la camilla a la sala de emergencias vi la expresión en el rostro de los médicos. Entonces me asusté. Sus ojos decían: «Este es hombre muerto». Cuando vi eso, supe que necesitaba entrar en acción.
– Entonces, ¿qué hiciste?
– Bueno, sabes que las enfermeras te lanzan preguntas aun mientras sientes dolor.
– Sí, lo sé.

– Bien, la enfermera me preguntó si era alérgico a algo. Yo le contesté que sí. Los médicos y enfermeras dejaron abruptamente de atenderme. Me dijeron: «¿En serio? ¿A qué es alérgico?». Yo les contesté «A la gravedad». Al oír sus risas, les dije: «Escuchen, escojo vivir. Por lo tanto opérenme como si operaran a un hombre que está vivo, no a un hombre que está muerto».
Miguel vivió, no solo gracias a la habilidad de sus médicos sino porque escogió vivir.
Escoge vivir. Hay que tener la intención de vivir bien. Vivir bien debe convertirse en algo buscado. No dejes de soñar con aquello en lo que puede convertirse tu vida. Puede que nunca te conviertas en todo lo que sueñas, pero nunca lograrás aquello que no sueñes.
Hace unos días en la iglesia el pastor comenzó a hablar de el «Fin», no puedo entrar en detalles de esto porque es algo que aun no entiendo bien, no sé que es lo que va a pasar, creo que nadie puede decirlo con exactitud, tampoco puedo decir cuando será, y nadie lo sabe, aunque hay muchas cosas que hacen que algunas personas digan que el día se acerca.
Pero mi intención no es asustarlos, ni decirles una fecha, o asegurar que van a haber cambios en este año, quiero decirles la frase que impactó mi vida sobre este tema.
Creo que todos sabemos que Dios es bueno, paciente y siempre tiene misericordia de nosotros, y por lo mismo nos parece increíble que en el día en que Jesús vuelva por su pueblo deje a todos los que no lo han aceptado como su Salvador, quiero decir, a mi no me parecía posible que Dios fuera «malo» y dejara que algunos se quedaran gritando y clamando por Él, pero el pastor dio una respuesta muy lógica, y dijo ésto:
No es que Dios sea malo con esas personas, Él nos invita cada día a estar con Él, nos ofrece diariamente la vida eterna, Jesús está ofreciendo su sacrificio a todo aquel que quiera recibirlo, y si las personas no lo aceptan, Dios no va a obligarlas.
No dejes pasar el tiempo, no esperes a que Jesús venga para arrepentirte, nadie sabe cuando va a ser ese día, pero (desde mi punto de vista) es mejor morir esperando éste día, y no que el día llegue, perdamos la vida eterna y sea irreversible.
Cambia tu vida, aun estas a tiempo!