Cuando comenzamos a andar en bicicleta, usamos dos rueditas en la parte de atrás, que son ruedas de entrenamiento, para evitar caernos. De la misma forma, quiero invitarte a que puedas tomar los siguientes consejos como esas ruedas de entrenamiento que pueden evitar golpes dolorosos mientras aprendes a escuchar la voz de Dios.
Aprender a distinguir la voz de Dios es un proceso, una de las preguntas más frecuentes que surgen al hablar de palabras proféticas es ¿Cómo se si soy yo o es Dios? Una parte importante del proceso es aprender a tener Discernimiento espiritual, y también es importante tener FE.
Me gusta mucho usar este ejemplo, la primera vez que mi esposo me llamó por teléfono, ¡obviamente no sabía quién era! Todavía no sabía distinguir su voz, conforme continuamos hablando, comencé a distinguir no sólo su tono de voz, sino también su forma de hablar. Hoy en día si alguien me da un mensaje de mi esposo, puedo distinguir si «suena» a él o no, porque lo conozco bien. Y eso es lo que necesitamos, aprender a distinguir no solo el tono de voz de Dios, sino la forma en la que Él habla.
Para distinguir su voz, una clave importantísima es pasar tiempo leyendo su Palabra, y en constante comunicación a través de la oración. No la oración como un medio para pedirle lo que necesitamos, sino como una forma de platicar con Él. Recuerda que las conversaciones van en dos vías, y así como es importante hablar, es importante escuchar.
Te comparto 6 consejos que te sirvan como Ruedas de Entrenamiento al aprender a distinguir la voz de Dios:
- No afirmes «así dice el Señor»: si estás aprendiendo a distinguir la voz de Dios es muy importante para cuidar el corazón de las personas reconocer que estás aprendiendo.
Me encanta como en países como Australia, los conductores tienen stickers con letras que tienen que pegar en sus carros cuando están aprendiendo, para que los que manejan al rededor sepan que están en el proceso de aprendizaje.
Intenta en lugar de afirmar «así dice el Señor» decir algo como «Siento que el Señor dice…» «Siento que Dios está orgulloso de ti». Esta frase «Siento que» reconoce nuestra humanidad, y sobre todo nos cuida como esos stickers de Learners! - No hace falta Gritar: si es tu estilo y te gusta hacerlo, go for it! Me refiero a que si alguien que admiras grita al dar una palabra del Señor, no necesitas hacerlo para «parecer más espiritual».
De hecho, puedes estar profetizando sin ni siquiera darte cuenta en conversaciones, esto nos pasa mucho con mi papá, él comienza a hablarnos de cosas, y sin saberlo está muchas veces confirmando algo que el Señor nos ha estado hablando, y es super gracioso para nosotros que casi siempre termina diciendo «Perdonen mucha, no se por qué comencé a contarles todo esto» (Nosotros sí sabemos por qué jeje). - Evita «profetizar» fechas: repito, estamos aprendiendo!!! Puedes causarle muchísimo dolor a alguien sin darte cuenta por establecer una línea de tiempo en su mente.
Ten mucho cuidado con afirmar «en 3 semanas vas a…» «el 10 de Diciembre Dios va a…» no es que esté prohibido hacerlo, pero si tú estás en el proceso de aprendizaje, por amor a los demás, y en humildad de reconocer que estás en el proceso, no los lastimes si fallas. - Evita «unir» parejas: me recuerdo una vez que alguien quiso manipularme a salir con él diciendo que «Sentía del Señor» que saliéramos, ¡NOOOO!
No trates de ver lo evidente, como que los sueños de dos personas son similares y en base a eso concluyas que «El Señor quiere que estén juntos».
Me recuerdo que un amigo una vez tuvo la percepción en su espíritu de que mi esposo y yo íbamos a hacer ministerio juntos, sabiamente este amigo se acercó conmigo, y me dijo «siento que ustedes podrían trabajar bien juntos», no nos «unió como pareja».
Más adelante, cuando nos comprometimos se acercó conmigo y me dijo ¡LO SABÍA! y me contó como sintió que el Señor nos estaba llamando al ministerio juntos, PERO por prudencia no lo dijo así. - ¡Cuidado con los BEBÉS! no hay nada más doloroso para una mujer clamando por un bebé que la imprudencia al «profetizar» un bebé en cierta cantidad de tiempo.
Este consejo va muy de la mano con no profetizar fechas, y muchísimo menos decirle a alguien «Te veo con un bebé en un año». Puede ser extremadamente confuso, doloroso, e incluso podemos no sólo jugar con los sentimientos de la persona, sino podemos afectar su relación con Dios.
En lugar de decir que vemos a la persona con un bebé, podemos preguntarle si está bien que oremos por su vientre, que bendigamos a sus futuros hijos (sin decir «dice el Señor que ya vienen!). Al orar no declaremos fechas ni tiempos, sino declaremos vida, bendiciones, amor, paz…
Incluso te recomiendo orar en lenguas, porque aunque tu no estés seguro si el Señor te está hablando de un bebé en camino, el Espíritu Santo sí sabe, CONFÍA EN ÉL MÁS QUE EN TI!!! - No causes vergüenza: no expongas los pecados de las otras personas, por ejemplo, estás orando por alguien y recibes una visión de la persona como si estuviera «sucia» no ores diciendo «te veo lleno de suciedad y lodo» ¿Te gustaría que alguien te dijera esto? Mejor intenta algo así: «Oro que el Espíritu Santo te llene de su amor y te limpie de toda impureza, que te aparte de todo mal…»
Se que hay muchos en desacuerdo con esto, con el argumento de que también necesitamos confrontar a las personas, pero muchas veces ese no es el lugar que te corresponde a ti. Aquí entra muchísimo el llamado y oficio de Profeta, los profetas tienen una gracia especial y la autoridad dada por Dios para hacerlo. Los profetas han pasado mucho tiempo de preparación cuando son llamados y ordenados en la iglesia como profetas.
Recuerda que estos consejos no son prohibiciones, sino «Ruedas de entrenamiento». Oro que por honra y amor a las personas, y por respeto y honor a la palabra de Dios puedas ponerlos en práctica para aprender a distinguir la voz de Dios y cuidar los corazones de quienes te rodean, y oro que puedas crecer en este don de Profecía para bendecir a muchos al rededor de ti!!