El valor del mes

Este mes estoy dándole clase a un grupo de niños de 10 y 11 años, pero a veces creo que son ellos los que me enseñan a mi, el valor que estamos viendo este mes es:

Estaba tratando de enseñarles que la convicción es defender lo correcto aunque los demás no lo hagan, les dije que a veces nuestros amigos quieren hacer algo que sabemos que está mal, y debemos hacer una pausa y defender lo correcto, después de oir mi pequeña historia muchos de ellos se animaron y me dieron muchos ejemplos de convicción, muy buenos y muy inocentes, era mi segunda vez con niños entonces me sentía bastante bien de verlos participar, y un niño me dijo algo que se quedó grabado en mi.

Era uno de los niños traviesos, que nunca dejan de hablar, pensé que iba a hacer un comentario de una vez que defendió lo correcto como los demás niños, pero levantó su mano y dijo que él una vez hizo una travesura, y no tuvo la convicción necesaria para detener a sus amigos, a pesar de que él en su corazón sabía que estaba mal, yo me quedé sin palabras porque no estaba segura de cómo reaccionar, y el niño le dijo a los demás del grupo que por esa broma habían roto muchas cosas, y tenían que pagar por todo eso que rompieron, pero que se arrepintieron de corazón y pidieron perdón, y no solamente los perdonaron, no tuvieron que pagar, excepto uno de los niños que se negó a pedir perdón y tuvo que pagar.

Me sorprendió la historia porque es cierto, debemos defender aquello en lo que creemos, eso es el «ideal», pero qué pasa cuando no nos atrevemos a decir ALTO, y dejamos que sucedan cosas que sabemos que no deben suceder? Creo que todos hemos estado en esa situación, hemos copiado exámenes, hemos mentido, hemos engañado a nuestros papás, a nuestra pareja, hemos tomado o fumado sabiendo que no debemos hacerlo, hemos tenido relaciones fuera del matrimonio, la lista sigue, pero qué hacer cuando no hicimos la pausa y paramos eso que estaba incorrecto?

Pedimos perdón. Sí, así de simple, así como a estos niños los perdonaron, nuestro Dios puede perdonarnos, pero para eso primero debemos humillarnos, reconocer nuestro error y pedir perdón. Sabemos que Dios jamás niega su perdón, a quienes lo piden de corazón. Algunas veces vamos a tener que cargar con las consecuencias, pues es necesario para aprender, pero eso no significa que Dios no nos perdonara, Él nos ama.

Aprovecha ese perdón hoy, y dile a Dios sobre ese error que cometiste (una parte de pedir disculpas conlleva comprometernos a no volverlo a hacer) Dios es bueno y te va a perdonar, confiesa tu error sin miedo y pide perdón.

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